VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 9 de Julio de 2005

De Raigambre Inglesa

El Banco Central de Chile celebra ochenta años. El edificio es obra del arquitecto má importante del siglo XX en Santiago.
Texto, Luz María de la Vega Prat / Fotografías, Homero Monsalves

Alberto Cruz Montt hizo historia en nuestro país por su quehacer como arquitecto. Su educación en Europa, en la "École Spéciale D'Architecture" y la "École de Beaux Arts" de París le dieron el prestigio necesario para que importantes instituciones y afamadas familias le encargaran sus proyectos a comienzos del siglo XX, época en que regresó a Chile, donde llegó a ser alcalde de Santiago y profesor de Arquitectura en las universidades de Chile y Católica.

Su primera tarea fue reparar el Congreso Nacional, dañado por el terremoto de 1906. Luego siguió a cargo de importantes construcciones: el castillo Las Majadas de Pirque, con el look de los palacetes de la campiña francesa del siglo pasado; el Club de la Unión, con una fusión de lo renacentista y el neoclásico francés; el Palacio Irarrázabal, actual Círculo Español; el Palacio Errázuriz, obra neoclásica que alberga hoy a la Embajada de Brasil; el Palacio Ariztía, actual sede de la Cámara de Diputados en Santiago, al más puro estilo parisino, en la Alameda 1642; el Palacio Astoreca, en Iquique, perteneciente hoy a la Universidad Arturo Prat; el Palacio Íñiguez, en Alameda con Dieciocho, junto al arquitecto Ricardo Larraín Bravo. Además, recibió encargos para diversos bancos cuyos diseños se basan en cánones clásicos grecorromanos, pero con una imagen simplificada.

Entre ellos destaca el Banco Central de Chile. La institución encargada de fijar la política cambiaria y de la emisión de monedas y billetes de nuestro país, fue creada el 22 de agosto de 1925, durante el gobierno de Arturo Alesandri Palma.

En ese momento se instaló en un antiguo edificio, ubicado a sólo una cuadra del actual, pero tres años más tarde, en diciembre de 1928, inauguró sus nuevas dependencias en el terreno de 3.200 m2 de Agustinas con Morandé, las que fueron diseñadas por Cruz Montt luego de ganar un concurso nacional.

En un estilo neoclásico ecléctico, se integró armónicamente al conjunto urbano en el llamado Barrio Cívico, en uno de los costados del edificio de La Moneda, frente a la Plaza de la Constitución. Inicialmente se construyeron tres pisos más un subterráneo, pero luego se habilitó un cuarto para las oficinas de la gerencia. Sin embargo, esta entidad necesitó ir creciendo constantemente. En 1941 su fachada fue modificada por los arquitectos Smith Solar y Smith Miller. Repitieron el mismo orden de las pilastras y el juego de ventanas que existía al comienzo, aumentando la que va por Agustinas a 71 metros de largo.

La raigambre inglesa que Cruz Montt quiso darle al banco también se evidencia en el interior, y cualquier ciudadano puede apreciarla gracias al programa de visitas guiadas que mantiene el banco. Una oportunidad para visitar el recinto que fue declarado Inmueble de Conservación Histórica por el Consejo de Monumentos Nacionales.

En la nave central del primer piso las cajas, hoy convertidas en oficinas, conservan intacto el trabajo de forja en sus ventanillas con perfiles de bronce, el que se repite cubriendo el sistema de calefacción y en las escaleras.

En ese mismo nivel, uno de los espacios que más llama la atención es la bóveda ­cuya puerta de acero pesa 4.500 kg­, donde se guarda una colección de billetes y monedas chilenas que abarca desde la época de la colonia hasta hoy. Además hay numismática extranjera, billetes catalogados por tema: músicos, pintores, escritores, actividades, estadistas... y una selección de barras de oro y herramientas de impresión y acuñación.

Todos los pasillos del edificio son de mármol en damero blanco y negro. En las oficinas hay parqué y su mobiliario mayoritariamente es formal, con cuero negro y lámparas de bronce. Los recintos, incluyendo las secretarías, tienen los muros recubiertos con boiserie en mara, cedro o lingue, y algunos lucen terminaciones de cabezas de león y hojas de acanto.

Repartida por todo el edificio, impresiona la colección de pintura chilena. La pinacoteca del banco suma obras de importantes pintores del siglo pasado como Alfredo Valenzuela Puelma, Alberto Valenzuela Llanos, Onofre Jarpa, Juan Francisco González, Enrique Swinburn, Alberto Orrego Luco, Pedro Subercaseaux, Arturo Gordon.

En el segundo piso se encuentran las oficinas del Presidente del Banco, actualmente Vittorio Corbo, y de los consejeros. Allí, hace un año se habilitó "el patio inglés", que proporciona luz natural a los tres últimos pisos que se abalconan en él, y que está cubierto con un techo de cristal en el último nivel. El lugar, climatizado y ambientado con muebles contemporáneos, permite tomarse un café o realizar reuniones.

El Salón de Protocolo, la Sala de Consejos y las oficinas de gerentes de división y gerentes generales, se ubican en el tercer piso. El lugar de mayor tamaño es la Sala de Consejo donde, entre otras cosas, se decide la tasa de interés que rige el sistema financiero. De aproximadamente 132 metros cuadrados, con boisserie hasta el cielo, tiene en el centro una gran mesa ovalada de caoba, de 7 metros de largo. El lugar de aire solemne, recibe luz de una cenefa central retroiluminada y está presidido por una gran pintura de Arturo Alessandri Palma, retratado por Jorge Délano.


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1- En el exterior se aprecian las pilastras de tres pisos de altura coronadas por capiteles con hojas de acanto.
1- En el exterior se aprecian las pilastras de tres pisos de altura coronadas por capiteles con hojas de acanto.
Foto:Homero Monsalves


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