ARTES Y LETRAS

Domingo 13 de Noviembre de 2005

HISTORIA DE CHILE. El historiador René Millar publica una biografía del hombre público (1912-1997):
Las mil caras de Julio Philippi

Una completa investigación, que se presenta mañana, revela nuevos antecedentes de este reconocido jurista, fanático de la botánica, alérgico a las corbatas y dueño de una prodigiosa cultura.

ELENA IRARRÁZABAL SÁNCHEZ

Los severos abogados ingleses que participaban en la defensa chilena en el conflicto de Palena y visitaban el terreno en disputa lo bautizaron como "the humble superman", algo así como "el humilde superhombre". El diplomático Fernando Zegers nos cuenta que la expresión surgió después de que el discreto consejero jurídico chileno "les había enseñado a montar a caballo por los cerros, explicado con germana sabiduría la flora y fauna nativa, reflexionado con ellos sobre filosofía y teología y expuesto, con extraordinaria claridad, la posición chilena sobre esa zona límitrofe".

La anécdota sintetiza la amplitud de los conocimientos de Philippi, sus privilegiadas y analíticas neuronas disimuladas por una gran humildad y cubiertas por un indómito cabello de crespos, que aparecen, con porfiada persistencia, entre sus hijos, nietos y bisnietos, entre ellos, el actual presidente de la Sofofa.

La biografía escrita por René Millar, actual decano de la Facultad de Historia de la UC, es fruto de más de cinco años de investigación, cuarenta entrevistas y corresponde a un proyecto Fondecyt.

En la publicación, se recorren con detalle los diversos ámbitos en que Julio Philippi Izquierdo aportó a Chile: jurídico, académico y político. También profundiza, aunque en menor proporción, en el ámbito de su vida familiar, su religiosidad y sus variopintos intereses humanistas y científicos.

-Son casi 400 páginas dedicadas a una persona que no es conocida a nivel masivo. ¿Por qué investigarlo a él?

"Philippi fue uno de los grandes hombres públicos de Chile en el siglo XX, aunque su figuración pública fue bastante menor que muchas otras personalidades. Siempre estaba en un segundo plano, no le gustaba figurar. No fue un político militante, tampoco parlamentario. Pero su aporte jurídico en distintos ámbitos, especialmente al servicio de Chile durante los gobiernos de Alessandri, Frei, Allende y Pinochet, es de enorme trascendencia para el país".

-Nunca lo conoció personalmente. ¿Qué imagen se formó de él?

"Es curioso cómo, en todas las entrevistas que realizamos sobre él, nunca hubo visiones discordantes. Dos son los aspectos que siempre se subrayaban. Por un lado, su inteligencia sobresaliente y gran capacidad de análisis . Pero también sus cualidades humanas y su especial trato humano, su sencillez en la relación con todas las personas, desde reyes a boteros".

-El libro lo caracteriza como un hombre "ajeno a las convenciones sociales".

"No era muy amigo de las formalidades. No le gustaban las grandes reuniones sociales o los banquetes. En su apariencia personal era despreocupado. Solía andar con las mangas arremangadas, sin corbata, con un cigarrillo encendido en la boca. Hay varias anécdotas que reflejan esta actitud, como el stock de corbatas, provistas por su señora, que tenían sus secretarias para casos de emergencia. O cuando se quemó el pantalón con el cigarrillo en una negociación oficial. Para disimularlo, se pintó la pierna con tinta china".

Descendiente directo de la estirpe de naturalistas alemanes que echaron sus raíces en Chile (Rodulfo Amando Philippi fue su bisabuelo), Julio Philippi estudió en el Liceo Alemán, pero no optó -aunque tuvo sus dudas- por la ciencia como profesión. La carrera de Derecho en la UC fue su elección.

En el itinerario juvenil de Philippi aparece un catolicismo de mucha vida interior, con una marcada preocupación social. Millar analiza la influencia del enigmático padre Juan Salas, promotor de su acercamiento al mundo obrero y también de los estudios bíblicos que llevaron a Philippi, Jaime Eyzaguirre y otros jóvenes a interesarse por el milenarismo y las doctrinas de Lacunza. Aunque tras el pronunciamiento eclesiática sobre el milenarismo, Philippi nunca más volvió a mencionar el tema.

