VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 3 de Junio de 2000


Entrevista a la subsecretaria de Vivienda, Sonia Tschorne

Sonia Tschorne es una de las ocho subsecretarias que el Presidente Lagos incluyó en su gabinete. Por constante más que por matea, como ella misma señala, recibió el premio panamericano Arquitecto en el ámbito público e ingresó al Ministerio de Vivienda, donde pretende, a pesar de su aspecto dulce y frágil, dar la batalla por la superación de los campamentos y el rescate del patrimonio.
Un llamado telefónico de Claudio Orrego, actual ministro de Vivienda y Bienes Nacionales, cambió la vida de Sonia Tschorne. En pocas palabras, invitó a esta arquitecta de ascendencia rusa a sumarse al nuevo Gobierno como subsecretaria de esa cartera. Ella, sin dudarlo ni por un segundo, aceptó.

Nadie que la ve pequeña, bonita, bien bonita, podría vislumbrar su fuerza interior, que la ha llevado a desarrollar una carrera en el ámbito público, a costa de restarle tiempo a lo que más ama: su marido e hijos. Pero su compromiso con lo social es fuerte y se gestó cuando aún era una escolar del Liceo 7 que se inquietaba con la situación del país y daba sus primeros pasos en la política de izquierda.

- ¿Ha sido un terremoto para tu familia este nombramiento?

- Es un tema gradual. A mi marido (Pablo Lagos) y a mí nos ha tocado desempeñar cargos públicos. El ha trabajado en los últimos seis años en la Corporación Nacional de Control de Estupefacientes y eso hace que nuestros tiempos sean parecidos. Con mis hijos, Matías (19) y Catalina (17), no ha sido tan así; hemos tenido que aprender a organizarnos; ahora yo salgo de la casa a las 8 y vuelvo a las 9 de la noche, entonces instauramos el domingo como día familiar, que es la única forma para guardar nuestros espacios juntos. Nuestra vida familiar siempre ha sido intensa, por lo que es difícil reducirla de repente y escuchar que tus hijos te digan: mamá, estás llegando a la categoría de madre ausente, tengo que comunicarme contigo a través de tu secretaria. Es complicado, pero ellos están orgullosos. La verdad es que me declaro y reconozco felizmente casada.

- Quizás por eso te ves tan radiante.

- Es un elemento importante el contar con un marido como el mío- , señala con una sonrisa que delata un inmenso amor y complicidad, elementos que se explican en 8 años de pololeo, 21 de matrimonio y en nexos tan fuertes como el parto natural de sus hijos, cuando ella, en cuclillas, los trajo al mundo y él, lleno de orgullo, comentaba tuvimos un trabajo de parto fantástico.

Su nombramiento como subsecretaria no la sorprendió, sabía que contaba con la confianza del Presidente, por el hecho de haber trabajado con él en el Ministerio de Obras Públicas.

- Algunos sectores, incluso de otros partidos, pensaban en ti como ministra de Vivienda.

- Bueno, se corrió esa voz. Sin embargo, yo creo que cada tiempo tiene su afán. Yo entré a la administración con un cargo x, sin labor concreta, después fui jefa de departamento en el MOP, luego subdirectora nacional de arquitectura, enseguida directora nacional de arquitectura, y ahora subsecretaria..... Tengo vocación de servicio público, así es que si posteriormente se proyecta un ministerio y debo dar respuesta de ello, la daré como siempre.

- ¿Cómo se enfrenta una mujer, y sus debilidades, a temas como las mediaguas?

- Ay, es complicado. Pero creo que no por un asunto de género. Existe una gran carencia en Chile, a pesar de todo lo que hemos hecho en los gobiernos de la Concertación. Ni hombres ni mujeres pueden quedarse sin sentir una sensación de impotencia y tristeza al no poder solucionar algo que es un derecho básico de todo ser humano. Hoy hay más de 900 campamentos y uno de nuestros planteamientos es acabar con esto y atender las realidades de cada persona o familia.

- ¿Le traspasas tus inquietudes a tus hijos?

- Sí. Junto con mi marido les hemos creado conciencia en temas como las drogas, la pobreza y la importancia de la familia. De hecho nos hemos visto muchas veces acogiendo a amigos de nuestros hijos en la casa, dándoles apoyo y orientación en estos temas. Les hablamos sobre el privilegio de haber tenido acceso a la educación y de haber accedido a un nivel económico mayor, y que eso no es gratis, trae obligaciones de solidaridad y apoyo a los demás.

Mientras habla, con una firmeza y claridad que convence a cualquiera, es interrumpida por su secretaria que le anuncia una nueva reunión y por una llamada que le demanda atención. Así es mi vida, señala con risa, mostrando una agenda llena de citas, que bien podría ser la de un dentista. Sin embargo, es gratamente recompensada en su quehacer, ya que acaba de recibir el premio Arquitecto en el Ambito Público que entrega la Federación Panamericana de Arquitectos.

- ¿Qué sientes al recibir este premio?

- Sentí un reconocimiento grande a mi gestión. Jamás pensé que iba a ganar, porque el concurso era bastante reñido, piensa que son cerca de 30 países los que llevan postulantes. Creo que es un premio a una labor que ha sido eficiente gracias al apoyo de muchos, así es que no es que uno sea un iluminado. Uno tiene que sentirse orgulloso de lo que hace y parte de eso es mostrarlo, sin vergüenzas, por supuesto sin pretender estar en la palestra todo el tiempo.

- ¿Eres vanidosa?

- Mmm. Creo que la vanidad es buena en la medida en que no se convierta en un problema para la relación con los demás. Es necesario tener autoestima... Sí, soy un poco vanidosa.

¿Algo que confesar?

- Soy trapera, incluso mis hijos me decían: mamá, es bochornoso que te saluden al entrar a JC Penney. Me gustan las cosas lindas, estéticamente agradables. Soy consumista de belleza.

Esto de la estética, ¿es un punto importante en la cruzada que iniciaste para el rescate del patrimonio arquitectónico?

- Sí. Un poco por las cosas bonitas, y también porque una obra tiene mucho que decirnos, nos transmite un entorno de vida, una historia y ahí está nuestra identidad. Si no somos capaces de conocer y valorar lo que tenemos como historia, no podemos tener futuro. No debemos ser tan permeables a las innovaciones.

- ¿Sientes que el trabajo público desgasta?

- Un poco. Noooo, es broma, a mí me encanta.

Por Soledad Salgado S.
Retrato, Carla Pinilla


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
Tengo un compromiso político muy fuerte y una visión global de las cosas, por lo que siempre ha estado vigente en mí lo que dice relación con el desarrollo de país.
Tengo un compromiso político muy fuerte y una visión global de las cosas, por lo que siempre ha estado vigente en mí lo que dice relación con el desarrollo de país.
Foto:Carla Pinilla


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales