EL SÁBADO

Sábado 25 de Febrero de 2006

El abordaje de la nueva cueca

No hay nadie vestido de huaso en esta historia, nadie con ojotas, ninguna mujer vestida de china. Pero hay cueca. Una cueca diferente, ruidosa, energética, como el rock. estilo que ha atrapado a muchos jovenes y que comienza a salir de sus reductos subterráneos gracias a una explosión de bandas que tocan con batería, bajo y teclados, como si estuvieran en un 18 eterno.
Escuche “Historia del roto chileno” del disco “En vivo” de Los Santiaguinos

Escuche “Cerro Condell” del disco “De visita” de Los Trukeros

Escuche “Valparaíso, rey del mundo” del disco “Los Tricolores con Daniel Muñoz” de Los Tricolores

Por Consuelo Terra

Luis Castillo, vocalista de Los Tricolores, se planta con seguridad ante el micrófono y dice:

­Bien, ¿estamos todos o tengo que pasar lista?

No hay mucho público en la sala de la SCD, pero la banda empieza su show con una cueca que revienta los tímpanos. El actor Daniel Muñoz es parte de la banda. Junto con Castillo, es la voz principal de Los Tricolores y aviva la cueca con ¡éjales! y ¡póngale!

Es cueca, pero no parece cueca. Al menos, no la cueca a la que estamos acostumbrados. Es una música poderosa, llena de energía.

De a poco, la sala se empieza a llenar de gente, la mayoría jóvenes. A la tercera canción, una chica de jeans se levanta de su asiento y se pone a bailar cueca con un joven de polera azul. Coquetean, se rozan los pañuelos. En el escenario, las guitarras, panderos, matracas y el piano, suenan con más fuerza. Los Tricolores sonríen, saben que ya tienen al público en el bolsillo.

Esto tiene un nombre. Es cueca urbana y Los Tricolores no son los únicos. En los últimos cinco años ha habido una explosión de bandas que le ha dado un fuerte impulso a este fenómeno, como Las Capitalinas, Los Porfiados de la Cueca, Las Torcazas o Los Trukeros, entre otras. Incluso rockeros como Alvaro Henríquez (ex líder de Los Tres) y Pablo y Felipe Ilabaca (de Chancho en Piedra) han tocado con estos grupos y participado como músicos invitados en sus discos.

Tienen en promedio veintitantos años. No les interesa el campo y se consideran urbanos por sobre todas las cosas. Se suben al escenario con trajes y camisas sobrias y elegantes, y las mujeres con una informal minifalda. Tocan unos solos de teclado que hacen delirar al público de la misma forma que un rockero con su guitarra eléctrica. Pero, claro, no tocan rock. Tocan cueca.

Y los jóvenes que escuchan vibran, aplauden y sacan pañuelos para bailar. Estos grupos cantan, bailan y aman la cueca, aunque jamás se vestirían de huasos o de chinas.

Este estilo no es reciente. Nació en los bajos fondos de Santiago hace 100 años y ha ejercido tal poder de fascinación entre algunos jóvenes que lo han rescatado, lo han moldeado, le han incorporado bajo, teclados, batería y le han dado un nuevo aire. Es, en rigor, han creado una nueva cueca, una cueca joven, ruidosa, cuyos exponentes son capaces de defenderla con guapeza, como les enseñaron los viejos maestros de la escuela brava, incluso en escenarios tan intransigentemente rockeros como la Batuta.

"Son cabros de 15, 16 años los que nos van a ver a nosotros. Y se bailan todas las cuecas", dice Cristián Cáceres (34 años), voz principal de Los Santiaguinos, el primer grupo que rescató la cueca urbana a fines de los noventa.

Estas bandas recalcan el carácter urbano de la música que cultivan, muy distinto al folcklor campesino al que estamos acostumbrados. "La cueca urbana es muy rica en poesía, en escalas melódicas y lo que tiene, es que es informal total. No hay para qué vestirse de huaso para cantar la cueca, o bailarla", dice Luis Castillo (29 años), de Los Tricolores.

RINCONES CUEQUEROS

Para ver en acción a los jóvenes cuequeros, hay que saber buscarlos. Paseando por la Estación Central, al lado de donde se venden pollos y alimento para perros, está el restaurante El Colchaguino. Si uno va a almorzar ahí un día cualquiera, quizás tenga la suerte de ver como se arma un espontáneo ruedo de cantores. También los jueves, en el restaurante El Huaso Enrique, a dos cuadras del metro Quinta Normal, se hacen reuniones abiertas de cuequeros.

