ARTES Y LETRAS

Domingo 20 de Marzo de 2005

HISTORIA. Entrevista al historiador William Sater, estudioso de Arturo Prat:
Más pratiotas que patriotas

Por fin se tradujo al español "La imagen heroica en Chile", un trabajo esencial acerca de Arturo Prat, que fue escrito hace más de 30 años por el historiador norteamericano William Sater. El hombre, un fanático de la historia de Chile, se explaya aquí sobre el héroe y su misteriosa fama.

ISABEL OSSA GUZMÁN

Cuando hace 126 años Arturo Prat decidió lanzarse al abordaje del Huáscar, no lo hizo solo. Con él se aventuraron un marinero de 15 años, llamado Gaspar Cabrales, y el sargento Juan de Dios Aldea. Pero sólo Prat fue canonizado por la cultura popular, a pesar de que el combate acabó en derrota para la flota chilena.

Al día siguiente, los cuarteles de reclutamiento en Iquique se llenaron de gente que hacía cola para ir a luchar contra el enemigo, en tanto recién nacidos, pueblos, escuelas, avenidas, bibliotecas, compañías de bomberos, hogares de niños, clubes, hoteles y bares exhibían orgullosos el nombre del recién acuñado héroe. Todos querían ser como Arturo Prat.

Aldea, Cabrales y Carlos Condell, el hombre al mando de la Covadonga, fueron semiolvidados, y Prat fue levantado por los chilenos como el máximo ídolo nacional. Los periódicos hablaban de "una nueva religión, llamada pratomanía", su muerte empezó a convertirse en una leyenda y, así, surgió en Chile un fenómeno ya no patriota, sino "pratiota", que para muchos historiadores resulta incomprensible, tomando en cuenta que el gesto de Prat fue completamente en vano. William Sater es uno de esos historiadores.

Derrotado, pero heroico

Profesor emérito de la Facultad de Historia de la Universidad de California, Sater es probablemente uno de los extranjeros que más han estudiado la historia de Chile y la figura de Arturo Prat. Ha leído todo lo referente a estos temas, ha publicado seis libros sobre nuestro país, ha escrito más de cien artículos sobre su historia, y su obsesión por esta tierra es tal, que su correo electrónico comienza, nada más y nada menos, que con "ChilePrat".

Para Sater, la locura desencadenada por la muerte de Prat resulta, a primera vista, un sinsentido. "Si Iquique hubiera sido una producción teatral -asegura- se la habría presentado como una tragedia", sin embargo, la historia ha distinguido el combate iquiqueño y lo ha transformado en una "victoria moral", concepto ciertamente difícil de entender si no se da primero un vistazo a la historia de nuestro país y sus costumbres.

El año 1965 William Sater hizo sus maletas y se vino a Chile con la intención de conocer el lugar donde había nacido el personaje que por esos días lo fascinaba: Arturo Prat. Aquí se instaló durante dos años y se dedicó a estudiar a fondo todos los documentos y fuentes que existían sobre el héroe patrio. Aplicadamente, devoró documentos oficiales, diarios de la época, revistas, correspondencia inédita, artículos diversos y cientos de libros sobre Chile, Prat y la Guerra del Pacífico. Lo que preocupaba a este pragmático norteamericano era el origen de la popularidad de Prat, la razón por la cual un hombre que había muerto derrotado hacía un siglo, continuaba siendo un ídolo para todos los chilenos.

Producto de ese viaje surgió su primer trabajo sobre la historia de nuestro país, un libro cuyo objetivo fue estudiar la formación de la figura épica de Arturo Prat y demostrar cómo un joven oficial naval, "tan desconocido que al comienzo la prensa escribió mal su apellido, se transformó en el héroe más importante de su nación".

"La imagen heroica en Chile" fue publicada en inglés el año 1973, pero recién ahora, más de 30 años después, puede finalmente ver la luz en español, gracias a una apuesta del Centro de Estudios Bicentenario, que desde el año pasado se ha dedicado a rescatar y traducir importantes textos históricos escritos en todo el mundo.