Jorge Alessandri

La biografía recorre con detalle esos inquietos años de formación intelectual, durante los difíciles años 30, en el marco, según el historiador, de "tal vez la generación más valiosa del Chile del siglo XX, de la que formaron parte figuras como Mario Góngora, Jaime Eyzaguirre, Radomiro Tomic, Jaime Castillo Velasco, Luis Vargas Fernández, Armando Roa, Sergio Fernández Larraín, Francisco Bulnes Sanfuentes, Salvador Allende, Clodomiro Almeyda y Eduardo Frei".

A diferencia de muchos jóvenes católicos de la época, que terminaron afiliándose a distintos partidos políticos, Philippi conserva su autonomía. Su adhesión más fuerte fue a la figura de Jorge Alessandri, en cuyo gobierno se desempeñó en cuatro carteras a través de los años: Justicia, Tierras y Colonización, Economía, Fomento y Reconstrucción y Relaciones Exteriores.

René Millar cuenta que "Philippi nunca sufrió las iras de Jorge Alessandri y éste siempre lo trató con la mayor deferencia y lo dejó al margen de sus mofas. Hay que hacer notar que el Presidente Alessandri tenía una gran capacidad histriónica y le gustaba imitar a las personas, incluidos sus colaboradores".

-Algunos han visto en Philippi la figura más influyente del gobierno de Alessandri.

"Diría que él y el doctor Sótero del Río fueron las personas más determinantes de ese gobierno. Lo fueron porque gozaron de la confianza total del presidente.

Se complementaron muy bien con el doctor Del Río, que era un gran articulador político. Philippi no tenía ese manejo, pero era el hombre de los proyectos, de las leyes, la figura que aportaba el punto de vista jurídico. Esto, junto a su capacidad de análisis y buen juicio, lo convirtió en consultor de los distintos ministros del gabinete.

Brillante profesor de derecho civil y de filosofía del derecho, abogado integrante de la Corte Suprema, reconocido árbitro e integrante de un prestigioso estudio, tal vez el aporte más significativo de Philippi se expresa en su capacidad de servir a Chile en las negociaciones limítrofes, sin importarle el gobierno que se lo pidiera.

De hecho, cuando el gobierno de Allende lo eliminó como abogado integrante de la Corte Suprema, experimentó una sensación dolorosa, pero no dudó en seguir ayudando en las negociaciones del Beagle.

Palena y el Beagle

La defensa de Chile en el arbitraje de Palena, en el laudo del Beagle y la posterior mediación papal le consumieron meses completos de tensa dedicación, pero nunca cobró un peso.

"En él se unían al conocimiento histórico, geográfico y jurídico de los problemas, una capacidad de negociación y un conocimiento para manejarse en el ámbito del derecho internacional como en pocos de los representantes que ha tenido el país en el campo de los conflictos limítrofes", asegura Millar.

Según el historiador, "el tema le significaba una preocupación enorme, pero al mismo tiempo le resultaba apasionante. Lo conectaba con intereses muy marcados: la geografía, la historia, el derecho, las expediciones científicas, la cartografía".

"Él gozaba tratando de reconstruir el itinerario de un viajero del siglo XIX, recogiendo menciones de accidentes geográficos para tratar de usarlas con fines jurídicos".

-¿Quedó satisfecho con la mediación papal?

"Sí. Él estaba consciente que la mediación papal implicaba una transacción y en el momento en que Chile la aceptó algo había que ceder. El escenario era muy claro: en el laudo de la Reina, Chile obtuvo todo. Esa situación no la aceptó Argentina, país que comenzó a tomar medidas de hecho. No quedaba otra que la mediación".

"Dentro de esa transacción, lo que cedió Chile al final, desde el punto de vista de Philippi, fue lo menos posible, en aspectos no sustanciales. Se cedió, por ejemplo, en la proyección marítima hacia el Atlántico, que podría haberse derivado de los alcances del laudo de Su Majestad".

Su biblioteca

Un entretenido paseo por la biblioteca de Philippi realiza René Millar en el capítulo IV. A través de los libros se despliegan los variados intereses intelectuales de Philippi. Según Millar, "Philippi perteneció a una generación que leía mucho. Si uno revisa las biografías de Eduardo Frei, Mario Góngora, Jaime Eyzaguirre, queda en evidencia que se trata de una generación muy condicionada por el gusto por la lectura y ciertas obras que los marcaron".

