ENFOQUES

Sábado 6 de Abril de 2002

CODELCO. El cambio organizacional de la principal empresa chilena:
El Alto Mando de Villarzú

La cuprífera estrenó su nueva estructura con poco ruido. Pero aún así hubo modificaciones que generaron más de un dolor al interior de la corporación y algunas consecuencias. Entre ellas, la renuncia de Rafael Estévez, uno de los hombres importantes.
Quienes conocen Codelco dicen que tiene una estructura militar. El presidente ejecutivo es la cabeza pensante de las decisiones en una organización muy jerárquica. Pero la dimensión del campo de batalla - el competitivo mercado mundial del cobre- ha hecho que esa verticalidad comience a abandonarse lentamente. Es imposible para una persona maniobrar un gigante de 17 mil empleados y enorme peso en la economía chilena.

Juan Villarzú (DC) no alteró significativamente el orden de sus tropas en la última reestructuración anunciada esta semana, pero reacomodó su comando logístico para agilizar la toma de decisiones y otorgarle más poder a sus estamentos inferiores. El objetivo es entregar al fin del gobierno de Ricardo Lagos una corporación con el doble de su valor económico, desde los US$9 mil millones en la actualidad a US$18 mil millones y duplicar también los aportes al Estado. Con semejantes rendimientos, para los últimos cuatro gobiernos ha sido muy difícil privatizar la compañía, que es de hecho una de las vacas lecheras del erario fiscal y un fuerte aporte al presupuesto de las Fuerzas Armadas.

El máximo ejecutivo de Codelco no usa el peso de su investidura para imponerse, dicen quienes lo han conocido. Su trato es llano - e incluso cariñoso, según algunos colaboradores- , pero hace valer sus puntos de vista cuando cree tener la razón. Con esa seguridad, ejerce su mando con las armas de la argumentación, pero también quiebra huevos cuando hay que realizar tortillas, como por ejemplo reducir a seis las vicepresidencias desde las nueve que existían.

En honor a la verdad, más son los nombres que dejan de estar en contacto directo con Villarzú que los nuevos integrantes. De hecho, la segunda línea de mando se achica para que sean menos hombres los que le reporten a Villarzú. Siguiendo hacia abajo en la organización, la descentralización implica que gerentes generales de área tengan ahora dos o tres veces más poder, y con ello autonomía, que el existente hasta antes de estos cambios, explican fuentes de la empresa. Esa línea de ejecutivos no es menos importante, porque en ella están por ejemplo las cabezas de las famosas divisiones de esta minera, como El Teniente o Chuquicamata.

El que llega

La adquisición más importante en estos cambios es la de Francisco Tomic. De poco más de 40 años, es el "concho" de los nueve hijos de Olaya Errázuriz y Radomiro Tomic, el candidato presidencial de la Democracia Cristiana en las recordadas elecciones de 1970. Cuando era niño se paseaba con su padre por la mina de Chuqui, la ciudad de El Salvador y el Teniente, recordó en un perfil elaborado para una publicación minera. El gusto por este rubro literalmente árido lo lleva no sólo por herencia, sino también por trayectoria profesional: fue presidente de Ciprus Amax y su puesto actual es de vicepresidente de Asuntos Corporativos de Minera Escondida, controlada por los australianos de BHP. Desde esa empresa se afirma que todo está bien con su partida a Codelco, por el salto profesional que significa para el ejecutivo.

La figuración pública de Tomic aumentó cuando en 1998 encabezó la creación del Consejo Minero, entidad que dentro de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) agrupaba a las grandes empresas del sector. La creación de un nuevo referente empresarial tuvo entre las razones discutidas en su momento la necesidad de quitarse de encima el mote de "derechistas" de los dirigentes de la Sonami y el consiguiente conflicto que tal calificativo le acarreaba con el gobierno de la época, una traba para analizar los problemas desde una óptica técnica. Codelco de hecho no participaba de la Sonami y sí lo hizo en la creación del nuevo órgano, lo que fue una obvia señal de respaldo político a la iniciativa de los gigantes mineros.

