REVISTA YA

Martes 27 de Noviembre de 2007

Alejandro Jodorowsky
Jodorowsky: La inteligencia femenina es como la espada de un samurái

Vuelve a Chile para mostrar su espectáculo "Cabaret Místico", una experiencia colectiva en la que demuestra sus conocimientos de tarot y sicomagia.
Por Juan Luis Salinas T.

Todas las noches, Alejandro Jodorowsky realiza un pequeño y simple ejercicio mental: antes de dormir, cierra los ojos y analiza concienzudamente cada una de las actividades que han conformado su jornada. "Me concentro y lo reviso todo sin censuras, ni miedos o preconceptos. Desde los logros hasta los problemas, pero les presto la mayor atención a los errores que cometí, me pregunto por qué sucedieron, busco cómo solucionarlos, me prometo no volver a cometerlos y pedir perdón. Llevo décadas haciéndolo y es una de mis mejores herramientas para domar el ego y buscar la felicidad... Vieras cómo me ha servido para crecer, para que mis errores se distancien y cada vez sean menos grandes. Cuando descubro que cometí uno, me tiro la oreja y me digo: Cometer un error es posible, volver a caer en el mismo es una imbecilidad", confiesa el escritor al teléfono desde su casa en París, y remata el comentario con una ronca risa.

En la capital francesa ya está anocheciendo. A Jodo, como lo llaman sus cercanos, todavía le quedan muchas cosas que hacer antes de vaciar su mente, enfrentarse a sus errores y dormir profundamente. Ahora, comenta que está en su escritorio, rodeado de sus gatos y libros, revisando su correo electrónico y coordinando los preparativos del viaje que lo tendrá recorriendo Brasil durante estas semanas. "Me voy a dictar una serie de conferencias en Río de Janeiro, Sao Paulo y Brasilia. En cada una de estas ciudades voy a hablar de las distintas cosas en las que estoy involucrado. En Río me concentraré en mi trabajo con los cómics, en Sao Paulo todo se centrará en el cine y en Brasilia hablaré de Sicomagia", dice el multifacético chileno que en la segunda semana de diciembre llegará a Santiago para presentar su espectáculo–conferencia "Cabaret Místico" en el Teatro Caupolicán.

"En Chile hablaré de mi relación con la sicomagia y el tarot, será una suerte de experiencia sicológica colectiva, en la que compartiré mis conocimientos y trataré de ayudar a la gente con sus problemas. A diferencia de otros escritores o artistas que dan conferencias para hablar de ellos mismos, alimentar su ego y vender más libros; hace rato yo comprendí que hay que poner el arte al servicio de las personas, escucharlas y dar el paso a la terapia para que se descubran y comprendan su humanidad".

El tarot como terapia

Jodorowsky es un personaje que produce sentimientos encontrados. Lo aman o lo odian. Para sus seguidores es un maestro, un iluminador y artista prodigioso. Sus detractores, en cambio, lo catalogan como un charlatán, un loco y un provocador. "De El Quijote saqué una gran enseñanza: hay que avanzar sin importar lo que digan los demás. Si la mayoría de la gente habla bien de uno es porque estás muerto; si hablan mal es porque eres un canalla; pero si hay personas que te siguen y otras que te critican, es porque estás haciendo algo interesante. Estás viviendo", dice antes de volver a lanzar una sonora carcajada.

Alejandro Jodorowsky tiene 78 años y lleva medio siglo explorando las más distintas formas de arte. Desde la actuación a la dirección de cine, publicando libros que presenta como parte de su "autobiografía imaginaria" (un género en el que mezcla su vida con lo místico), y en la última década se ha dejado seducir por el tarot, porque está convencido de que este mazo de símbolos y números es una valiosa herramienta terapéutica.

–¿Dónde está la faceta terapéutica del tarot?

–Es mucho más que el mazo de figuras con que los brujos menores se ganan la vida en las plazas. El tarot es un libro en forma de cartas que debería enseñarse en las universidades. El tarot es un punto de partida para ayudar a las personas, para que se puedan autoconocer, descubrir sus problemas y superarlos. Me gusta hablar de tarología y no de cartomancia. Nadie puede predecir el futuro. Es más honesto utilizar las cartas para investigar el presente, y de ahí ir al pasado y ver cómo influye en los actuales eventos. Los arcanos son una ayuda, que tiene algo de magia, pero nada de adivinación.

–¿Por qué la gente consulta el tarot?

–Hoy la gente vive cargando muchos problemas. Lo veo tanto en las personas que quieren leerse el tarot como en las que acuden a la sicomagia. Tanto hombres como mujeres tienen las mismas inquietudes y se cuestionan lo mismo: problemas familiares, rabias contenidas, se preguntan si van a encontrar el amor ideal, para qué sirven o cuáles son sus metas. Hay demasiada miseria emocional en el mundo, la gente vive pensado en lo material y buscar enfermizamente eso genera un vacío enorme.

–¿Qué le parece que su escuela de sicomagia tenga tantos seguidores?

–En realidad no he fundado ninguna escuela de sicomagia, por la sencilla razón de que no es una ciencia, sino un arte. Y el arte no se puede enseñar. Se tiene talento o no se tiene. Para aconsejar actos sicomágicos se necesita haber cultivado un arte cualquiera, con pasión, durante por lo menos siete años. Los que aplican lo que leen en mis libros o son ingenuos o son estafadores. Reconozco muy pocos continuadores, menos que los cinco dedos de una mano: Cristobal Jodorowsky, Marianne Costa, Martin Bakero y Gabriela Rodríguez. Excepto Marianne, todos los otros son chilenos.