En sus anaqueles aparece una gran colección de obras de antropología -Gusinde, Tomás Guevara, Bullok, y otros- que reflejan su interés por el conocimiento de los pueblos indígenas. Gran amigo del padre Le Paige, en su discurso para incorporarse a la Academia de Ciencias Sociales, Políticas y Morales, Philippi no habla precisamente de derecho, sino de la estructura social del pueblo yámana.

Su amor por la botánica y el mundo natural, incluidas las obras de Darwin (le apasionaba la teoría de la evolución), también tiene un espacio importante en los estantes. Al igual que la historia, con la presencia de historiadores del siglo XX y XIX y una gran cantidad de cronistas coloniales (Jerónimo de Vivar, Mariño de Lobera, Pedro de Oña, González de Nájera, Alonso de Ovalle, Ignacio Molina, Diego de Rosales)

Filosofía, poesía, clásicos de la literatura, autores nacionales y novelas policiales también ocupan un lugar considerable, al igual que los textos utilizados para sus estudios sobre el demonio y los ángeles.

"Él creía en la realidad del demonio y los ángeles y en la acción de ambos en la vida cotidiana de los hombres", sintetiza Millar.

El negociador

"Si me pidieran que dijera qué es lo que mejor hacía Julio Philippi, diría que negociar.

Era un maestro en estudiar analíticamente los problemas, distinguir lo importante de lo accesorio, buscar salida a los conflictos".

Fueron esas capacidades las que debió emplear a fondo en una de las negociaciones más complejas que tuvo que enfrentar algún abogado chileno: las millonarias indemnizaciones solicitadas por las mineras extranjeras tras la nacionalización del cobre, tema sobre el cual Millar aporta interesantes datos.

Las delicadas conversaciones le significaron grandes desvelos a Philippi, aunque con importantes resultados. Según el historiador, "dado el estado de cosas existentes, las necesidades del gobierno, la actitud de las autoridades norteamericanas y los requerimientos de las compañías, el resultado de las negociaciones fue muy positivo, tanto por los montos que terminaron pagándose, bastante menos de los valores a los que aspiraban sus antiguos propietarios, como por despejar un problema que entrababa las relaciones con Estados Unidos y el acceso al crédito internacional".

Buen reflejo de la agudeza negociadora de Philippi es el diálogo que se reproduce en el libro entre el representante de Anaconda y el jurista chileno.

-"Bueno, don Julio, nos debe mil millones de dólares".

-"Sí, señor, usted piensa así, pero fíjese que aquí tenemos un problema tributario y yo he estado sacando las cuentas y he llegado al convencimiento de que usted nos debe mil millones de dólares a nosotros. Pero no se preocupe, vamos a llegar a un acuerdo...".

El rey del camping

Desde pequeño, Julio Philippi siente una gran atracción por las excursiones y la vida al aire libre. Fue una afición que plasmó en los legendarios campings que realizaba con su señora y gran compañera, Luz Irarrázabal, sus 8 hijos y sus nietos. A comienzos de enero, la familia se instalaba en un pequeño lago, rodeado de bosques y araucarias, en la zona de Lonquimay. Se trata de un lugar agreste y solitario, tanto, que en una de las crisis del Beagle, los carabineros tuvieron serios problemas para localizarlo. Como el aislamiento no era bueno para niños pequeños, Philippi ideó un segundo camping, durante febrero, en el lago Rupanco. Él mismo se preocupaba de la organización y el equipamiento. Los insectos que recolectaba eran revisados luego por el entomólogo Luis Peña. "Para don Julio, los campings se transformaron en un aspecto clave de su estilo de vida. Fue una manera de solucionar, en parte, la falta de tiempo que le imponían sus responsabilidades, pues en ellos se dedicaba a tiempo completo a la familia". Allí, en contacto con la naturaleza, les enseñaba a sus hijos y nietos a conocer la flora y la fauna, los nombres de los árboles, los distintos tipos de insectos. Era el momento de compartir experiencias y estrechar lazos.

El lanzamiento

El ministro de Justicia, Luis Bates, el ex rector de la UC Juan de Dios Vial Correa y su hijo, Bruno Philippi, presentarán la obra "Pasión de servicio. Julio Philippi Izquierdo".

El acto se llevará a cabo mañana lunes 14 de noviembre, a las 19:00 horas, en el salón Fresno del Centro de Extensión UC (Alameda 390, primer piso).



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"Julio Philippi fue uno de los grandes hombres públicos de Chile en el siglo XX. Pero siempre estaba en un segundo plano, no le gustaba figurar", señala el historiador René Millar.
Foto:El Mercurio


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