NACIONAL

Jueves 29 de Junio de 2000


Mente y Piel Poderoso Nexo

Por su mismo origen embrionario, la mente es capaz de enfermar a la piel, y también a la inversa. Una fuerte descarga emocional puede desencadenar una severa lesión dermatológica o, bien, ésta alterar la vida personal y privada. Todo es más complejo.
La piel es el órgano de la expresión de las emociones; también un sitio de descarga del estrés, la depresión, la angustia y la ansiedad. Por eso, cuando la mente se apodera de ella, se activa una serie de mecanismos que crean síntomas o manifestaciones físicas que la dañan, como asimismo que exacerban o amplifican lesiones ya existentes.

Es la influencia de la psiquis sobre la piel, o a la inversa. Debido a lo mismo, hoy muchos dermatólogos de los países desarrollados son, además, psiquiatras o profesionales preparados para estimar en cada diagnóstico o tratamiento el perfil psicológico de su paciente.

Pero la piel no sólo refleja la quietud o desesperanza del alma, sino también de varias anormalidades que presenta el cuerpo humano, como sus enfermedades, sus bajas defensas o su desnutrición. Pero más allá de estos signos, las más diversas causas de afecciones dermatológicas son descifradas por el doctor Juan Honeyman como si éstas estuvieran estampadas sobre la piel.

Es el ojo entrenado de este dermatólogo e inmunólogo de la Universidad de Chile. Nunca deja de estudiar ni de investigar. Tampoco abandona nunca a sus pacientes. A cambio, reciben de él un afecto humano, sencillez y seguridad que lo distinguen. Su más valiosa recompensa es poder servir como médico, por lo que a menudo viaja hasta los más aislados lugares del país para ayudar a quienes difícilmente podrían llegar hasta él.

Su forma de ser es, precisamente, parte crucial del manejo exitoso de las más variadas patologías de la piel, porque gatilladas o no por el cerebro, este órgano del pensamiento también recibe el dolor de un rostro marcado con las huellas del acné o por erupciones que no cesan. Es la imagen corporal la que, en cualquier caso y sin distinción de edad, se siente perturbada.

Pero más allá de las enfermedades propias de la piel y de los factores hereditarios que intervienen en su calidad, el Dr. Juan Honeyman sostiene que una mente tranquila es el mejor secreto para lucir un rostro sano y menos desgastado con el paso de los años. De hecho, con el estrés la reparación de cualquier herida se enlentece.

Origen Común de Piel y
Sistema Nervioso

Esta intrincada relación entre psiquis y piel tiene su base embrionaria. Una vez que se inician las sucesivas divisiones del óvulo fecundado, el ser humano se desarrolla a partir de tres capas germinativas: de la más externa, el ecotodermo, nacen la piel y el sistema nervioso.

Por este origen común, sus principales células también comparten muchas funciones. Es así como los neurotransmisores, que permiten la comunicación entre las neuronas, también son liberados por los queratinocitos, células que forman la epidermis. Se conocen más de 40 tipos de estos mensajeros químicos, varios de los cuales son responsables de la inflamación o cualquier otro episodio crítico de la piel.

Pero éste no es el único nexo entre el sistema cutáneo y nervioso. Según explica el Dr. Honeyman, las fibras sensoriales que desembocan en la piel no sólo liberan neurotransmisores por estímulos físicos, como un pinchazo, sino también por circunstancias conductuales o psicológicas fuertes. Los queratinocitos, por su parte, hacen lo mismo.

Paralelamente, indica, las fibras del sistema nervioso autónomo también tienen sus terminaciones en la piel a través de dos ramas distintas: el 'simpático' y el 'parasimpático', vinculadas, respectivamente, con la agitación del día (el corazón late más rápido) y la serenidad del sueño.

En tal sentido, el sistema simpático se encarga de producir adrenalina y vasoconstricción, en tanto que el parasimpático de generar acetilcolina y dilatación de los vasos sanguíneos. Por ejemplo, el primero da cuenta de la 'palidez del susto' y el segundo del 'rubor de la vergüenza'

Por estas vías, por tanto, diferentes fenómenos psicológicos se exteriorizan en la piel con mayor o menor grado de severidad. Un caso patente es la sudoración extrema en personas tensas, como en las palmas de las manos. Otra situación más complicada es la acumulación de grasa bajo el estrés, típicamente en el rostro y cuero cabelludo, donde se ubican las glándulas sebáceas. "Estas pueden incrementar hasta en 10 mil veces su secreción normal, hasta llegar a completar el cuadro infeccioso del acné sólo por esta causa", puntualiza el especialista.

