EL SÁBADO

Sábado 22 de Mayo de 2004

, ex rector de la Universidad Diego Portales:
Manuel Montt Balmaceda

"Cuadra es el más pluralista de los pluralistas"
Por Ximena Pérez Villamil Fotos: Juan Eduardo López

Ni la calidad de rector vitalicio que detentaba Manuel Montt pudo mantenerlo en el cargo. Los estatutos, que él reformó en 2002, establecían que podía ser reemplazado en caso de muerte, renuncia o inhabilidad. No aparecía la palabra vitalicio, pero nadie que no fuera él podía sacarlo del cargo.

¿Y qué pasó? Renunció. Y lo reemplazó el hombre que, según esos mismos estatutos, debía hacerlo: Francisco Javier Cuadra, hasta ese minuto el segundo hombre de la Diego Portales. Y también, el más poderoso. Su llegada como vicerrector general, en enero de 2002, marcó un quiebre tan profundo que algunos hablan de la universidad "a.C y d.C". No es por Cristo, sino por Cuadra. El despidió a la plana mayor completa ­los dos vicerrectores, el vicepresidente de asuntos económicos y el secretario general­, a todos los decanos, con la excepción de Derecho y Psicología, amén de un gran número de profesores.

Cuando entrevistamos a Montt la primera vez, todavía era rector y justificó los despidos: "Hubo que dar un golpe de timón. La universidad estaba funcionando bien, pero había signos preocupantes de cierto desorden interno. En la gestión había poca creatividad. Cuando se dan golpes de timón se hieren susceptibilidades. ¿Por qué cambian los ministros? ¿Por qué se cambia a un gerente? ¿Por qué van a quedarse momificadas eternamente las personas en las instituciones?".

­¿Tenían que ser tan bruscos los cambios? A algunos decanos se les dio 10 días para irse.

­Ser brusco es una manera de hacer las cosas. Maquiavelo bendice la brusquedad. El chileno, que es hipócrita, es tremendamente brusco en su proceder, pero lo cubre con una sonrisa. Están todos regio ­se refiere a los despedidos­ en otras universidades, se los han peleado, porque haber trabajado en la Portales es parte del currículum.

Increíblemente, en aquella primera conversación jamás insinuó lo que venía. Jamás dijo que podía renunciar a la rectoría. Y debimos volver a entrevistarlo, esta vez como ex rector. No demostró ni pena ni molestia. Explicó que había llegado el momento de dividir el cargo de rector del de presidente, que él ocupaba simultáneamente desde la apertura de la universidad, en 1983. Ahora se mantiene como presidente de la Fundación Diego Portales o, lo que es igual, del consejo directivo superior que es el órgano más importante de la casa de estudios.

­Si no quería que coexistieran los dos
cargos, podría haber renunciado a la presidencia y haberse mantenido en la rectoría.

­No, yo tengo 78 años y ya era el rector más viejo que había. Estimé que las cosas estaban lo suficientemente maduras como para que se distinguiera entre el presidente de la Fundación Diego Portales y la rectoría. Es lo mismo que en una sociedad anónima en que se distingue al presidente del gerente general.

­Cuando hace cuatro años contrató a Francisco Javier Cuadra para una asesoría de imagen ¿pensó que terminaría sucediéndolo?

­No lo descarté en absoluto, porque conozco su talento. Además fue profesor fundador de la universidad. A él lo trajo Jorge Correa Sutil a la Facultad de Derecho. Es un hombre de gran cultura, estudioso y creativo.

­Usted era el único rector en la historia de la Portales. ¿No le dio pena dejar el cargo?

­Yo soy una persona que todas las lágrimas que he podido llorar, las he llorado. No he tenido tiempo para entristecerme, porque son muchas mis responsabilidades como presidente de la Fundación Diego Portales.

­Pero si ya lo era...

