INTERNACIONAL

Domingo 26 de Agosto de 2007

Hijo del coronel alemán que conspiró para matar a Adolf Hitler:
No me gusta Cruise en el rol de mi padre

Claus von Stauffenberg fue ejecutado en 1944, luego que una bomba que él instaló casi mató al Führer. Berthold cuenta cómo su progenitor casi cambió la historia.

STEFANIE MARSH
The Times

Para no hacer esto tan tedioso, empezaremos con Tom Cruise. En este momento, el actor estadounidense usa un parche en el ojo y un uniforme de oficial del ejército alemán, de aproximadamente 1944, como parte de su tributo cinematográfico a Claus Schenk Graf von Stauffenberg, el famoso miembro de la resistencia contra los nazis que dirigió la llamada Operación Walkiria.

El hijo mayor de Von Stauffenberg, Berthold, quien cumplió 73 años el mes pasado y tenía 10 cuando su padre fue ejecutado por haber intentado, infructuosamente, asesinar a Adolf Hitler con un maletín-bomba, se refiere al hecho de que Cruise interprete a su padre. "Cruise debería ir a surfear al Caribe", dice.

"He oído que es bastante bajo", añade. Von Stauffenberg era muy alto -su hijo mide cerca de 1 metro 90-. Puede suponerse que el atractivo de este "nazi bueno", sus antecedentes intelectuales y sociales, y su valentía contribuyeron a que Cruise se interesara en el rol. Aun así, Berthold duda.

Católico devoto, le desagrada que su padre sea interpretado por un hombre que cree que un gobernante de una confederación galáctica trajo a miles de millones de personas a la Tierra en una nave espacial hace 75 millones de años, en alusión a la Cientología, la religión de Cruise.

"No lo puedo imaginar. La gente dice que sus creencias no deberían tener relación. ¿Sería aceptable si él perteneciera a un partido de extrema derecha?".

De todas maneras, los acontecimientos de julio de 1944 son ideales para una adaptación cinematográfica, aunque sea bajo la simplificación hollywoodense.

A su padre le faltaban un ojo y su mano derecha, y le quedaban sólo tres dedos en la izquierda tras un combate en África.

Berthold, el mayor de cinco hermanos, admira a su padre, pero lo conoció muy poco.

¿Dónde está su propia lealtad en el complot de julio? "No sé. Es decir, con Alemania, en cierta forma. Yo soy católico, lo cual complica las cosas. Él sabía que las posibilidades de éxito eran escasas. Hizo algo muy valiente y positivo... porque no todos los alemanes eran nazis".

En la época en que su padre murió, Berthold vivía en Bamberg, con su madre, tres hermanos y familiares. Supo de la tragedia por la radio el 20 de julio.

"Oí algo de un atentado contra Hitler que había fracasado. Pero no dieron nombres. Más tarde, mi madre dio la noticia. Contó que el atentado lo había realizado mi padre y que lo habían matado. Quedamos impactados, lloramos. Y dijimos: ¿Por qué, por qué un atentado contra el Führer? Y mi madre respondió: 'Bueno, él pensaba que tenía que hacerlo por Alemania'".

"No podía entender a mi padre, a nadie que quisiera matar al Führer, porque éste era, no diría que un ídolo, pero era el jefe indiscutido de Alemania. Y yo era un niño en la época y había propaganda en todas partes. Esto demuestra cómo se puede contaminar una mente joven".

Le tomó años aclarar la muerte de su padre. Ahora se sabe que al mediodía del 20 de julio de 1944, su padre entró a la sala de reuniones en la barraca de madera del jerarca nazi Albert Speer en Prusia oriental, donde lo esperaban para una reunión con Hitler.

Pudo armar sólo una de las dos bombas. El maletín fue puesto bajo la mesa de conferencias y Von Stauffenberg abandonó la sala por una llamada telefónica. La explosión destruyó la barraca, pero Hitler sobrevivió, protegido por una de las patas de la pesada mesa de roble.

Cuando Von Stauffenberg llegó a Berlín ese mismo día, las SS buscaban a los conspiradores. Alrededor de la medianoche, él y otros tres fueron llevados al Ministerio de Guerra y fusilados. Antes de morir, gritó: "Larga vida a nuestra sagrada Alemania".

Los cuerpos fueron enterrados, pero por órdenes de Himmler los cadáveres fueron exhumados, incinerados y sus cenizas tiradas al alcantarillado. En venganza, Hitler arrestó a unas 5 mil personas. Muchas fueron fusiladas.

"Mi madre (embarazada de su quinto hijo) fue detenida la noche siguiente por la Gestapo", indica. Berthold fue a un orfanato.

Hasta junio de 1945, cuando se reencontró con su madre, el primogénito estuvo alejado del mundo, "sin escuela, ni periódicos, ni radio. Mi madre primero fue examinada en Berlín, luego trasladada a una cárcel en Ravensbruck, y allí estuvo hasta el término del embarazo. Con el nombre de Shank, la condujeron a un hospital en Potsdam". Al acercarse el final de la guerra, un policía del poblado la llevó de vuelta a casa con su familia.

"Algunos días más tarde llegaron los estadounidenses. Estuvimos en casa a mediados de junio. Y la vida continuó".

Sin embargo, no está claro por qué no fueron ejecutados. Posiblemente debido a que los Stauffenberg son una familia católica romana aristocrática de Suabia.

¿Lamentó lo que su padre hizo? "Bueno, en cierta forma, por supuesto. Habría sido bueno haber tenido un padre. Pero ni yo ni nadie puede decir cómo nos habría ido juntos. Mi madre adoraba a mi padre. Él tenía amigos socialistas y probablemente era menos conservador que otras personas".

El primogénito ahora vive en las afueras de Stuttgart con su esposa de 49 años y un perro. Hay un busto de su padre sobre una mesa del salón, bajo el que hay varias fotos de Claus con sus hijos. Llega el momento de partir, y Berthold ofrece llevarnos a la estación. En su auto suena una cinta de marchas militares. A un par de cientos de kilómetros, uno puede imaginarse a Tom Cruise disfrazado en su habitación de hotel en Berlín.

También un oficial

En 1952, sólo el 20% de la población alemana aprobaba la resistencia contra los nazis. Esa cifra ahora aumentó, de acuerdo con un estudio de 1994, a cerca del 40%.

No es fácil estimar lo que piensa el hijo de Von Stauffenberg al respecto. Cuando era un adolescente decidió unirse al ejército alemán; una decisión curiosa en la época, considerando que el ejército alemán ya no existía, pero esperó hasta que pudo hacerlo en 1954.

Al igual que su padre, fue ascendiendo de rango. Y como él, entró a la caballería y disfrutó de una espectacular carrera militar, pasando a retiro en 1994 con el grado de general mayor, el soldado más antiguo de Alemania después de 38 años de servicio. Con todo, niega que su padre haya inspirado su elección de carrera: "Sólo pensé que ésta era una carrera que disfrutaría. Entretenida, variada".

"Mi padre hizo algo muy valiente y positivo... porque no todos los alemanes eran nazis".

Berthold von Stauffenberg


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