La rosácea es otro ejemplo común, aunque la dilatación persistente de los vasos sanguíneos (rostro y nariz roja) se desencadena más bien por ansiedad. También el sistema nervioso autónomo sometido al estrés estimula la liberación de histaminas, pero en ausencia de polen, sustancias irritantes o algún germen, provocando las alergias nerviosas. Incluso se puede sentir prurito (picazón) por actuar ciertos neurotransmisores como intermediarios.

Para el Dr. Honeyman, el rango de enfermedades dermatológicas ocasionadas por factores psicológicos es amplio y los mecanismos involucrados pueden ser obvios o menos obvios. Otros ejemplos: una dermatitis de la mano por rituales de lavado en personas obsesivas-compulsivas o la misma por un tic nervioso de rasquido, un vitiligo (decoloración de la piel) por estrés o un intratable eczema (inflamación y lesión cutánea) por una relación padre-hijo deteriorada. La piel es una zona erógena de contacto y de sensaciones. Por algo se ha observado que la caricia en crías de mamíferos favorece su desarrollo emocional.

No obstante, el especialista destaca que el poder de la psiquis sobre la piel se aprecia con más frecuencia en quienes tienen tendencia a somatizar. Estas personas, dependiendo de su estado de ánimo van cambiando sus órganos de shock: presentan cuadros dermatológicos (incluyendo caída del pelo) y, otras veces, colon irritable, cefalea, etcétera.

La piel también puede enfermar la psiquis. Por ejemplo, una muchacha bonita con un lunar o cicatriz en la mitad de su rostro o con inflamaciones recurrentes sin que nadie descubra su etiología naturalmente se verá afectada por manifestaciones psicológicas negativas que remecerán su autoestima y, por ello, entorpecerán su vida personal y laboral.

"Tal situación ocurre en muchas ocasiones y es fácil de entender. Pero, a veces, hay una combinación de expresiones (psiquis sobre la piel o ésta sobre la psiquis) y no se sabe cuál es la más predominante. También, en este contexto, se pueden producir alteraciones del comportamiento o enfermedades psiquiátricas. Por ejemplo, una desproporcionada preocupación por la piel guía al paciente a trastornos tan serios como imaginar que sobre sus extremidades hay parásitos que carcomen sus células cutáneas", señala.

Marcadores Geneticos
Indican el Rumbo

Consultado sobre por qué las anomalías dermatológicas se localizan siempre en un mismo lugar, el Dr. Juan Honeyman responde "el órgano de shock no sólo dependerá del factor psicológico, sino también de uno biológico, individual para cada persona".

Explica que tal 'decisión' es tomada por la estructura llamada 'esfínter venular precapilar'. Millones de éstas se reparten en los tejidos, sobe todo en la dermis profunda de la piel. Allí operan marcadores genéticos que, al pasar la sangre venosa, filtran el antígeno o estímulo nervioso y definen su paradero. Por tal motivo, una mancha negra saldrá siempre en el lado izquierdo e inferior de la mejilla o, bien, una persona alérgica a la sulfa, cada vez que ingiera este medicamento, le aparecerá la lesión en el mismo sitio y no otro.

"Estamos estudiando otros marcadores genéticos, observables directamente en la piel y vinculados con los rasgos de personalidad. Por ejemplo, hemos descubierto que cuando el pliegue de Morgan (ubicado en los párpados inferiores) existe en alto porcentaje, las personas son tensas y tienden a desarrollar fenómenos alérgicos. Asimismo, quienes tienen una escotadura en el lóbulo de las orejas serían propensas al estrés y tendrían más alto riesgo de enfermedad coronaria", resalta.

La piel también es un espejo de lo que ocurre en el organismo humano. Observando su textura, color, grosor y otras variables, el especialista puede advertir diversas enfermedades de la medicina interna, incluyendo el cáncer. La relación piel, mente y cuerpo es compleja, pero fascinante.

Lilian Duery A.






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Dr. Juan Honyman, profesor de la U. de Chile viaja hasta lugares aislados del país para brindar su servicio. Sostiene que una mente tranquila es el mejor secreto para lucir un rostro sano y menos desgastado con el paso de los años. De hecho, con el estrés la reparación de cualquier herida se enlentece.
Dr. Juan Honyman, profesor de la U. de Chile viaja hasta lugares aislados del país para brindar su servicio. Sostiene que una mente tranquila es el mejor secreto para lucir un rostro sano y menos desgastado con el paso de los años. De hecho, con el estrés la reparación de cualquier herida se enlentece.
Foto:Gonzalo López


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