­Sí, pero ahora lo asumo exclusivamente. Vamos a abordar otros temas relacionados con la educación superior como la creación de institutos profesionales. Inclusive tenemos un proyecto de colegios que llevarían el nombre de Nicanor Parra, porque él ha sido designado profesor emérito.

Y si de eméritos se trata, Montt también lo es. Tras su renuncia, el consejo lo designó rector emérito. Es como el tercer apellido que tiene. Desde 1983 a 2002 fue rector a secas. Desde 2002 hasta el 13 de mayo pasado fue rector fundador y vitalicio. Y ahora, emérito.

El consejo de don Matías

Manuel Montt prepara sus memorias. Lleva escritas 320 páginas que, según él, no serán aptas para todo público, sino exclusivamente para su familia. Las titulará Allegro ma non troppo (alegría pero no demasiado). "Yo siempre estoy entre la tragedia y la comedia; el dolor y la alegría", explica.

Su vida sufrió el primer quiebre a los 11 años, cuando jugando con otros niños sostuvo un petardo prendido hasta que le estalló, volándole la mitad del brazo izquierdo. Desde el codo hacia abajo lleva una prótesis que ha pensado eliminar, pero como le es útil para apoyarse, sigue usándola. "Me marcó el accidente. Estuve como diez días ciego y recuerdo una anécdota en la Asistencia Pública, donde estuve largo tiempo. Una noche, medio desvelado y todavía ciego, abro los ojos y veo en el velador de la modesta pieza una lámpara prendida y un jarro de agua grande donde se reflejaba la luz de la lámpara. Me pareció la gloria".

Una vez recuperado se fue a veranear a
Zapallar. "Era comentario este niño que había quedado en ese estado. Y me encuentro con don Matías Errázuriz y me dice: por Dios, mientras tengas cabeza, corazón y pico, qué te importa una mano menos. Fue el mejor tratamiento psicológico".

El segundo quiebre se produjo durante su adolescencia. Ambrosio, su padre, cayó en una depresión que se prolongó por 10 años y que lo llevó a morir de anemia en 1953. "Él era un distinguido abogado de firmas alemanas y en esa época Estados Unidos y Canadá establecieron una lista negra con presuntos colaboradores del eje. Él no tenía nada que ver, pero eso le afectó profesionalmente".

Siguiendo la tradición que venía desde su bisabuelo, Manuel Montt estudió Derecho. La cadena se rompió con sus hijas. Ninguna fue a la universidad. María Luisa, la mayor, es paisajista; Cecilia está vinculada a la moda; María de los Ángeles, relacionadora pública; Paz ayuda a su mujer que tiene un vivero; Paulina, la menor, estudió música.

La vocación por las leyes la retomó su nieto mayor, Manuel José Prieto Montt, quien acaba de recibirse de abogado, "con un siete" en la Universidad Diego Portales. "Por ser nieto mío le exigieron mucho más", advierte.

"Cuadra, el más pluralista"

Montt no parece haber disfrutado con su profesión. No menciona ni un caso que lo haya entusiasmado. Su especialidad son los temas laborales. Durante 40 años trabajó para la OIT, como representante de la Confederación de la Producción y el Comercio y después, como miembro del consejo de administración del organismo, con sede en Ginebra. Por lo mismo, viajó mucho. Fue gerente del área jurídica de la Sofofa y fiscal de la Caja de Compensación 18 de Septiembre, donde solía "ir a darse una vuelta", según le decía a sus socios del estudio Lira, Covarrubias y Cía.

Sin duda, lo que más gratificaciones le ha traído es la Diego Portales. La define como pluralista, no confesional y tolerante. "Trabajar en la OIT me creó la cultura de la convivencia pluralista. Chile ha sido un país muy maniqueo, este es momio, este es izquierdista. Y vamos descalificando".

­¿Aseguraría que ese pluralismo se va a mantener con Cuadra, a quien se identifica como el duro vocero del gobierno militar?

­Francisco Javier Cuadra es el más pluralista de los pluralistas.

­¿Cómo se refleja esa postura?

