INTERNACIONAL

Domingo 13 de Septiembre de 2009

Tecnología de la Segunda Guerra Mundial:
Los megasubmarinos con que Japón intentó derrotar a Estados Unidos

Los "Sen Toku" fueron los más grandes de su época, capaces de transportar hasta tres aviones desarmados en su interior.  
Alberto Rojas Moscoso Tras la derrota en la batalla de Midway (1942), en que Japón perdió casi la totalidad de su flota de portaaviones ante el poderío naval estadounidense, el almirante Isoroku Yamamoto, comandante en jefe de la Flota Combinada japonesa -y responsable del ataque a Pearl Harbor (1941)-, comenzó a diseñar un nuevo y ambicioso plan: atacar ciudades estadounidenses como Nueva York, Washington o San Francisco.

¿Pero cómo podría lograrlo sin portaaviones? Con una nueva clase de submarinos llamados "Sen Toku", que llegaron a medir 122 metros de largo, casi un tercio más que un submarino común de esa época. Y de los cuales se llegaron a construir sólo tres: el I-400, el I-401 y el I-402. Cada uno de ellos con una tripulación de 145 hombres.

Pero sus descomunales dimensiones no eran lo que los hacía tan atractivos para Yamamoto, sino el hecho de que eran verdaderos "portaaviones sumergibles": cada uno podía transportar hasta 3 hidroaviones Aichi M6A1 plegados en un hangar hermético sobre la cubierta.

Una vez en la superficie, los tripulantes tenían 30 minutos para ensamblar las alas y colocarlos sobre una catapulta a vapor que lanzaba los hidroaviones a alta velocidad.

De esta forma, los submarinos "Sen Toku", con combustible suficiente para circunnavegar una vez y media el planeta, podrían acercarse hasta las costas estadounidenses y lanzar los aviones sobre los blancos.

El desarrollo de submarinos capaces de transportar aviones plegados no era algo nuevo para los japoneses. De hecho, existían submarinos más pequeños capaces de transportar sólo un avión.

Paralelamente, la temida Unidad 731 -bajo el mando del general Shiro Ishii-, responsable del desarrollo de armas biológicas y experimentación con prisioneros, propuso realizar ataques bacteriológicos sobre ciudades como San Francisco, aprovechando la existencia de estos submarinos. Los planes fueron abandonados por temor a que Washington respondiera con las mismas armas.

El otro plan

A comienzos de 1945 surgió la idea de atacar el Canal de Panamá para cortar el acceso naval de EE.UU. hacia el océano Pacífico. Para eso, los submarinos japoneses cruzarían el océano Índico, bordearían el sur de África y atacarían desde el este. Sin embargo, ninguno de estos planes llegó a concretarse.

"Para cuando los submarinos de la clase I-400 fueron comisionados a fines de 1944, la guerra ya estaba casi perdida para Japón", dice a "El Mercurio" el profesor Alessio Patalano, experto en Historia Naval de Japón, del departamento de Estudios de Guerra del King's College, de Londres.

"La existencia de un puñado de submarinos poderosos no ofrecía la respuesta adecuada a las necesidades de defensa de Japón, incapaz de proteger su propio archipiélago. La clase I-400 había sido creada como parte de una estrategia ofensiva dentro de una guerra corta", un escenario que habría calzado más con la etapa inicial de la guerra.

Ante el avance Aliado se ordenó redestinar todas las unidades navales para frenar su avance. Pero tras los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, Japón se rindió sin condiciones.

Entonces la marina estadounidense tomó el control de los "Sen Toku" -y otros 21 submarinos de gran tamaño- y los llevó hasta la bahía de Sasebo (al norte de Nagasaki) para estudiar su tecnología, que ofrecía algunas innovaciones interesantes.

Pero en 1946, tras recibir el mensaje de que una delegación soviética se dirigía a inspeccionar los submarinos capturados, Washington inició la operación "Fin del Camino" ("Road's End"). Y para evitar que esa tecnología cayera en manos comunistas, los submarinos fueron llevados a unos 64 kilómetros de la costa de Nagasaki y fueron hundidos con cargas explosivas en tres horas.

Sólo en abril de 2004 se pudo explorar esta zona con vehículos sumergibles operados por control remoto (ROV), que captaron las primeras imágenes de esta "flota perdida" a unos 182 metros de profundidad, el mayor cementerio de submarinos de la Segunda Guerra Mundial.

"SEN TOKU"

La traducción más apropiada sería "submarino secreto". Japón planeaba construir 18, pero sólo fabricó tres (1944-45).

 Ataque solitarioEl 9 de septiembre de 1942, Japón concretó su único ataque contra territorio continental estadounidense durante la Segunda Guerra. Ese día, el submarino I-25, capaz de transportar sólo un avión de combate, emergió frente a las costas de Oregon y el avión tripulado por Nobuo Fujita inició su misión: lanzar dos bombas incendiarias en los bosques de la zona. Pero sólo una de ellas funcionó, causando daños menores debido a la lluvia de la noche anterior. No hubo más daños ni tampoco heridos. Tres semanas después, Fujita realizó un segundo ataque, pero las autoridades de EE.UU. jamás confirmaron algún incendio en Oregon.



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