Pero si se quiere ir a la segura, lo mejor es ir los lunes en la tarde a la Posada del Corregidor en la calle Esmeralda, pleno centro de Santiago. Hace un año que el grupo Los Trukeros abrió ahí sus "talleres-encuentros de cueca", que se llenan de jóvenes que al principio llegaban sólo a mirar, atraídos por la música que se escapaba por las ventanas hasta la plaza del frente.

Muchos de ellos no tenían interés previo por la cueca. Pero le tomaron el gusto y poco a poco empezaron a agarrar un pandero, a aprender y a meterse en la rueda de cantores con algún remate ocasional al fraseo de otro. Ahora ya cantan con buen pito (que es una forma de cantar alta, fuerte, que recuerda al pregón de los vendedores de feria) e improvisan como verdaderos cuequeros.

También van a bailar muchos universitarios y chicos recién salidos del colegio. "Ellos nos dicen que antes de escucharnos no estaban ni ahí, que en su casa sus
papás ponían cueca y la encontraban fome, mamona", cuenta Carmen López (33 años), pandera de los Trukeros. Pero ahora uno los ve dando vueltas, coqueteando y persiguiéndose con sus pañuelos, sin que a nadie le importe mucho si lo que tocaba hacer era una media luna, o una vuelta en ocho.

"NANO" NUÑEZ, EL PADRE

Así como ocurrió con el tango en Argentina, la cueca urbana nació y se crió en los barrios bajos, presidios y burdeles de la capital a principios del siglo XX. También la llamaban cueca brava, porque los mejores cuequeros eran hombres orgullosos, con poca educación y mucha calle, que cuando cantaban hacían duelos de cueca que a veces terminaban en "verdaderos duelos a puñaladas".

Para el actor Daniel Muñoz, la cueca brava "es la más auténtica, porque es la que canta el roto chileno, y es de origen humilde, sufrido, carcelario, prostibulario. El roto le dio vida, porque la hizo suya, la canta con su lenguaje y tiene expresiones muy ricas".

Las letras bravas hablaban de amor, de cárcel, de soledad, de mujeres de mala vida, de marginalidad, de puertos y ciudades. Para cantar esa cueca había que ser guapo, valiente. Es este estilo el que enamoró a los actuales grupos de cueca joven. Pero los nuevos cuequeros le cantan ahora a las calles de Santiago, a sus amores frustrados, a la misma cueca brava y hasta al chocolito que venden los heladeros en la micro.

El inspirador de este movimiento es Hernán "Nano" Núñez que, en los sesenta, con Los Chileneros, fue el primero en grabar un disco de cuecas bravas. Hasta antes de su muerte, ocurrida hace dos meses a los 91 años, era común que grupos como Los Santiaguinos, Los Tricolores o Las Capitalinas fueran a visitarlo a su casa, escuchar sus historias, cantar juntos y aprender de él. "El 'Nano' siempre nos recalcó que la cueca tiene que ser natural. Lo que siente uno, tiene que interpretarlo. Yo creo que nuestro aporte es ese, rescatar la esencia de que la cueca sea por sentimiento. Nosotros, en ese sentido, seguimos con la misma mentalidad que tenían los viejos", dice Luis Castillo.

Al igual que lo hacía "Nano" Núñez, los nuevos cuequeros se juntan a veces a hacer duelos de cueca. "Una de las cosas que tiene la cueca urbana es que necesitas fuerza para cantar, porque es un duelo. Un duelo entre pares, entre amigos, pero un duelo igual. La mayoria de los chiquillos cantan muy arriba, muy alto y se arma una competencia entre los cantores, las melodías y los versos", cuenta Dangelo Guerra (27 años), el acordeonista y cantor ciego de Los Trukeros.

A PURO PULSO

Yo siempre fui de la huella/ Y tranqueador por la línea / con el choco bajo el poncho / y que antes fue carabina. / Fui valiente minero / de sur a norte / el corvo a la cintura mi pasaporte / mi pasaporte, ay sí / soy roto, niño / si falta la faena / salgo al camino. Esta cueca, escrita por Sebastián Vega (21 años) de Los Tricolores, no es sólo una remembranza del Chile de antaño. Así como los antiguos cuequeros bravos eran vagabundos, comerciantes ambulantes, carretoneros y matarifes, entre los grupos de cueca joven son contados con los dedos los músicos profesionales. Todos se han fogueado a puro pulso. El grupo Los Tricolores, por ejemplo, tiene entre sus filas a dos utileros y un técnico electricista. Y Los Trukeros no tenían recursos ni para financiar los trámites de postulación a un proyecto Fondart. Pero cantaron y cantaron en las micros, camino a la biblioteca, camino a imprimir las bases, camino a sacar fotocopias y así, sobre la micro, lograron ganar el concurso para sacar su primer disco. Y el segundo. Estos discos los editaron en forma particular, como lo han hecho la mayoría de los grupos de cueca joven.