­Al reconocer a personas. Nuestro vicerrector de asuntos académicos, José Julio León, es PPD. Carlos Peña, decano de Derecho, y Juan Pablo Toro, decano de Sicología y Educación, son socialdemócratas. Carmen Fariña, decana de Humanidades, es PPD.

­Usted designó a Cuadra como su sucesor.

­Es el resultado de un proceso histórico en la universidad. Se fueron detectando los enormes méritos de Francisco Javier como profesor, luego como asesor en el cambio de imagen, luego como vicerrector general, luego como prorrector. O sea, la designación no es algo así, que venga a priori.

Su afirmación resulta curiosa. Porque el arribo de Cuadra coincidió con una cuestionada reforma de estatutos. En una reunión en la que Montt contaba con poderes en blanco, se eliminó la asamblea de fundadores, él se autodesignó rector fundador y vitalicio y se estableció que su sucesor sería quien ocupara la vicerrectoría general. Y ese era Cuadra. También se decidió que los miembros del consejo directivo, que antes elegían los fundadores, se autoelegirían. Y se excluyó del consejo a Pedro Lizana, el ex timonel de la Sofofa, quien tiene demandada a la universidad en los tribunales del trabajo.

El 2003 se produjo otro cambio: el abogado Carlos Paul, ex presidente de la ANP, y el ingeniero Eduardo Jungmann dejaron de ser convocados a las reuniones, pese a seguir de consejeros, porque no han renunciado. No
votaron el 13 de mayo, cuando se designó a Francisco Javier Cuadra como rector.

Según explica Jungmann, quien entró al consejo en 1989, "en la universidad se habla de consejeros internos y externos, pero hay cinco de los que votaron que son legales, más nosotros dos con Carlos Paul". Esos cinco son Montt, los empresarios Roberto de Andraca (Cap) y Gabriel del Real (CGE), el arquitecto Ernesto Barreda y el siquiatra Otto Dorr. Los internos, acota Jungmann, son Cuadra y los vicerrectores Horacio Ríos y José Julio León. Y Eduardo Rodríguez Guarachi, el ex embajador, tampoco estaría dentro de los legales.

"En abril del año pasado Manuel Montt me propuso hacer otra reforma para aumentar de siete a nueve los consejeros. Quería tener más gente vinculada a la empresa. La reforma nunca se hizo", dice.

Petición de renuncia a Cuadra

Cuadra, ex ministro secretario general de gobierno entre 1984 y 1987, marcó un nuevo estilo desde que llegó a la Portales. Los vicerrectores y Montt ya no almuerzan con vales en los restaurantes del sector, sino que degustan platos preparados por un chef contratado a petición de Cuadra. Y son servidos por mozos que trabajaron en el Club de la Unión o Club Hípico, como lo exigió él.

La oficina de Cuadra tiene una particularidad: nadie puede sentarse al frente suyo. Como su escritorio mira a la pared no hay más alternativa que permanecer de pie si no da pase para tomar asiento en uno de los sofás de cuero. Dicen que los funcionarios que no son de su confianza le temen al punto de cuidarse al hablar por teléfono, debido a que, según ellos, podrían existir micrófonos.

Quienes conocen a Cuadra destacan su gran manejo del marketing. Reconocen su mano detrás de la efectiva campaña publicitaria que este verano convirtió a la Diego
Portales en la primera universidad en ofrecer un "combo". El eslogan en los carros del Metro era "un minor, una carrera, un master". Traducción para el mundo no estudiantil: la posibilidad de sacar una carrera, un minor o subespecialización en un área distinta a la carrera y un master en cinco años. Muy atractivo economicamente hablando, porque hacerlo separadamente demora, siete años.

