REPORTAJES

Domingo 12 de Noviembre de 2006

Cómo es el plan del hombre que quiere frenar a Sebastián Piñera:
Las trabas de Longueira para imponerse como el candidato UDI

El senador por Santiago está preparando un proyecto político a través del cual canalizará su carrera a La Moneda, pero está consciente de que el desafío para lograrlo es brutal. No sólo por el rechazo que sigue generando en los sondeos, que lo obligan a reinventarse, sino también por la inédita oposición que enfrenta de algunos ex aliados dentro de su propio partido.

SERGIO ESPINOSA V.

Cuando el martes 7 la encuesta CERC dada a conocer ese día le concedió a Sebastián Piñera una aprobación del 37%, convirtiéndose por primera vez en la figura política con mayor futuro del país, no sólo le sacó una sonrisa al ex candidato presidencial de RN.

Uno de sus tradicionales adversarios al interior de la Alianza, Pablo Longueira, también debe haber esbozado una sonrisa de satisfacción. No porque el hecho le genere particular alegría, sino porque la noticia confirmaba un diagnóstico en el que viene insistiendo hace meses: la necesidad de que la UDI asuma formalmente un proyecto presidencial para 2009.

"La CERC le vino como anillo al dedo, porque mostró a un Piñera disparado en las encuestas y a la UDI muy rezagada en el tema", sostiene un importante parlamentario del partido, que comparte la preocupación por el hecho de que, por primera vez en 10 años, no cuentan con una figura que se imponga naturalmente como su abanderado.

Un hecho que volverá a ser remarcado por el senador durante el consejo directivo ampliado que se realizará el 17 y 18 de noviembre en el ex Congreso Nacional. El primero que presidirá la actual directiva y al que se espera asistan unas 130 personas, entre parlamentarios, consejeros regionales y la comisión política.

Allí, Longueira aprovechará la tribuna para dar un discurso donde llamará nuevamente a definir en el corto plazo una estrategia presidencial que incluya un candidato y un programa. Algo en lo que él ha estado trabajando en los últimos meses en forma solitaria, cuando decidió que quería ceñirse la banda presidencial.

Cambiando la cara

A la directiva que encabeza el senador Hernán Larraín le incomodó desde un principio que la carrera hacia La Moneda se desatara sólo unos meses después de instalado el gobierno de Michelle Bachelet, desviando la atención de la agenda a la que está abocada la mesa que preside.

Y aunque intentó contener el ímpetu de Longueira por ponerse las zapatillas, al final la mesa se rindió a la evidencia de que la largada se había dado en todos los partidos y era imposible quedarse abajo.

Pero en la misma UDI se preocuparon de que Longueira no corriera solo. En una maniobra que sus cercanos califican como "operación 100% política", le colocaron al lado a la ascendente alcaldesa de Concepción, Jacqueline van Rysselberghe, como rival en la definición interna. ¿El objetivo? No alimentarle la convicción que tiene Longueira de que él será, a todo evento, el abanderado definitivo de la tienda. "Pablo tendrá que hacer demasiadas cosas si quiere que su candidatura prospere. Tiene un desafío brutal", resume un colaborador suyo.

Uno que se resume en dos grandes tareas: una externa y otra doméstica. La primera es obvia: mostrarse cercano a la gente y con carisma, lo que para él significa reinventar la imagen de mal genio y peleador que proyecta. "En la televisión se ve pésimo y él está consciente de que debe mejorar eso. Dice que esto se lo ha tomado en serio", indica un congresista UDI.

Otro objetivo claro es el de aparecer en la discusión de los grandes temas nacionales para potenciar un perfil de estadista, lo que le obligará a seguir mostrando una postura independiente de la UDI cuando la situación lo amerite.

Así entienden en la sede de calle Suecia la reivindicación que hizo del acuerdo que alcanzó en 2003 con el ex Presidente Lagos, y que ayudó a ese gobierno a superar su delicada situación producto de los escándalos de corrupción que lo afectaban. Para muchos, un disparo en el pie de la Alianza que le costó la pasada elección. Así entienden también que ahora no se cerrara a la idea de negociar un nuevo pacto con la actual administración a raíz de la tormenta desatada por los casos Chiledeportes y Publicam, contrariando la postura de RN y la propia UDI.