El libro, cuyo subtítulo es "Arturo Prat, santo secular", es un entretenido paseo por la vida de Arturo Prat y la historia de Chile, desde la época de la Guerra del Pacífico hasta fines de la administración de Gabriel González Videla. Lo más interesante es cómo Sater conecta la figura del héroe con toda la historia de nuestro país y su idiosincrasia, intentando responder a la pregunta de por qué Prat es un héroe, y configurando para ello una tesis que liga su popularidad con los problemas que han aquejado a Chile desde siempre y para los cuales, según él, hemos necesitado un símbolo de liderazgo. Pero el trabajo de Sater va aún más allá, y descubre diversos fenómenos ligados a la figura de Prat que dicen mucho sobre nuestro país y su gente.

Sater demuestra que, a pesar de la fascinación que provocó Arturo Prat justo después de su muerte, su imagen heroica tendió a desvanecerse más tarde, para luego resurgir metamorfoseada durante la República Parlamentaria, ahí ya no sólo como ejemplo de patriotismo, sino también como modelo de valores morales, medio de ataque y denuncia a los gobiernos de esos años y, posteriormente, herramienta de los distintos sectores de nuestro país "para mostrar que las tradiciones guerreras chilenas no se habían atrofiado; compensar la pérdida de la Esmeralda y levantar la moral del país; como un clamor de venganza y, finalmente, como solución a los problemas políticos internos".

El tema de Sater, entonces, no es Arturo Prat propiamente tal, sino el fenómeno de la llamada "pratomanía". Porque, como asegura el historiador, "para comprender el hecho paradójico del heroísmo, lo que importa no es la intención del individuo que actúa, sino la reacción de la sociedad frente a su acto. Igual que la belleza, el heroísmo se encuentra en los ojos de los espectadores".

-Usted es especialista en la historia militar de Latinoamérica. ¿Por qué la figura de Arturo Prat resalta de entre otras figuras militares del continente?

"Cuando tenía 28 años descubrí a Prat, y me puse a pensar cómo podía ser que un hombre llegara a ser el héroe máximo de Chile, cuando no había hecho nada concreto. Prat quemó hasta el último cartucho, puso su cuerpo contra el enemigo, sin huir. Sin embargo, desde el punto de vista pragmático, el hombre entregó su vida inútilmente. Prat murió gloriosamente, pero en vano. Por eso, a primera vista, llama tanto la atención que sea un héroe nacional máximo".

Otro santo para Chile

-¿Cómo el protagonista de un hecho improductivo puede transformarse en ídolo de una nación?

"Porque necesitamos modelos de virtudes cívicas y morales. El héroe es muy importante, no sólo como modelo cívico, sino sobre todo en la formación de la conciencia patriótica dentro de un pueblo, que necesita ejemplos a imitar. Prat era más que un soldado dispuesto a morir, era un hombre de verdad, con mucho honor y muchos valores. Buen hijo, buen padre, buen esposo, buen compañero, buen oficial, un hombre con un gran sentido social. Cada país debería tener a alguien como él, un ser humano que pueda elevarse por encima de la mezquindad del mundo y que esté listo para hacer algo por su sociedad".

-¿Cuál es la importancia de Prat en la constitución del Estado de Chile?

"Es muy importante, porque es un símbolo de virtudes cívicas, es el epítome del nacionalismo, el modelo ejemplar para formar un sentido de unidad nacional en Chile. Prat no saltó por la gloria. Él estaba cumpliendo con su deber, como lo había hecho toda su vida. Su salto fue un acto natural para un hombre con su formación. Su gesto es la conclusión lógica de su vida. Los chilenos no erigieron a Prat como símbolo por su pragmatismo, sino por lo que representaba. Él encarnaba el espíritu de sacrificio satisfecho. No importaba lo que había logrado, sino lo que era. Chile necesitaba a Prat para hacer una nación que fuera, más que una aglomeración de gente, un país con un espíritu común. Prat es un símbolo que va más allá de las divisiones políticas, sociales, económicas o religiosas".

