ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 27 de Julio de 2003

COMERCIO. El TLC ya está en la puerta del horno:
El puerta a puerta de Bianchi

Tras sortear el obstáculo más difícil en la Cámara de Representantes de EE.UU., el Tratado de Libre Comercio entre Chile y ese país ya está para sacar lecciones. Por ejemplo, el trabajo del embajador de Chile en EE.UU., Andrés Bianchi, quien optó por no contratar a ningún lobbista externo y movió a toda su oficina para convencer a los votantes que se la jugaron por nuestro país.
DANIELLA ZUNINO

"En la embajada hicimos una lotería, en la que cada uno colocó cuántos votos esperaba que el Tratado de Libre Comercio con Chile sacara en el Congreso. Finalmente tuvo (en la Cámara de Representantes) 270 votos y mi apuesta fue 269. Así es que me gané la lotería", cuenta Andrés Bianchi, embajador de Chile en EE.UU., a pocas horas de la votación.

Porque fue su misma oficina la que decidió no contratar a ninguna empresa para hacer lobby por Chile, dándose cita el propio Bianchi y su gente con alrededor de 200 congresistas, centrándose principalmente en los miembros de los comités claves de la Cámara de Representantes: el de Medios y Arbitrios, el de Relaciones Internacionales y el de Agricultura.

A las reuniones llegaban con un perfil del representante, que incluía no sólo su profesión, religión, edad, participación en cuestiones públicas, qué habían hecho antes de ser representantes, sino que también una descripción detallada de cómo era el distrito electoral que ellos representan. Es decir, cuáles eran las principales actividades económicas, la composición étnica de la población y en muchos casos quiénes eran los principales financistas de las campañas. De esta forma sabían si contaban con apoyo financiero de bancos y empresas o de sindicatos.

A esto se sumaba la información acerca de cómo habían votado en sufragios relacionados con el comercio: el Nafta, el Fast Track, la propuesta para que China ingresara a la Organización Mundial de Comercio, del Trade Promotion Authority (TPA), etc. "Con eso teníamos una idea de si las personas eran más bien partidarias o adversarias del libre comercio", explica Bianchi.

Pero no sólo con esta información llegaba Andrés Bianchi a las reuniones con los representantes norteamericanos. Además, recopilaron datos sobre el comercio entre cada estado de Estados Unidos y Chile: monto de las exportaciones del estado a Chile, cuáles eran las principales firmas exportadoras, cuáles eran los principales productos exportados desde ese estado a Chile y las importaciones.

Incluso el tema iba más allá, pues no sólo contaban con información del estado, sino que además con datos de cada distrito electoral. "Créame que cuando uno les mostraba a los congresistas esta información ellos se sentían muy impresionados", recuerda Bianchi.

Los datos claves

A juicio del embajador, hubo información importante que ocuparon para convencer a los congresistas norteamericanos de la conveniencia de aprobar un acuerdo con Chile.

Entre esa información un punto relevante fue mostrarles la evolución del comercio bilateral. Allí se veía que entre 1987 y 1997 las exportaciones de Estados Unidos a Chile subieron desde menos de US$ 800 millones a más de US$ 4.300 millones. Y desde 1997 a 2002 bajaron a menos de US$ 2.600 millones. Ahí Bianchi les hacía ver que en la época en que ellos crecieron Chile no tenía acuerdo de libre comercio con otros países.

Junto con eso les mostraba un gráfico con la participación en las importaciones chilenas de Estados Unidos y de los países con los que
Chile tiene tratados de libre comercio, donde se veía cómo EE.UU. estaba perdiendo participación en el mercado en relación con los países con los que Chile había logrado un TLC.

Al final, Bianchi ya casi no hablaba como embajador, sino como economista, recurriendo a toda su artillería de ex presidente del Banco Central, con lo que la comunicación con los congresistas era directa, universal.

- ¿Cómo se coordinó la embajada para hacer este trabajo?

"El cruce de las estadísticas de comercio exterior lo hizo el departamento económico de la embajada. Los perfiles de cada congresista les hacía el departamento político y la recuperación de esta información estadística comparativa la hacíamos entre todos".

"Cuando hablaban los congresistas que planteaban posiciones favorables a Chile era muy gratificante escuchar que un buen número de los argumentos que esgrimían estaban sacados directamente del material que nosotros les entregábamos. Por ejemplo, como hace un año descubrí que Chile había sido durante los años noventa el cuarto país en el mundo en materia de crecimiento económico. Esto lo incorporé en todas las presentaciones y lo decía en cada reunión con los congresistas. Y el jueves tres o cuatro de ellos usaron ese argumento".

- ¿Cuánta gente de la embajada trabajó en esto?

"Tenemos 12 funcionarios. Cuatro del departamento económico y ocho en el político. Todo esto se financió con las remuneraciones normales de los funcionarios, no hubo que contratar gente de afuera. Lo que la embajada le ahorró al erario nacional al no contratar una empresa de lobby fue una cantidad muy grande. Y eso es importante, porque en EE.UU. el hecho de no contratar una empresa de lobby es algo que es conocido y valorado".