Hoy la nominación de Tomic también volvió a agitar las aguas por sus hipotéticas implicaciones políticas. El hecho de que sea DC - y el pertenecer a una dinastía dentro de un partido que las respeta considerablemente- dan pie para pensar que estos antecedentes son parte de las razones esgrimidas para nombrarlo en el cargo. Los comentarios entre algunos círculos políticos se vieron aún más potenciados con la renuncia indeclinable de Rafael Estévez a Codelco, sicólogo con una vasta experiencia en temas laborales, cercano al Partido Por la Democracia y hermano de otro hombre fuerte de las empresas estatales, Jaime Estévez, presidente del Banco del Estado.

Las lucubraciones sobre influencias políticas desconocen la capacidad demostrada por Francisco Tomic. "Si alguna vez el apellido le allanó el camino eso fue antes, no ahora", comenta un alto ejecutivo del mundo de la minería. Quienes manejan los hilos de Codelco saben que un puesto asignado en mala forma puede tener costos significativos para la gestión de la empresa, en especial en una con los ambiciosos objetivos de Codelco. Es más, han sido esas metas altas las que mantienen alejada a la empresa de las pretensiones de privatizarla. Al interior de ella recuerdan que de no haber reducido en 20 centavos los costos de producción de Codelco, como ocurrió en la primera gestión de Villarzú, hoy ya se estaría hablando de vender las divisiones en forma separada, considerando la fuerte caída del precio del cobre registrada en los últimos años.

Villarzú es un hombre que sabe conciliar los intereses en juego en la nominación de puestos, afirman, pero no subordinaría la excelencia técnica a la relevancia política y eso se ratifica en que uno de sus hombres de confianza es pro concertación, pero independiente, como Fernando Riveri. Con la administración de Marcos Lima, también DC, se recuerda además el paso del ejecutivo Albert Cussen en una de las vicepresidencias.

Entre los que están en Codelco hay concordancia en calificar de muy preparado y capaz al nuevo nombre que se integra a la compañía y recuerdan además sus pergaminos: economista en la Universidad de Sussex, Inglaterra, con un doctorado en economía y educación en la Universidad de Stanford, Estados Unidos, además de su ya mencionada trayectoria en el mundo minero. A lo anterior se suma un trabajo como consultor independiente durante seis años, a cargo de conseguir financiamiento para entes públicos y privados, precisamente una de las áreas que le tocará administrar desde su nuevo puesto.

Aún así es probable que el apellido Tomic fuera ponderado por Villarzú, pero casi de la misma forma como el de Estévez le allanara el camino a Rafael para satisfacción del ala PS-PPD dentro de la Concertación. Sin embargo, Rafael Estévez posee también una carrera reconocida como consultor de recursos humanos en la que se ha formado una opinión propia de cómo ordenar ese importante "activo" de la empresa en la nueva estructura de negocios de Codelco.

Estévez renunció finalmente porque no estaba de acuerdo con mezclar en una misma vicepresidencia los recursos humanos con las finanzas, al estilo de las gerencias de administración y finanzas muy en boga en la década de los setenta, pero en retirada en la actualidad. Con un espíritu casi de apóstol para el tema de gestión de personas, dicen, Estévez finalmente consideró que la nueva estructura no era compatible con sus opiniones y decidió hacérselo ver a Villarzú. Como no compartía el diseño organizacional, pensó que el mejor camino era retirarse porque dada su concepción de los temas, y su personalidad opinante y directa, podría traer más problemas a la organización que aportes. En línea además con sus juicios, se retiró inmediatamente porque es de los que creen que si se renuncia es mejor irse enseguida que seguir por un tiempo como "un alma en pena".

Que la salida de Estévez tuvo un tono menos polémico del que se puede pensar lo confirman varios actores involucrados en la reorganización. De hecho, Villarzú le pidió al sicólogo que se mantuviese en su puesto, pero las convicciones personales le impedían aceptar tal ofrecimiento. Así, siguió un camino distinto al de otros vicepresidentes que en la estructura "bajaron" de cargo aunque mantienen las mismas responsabilidades y el título de vicepresidente, como Isabel Marshall, prima de los Marshall, Mario Espinosa y Silvio Girardi.

