ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 28 de Mayo de 2006

PERSONAJE El rostro más desconocido de Alberto Etchegaray de la Cerda:
La veta política del superintendente

Fue secretario ejecutivo de las comisiones programáticas de Michelle Bachelet. Desde ahí propuso ordenar el trabajo en medidas específicas para los primeros 100 días de gobierno.

Alejandro Sáez Rojas

A pesar de su bajo perfil, Alberto Etchegaray de la Cerda jugó un rol clave en las prioridades fijadas por el actual Gobierno. Según fuentes que participaron en la campaña, "fue una genialidad de él" organizar el cuantioso trabajo de los profesionales de la Concertación en medidas específicas para los primeros 100 días del mandato de Michelle Bachelet. No se sabe si él determinó el número de las 36 disposiciones, pero sí es un hecho que propuso a Andrés Velasco y a Alejandro Foxley priorizar y dar plazos a la labor de los técnicos oficialistas. Habían sido estos dos personeros quienes lo habían invitado a participar de las labores del comando.

Así, "con más nueces que ruido", se mueve el actual superintendente de Valores y Seguros, un cargo en el que debe tener una estrecha colaboración con el ministro de Hacienda. En especial, si se quieren impulsar reformas clave al mercado, como la del Mercado de Capitales II. Y a pesar de que está en un cargo técnico y especializado, como supervigilar el desempeño de las sociedades anónimas en el país, su historia le da una impronta que, según quienes lo conocen, le augura un futuro en las arenas políticas.

Etchegaray, 34 años, lleva el mismo nombre que su padre, el ex ministro de la Vivienda del gobierno de Patricio Aylwin. De él heredó, según cercanos, una preocupación por lo social y una estrecha relación con la Iglesia Católica, "sin ser pechoño", acota el diputado y su amigo Patricio Walker. Todos los entrevistados, incluso en el sector privado regulado por él, lo sindican como un hombre "correcto, mesurado y transparente, que en los dos meses que lleva en el cargo ha dado muestras de tener una política de puertas abiertas". Aunque no se puede evaluar tan temprano, la buena imagen que tiene le pone una presión adicional para un desempeño eficaz como regulador del mercado de capitales. Estudió en el Sagrados Corazones de Manquehue, y ya en esa época, cuenta su compañero Mario Romero, destacaba por sus dotes de liderazgo. Participaba de muchas actividades extraprogramáticas, que lo convertían en un estudiante que "no sólo se dedicaba a ir al estudio", aunque estaba entre los que tenían sobre 6.

A pesar de ser un alumno destacado, el puntaje en la Prueba de Aptitud Académica no le alcanzó para entrar a estudiar Derecho a la U. de Chile, un centro académico que más se ajustaba a sus ideas políticas. Por eso optó por entrar a una institución particular, la Diego Portales, donde uno de sus profesores que más lo marcó es el columnista de "El Mercurio" Carlos Peña.

Nuevamente, en la universidad realizó labores políticas. Fue vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la UDP. En esos tiempos trabajó con el actual diputado Patricio Walker. El parlamentario cuenta que cuando él mismo era presidente de la UDP, Etchegaray organizó los trabajos voluntarios en la IV Región. Doscientos estudiantes participaron en ellos y toda la logística estuvo a cargo del actual superintendente.

Esa capacidad organizativa la mostró en la campaña de Michelle Bachelet. Trabajó activamente como secretario ejecutivo de las 50 comisiones programáticas. En esa tarea, coordinó junto a un equipo de personas las propuestas de más de 2.500 profesionales para el programa de gobierno.

La habilidad para el trabajo en equipo es una cualidad que en el sector privado, piensan, le será útil para coordinarse con sus asesores en la Superintendencia de Valores y Seguros. Por un lado, el intendente de Seguros, Osvaldo Macías, y el de Valores, Hernán López. El escuchar a sus subalternos será fundamental para complementar su menor experiencia práctica en el mercado de capitales que la de los dos nombres antes mencionados.

A pesar de ser una persona de trato afable, Etchegaray no es, de acuerdo a quienes lo conocen, una persona que se dejará manejar por otros con mayor experiencia en la institución en la que está. Por eso es que no hacen sentido versiones que postulan que quien maneja realmente la Superintendencia actualmente es Hernán López. De hecho, a sus cualidades curriculares Etchegaray suma una visión clara del mercado de capitales que obtuvo en su paso por la universidad estadounidense de Georgetown, donde se especializó en regulación económica.

Etchegaray estima que el conocimiento adquirido es "fundamental para las labores de la Superintendencia". Un buen regulador, cree, debe ser prudente en conciliar su misión usando sus dos brazos: "debe tener un brazo derecho competente para cumplir adecuadamente el rol fiscalizador y regulador y al mismo tiempo debe tener un 'brazo izquierdo' preocupado de promover el desarrollo de los mercados de valores y seguros", dice.

Ahora serán los mercados quienes validarán los pergaminos del superintendente.



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Alberto Etchegaray ha hecho la mayor parte de su carrera en el sector público.
Alberto Etchegaray ha hecho la mayor parte de su carrera en el sector público.
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