- ¿Qué tan importante fueron las visitas de "staffers" asesores parlamentarios a Chile que organizaron?

"Muy importantes. Fueron como seis visitas. Organizamos un grupo de 8 a 10 asesores en promedio que fueron a Chile y tenían reuniones con gente del equipo negociador, parlamentarios, empresarios, sindicatos, grupos ecologistas, etc. Eso fue muy bueno y esos staffers han pasado a ser nuestros mejores embajadores en el Congreso".

Los frutos del esfuerzo

- ¿Esperaba que el TLC fuera aprobado por un 63% en la Cámara de Representantes?

"El apoyo que se obtuvo fue muy considerable. Si se compara con situaciones similares se ve que en 1993 el Nafta se aprobó en la Cámara de Representantes con un 54%, la incorporación de China en la Organización Mundial de Comercio con 54,5% y el TPA, que es la referencia más inmediata que teníamos, fue aprobado por un margen estrechísimo de tres votos, es decir, por un 50,6% de los votos. Entonces, el 63,4% que obtuvo Chile de aprobación representa un apoyo muy importante".

"Hay que tomar en cuenta que esta votación se obtuvo en momentos en que la tasa de desocupación en EE.UU. está en su nivel más alto en los últimos 20 años, lo que hace mucho más difícil que los congresistas aprueben un TLC, pues muchos de ellos asocian los TLC con pérdidas de empleo en EE.UU.".

- Algunos de los congresistas hicieron ver este tema en los últimos días. ¿Cree que eso puede pesar en el Senado? ¿Por qué no pesó en la Cámara de Representantes?

"Ésa es la posición de algunos representantes, que asociaron muy directamente la situación de desempleo en EE.UU. con el comercio internacional, pero creo que en el Senado, si bien algunos senadores lo podrán invocar, al igual que se hizo en la Cámara de Representantes, es un argumento de la minoría y no de la mayoría. La mayoría estimó que había otras razones por las cuales este tratado era algo que había que apoyar y, concretamente, uno de los argumentos de la mayoría es que los tratados de libre comercio, lejos de eliminar empleo, generan empleo".

- Algunos de ellos planteaban que iba a aumentar mucho la inmigración de profesionales de Singapur y de Chile.

"Ese argumento es bastante discutible, porque efectivamente lo que ellos objetaban era que el acuerdo autoriza el ingreso de hasta 1.400 profesionales chilenos al año y de 5.400 de Singapur. Eso, en un país de 285 millones de habitantes, no tiene absolutamente ningún impacto significativo".

- ¿Cuándo debería votarse en el Senado?

"Suponiendo que se logra un acuerdo entre los líderes republicanos y demócratas del Senado, tal como se logró en la Cámara de Representantes para reducir el tiempo del debate de 20 horas por acuerdo a un plazo menor, por ejemplo, de dos horas por acuerdo, esto se votaría en el curso de la próxima semana. La ley del TPA, que es la que rige el procedimiento en esta materia, dice que deben dedicarse 20 horas de debate a cada acuerdo. En la Cámara de Representantes se logró un acuerdo de reducir el tiempo a dos horas por tratado y eso permitió que se votara".

"En el Senado hasta el momento no se ha logrado, por lo que estaría en vigencia el principio de que cada tratado debe ser discutido en 20 horas. Eso es mucho tiempo en términos de la disponibilidad del Senado. Si es que no se logra ese acuerdo, esto podría pasar para septiembre. Eso sería incómodo, pero no fatal".

- La votación en el Senado, ¿será un mero trámite como dicen algunos, o será más difícil?

"Nada es un mero trámite, pero sí razonablemente uno debiera pensar que en el Senado norteamericano el acuerdo se va a aprobar, porque en general tiene una mayor inclinación hacia las ventajas del libre comercio que lo que tiene la Cámara de Representantes. Entonces si bien no es un mero trámite, se puede suponer que el acuerdo se aprobará en el Senado".

- ¿Por qué porcentaje de votos? ¿Cuál es su apuesta ahora?

"Que el porcentaje va a ser algo mayor".

- Luego que se apruebe en el Senado, ¿cómo va a quedar Chile ante el mundo?

"Muy bien. El TLC implica un reconocimiento muy claro del buen desempeño y excelente evolución de Chile en los últimos 15 años".

IDENTIDAD

Andrés Bianchi

68 años, casado, tiene tres hijos.

Es licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile. Tiene una maestría en Economía y es candidato a doctor en la misma disciplina de la Universidad de Yale.

Entre los cargos que ha desempeñado está el haber sido presidente del Dresdner Banque Nationale de París en Chile, presidente del Credit Lyonnais Chile, presidente del Banco Central de Chile y secretario adjunto de la CEPAL, entre otros.


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