ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 12 de Marzo de 2000

ALVARO CLARKE:
Del Semillero De Aninat

Aunque ocupa la posición de delantero en su equipo de baby fútbol, el ex subsecretario de Hacienda ahora deberá esmerarse como árbitro del mercado de valores.
Por Sandra Novoa

Inicialmente las cosas pintaban para que Alvaro Clarke de la Cerda pasara del gobierno de Eduardo Frei al de Ricardo Lagos sin inmutarse en su cargo de subsecretario de Hacienda. Pero los dados rodaron hasta dejarlo en la Superintendencia de Valores y Seguros.

Sin embargo, la designación no sorprendió al mercado, pues su nombre se daba entre los más seguros para ese puesto, junto al del fiscal de esa institución Pedro Mattar. Cambio que en términos prácticos le implicará bajar sus bártulos desde el piso 12 al 6 de Teatinos 120.

Su desempeño en la secretaría ejecutiva del Comité de Mercado de Capitales lo hizo acreedor de la categoría de experto en el tema, a ojos de los ejecutivos de las empresas que mueven la rueda bursátil y el sistema financiero. Opinan que en la discusión de las reformas a las legislaciones de valores y bancos en el marco del proyecto de ley de Oferta Pública de Acciones (OPA) demostró bastante racionalidad para enfrentar los temas y supo recoger la experiencia internacional en el desarrollo de los mercados.

Los interlocutores del sector privado también advierten que su apariencia retraída es engañosa, porque en realidad es más fuerte de lo que parece y se las ingenia para lograr con sus objetivos.

Huaso, pero flemático

Este economista de 37 años es el segundo de cinco hermanos. Está casado por segunda vez con Luigina Ghidini. Tiene una hija de 5 meses, Isidora, y un hijo de nueve años, Matías, de su primer matrimonio.

En el plano personal no demuestra mucho sus emociones, cuesta que entre en confianza y cultiva la ironía.

Bastante deportista, juega baby fútbol dos veces por semana, con el mismo grupo desde hace unos 15 años, y asegura ser un buen delantero. También practica tenis, aunque más a lo lejos.

Desde hace unos tres años se ha vuelto aficionado a los caballos y practica el rodeo. Adoptó este hobby después de que Patricio Arrau, a quien conoció en el ministerio, lo convenció de irse a vivir a Colina. Tienen parcelas contiguas en un condominio que cuenta con caballerizas comunes, picadero techado y medialuna de entrenamiento.

Estudió en la Escuela Municipal de Las Condes y después en el Liceo 11 Rafael Sotomayor, de la misma comuna. En la niñez y la adolescencia fue un buen alumno, aunque algo desordenado.

Entró a estudiar ingeniería comercial con mención en Economía en la Universidad de Chile y casi paralelamente empezó a militar en la Democracia Cristiana (1983) - afinidad política sin antecedentes familiares- y se vinculó a la G-80.

En 1986 presidió el centro de alumnos, acompañado por Alberto Arenas en la vicepresidencia, actualmente subdirector de Presupuestos. Era la primera directiva de oposición al régimen militar, y su lista había contado con el respaldo de Roberto Zahler.

Ese año fue definido como "decisivo" para el movimiento estudiantil, por lo que encabezaron varias protestas y se tomaron dos veces la facultad. Clarke estuvo cuatro veces detenido, una de ellas por dos semanas en la Tercera Comisaría de Santiago, junto a Ignacio Larraechea (ex director del Sence) y Daniel Farcas (director de la División de Organizaciones Civiles), entre otros compañeros. El hecho ameritó un recibimiento en grande en la facultad, acto al que asistieron Edgardo Boeninger y Sergio Bitar.

Aunque fue ayudante de los profesores Andrés Sanfuentes, Guillermo Le Fort y Joaquín Vial, algunos de sus ex compañeros comentan que estaba más dedicado a la política que a los estudios.

Los lazos con la crema de los economistas de la oposición en esa época se estrechaban en los seminarios de Cieplan, a los que él solía asistir.

De la consultora Aninat y Méndez al epicentro del poder económico

Su primer trabajo profesional fue en el Centro de Estudios para el Desarrollo (CED). Edgardo Boeninger le encargó un estudio sobre concertación social, política y economía.

El siguiente empleo lo consiguió en forma fortuita. Un día se encontró en la calle con sus ex profesores Le Fort y Vial, acompañados de Juan Foxley. Estos le comentaron que en la consultora de Eduardo Aninat necesitaban un economista para un proyecto a cargo de Sergio Merino.

Ahí se quedó varios años y conoció a otros economistas jóvenes: Jorge Kauffman, María Eugenia Wagner y Guillermo Larraín.

Después de su paso por Aninat, Méndez y Merino, trabajó un año en la Agencia de Cooperación Internacional (AGCI) durante el Gobierno de Aylwin. De ahí se fue a Lovaina, con una beca Presidente de la República, donde estuvo tres años. Hizo un master en economía y después comenzó el doctorado, pero no lo terminó.

Volvió a Chile a fines de 1993. Trabajó como consultor independiente. Aninat lo contrató para un proyecto y cuando fue
nombrado ministro de Hacienda lo invitó a trabajar con él en las áreas de mercado de capitales y privatizaciones.

Así, al igual que sus ex compañeros en la consultora, entró a la órbita del poder económico de la mano de Aninat. Y el tiraje de chimenea tras su renuncia en diciembre le permitió ocupar la Subsecretaría de Hacienda.

Al nuevo titular de la cartera, Nicolás Eyzaguirre, lo conoció en el Comité de Mercado de Capitales, cuando éste asistía en su calidad de gerente de Estudios del Banco Central. Aunque no son "amigotes", este contacto les permitió conocerse en el ámbito técnico y también personal.

La adaptación de Clarke a la nueva responsabilidad debiera ser rápida. Después de todo, en estos seis años de la administración Frei trabajó bastante en los temas de valores, por lo que conoce a todo el staff de profesionales de la Superintendencia.

"Posee una sólida formación, conoce a los actores del mercado de capitales y tiene experiencia como director de empresas aunque sean públicas (Metro, Colbún y Ferrocarriles), lo que debiera avalar una buena gestión", dice un alto ejecutivo.

Si bien en el sector privado estiman que es un gradualista en el campo de la apertura de los mercados - sello de la administración Aninat- , agregan que no es terco, consulta bastante, arma redes de contactos y sabe encontrar el camino al consenso.

En la jerga bursátil, los analistas recomiendan comprar los bonos de Clarke. Pero seguirán atentos su gestión para saber si hay que mantenerlos o vender.


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Clarke parte su gestión en la SVS con los bonos al alza.
Clarke parte su gestión en la SVS con los bonos al alza.
Foto:El Mercurio


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