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Domingo 14 de Mayo de 2006

Santiago:
Los edificios pierden energía

Chile está treinta años atrasado en materia del uso eficiente de la energía, afirman los expertos. Se está avanzando, pero ponerse al día tomará su tiempo y mover la ciudad sale cada día más caro. Es una carrera contra el tiempo.

Felipe Álamos Undurraga

"Si tuviera que poner una nota a los edificios de la capital en materia del uso eficiente de la energía, les colocaría un 3,0", afirma el arquitecto, diseñador y académico Alan Fox.

Hay razones para esta mala calificación. Víctor Hugo Balbontín, subgerente de Desarrollo Urbano e Inmobiliario de Chilectra, estima que una alta proporción de edificios chilenos pierde entre 20 y 30% de la energía empleada en calefacción. Una de las causas: el uso de sellados ineficientes en sus ventanas.

Por su parte, José Pedro Campos, director ejecutivo del Instituto de la Construcción, afirma que si bien Chile tiene el liderazgo a nivel latinoamericano en el tema -porque existe una reglamentación sobre acondicionamiento térmico en las viviendas-, "con respecto a los países desarrollados estamos atrasados 30 años. La demanda energética chilena es 10 veces mayor de la que presentan aquellos países europeos con climas comparables al nuestro".

Mucho retraso para un país que ve con mucha preocupación su futuro energético. "Definitivamente estamos ante un gran problema", dice Javier del Río, arquitecto y académico de la Facultad de Arquitectura de la UC, quien afirma que si bien "en Chile se está avanzando -un ejemplo de ello es el Programa País Eficiencia Energética-, la arquitectura aún no refleja esta preocupación. Hay falta de conocimientos de la física-ambiental como materia y de cómo ésta se lleva a la arquitectura".

Falta mucho

Afirma Del Río que, por ejemplo, muchos edificios de oficinas de El Golf cuentan con sistemas sofisticados y eficientes, pero con una arquitectura que no les ayuda. "Por ejemplo, tienen en general más superficie transparente de lo necesario para el clima de Santiago".

En ese sentido, Marcelo Huenchuñir, académico de la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Chile, dice que "una cosa es utilizar buenos materiales y otra es hacer una buena mejor arquitectura. La ciencia tiene un límite".

Pero, al menos, utilizar estas tecnologías ya es un avance.

Renato Miranda, especialista en climatización y manejo de energía, señala que algunos edificios emplean nuevos materiales que permiten un mejor manejo, como termopaneles de última generación que mejoran sustancialmente el rendimiento de una torre.

Afirma Alan Fox que efectivamente "se ven intentos de incorporar nuevos conceptos, pero no siempre de manera afortunada. Muchas veces, por ejemplo, se hace un buen trabajo en una fachada y se olvidan las otras". El problema central, según José Campos, es que en muchos casos "a nivel de los llamados edificios terciarios, como las oficinas, generalmente quienes construyen no son quienes gastarán la energía. Por eso, les da lo mismo qué pase después".

En todo caso, los expertos dicen que el presente se ve complejo, pero que el futuro podría ser esperanzador si nos apuramos en llegar a él.

Afirma Marcelo Huenchuñir que se ha notado durante el último tiempo un cambio de actitud en nuestro país. Dice que se está avanzando en el tema y que instituciones como la Cámara Chilena de la Construcción y el Minvu están tomando en serio el problema, creando comisiones, instrumentos y normativas.

En ese sentido, señalan los especialistas que son dos las fuerzas que están impulsando los cambios: el mercado y la reglamentación.

José Pedro Campos dice que la eficiencia energética "es un tema que avanza poco a poco y siempre motivado por la reglamentación. En ningún país el tema de la eficiencia ha sido voluntario. En varias naciones se promueven beneficios para quienes cumplan con los programas, pero todos ellos también incorporan exigencias drásticas".

Explica el especialista que en Chile ya existe para las viviendas una reglamentación térmica para techos, que entró en vigencia durante 2000. "De no existir, el gasto sería más alto aún". Y la segunda etapa, que abarca muros, ventanas y pisos, entra en vigencia el próximo año, en enero de 2007. "Esperamos que cuando comience a operar, la demanda -lo que teóricamente deberían gastar las viviendas- disminuya. Pero creemos que el gasto energético -lo que efectivamente se consume- va a disminuir poco".

Además, cuenta Campos que queda un desafío mayor: la tercera etapa, que corresponde a la certificación del comportamiento energético de las viviendas, donde se les pedirá a los proyectistas que especifiquen cuál será la demanda energética de sus edificios. Así, el usuario podrá comparar entre una vivienda y otra.

Por desgracia, aún no se sabe a ciencia cierta cuándo podrá entrar a operar esta tercera etapa. Tampoco está previsto que incluya a los edificios comerciales o de oficinas.

En ese sentido, señala Huenchuñir, sería recomendable avanzar hacia la creación de un ente certificador.

Por su parte, el mercado ya está comenzando a demandar estos productos. "Los usuarios se están dando cuentan y piden más eficiencia; buscan casas, departamentos u oficinas que gasten poco en climatización. Creo que las empresas deberán reorientar su oferta para este nuevo mercado", señala Del Río.

Es lo que sucede en Estados Unidos, por ejemplo. Renato Miranda cuenta que en Chicago un edificio con certificación energética se vendió en verde en seis días.

En Chile, el tema recién comienza. Un atisbo de esta búsqueda de mayor eficiencia, señalan en Chilectra, se puede observar en el rápido crecimiento del mercado de los edificios de departamentos "full eléctricos" o potenciados eléctricamente y el nacimiento de la flexibilidad horaria, nuevos conceptos que según sus gestores permiten un uso más eficiente de la energía a través de la incorporación de nuevas tecnologías menos demandantes en energía total.

En definitiva, dice Javier del Río que hay que cambiar la visión. "Por regla general, los costos de diseño y construcción de los edificios de tipo bioclimáticos son más altos, pero la gran ventaja es que se recupera ese extra gastado mediante el ahorro de energía. Hay que pensar que un edificio puede durar más de 50 años y que el gasto energético va a ser gigantesco, ya que cada vez será más caro o escaso el combustible. Por ello conviene invertir ahora".

Y agrega: "Ahora hay que pensar no sólo cuánto vale el metro cuadrado de construcción, sino también cuánto cuesta mantenerlo. Por ejemplo, si soy taxista, me conviene comprar un taxi más caro pero que gasta menos, en vez de uno barato que gasta más. Lo mismo está pasando con las edificaciones".

Punto de inflexión

En Chile existen pocos ejemplos de arquitectura sustentable. Se podría nombrar los edificios Consalud y Varela, en Huechuraba.

Pero sin duda el punto de inflexión lo marcará la torre Titanium, que se construye en la ex Portada de Vitacura. Será el primer edificio en Chile que será certificado bajo las exigentes normas norteamericanas LEED, que miden más de 70 puntos.


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Muchos de los nuevos edificios de la capital incorporan adelantos para ahorrar energía. Pero todavía falta mucho por avanzar.
Muchos de los nuevos edificios de la capital incorporan adelantos para ahorrar energía. Pero todavía falta mucho por avanzar.
Foto:Alfonso Palacios
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