REVISTA DEL CAMPO

Lunes 24 de Marzo de 2008

HUGO CARDEMIL, PREMIO REVISTA DEL CAMPO A LA TRAYECCTORIA EN EL RODEO
El Triunfo de la tenacidad

Fue uno de los primeros en introducir el profesionalismo en el rodeo. Gracias a su buen ojo descubrió caballos como el legendario "Reservado" y con su tozudez logró, con más de sesenta años, ganar cuatro veces el Chileno.

Eduardo Moraga Vásquez

Fueron años de pura constancia. Desde 1974, lloviera o tronara, Hugo Cardemil Moraga seguía todos los días la misma rutina. Tomar un desayuno liviano y partir a caballo, a eso de las 8:30, para cruzar desde su casa al otro lado de la carretera Panamericana, a unos 400 metros al sur del puente sobre el Teno, en la VII Región. Generalmente, lo acompañaban un par de novillos.

Al otro lado, lo esperaba su medialuna y la pesebrera. Una que ha tenido algunos de los más renombrados ejemplares de las últimas décadas: Saltador III, Lechón y Reservado, entre otros.

Tiene chispa Cardemil. No la apagan sus 83 años, aunque la esconde tras la mirada seria de sus ojos celestes. Pero a pesar de ser hombre de pocas palabras, cuando éstas salen, escapa en ellas su genio ladino. 'Lograba llegar a la medialuna, porque entonces pasaba un camión cada cinco minutos', dice riéndose sentado en el living de su casa, en las cercanías de Curicó.

Se ríen con él Rosa Oportus, su mujer, y Fresia Garrido, su empleada de toda la vida, con quienes comparte sus historias de rodeo.

Creyente acérrimo de que la práctica hace al maestro, Hugo Cardemil hasta hoy dedica la mañana a practicar con los mancos.

Una costumbre, que reconoce, le valió el mote de tozudo en el rodeo.

Eran los tiempos en que la actividad se veía más cómo un hobby. En las quinchas, Cardemil pasaba casi por leso. No fueron pocos los que en los años setenta y ochenta, comentaban que siempre se caía antes de llegar a las instancias más altas de las competencias.

"Cuando era joven empezó malito, era suelto con la montura, desordenado. Sin embargo, con la práctica se fue superando", recuerda Raúl Cáceres, uno de los históricos de la crianza de caballos chilenos.

Pero insistió el hombre y cambió la forma de mirar el deporte.

"Hugo fue pionero en asumirlo de manera profesional, a pesar de que por casi una década y media los resultados no lo acompañaron. Le abrió el paso al rodeo tal como se practica en la actualidad", explica Benjamín García–Huidobro, director honorario de la Federación de Criadores de Caballos.

¿Cuál fue su aporte? En términos simples, fue el primero en entrenar diariamente. Además, a pesar de no ser criador, estuvo dispuesto a invertir para tener buenos animales y colleras.

Es que 'cuando me involucro en algo, lo hago con el objetivo de ganar', cuenta.

A la sombra de On'Ramo

De familia corralera, buena parte de su vida en las quinchas tuvo que lidiar con la figura de su hermano Ramón, 0n'Ramo, elegido el mejor jinete del siglo XX.

"Mi motivación y la de Hernán, mi otro hermano, era alcanzar el nivel de Ramón", reconoce Hugo.

Algo en extremo difícil: On'Ramo consiguió siete campeonatos de Chile en su vida.

Además no era llegar y atajar. Sus primeras participaciones en la alta competencia fueron a fines de los años 60. Durante las siguientes dos décadas sólo obtuvo el segundo lugar en 1972 junto a su hermano Hernán, montando a Jalisco y Lolol.

Aún así Cardemil insistía en cruzar cada mañana la Panamericana. Es que nunca le hizo el quite a los sacrificios por seguir lo que le gustaba.

"Me iba desde Vallenar a Osorno. Cuando iba a un rodeo, no era de los que corría y luego se iba a conversar con los amigos. Lo que hacía era irme a las tribunas y observar todo: desde cómo se comportaban los caballos, hasta las cosas correctas y los errores que cometían los jinetes. Así fui aprendiendo mucho", recuerda el tetra campeón.

Su sobrino Fernando Cardemil, gerente de marketing de la Federación de Rodeo, encuentra un símil moderno.

"Lo encuentro parecido a Marcelo Bielsa. Mi tío es un hombre con una gran capacidad de análisis para detectar las virtudes de los jinetes y caballos. Era capaz de hablarte con fundamentos de su evolución", afirma el sobrino.

