DEPORTES

Jueves 22 de Junio de 2000


Un pulpo descubre oro negro

Eduardo Simián, histórico ídolo de la U, hace noticia nuevamente. Pero no en la cancha sino que en el Estrecho de Magallanes, donde vio fluir petróleo por primera vez.
Viernes 4 de enero 1946

Junto al estrecho que descubriera el navegante Hernando de Magallanes, hay petróleo. La noticia ha llenado de júbilo a todo el país. Y es perfectamente explicable que así sea. La existencia de pozos de petróleo en la región más austral del país - con excepción de nuestra Antártida, que en el subsuelo oculta riquezas y cuya superficie eternamente helada tiene por habitantes a los pingüinos de andar torpe- , significa prosperidad e incremento de la riqueza nacional. Significa a la vez, que millares de chilenos han de trasladarse con sus familiares a la región del petróleo, en busca de mejores condiciones de vida.

No es la Sección Deportes la más apropiada para hablar del petróleo y sobre todo, de sus repercusiones en la vida nacional. No es tema de nuestra incumbencia periodística, pero sí lo es referirse al hombre que hizo el descubrimiento. Intimamente ligado al petróleo de Springhill se halla un futbolista que llenó toda una época del más popular de los deportes. Su figura atlética, de muchacho optimista y sano, causó admiración en las canchas de Chile y en las de los países extranjeros que visitara. El descubridor de nuestro petróleo fue un arquero excepcional, que durante años capitaneó el equipo de la Universidad de Chile, el mismo que se clasificara campeón profesional, vitoreado por la muchachada jubilosa.

Los partidarios de la U le tenían una confianza ilimitada. Cuando la pelota cruzaba la valla del conjunto de la camiseta azul impulsada por el wing contrario, sorpresivamente alzando sus brazos por encima de las cabezas de compañeros y adversarios, surgía la estampa atlética inconfundible de Eduardo Simián. Desde que hizo sus primeras presentaciones, el público le llamó "El Pulpo". Con sus manos grandes y huesudas que eran como tentáculos, Eduardo Simián aprisionaba la pelota, y el peligro desaparecía de inmediato para el pórtico de la "U".

El joven deportista alternaba sus estudios de Ingeniería con la práctica del fútbol. Los cálculos de resistencia y las complejidades logarítmicas se conciliaban perfectamente con su actividad deportiva de astro indiscutible del fútbol chileno.

Por aquel tiempo contrajo matrimonio. Su responsabilidad fue ahora mucho mayor. Para ganarse la vida era necesario trabajar. Perfectamente pudo quedarse en Santiago, instalado cómodamente en una oficina con calefacción en el invierno y aire acondicionado en el verano. Una hermosa taquígrafa tomaría apuntes con gesto displicente. Pero Simián, como deportista, deseaba la aventura. Los trabajos oficinescos no se armonizaban con su temperamento de luchador innato. Y fue así como abandonó el fútbol para irse a Magallanes.

Después de especializarse en universidades norteamericanas y de oír los consejos del geólogo Glen Ruby y del geofísico Lawrence K. Morris, quienes le señalaron la ruta del petróleo, Eduardo Simián recorrió la zona inhóspita. Fue un trabajo arduo. Los caballos se hundían hasta los ijares en las huellas nevadas. El viento mordía cruelmente hasta hacer sangrar las orejas. Pero el sacrificio tuvo recompensa...

Nos imaginamos el júbilo de Simián, cuando con los ojos muy abiertos - rodeado de obreros y técnicos, entrelazadas las voces criollas con las inglesas- , vio elevarse el chorro del líquido negro aceitoso y denso a escasa distancia del Estrecho de Magallanes, por donde un día pasaran las carabelas de Hernando de Magallanes y Sebastián Elcano.

J.E.P.




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Eduardo Simián, el portero de la U, ahora descubridor de riqueza para Chile.
Eduardo Simián, el portero de la U, ahora descubridor de riqueza para Chile.
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