Su visión de las mujeres

Desde hace tres décadas, todos los miércoles por la tarde, Jodorowsky lee el tarot gratis a treinta personas en el café Saint Fiacre de París. Precisamente en esas masivas lecturas, que se extienden por casi cinco horas, conoció a Marianne Costa: su pareja durante casi una década y todavía su gran aliada en el desarrollo de sus publicaciones en torno a este legendario juego de 78 cartas. "Con Marianne nos acabamos de separar amigablemente, pero ahora estamos escribiendo un libro en conjunto que se llamará Sicogenealogía. Juro por la vida de mi gato que ella es más inteligente que Nicanor Parra, es extraordinaria, puede aprender cualquier idioma en dos o tres meses (ya habla nueve)".

–Marianne también lo ayudó a cambiar su visión sobre las mujeres.

–Con Marianne comprobé que la inteligencia femenina es comparable con una fina espada de samurái, mientras que la de los hombres parece una máquina de moler carne. Aunque siempre tuve contacto con mujeres que me ayudaron en mi búsqueda espiritual, como Violeta Parra o la pintora surrealista Leonora Carrington, que mencioné en mi anterior libro "El maestro y las magas", nunca había tenido real conciencia de su importancia dentro de la sociedad y lo desvalorizadas que siempre han sido. Era un poco ciego e hijo de la incultura. Conocerla me sirvió para cuestionar cómo era posible que existiera un Papa y no hubiera una papisa. Por qué entre las espaldas que se inclinan hacia La Meca no hubiera ninguna femenina. Todas esas cosas me hacen lamentar que las mujeres todavía no logren su espacio en el mundo. Es injusto.

–¿Qué necesitan hacer las mujeres para lograr su espacio?

–Las mujeres necesitan buscarse a sí mismas. Darse su propio espacio y demostrar todos sus talentos. Su gran escapatoria en la sociedad actual pasa porque ellas mismas se ganen la vida. Tienen que entrar al mundo de los hombres de manera competitiva; dejar de depender de ellos y manejar su propia economía. Así podrán tener más libertades y serán dueñas de su destino.

–Pero ya existen mujeres que abren camino, especialmente en la política.

–Claro, pero con mucha dificultad. Es cierto hay presidentas como Michelle Bachelet, otras que lo serán y que estuvieron a punto de lograrlo, como Ségolène Royal en Francia, pero no significa nada. Es una fantasía; hoy ese mundo cada vez tiene menos poder. Los políticos no sirven para nada, porque los verdaderos amos del mundo son el lobby industrial, el mundo económico. Ahí las mujeres no entran, pero el día que lo hagan y tengan la capacidad de manejar el dinero del mundo las cosas realmente cambiarán.

–¿Qué ventajas tienen hoy las mujeres ante los hombres?

–Muchas. Las mujeres tienen el don de la intuición, que el hombre siempre ha mirado de soslayo y será el tesoro del mundo del futuro. Las mujeres también tienen más potencial creador, pero el hombre las ha reprimido y deformado bajo su visión lógica de las cosas. Y además tienen el poder de ser madres y criar a los hijos. Esa es una labor mayor, pero es algo que los hombres siempre han menospreciado, porque simplemente no lo entienden. Por eso mismo las nuevas generaciones son de padres ausentes. Y esto a la larga marca todo, el mundo hoy está definido por la ausencia. Ese tema también conflictúa a las mujeres, especialmente a las que trabajan, que constantemente se cuestionan no pasar más tiempo con sus hijos.

–¿Y no deberían hacerlo?

–No. Es su deber buscar el equilibrio y pueden hacerlo perfectamente. Mi mujer, la que fue madre de mis hijos, era actriz y trabajó en una obra hasta los nueve meses. Aparecía desnuda y jamás tuvo un problema. De hecho, después de dar a luz, estuvo unas semanas fuera y volvió al montaje. La idea de que los niños impiden que las mujeres puedan desarrollarse me parece una cretinada. Lo que pasa es que muchas caen en la tontera de hacer simbiosis con el niño, y caer en ese juego es peligroso. No tienen que ver a los chicos como tentáculos que las absorben; si los parieron fue para darlos al mundo. Para que ambos se desarrollen, pero que sean libres.

–¿Usted ha sido un buen padre?

– Debo reconocer que durante mucho tiempo no lo fui, pero ahora he descubierto mi amor paternal. Lo que me alegra es que mis hijos continuarán en la vía del arte. Brontis es el mejor actor de teatro que he visto en mi vida. En 2008, presentaremos mi obra "El sueño sin fin" en México, España y Madrid. Adán, bajo el nombre de Adanowsky, es un showman y músico maravilloso. Cristóbal es psicochaman, capaz de realizar curaciones milagrosas. Me encanta estar con mis hijos y comprenderlos tal cual son. Antes era un padre dominado por mi ego y quería que mis hijos fueran como yo.

–¿Cree que usted ya viene de vuelta?

–Jamás. Sería una estupidez que yo declare eso. Una pedantería... Si el universo está en constante expansión y vivir es un constante avanzar. Quedarse quieto, sin hacer nada, es momificarse y morir. Yo soy como el loco del tarot, porque creo que todos los caminos son mi camino y sólo quiero avanzar. ya

EN INTERNET: Más información en www.psicomagia.cl


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"Que los niños impiden que las mujeres puedan desarrollarse me parece una cretinada. Lo que pasa es que muchas caen en la tontera de hacer simbiosis con el niño, y seguir ese juego es peligroso".
Foto:EFE


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