Con voz propia

Los setenta fueron años en que se fue destilando el estilo de Hugo Cardemil: a sus características como observador analítico, se sumó el ser un jinete pragmático.

Conocedor de sus reales capacidades, se rodeó de jinetes de primera línea. A fines de los setenta, corrió con Pablo Quera. Cuando el curicano falleció, se decidió por Guillermo "Memo" Barra, yerno de Raúl Cáceres.

"Siempre fue generoso. No trataba de tener el mejor ejemplar para él. Sabía cuál era su capacidad. De hecho, me decía que en la collera era el empleado el que tenía que tener más "fuerza", es decir, capacidad", cuenta Memo Barra.

A mediados de los 80, cuando ya doblaba la esquina de las seis décadas de vida, los años de trabajo comenzaron a dar frutos.

En un desempeño para colocar en un marco, junto a Barra, en 1986, obtuvó el primer y segundo lugar en el Campeonato Nacional. Montando a Salteador III y Pensamiento, alcanzaron 23 de los buenos, mientras que en Reservado y Curanto completaron los 20 puntos.

Luis Iván Muñoz, vicepresidente de la Federación de Criadores de Caballos Chilenos, recuerda con claridad el triunfo de 1986.

"A él siempre le había faltado la pizca de suerte que se necesita en el rodeo. Les respondió con resultados a quienes decían que en las instancias decisivas 'arrugaba'. Además, demostró tener una gran capacidad para adquirir ejemplares sobresalientes", explica Muñoz.

"Fue emocionante. Sinceramente, lo recuerdo como uno de los mejores días de mi vida", recuerda Hugo Cardemil.

El corralero no fue un gran criador de caballos. Su estrategia fue comprar los con alto potencial y sacarles el máximo trote.Gracias a eso fue capaz de entregarle al público de las quinchas el espectáculo de ver a Reservado atajando hasta en el suelo a novillos con sus dos patas delanteras. Una proeza pocas veces vista en el país.

Los años de gloria

Pasarían cuatro campeonatos nacionales más para que Cardemil nuevamente tocara el cielo. Luego de la partida de Memo Barra al criadero Lo Miranda, de propiedad de Gonzalo Vial Vial, Cardemil optó por un jovencísimo José 'Joselo' Astaburuaga. Lo había seguido desde hace un tiempo, mientras corría sin tener un criadero estable.

Al año de formar esa collera, Cardemil y Astaburuaga lograron el primer lugar en el Nacional de 1990, montando a Lechón y Reservado, con 31 puntos. Pero la pareja estaba en racha. El 91 conseguirían nuevamente el primer lugar, esta vez montando a Esquinazo y Reservado. Al año siguiente, con los mismos ejemplares se llevaron el segundo lugar. El momento de gloria de Cardemil finalizaría el 93, con la obtención del título, nuevamente al mando de Esquinazo y Reservado.

"La historia de Hugo Cardemil es el premio al esfuerzo. Siempre persistió. Más allá de su excelente ojo para comprar caballos, su mayor enseñanza para las nuevas generaciones de corraleros es el beneficio de ser constante", concluye Benjamín García–Huidobro.

En pocas palabras:

Juan Carlos Loaiza: "Es un fuera de serie. Un privilegio para quienes asistimos a las quinchas. Junto al Lalo Tamayo son de las mejores colleras de la historia del rodeo".

Pago de Chile: "A veces pasa que cuando a uno le va bien hay muchos que lo resienten. Lamentablemente, eso también pasa en el rodeo y me ha tocado vivirlo".

Gonzalo Vial Concha: "Lo veo como un jinete muy prometedor. Formó un buen criadero, ahora le falta asentarse, ganar experiencia con una buena collera".

Claudio y Rufino Hernández: "Sus títulos en el 2005 y 2006 en el campeonato de Chile fueron muy interesantes. Eso sí, creo que les falta ganar más experiencia, como collera les queda por crecer".

Estado del Rodeo: "Hay una evolución positiva. Se está privilegiando más la técnica que la fuerza. Lo único complejo es que ahora es más difícil encontrar novillos corredores".

Reservado, su gran caballo: "Lo seguí por un par de años antes de comprarlo. Se veía que era valiente e inteligente. La personalidad es vital en un ejemplar de rodeo, a pesar de que a veces pase a segundo plano respecto de las características físicas".





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A los 83 años, el corralero sigue practicando con sus caballos cada mañana.
A los 83 años, el corralero sigue practicando con sus caballos cada mañana.


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