ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Domingo 9 de Diciembre de 2007

Alejamiento de Vittorio Corbo marca ya una tradición de ciclos complicados para los timoneles de la política monetaria
La difícil salida de la presidencia del Central: historias de expectativas frustradas y sinsabores

En 1991, el Presidente Aylwin no le renovó el período a Andrés Bianchi; Eduardo Frei aceptó la renuncia de Zahler, en 1996, y Lagos la de Carlos Massad, en 2003. Ahora, Bachelet optó por no seguir con Corbo.

Eduardo Olivares Concha

Si se considera el historial de cómo han dejado la presidencia del Banco Central quienes han ocupado ese cargo desde que la entidad es autónoma, la reciente salida de Vittorio Corbo parece todo menos traumática, pues su período formal terminaba. Sí fue polémica, por la polvareda política que se armó tras una carta de los senadores de la Concertación que pedían el ingreso de Ricardo Ffrench-Davis.

Sus dos inmediatos antecesores tuvieron finales más conflictivos: Roberto Zahler, en 1996, y Carlos Massad, en 2003, dimitieron. Antes que ambos estuvo Andrés Bianchi, quien cumplió su breve presidencia de menos de dos años en 1991.

La autonomía nace

El 9 de diciembre de 1989 se marcó el inicio de la autonomía del Banco Central. En una negociación entre el gobierno militar y los representantes de la Concertación se acordó que el nuevo consejo del organismo lo presidiría Andrés Bianchi, un democratacristiano que daba confianza a todos.

Durante su gestión se inició el gobierno de Patricio Aylwin, con un ministro de Hacienda (Alejandro Foxley) a cargo de la primera reforma tributaria concertacionista y un gasto fiscal que comenzó despacio y siguió rápido. "Tengo un buen recuerdo de la época de Bianchi. Teníamos más posibilidades de conversar", dice Carlos Ominami, ministro de Economía de la época.

Pero no fue un período tan calmo. El mismo Ominami decía, a mediados de 1991, que no estaba totalmente convencido de las bondades de la autonomía del Banco Central (BC).

Hubo roces entre Bianchi y Foxley, referidos al papel del encaje y a las señales inflacionarias que cada miércoles emitía el organismo monetario. Se unieron quejas del Congreso por la "excesiva" autonomía de la entidad. Todo contribuyó para que, si bien Bianchi podría haber continuado por un nuevo período, el Gobierno optara por no renovarlo.



Renuncias polémicas

El 28 de junio de 1996, a través de un escueto comunicado, Roberto Zahler (DC), quien había asumido como presidente del BC tras la salida de Bianchi y le quedaban meses para cumplir sus cinco años legales como titular de la entidad, presentaba su renuncia.

Su profundo desacuerdo con los otros consejeros acerca de cómo se pactaba el acuerdo por la deuda subordinada, y la falta de apoyo del gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle terminaron por forzar su salida. "Había reuniones entre Zahler y el ministro de Hacienda de entonces, Eduardo Aninat, y los debates eran fuertes cuando hablaban de paquetes de medidas económicas. Pero después se coordinaban", relata Hernán Frigolett, socio de Aserta Consultores y ex ejecutivo del Central en esos años.

Y llegó Carlos Massad (DC). Según diversos consultados, la personalidad del ex ministro de Salud era tan fuerte que tuvo numerosos encontrones con Aninat. "Una cosa era la autonomía, pero Massad la confundía con independencia", confirma Frigolett.

El período fue difícil, en especial en septiembre de 1998, cuando, estallada la crisis asiática, el Central elevó las tasas de interés hasta 14% real y amplió la banda cambiaria. Massad continuó firme en su puesto. En 2002, Lagos le renovó el período por otro lustro.

Pero hubo tres personajes que le viraron el destino: Pamela Andrada, su secretaria; Enzo Bertinelli, ejecutivo de Inverlink, y Eduardo Monasterio, presidente de ese holding. La primera traspasaba información confidencial de los e-mails de Massad al segundo, que eran usados para la ilícita arquitectura financiera del tercero. El escándalo Corfo-Inverlink -con cuasi corrida financiera incluida- obligó a Massad a renunciar.

El 1 de mayo de 2003 asumió Corbo. Su nombre tranquilizó a los mercados, aunque al oficialismo no le agradó su signo político "independiente", pues lo veían más del gusto de la oposición.

"El mejor"

Fue el propio Ricardo Lagos quien defendió su nominación así: "Yo quería al mejor y puse al mejor".

Cuatro años después, completado su período formal, Michelle Bachelet cedió a la presión de sectores del oficialismo para no renovarle el mandato, critican desde la Alianza.

Un cercano al economista expresa que Corbo estaba en un dilema: su familia le planteaba que sus ingresos eran muy inferiores a los que tenía cuando realizaba consultorías privadas -como presidente del BC ganaba $8,4 millones-, y, con 64 años, debía pensar en ello. Pero él estuvo dispuesto a sacrificar eso hasta el final. "Si me llama la Presidenta, sigo", recuerda este amigo que le dijo Corbo. Pero no hubo llamada.





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ANDRÉS BIANCHIPresidencia:  1989-1991Al dejar el cargo:
ANDRÉS BIANCHIPresidencia: 1989-1991Al dejar el cargo:"Yo opté por reducir al mínimo la exteriorización pública de las diferencias que pueden plantearse entre el Banco Central y las autoridades de Gobierno".
Foto:Alex Moreno


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