"En el fondo refleja lo que él es, que siempre va a anteponer lo que es bueno para el país frente a lo que le pueda convenir al partido en una situación determinada. Además es su postura, no de la UDI, porque esas decisiones las toma el presidente, que es Hernán Larraín y no él", defiende la senadora Evelyn Matthei.

Puentes caídos

Pero no todos son tan indulgentes con él. Y aquí viene la segunda tarea: reconstruir los lazos que tenía dentro del partido y que sustentaban un liderazgo incontrarrestable frente a sus correligionarios. Los mismos que se debilitaron fuertemente en los últimos dos años, a causa de su manejo del caso Spiniak y su intempestiva salida de la jefatura partidaria por petición de Joaquín Lavín.

"Tiene menos apoyos de los que pensaba al interior de la UDI", sentencia con un dejo de asombro un reputado militante que conoce la situación interna.

Dentro de esos apoyos perdidos se encontrarían los de influyentes personeros de la administración partidista, como el senador Juan Antonio Coloma, quien resintió fuertemente que Longueira no lo apoyara para ser el nuevo mandamás de la colectividad, en mayo pasado.

Pero la relación más debilitada la tiene con el ex timonel Jovino Novoa, con quien comenzó a distanciarse durante la crisis del caso Spiniak, cuando el senador consideró que el entonces diputado se había sobregirado humana y mediáticamente en su intento de defender la honra de Novoa y la integridad del partido.

"Jovino es muy celoso del proyecto UDI y no le gustan los proyectos personales como el de Pablo, quien ha hecho cosas este año que han confirmado el carácter personalista de su candidatura", sostiene un personero cercano a ambos.

Y cita un ejemplo: en una entrevista en marzo pasado, Longueira declaró que Novoa no debía postularse para un nuevo período al mando de la tienda, pese a que éste había dicho que estaba disponible, lo que molestó al entonces timonel, quien tampoco vio con buenos ojos que el recién electo senador anunciara en diciembre que sería presidenciable sin consultarlo antes con el partido.

"El sentido mesiánico de Pablo es algo que me aterra. Él siempre tiene la razón y su personalidad, a veces desagradable, se explica por eso", comenta un parlamentario UDI. Por eso, hoy muchos reconocen que fue el propio Novoa quien alentó la precandidatura de Van Rysselberghe para "marcar" a Longueira.

Programa en ciernes

Los apoyos a la edil provienen de tres grupos distintos que convergen en torno a ella: los regionalistas, que quieren romper el monopolio de Santiago en la definición de los liderazgos; los que creen que no es tiempo de definir un abanderado, que probablemente terminará siendo Longueira, pero que no es bueno que corra solo, y los que no quieren que el senador sea el ungido. "Allí están Jovino y Coloma", acusan los "longueiristas".

"Aunque reconoce que se sobregiró entonces, no ha aprendido todas las lecciones que debía por el caso Spiniak: sigue siendo mesiánico, hosco, un tanto ególatra y repetitivo", expresa un diputado de sus filas.

Ajeno a las críticas, el senador trabaja silenciosa y solitariamente en la elaboración de un programa que sustentará su candidatura, el cual abarcará áreas de interés nacional como descentralización, concentración económica, vivienda y allegados, y temas energéticos, entre otros. "Será lo más completo posible y afinarlo le tomará algún tiempo", subraya un colaborador.

Aunque varios dudan que pueda reinventarse tan drásticamente en sólo tres años, concuerdan en que el objetivo final -reducir la brecha con un Piñera que corre solo mucho más adelante- es posible. En eso coinciden quienes respaldan a Van Rysselberghe, quien tiene como verdadero objetivo repostularse en el sillón alcaldicio en dos años más: "La razón de esta precampaña con Pablo es no dejar a Piñera como el candidato ungido de la Alianza a tres años de la presidencial".

Curiosamente, lo mismo que la UDI está haciendo con quien hasta hace dos años era su líder indiscutido.

REPERFILARSE A OCHO AÑOS PLAZO:La apuesta a la que juega Lavín

El "hombre bueno" de la UDI. La intención de Joaquín Lavín frente a las candidaturas de Longueira y Van Rysselberghe es la de mantenerse neutral y terminar apoyando a quien en dos años más se muestre más competitivo frente a Piñera.

