VIDA Y SALUD

Domingo 21 de Octubre de 2007

Los pares y las nuevas tecnologías ganan cada vez más espacio:
Niños problema son reflejo de presiones y escasa vida familiar

Un estudio británico describe a sus escolares como antisociales y carentes de límites, a la vez que sobreexigidos y atemorizados por su entorno.
Expertos advierten que nuestra sociedad seguirá ese mismo destino si no se hace una autocrítica que involucre a padres, profesores y a los propios niños.

Paula Leighton y Amalia Torres

Escaso respeto mutuo entre compañeros de colegio y profesores, una creciente falta de vida familiar, padres con poco control ante las demandas de sus hijos por nuevos dispositivos tecnológicos, consumismo desatado y descontento de los niños frente a la excesiva presión por el rendimiento escolar. ¿Algo le suena conocido?

Éstas son sólo algunas características de los escolares británicos que menciona un crudo diagnóstico lanzado la semana pasada en ese país.

La investigación se considera el estudio más profundo sobre los 3,5 millones de niños de escuelas públicas hecho en Gran Bretaña en los últimos 40 años.

Según expertos chilenos, el sombrío panorama que describe el informe británico no dista mucho de nuestra realidad, aunque describe un escenario que hoy se aprecia más a nivel de adolescentes y preadolescentes.

"Pero si no se toman medidas a nivel de sociedad, los niños de primaria también actuarán así en un tiempo más", señala Raúl Zarzuri, sociólogo e investigador de temas juveniles del Centro de Estudios Socioculturales.

Aburridos y asustados

El estudio británico incluyó entrevistas a 750 padres, profesores, directores de escuelas y escolares. Las conductas antisociales entre los niños son la principal preocupación de los encuestados.

Además, los profesores alertaron sobre el frecuente acceso que los niños tienen en casa a Internet y consolas de juegos con material que va desde "inapropiado" a "pernicioso". Además, dicen, la televisión ha hecho que hoy sus ídolos sean las estrellas y celebridades de TV.

Los padres dijeron tener "poco control" sobre las demandas de sus hijos por aparatos electrónicos, como televisor propio, celulares, internet y consolas de juegos y criticaron el consumismo desatado entre los más jóvenes.

Los niños dijeron sentir temor a las pandillas de sus pares más grandes y se quejaron por la falta de áreas seguras para jugar. Además, calificaron como "atemorizante" y "estresante" la proliferación de exámenes de evaluación nacional. De hecho, el estudio advierte que la presión por las constantes pruebas escolares "está exacerbando las conductas antisociales en las aulas, con niños aburridos por la enseñanza que apunta al rendimiento en las pruebas y un currículo estrecho y rígido".

"Los niños están siendo forzados a crecer demasiado pronto y la perspectiva que tienen sobre la sociedad y el mundo en que habitarán es la de una peligrosidad creciente", dice el informe.

En Chile hay señales que preocupan: desde adolescentes individualistas, desadaptados conductualmente y agresivos, hasta aquellos que se involucran en actos vandálicos, matonaje escolar o consumo de sustancias.

"Muchas veces bajo esos rótulos hay una expresión de tristeza y un llamado de auxilio que pocas veces es leído de esa forma por los adultos", señala María Olga Herreros, psicóloga y docente de la U. Andrés Bello.

Es por eso, agrega, que más que responsabilizar a los niños de todos sus males, "debemos interrogarnos acerca de las condiciones que como sociedad les ofrecemos a nuestras familias para que realicen su tarea fundamental de crianza".

De hecho, la escasa vida familiar es otro elemento común entre la realidad británica y la chilena.

"Los padres son quienes entregan en primera instancia los referentes y patrones conductuales. Si este proceso no se produce, los niños crecen sin una noción clara de lo que es adecuado y no adecuado, les falta una concepción ética y moral y no tienen un control interno apropiado", explica Margarita Rojo, sicóloga del Instituto de Criminología de la Policía de Investigaciones.

Las extensas jornadas laborales y el ingreso de la mujer al trabajo ha hecho que muchos niños queden al cuidado de hermanos, nanas o personas con las que no tienen vínculos afectivos, mientras que otros simplemente pasan largas horas del día solos.

Los expertos coinciden en que para esta generación, la familia, los maestros y educadores se han ido reduciendo como espacios de encuentro y acogida, y el contacto entre pares empieza a hacerse más a través de los celulares y computadores.

"El Estado no cumple bien su función, la escuela tiene problemas, la Iglesia se ha retirado. Entonces la socialización hoy pasa por otros campos. Los adolescentes ya no conversan con el mundo adulto. Sólo sociabilizan entre ellos. Reproducen lo que ellos viven en su cotidianidad y que ven como 'normal'", dice Zarzuri.