Cecilia García-Huidobro, de la Corporación Patrimonio Cultural, afirma que no existe interés por parte de los grandes sellos por la cueca. "Me ha impresionado la calidad artística y la propuesta genuina de esta cueca joven. En 2005 contacté a varias compañías para ver la posibilidad de grabar a algunos de estos grupos con sellos grandes, pero el desinterés fue total". Así que fundó su propio sello, "Chile Profundo", con el que sacó un disco de Los Tricolores y otro de Luis Araneda, "El Baucha", último integrante vivo de Los Chileneros.

Las tiradas son pequeñas, de mil copias, aunque se venden bastante bien, para ser un fenómeno poco conocido. Cecilia García Huidobro espera que se mantenga así. Como una cueca "under". "Espero que este éxito de culto, no se masifique ni se industrialice, porque perdería toda la savia de autenticidad que lo recorre", dice Cecilia.

Mario Rojas, creador del sitio cuecachilena.cl ­una especie de catálogo y comunidad virtual de este movimiento­ coincide con ella y piensa que esperar que la cueca tenga que gustarle "a todos los chilenos" es un concepto "fascistoide", y que sólo debe gustarle a los que entienden sus códigos, como el flamenco, el tango o la música clásica. Sin embargo, Cáceres, de Los Santiaguinos, tiene otra opinión: "Yo espero que la cueca se masifique. Que la buena cueca se masifique. La idea es abrir espacios para la cueca fuera de las fondas y las peñas".

En internet: escuche cueca urbana en www.emol.com

Los Trukeros
Espectáculo teatral

Proponen una de las alternativas más novedosas, al mezclar cueca urbana con monólogos teatrales, coreografías, chinchinero y cuentos chilenos. Partieron haciendo música para teatro, pero después de escuchar a los Parra y Los Chileneros, se dedicaron de lleno a la cueca urbana. Luego del primer disco, recorrieron todo el país, presentando su espectáculo en forma gratuita y creando canciones nuevas con el público, las que grabaron en su segundo disco."Nuestro objetivo es que la gente deje de sentir la cueca como algo tan ajeno y lejano. Queremos que vuelva a ser del pueblo", dice Carmen López.

Los Tricolores
Puristas de la escuela brava

Se formaron a principios de 2000. Sus integrantes no pasan de los 29 años y en el ruedo se visten con traje, camisa y pañuelo al cuello, como los antiguos cantores urbanos, y tocan con los mismos instrumentos que usaban ellos, fieles al estilo, no sólo musical, sino también de vida de los viejos cuequeros. "Compartimos harto con viejos de la época de Hernán Nuñez. El de la cueca brava no era un ambiente en que cualquiera llegaba. Por eso Nano decía 'hay que ser buen cantor y guapo'. Para esta época, yo me considero guapo. A la hora de los quiubos, en la cueca, aperramos", asegura Luis Castillo, pandero y voz.

Las Capitalinas
Las Spice Girls de la cueca

Ignacio Hernández, campeón latinoamericano de acordeón, fue el que tuvo la idea en 2001 de hacer el primer grupo de cueca urbana compuesto por mujeres y reunió a este grupo de chicas a las que conoció en el grupo folklórico infantil "las chenitas", en San Bernardo. Las integrantes tienen entre 17 y 24 años. Salen a cantar con jeans o minifalda y mezclan los instrumentos tradicionales, con otros más "urbanos", como la batería, el bajo y el teclado. Han sacado dos discos y en sus presentaciones en vivo siempre han tenido una acogida entusiasta por parte del público. "Se trata de fusionar los sonidos, respetando la estructura de la cueca y por eso llama la atención. Los jóvenes no se daban cuenta de que se podía hacer una cueca media rockera, que los identificara" cuenta Nayadeth Godoy, voz y bajo.

Los Santiaguinos
Los pioneros

Fueron los primeros jóvenes en salir al rescate de la cueca urbana el año 98. Cristián Cáceres, primera voz, tenía entonces 23 años. "Cuando la cueca era sinónimo de huasos con guitarra, nosotros salíamos vestidos de terno y cantábamos cueca con batería, bajo, piano, un acordeón. Poniéndole mucho power". Han grabado tres discos y han sido nominados a los premios Apes y Altazor. Muchos grupos de cueca joven nacieron siguiendo el ejemplo de los Santiaguinos."Nosotros estamos tratando de ir siempre un paso más adelante, para que los demás grupos también tengan un referente", afirma Cáceres.


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