REVISTA DEL DOMINGO

Domingo 31 de Diciembre de 2000


El bombardeo de Dresden

Señor editor:

El cúmulo de errores y falsedades contenidos en la tendenciosa carta firmada por el señor Samuel Wilson sobre el tema del bombardeo de Dresden, publicada en la edición del domingo 17 de diciembre, me obliga a hacer los siguientes alcances y rectificaciones.

No fue la Luftwaffe de Hitler (sic) la que inventó y probó el bombardeo masivo a la población civil. El teórico del bombardeo estratégico o areal bombing fue el general italiano Giulio Douhet, quien, ya en 1920, expuso sus ideas en su libro Dominio Aéreo, cuyas bárbaras implicaciones fueron justificadas ampliamente por el autor británico J.M. Spaight en su obra Bombing vindicated. El autor material que llevó a cabo esta estrategia en su forma más drásticamente inhumana fue el último jefe del Bomber Command de la RAF, Marshal Sir Arthur T. Harris, llamado Bomber Harris. Bajo su mando, la aviación aliada arrojó sólo sobre Alemania, en seis años de guerra, la cantidad de 1.350.000 toneladas de bombas, arrasando las principales ciudades con cientos de miles de muertos civiles. Al Mariscal Harris, quien escribió al fin de la guerra su obra Bomber Offensive, se le erigió en Londres un monumento.

En el ataque aéreo con mala visibilidad a un puente y cruce carretero estratégicos en las afueras de Guernica durante la guerra civil española, participaron nueve aviones que arrojaron siete toneladas de bombas, parte de las cuales cayeron en el pueblo de Guernica (entonces de 7 mil habitantes) causando un incendio y la destrucción de parte del pueblo, según consta en La guerra civil española del historiador Wilfred v. Oven.

En cuanto a Coventry, un objetivo militar típico por su importante industria bélica, su bombardeo con aviones de dos motores (Alemania carecía de arma aérea estratégica y por lo tanto de bombarderos de cuatro motores) ocasionó la destrucción de 21 fábricas de aviones y repuestos para ellos y, desgraciadamente, la muerte de 380 civiles. Sólo parte de la ciudad fue destruida, según el investigador inglés Alastair Revie.

Dresden, la Florencia del Norte o del Elba, como se la llamaba por sus enormes tesoros artísticos que albergaba, era una ciudad abierta en la que se hacinaban cerca de 900.000 mujeres, ancianos y niños, la mitad de los cuales eran parte de los millones de alemanes que huían de las atrocidades sin nombre de la soldesca bolchevique, en pleno invierno.

En esa concentración humana, que en gran parte acampaba a la intemperie, se ejecutó el bárbaro y horroroso bombardeo en tres oleadas, en el que participaron más de 1.000 cuadrimotores que lanzaron 1.473 toneladas de bombas explosivas y 1.262 toneladas de bombas incendiarias y contenedores de fósforo líquido, quemando y asando vivos en una infernal masacre a entre 220.000 y 350.000 seres humanos, principalmente mujeres, niños y ancianos (los hombres estaban en los diferentes frentes de batalla).

En esa joya que fue Dresden, no había ninguna defensa antiaérea, no había ninguna fábrica de implementos bélicos, ningún objetivo militar, nada que pudiera haber justificado esa atroz masacre. Tanto es así, que los británicos trataron de endosar a los soviéticos el criminal ataque, afirmando que ellos lo habían solicitado para allanar el avance de sus tropas. Recibieron una clara respuesta. Así declaró el Mariscal Shukow en un artículo del 13 de febrero de 1953 en el periódico Neues Deutschland: El ejército soviético jamás hubiera llevado a cabo tamaña atrocidad. El Mariscal A.T. Harris recibió la orden de destruir Dresden directamente de W. Churchill, asesorado por su consejero Sir H. Lindeman, Lord Cherwell.

Sugiero al señor Wilson tratar de leer las memorias de W. Churchill en seis tomos, y su obra La segunda guerra mundial, e informarse mejor en la historiografía seria y especializada. Está llegando la hora de la verdad histórica. Para finalizar, una frase del mundialmente famoso escritor Gerhart Hauptmann, testigo del Hiroshima alemán: El que olvidó el llanto, lo volvió a aprender ante la destrucción de Dresden.

Roberto Huber F.
Rut.2.392.332-7




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