No sólo por prudencia, sino porque ambas figuras son cercanas al ex alcalde y eso le impide abanderizarse por uno u otro.

"Siente que a Pablo le debe una, porque fue uno de los que más se la jugaron por él cuando era el abanderado de la UDI y porque cuando lo sacó de la presidencia del partido él aceptó sin ponerle problemas. Ahora siente que debe responderle de la misma manera", explica un amigo cercano.

Aun así, días después que Lavín "proclamara" al senador como precandidato, a comienzos de octubre, se reunió también con la alcaldesa de Concepción para expresarle su apoyo. "Ella fue una entusiasta colaboradora de Lavín en las campañas y siempre lo ha apoyado, entonces también se siente comprometido con ella", acota la misma fuente.

Con todo, quienes han conversado con Lavín sostienen que éste le asigna ligeramente mayores posibilidades al parlamentario que a la edil, principalmente por estar en Santiago, su buena llegada en el ámbito empresarial y su menor dependencia de "subsidios" de la UDI.

Contrariamente a lo que piensan en su partido, una fuente muy cercana a Lavín asegura que el objetivo del ex abanderado no es ser candidato presidencial para 2009, sino asumir un rol de apoyo a los candidatos de la colectividad.

"Joaquín está consciente de que le pasa algo parecido a Longueira, aunque en menor escala. En los últimos años acumuló un grado de rechazo importante y la última presidencial le significó además un gran desgaste personal y familiar. Por eso quiere mantenerse vigente, pero no haciendo política ni tampoco con intervenciones predecibles".

Con todo, su círculo coincide en que Lavín sigue siendo el último recurso de la UDI para la próxima presidencial, si no existe para esa fecha ninguna otra candidatura competitiva.

Esa misma razón lo ha llevado a descartar una posible senaduría en tres años más, porque aceptarla sería adoptar un liderazgo político distinto y renunciar definitivamente a una candidatura presidencial en el futuro.

"Pero él no hará nada para ser candidato. Realmente siente que necesita dejar pasar la próxima elección para reperfilarse", concluye un estrecho colaborador suyo.

PERSONAJES

JOVINO NOVOA: la relación del ex timonel con Longueira ha sufrido un fuerte desgaste en los últimos dos años, debido al manejo de éste en el caso Spiniak y al carácter personalista de su candidatura. En la UDI admiten que fue él quien impulsó la opción de Van Rysselberghe.

ANDRÉS CHADWICK: pese a que respalda las dos candidaturas, en la colectividad nadie duda que es el virtual "jefe de campaña" de Longueira, a quien lo une una histórica amistad.

JUAN ANTONIO COLOMA: en el partido afirman que la herida de no haber sido nombrado timonel en reemplazo de Novoa aun sangra. Especialmente porque, con su voto, Longueira le dio la mayoría a Hernán Larraín para ocupar el puesto. Por lo mismo, el senador por la VII Región respaldaría la precandidatura de la alcaldesa, cosa que él desmiente, pero en su partido confirman.

JOAQUÍN LAVÍN: desde una tribuna independiente de la UDI, el ex candidato intenta mantenerse neutral en la carrera entre Longueira y Van Rysselberghe, porque con ambos se siente comprometido. Sin embargo, considera que el parlamentario tiene más potencial de crecimiento que la edil para competir con Piñera.

HERNÁN LARRAÍN: el presidente del partido habría resignado sus posibilidades como precandidato UDI a favor de su trabajo como timonel, al menos por dos años. Deberá cuidar que ambas precandidaturas no deriven en la formación de bandos internos que desordenen la tienda y desvíen energías del proyecto político del partido.


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A diferencia de Van Rysselberghe, que pretende repostularse como alcaldesa en dos años más, Longueira está convencido de que él será el candidato presidencial de la UDI que se medirá con Piñera en la elección presidencial.
A diferencia de Van Rysselberghe, que pretende repostularse como alcaldesa en dos años más, Longueira está convencido de que él será el candidato presidencial de la UDI que se medirá con Piñera en la elección presidencial.
Foto:El Mercurio
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