Nada malo ni feo

-La historia insiste en presentar a Prat como un santo. ¿Hay algún tabú histórico ligado a su figura?

"Prat quiso ser el más adorado de sus hermanos, pero eso no es una falla. Todos tenemos el deseo de ser los más amados por los padres. Es como decir que alguna vez rascó su nariz en público... no son verdaderos defectos los que están documentados. Yo no he encontrado nada malo ni feo en su vida. Es una tábula rasa. No estoy seguro de que fuera simpático, pero sí sé que era honrado, valiente y estudioso. El único tabú que se puede relacionar a su figura es algo que tiene que ver más bien con la antipatía que otros sentían por él. Por ejemplo, el hecho de que la Esmeralda no era para nada el mejor barco de la flota, sino todo lo contrario. Era el barco más ruinoso de ella, el lugar al que iban a parar los 'desperdicios' de la Marina. Y Prat acabó ahí solamente porque el almirante Williams le tenía muy poca simpatía".

-¿A qué atribuye el hecho de que Prat se haya elevado por encima de Carlos Condell?

"Para una sociedad que necesitaba un ejemplo, el mejor ejemplo era Prat, no Condell. Él huyó, mientras Prat resistió. Es lo mismo que ocurre con los Carrera Pinto. La gente los adora porque lucharon hasta el final; su muerte es un acto de cumplimiento del deber. En el caso de Prat, además, la gesta se incrementa porque el hombre no sólo murió cumpliendo con el deber, sino que, además, vivió haciéndolo".

-¿Tienen nuestros héroes que estar muertos para ser verdaderos héroes?

"Es difícil entender por qué el sacrificio personal es requisito para ser un héroe en Chile. Posiblemente es un pensamiento resultante de la Iglesia y sus enseñanzas. La influencia católica ha hecho que las personas estén más acostumbradas a la idea del sacrificio heroico. No tienes que ganar la batalla, sino demostrar que estás listo para inmolarte. Después del Combate de Iquique, los obispos decían que era un acto glorioso el morir por la patria, sacaban a relucir a los héroes bíblicos para inspirar a sus feligreses, declaraban la necesidad de sacrificar la propia vida, como Cristo".

-¿Tuvo la "pratomanía" una ruta histórica en Chile?

"Al leer los diarios de la época de la guerra y los que le siguieron, durante la paz, me di cuenta de que alrededor de 1886, siete años después de la muerte de Prat, declinó muchísimo su popularidad. Los 21 de mayo ya no hablaban casi nada de su gesta. Pero luego, a partir de 1901, reaparece la imagen de Prat y los diarios van presentando cada vez más artículos sobre él. Descubrí que había ese pozo en la historia de la popularidad de Prat, que no siempre había sido importante".

-¿A qué puede haberse debido ese fenómeno?

"La sociedad chilena, una vez terminada y ganada la guerra, no lo necesitó. Se sentían los dueños de la costa pacífica y no necesitaban nada que los ayudara a elevarse. Estaban con el ánimo totalmente levantado. Eso, hasta que llegó la corrupción con el auge del salitre. Es como una broma de mal gusto... Chile ganó la guerra y perdió la paz. El salitre se convirtió en una adicción atroz, que destruyó la personalidad y el sentido de los valores morales en la clase que gobernaba el país. En vez de usar la plata del salitre en inversiones en infraestructura o salud del país, Chile la usó para gastos comunes. Esto corrompió el sentido de los chilenos y aparecieron la crisis moral y la 'cuestión social'. Por un lado la fiesta, y por otro, el hambre. Fue entonces que resucitó Prat como modelo, porque había sido el único que había demostrado que podía morir por su patria. Cuando una sociedad no tiene dónde encontrar algo rescatable, debe necesariamente volverse al pasado".