Los antiguos estandartes

La nominación de Tomic es la más llamativa, pero ello no implica que él pase a ser el hombre más influyente dentro de los asesores de Villarzú. De hecho, por su edad y por el tamaño de la responsabilidad, es probable que requiera un período de aprendizaje del teje y maneje de Codelco.

Pero también hubo ajustes en los altos mandos de la institución. El ex vicepresidente del Banco Central, Juan Eduardo Herrera (PPD), pasó desde la vicepresidencia de administración y finanzas al cargo de "Estrategia y Control de gestión". Entre sus responsabilidades estarán la de pensar hacia dónde va la industria del cobre, qué pasa con el mercado y hacia dónde debe ir Codelco. O sea, responder por la carta de navegación que en las grandes rutas definirán luego el presidente ejecutivo y el directorio de la compañía. El asumir en control de gestión implica perfeccionar el comando de señales que alertan sobre cómo está funcionado la empresa y el logro de objetivos.

A Herrera siempre se lo mencionó como uno de los posibles candidatos a presidente ejecutivo al requerirse cambios en ese puesto, pero éste le ha sido asignado en las administraciones de la Concertación a personeros de la Democracia Cristiana. Con todo, su trayectoria en Codelco lo convirtió en un hombre fuerte de la organización y eso queda reafirmado en la nueva estructura.

Su tradición en el Cobre partió en la época del gobierno de Frei padre, donde estuvo en la Corporación del Cobre. De ese semillero surgió también el vicepresidente de la nueva área de Comercialización y Desarrollo Sustentable, Roberto Souper, quien fue Jefe de Estudios de Mercado de la Corporación entre 1968 y 1970. A Souper le debería reportar ahora Isabel Marshall. Souper y Herrera desarrollaron después una trayectoria vinculada al mundo minero, e incluso coincidieron a fines de la década de los setenta en Londres, el centro de las transacciones de activos metaleros realizadas a nivel mundial.

Otro de los hombres que adquirirán una cuota importante de responsabilidad en la nueva organización es Fernando Riveri, el vicepresidente de operaciones. El ex gerente general de El Teniente, que salió de ese puesto por diferencias con Marcos Lima y volvió ahora con la administración de Villarzú, quedará a cargo de las Divisiones de la Minera.

Hasta antes de la reestructuración ocupaba un puesto similar al encabezar un "directorio virtual" al que reportaban los gerentes de las Divisiones y en el que participaban los vicepresidentes. Ahora esa instancia de encuentro mensual, que funcionaba también para las otras áreas de la organización, se suprime y se reemplaza por comités que actuarán en las grandes decisiones de negocios y que tendrán una periodicidad de reunión menor.

Riveri toca el saxo, baila todo lo que puede y es muy entusiasta. Se supone que esas energías y la capacidad lo harán responder a las exigencias de mayor responsabilidad con el área clave de operaciones de las minas.

Completa la lista Juan Enrique Morales. Él agregará a la responsabilidad que ya tenía de desarrollo, la de recursos mineros. Morales es ingeniero civil en minas, fue gerente general en Enami y en 1993 fue Vicepresidente Ejecutivo en la Comisión Chilena del Cobre. Entró junto a otros altos ejecutivos como Herrera después de que cambió un porcentaje importante de la administración a raíz del caso de las pérdidas por operaciones con instrumentos a futuro de Juan Pablo Dávila. Waldo Fortín continúa en la Consejería Jurídica Corporativa.

Uno de los desafíos que ya se conocen es la forma de conseguir financiamiento para planes futuros. Por ahora, Codelco cuenta con un nivel de endeudamiento que le permite invertir en muchas de las iniciativas que tiene en carpeta con compromisos financieros. Pero en un plazo que no excede los cuatro años o menos, afirman, deberá comenzar a explorar otras alternativas que cualquier empresa moderna utilizaría, como la emisión de acciones para conseguir capital para seguir aumentando la rentabilidad. Precisamente el objetivo número uno que se persigue conseguir con los recientes cambios.


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Juan Villarzú.
Juan Villarzú.
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