Hace poco tiempo, Cuadra fue llamado a declarar en el caso del homicidio del mirista Fernando Vergara, a quien se lo acusó de operar una radio clandestina. "Cuadra era Ministro Secretario General de Gobierno. Algunos de los ex agentes procesados en esta causa señalaron que el día que se le dio muerte a esta persona llegaron los medios de comunicación y también apareció Cuadra en el lugar de los hechos. La Corte de Apelaciones ordenó investigarlo y fue citado a declarar. La Corte quiere investigar quién hizo el comunicado de Dinacos, que dependía directamente de la secretaría general de gobierno", sostiene el abogado Nelson Caucotto, quien defiende a la familia del mirista.

­Cuadra está mencionado en un caso de derechos humanos. ¿No habría sido mejor esperar a que fuera aclarada su participación, y que declarara, antes de nombrarlo rector?

­Sus cualidades superan con mucho los problemas personales que pueda tener. Toda persona es controvertible. Su designación estuvo fundamentalmente vinculada a su brillante trayectoria en la universidad.

Hay un último tema que tratar con el rector. Se trata de la inesperada salida de Sergio Recabarren, el secretario general de la universidad, en abril pasado. Este abogado y ex alumno era considerado el hombre de confianza y brazo derecho de Montt. Por lo mismo, el cese de sus funciones dio pie a una ola de rumores. "Él presentó su renuncia. Siempre lo vi más cercano al mundo de la empresa que a la academia", asegura Montt.

­¿Es verdad que hace unas semanas usted y Sergio Recabarren le pidieron la renuncia a Cuadra y él respondió, tras consultar a los decanos leales a su gestión, que si se iba se iban todos con él y la universidad quedaba descabezada?

­Es la más absoluta de las mentiras. Es una infamia. Jamás le he pedido yo la renuncia a Francisco. Los cambios que se han producido eran absolutamente necesarios, se hicieron con pleno acuerdo mío y han sido para mejor. Estos chismes que Cuadra aquí, Cuadra allá... El fue un hombre público y todo hombre público es sujeto de críticas. Cuadra está vinculado desde la fundación de la universidad. El hacía clases en Derecho, pero tiene el mérito de haber sido uno de los fundadores de la facultad (de leyes) junto a Jorge Correa Sutil, con el cual fueron amigos y ayudantes de José Luis Cea en la Católica.

Lo cierto es que Cuadra dictó cursos electivos en la Portales como en la Mistral y en la Católica. Nunca fue miembro del staff.

Montt se enfurece y pide el nombre de nuestro informante, a quien le dedica un garabato. "Francisco Javier es una persona intelectualmente destacada. Yo le he seguido su trayectoria en la universidad y he tenido las mejores referencias. El parentesco no incidió para nada. Lo único que puedo decir es que hubo un mejoramiento apreciable en las matrículas".

El nexo familiar entre Cuadra y Montt es porque su hija Paulina está casada con Alvaro Cuadra, hermano de Francisco. El 2000, Cuadra se vinculó más estrechamente con la universidad al asesorarla en un cambio de imagen. El trabajo de Identitas, su empresa de comunicación estratégica, culminó con un nuevo logo en el que el rostro de Portales fue reemplazado por el escudo de armas de la familia Portales.

A la renuncia de Recabarren se sumó este mes la del decano de Ingeniería Comercial, Felipe Cubillos. "Yo soy emprendedor, estoy acostumbrado a trabajar solo. Me invitaron a la universidad y lo encontré apasionante, pero es una estructura más centralizada", dice Cubillos. El punto de la discordia fue el manejo del presupuesto, pues su facultad genera un tercio de las utilidades. Sin embargo, debía entregar gran parte de las ganancias a la casa central.

Cubillos es sumamente diplomático. Cuando le consultamos si es efectivo que recibió un llamado de Cuadra pidiéndole apoyo ante el supuesto intento de Montt y Recabarren por pedirle la renuncia, nos avisa del otro lado del teléfono que debe cortar.

Cubillos no lo dice, pero sus cercanos saben que no era un incondicional de Cuadra. Y eso que Cuadra todavía no era rector.


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Foto:Juan Eduardo López


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