-Usted afirma que ciertos grupos han utilizado la figura de Prat para su conveniencia. ¿Quiénes han sido y cómo lo han hecho?

"Todos en Chile se han valido de Prat para conseguir ciertos objetivos. El pueblo, durante los gobiernos parlamentarios, usó su imagen para denunciar la corrupción en el poder y exigir cambios; los militares lo usaron para conseguir presupuesto y crearon un lema a partir de la epopeya de Prat, en el sentido de que un soldado nunca entrega una posición; los profesores lo tomaron como un modelo y herramienta de valores, como un héroe forjado en la sala de clases; los políticos se han puesto la camisa sangrante de Prat para tratar de demostrar que, antes que derechistas o izquierdistas, son chilenos; la Iglesia lo transformó en un católico ortodoxo, a pesar de que no lo era; la Marina, lo evoca y exalta constantemente como miembro y símbolo de su filas; ciertos gobiernos lo usaron para acallar cualquier tipo de disidencia interna, apelando a los valores de trabajo y obediencia. En fin, cada institución ha hecho una interpretación del gesto de Prat, y lo ha aprovechado para sus propios fines".

-¿Se puede decir que los chilenos de la época de Prat exageraron la figura del héroe?

"Sí. Chile transformó a Prat, después de su muerte, en una especie de fenómeno mundial. Los diarios decían que en todo el mundo se conocía su hazaña, que en todos los países se reconocía con entusiasmo a este nuevo héroe y que los chilenos eran recibidos en el mundo entero como 'venidos de la tierra de Arturo Prat'... y eso, ciertamente, no pasó. En Chile se creó la idea de que el mundo reconocía en este país a una nación poderosa, pero eso fue una exageración. Entonces, la figura de Arturo Prat no sólo se utilizaba para ser imitada, sino también para subir aún más el ánimo de los chilenos, haciéndoles creer que Chile tenía gran prestigio mundial gracias a la hazaña de Prat".

-¿Por qué Prat sigue siendo popular después de tantos años?

"Porque las virtudes que ejemplifica y los actos que llevó a cabo pueden ser usados para satisfacer las necesidades de una sociedad cambiante. El héroe puede encarnar las ambiciones y deseos de una nación y convertirse no sólo en un símbolo de una época, sino en el de la eterna búsqueda de la perfección por parte del ser humano".

-¿A qué atribuye tanta demora en el interés de Chile por traducir un trabajo que trata de uno de sus héroes más importantes?

"A que soy extranjero. Aunque llevo más de 40 años dedicado a estudiar este país, siempre voy a ser extranjero, "chilenista" y no chileno. Para algunos soy un entrometido, pero esos son imperialistas intelectuales. La historia de los países es del mundo".

"Chilemaníaco": otros de Sater

"Chile and the War of the Pacific" (Lincoln University of Nebraska Press, 1986).

"The revolutionary left and terrorist violence in Chile" (Santa Monica, The Rand Corporation, 1986).

"Chile and the United States: Empires in conflict" (University of Georgia Press, 1990).

"The grand illusion. The prussianization of the Chilean Army" (Lincoln and London, University of Nebraska Press, 1999).

"Historia de Chile 1808-2002", en coautoría con Simon Collier. Traducción de Milena Grass. (Cambridge University Press, 2004).

FICHA

"La imagen heroica en Chile.
Arturo Prat, santo secular". William F. Sater. Trad. de Ana Lya Yaikin. Centro de Estudios Bicentenario 2005.
231 páginas.


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Según Sater, Prat fue canonizado por la cultura popular, no por su gesto, sino por los valores morales y cívicos que representaba.
Según Sater, Prat fue canonizado por la cultura popular, no por su gesto, sino por los valores morales y cívicos que representaba.
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