Una posible salida, concluye María Olga Herreros, es "hacer una autocrítica como sociedad y reflexionar sobre esta realidad en conjunto entre profesores, padres y los propios niños. Hay que escuchar más a los niños. Pero no a través de discusiones de 'escogidos' que trabajen en comisiones especiales, sino a nivel de toda la comunidad".

Educación bajo la lupa

Un currículo educativo rígido y centrado en lograr buen rendimiento en las pruebas, más la falta de respeto mutua entre compañeros, son algunos problemas detectados por el estudio británico. Hay algunos paralelos con Chile. En Inglaterra, el 56% de los escolares ha sido víctima de matonaje, cifra que en Chile ronda el 45%. "Esas conductas son reflejo de la sociedad. En nuestro país la violencia se ha vuelto un mecanismo de relación social entre jóvenes y adolescentes; incluso el uso excesivo de garabatos es signo de violencia", dice Raúl Zarzuri. Para María Olga Herreros, "el creciente malestar visibilizado en la revolución pingüina apunta al fracaso del modelo educacional que como sociedad les ofrecemos a nuestros niños y adolescentes".


Pasar tiempo de calidad con los hijos es clave

La relación que construyan los padres con sus hijos es esencial, ya que allí se traspasan los referentes y patrones conductuales que les permitirán enfrentar de manera apropiada la vida en sociedad.

"En la medida en que estos referentes sean positivos, el adolescente podrá resolver de forma adecuada su identidad, la integración al grupo de pares y otros aspectos propios de esta etapa", explica la sicóloga Margarita Rojo.

Para que esto ocurra de manera adecuada, agrega, los adolescentes requieren que los padres no sean "ni muy castradores ni muy permisivos, es decir, que entreguen valores, que fijen horarios y patrones de conducta y, al mismo tiempo, que sean padres que apoyen, que entreguen contención a sus hijos, que los ayuden a resolver sus conflictos".

Los expertos coinciden en que los niños de hoy necesitan que haya una autoridad que les ponga normas, "pero esta autoridad debe ser legitimada y ganada, no impuesta", explica Julio Volenski, psiquiatra infantil y de adolescencia de la Sociedad de Psiquiatría y Neurología de la Infancia y Adolescencia.

¿Cómo se logra eso? "Siendo consecuentes entre el mensaje que se transmite a los hijos y lo que uno mismo hace. No se le puede decir al hijo 'no mientas' y pedirle que cuando conteste el teléfono diga que uno no está", ejemplifica Volenski.

La sicóloga infanto juvenil Oriana Valverde recuerda que los papás también son ejemplo para los hijos respecto de la violencia y por eso hace hincapié en hay que evitar responder a gritos, aunque se esté discutiendo, ya que eso no enseñará al hijo a manejar la agresión.

Para mejorar el vínculo, tener tiempo para compartir también es clave. Y si bien muchas veces las jornadas laborales son largas, hay que intentar que el tiempo en familia sea de la mejor calidad posible. Es decir, no basta con pasar más tiempo en el hogar si se está frente al televisor o en una actitud ausente.

Trabajo puertas afuera

"Hay que ser padres presentes, participativos con los hijos, no sólo con los más chicos sino también con los adolescentes", sentencia Valverde. De hecho, un estudio realizado por el Instituto Nacional de la Juventud en 2005, arrojó que los adolescentes de 13 y 14 años se quejan por el poco tiempo que les dedican los padres y reclaman porque les dan órdenes pero no se las justifican.

La sicóloga subraya que llevarse trabajo a la casa es un hábito muy poco aconsejable. Los padres tienen que aprender a diferenciar el mundo laboral del familiar para lograr una relación más cercana con los suyos.

CON AYUDA

Si nunca se han puesto límites al hijo, en la adolescencia todavía es factible hacerlo. Pero para lograrlo puede ser necesario acudir a una terapia familiar.



EN CIFRAS

11,7%
de los escolares de 8º básico a 4º medio declaran tomar cinco o más vasos de alcohol en una salida habitual de sábado.

76%
de los adolescentes chilenos que tienen internet en su casa navegan diariamente.

45,6%
de los chilenos de entre 20 y 64 años trabajan más de 8 horas diarias.

16 años
es la edad promedio de inicio sexual para hombres y mujeres en Chile. A los 14 años, el 10% de niños y el 4% de niñas ya han tenido relaciones sexuales.

45%
de los escolares declararon sufrir algún tipo de agresión en su escuela durante 2005.

1.280
delitos por lesiones causadas entre adolescentes investiga la Fiscalía de Responsabilidad Penal Juvenil en los primeros 3 meses de vigencia.

158
denuncias de maltrato ha recibido la línea 600 del Mineduc este año.



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