VIVIENDA Y DECORACIÓN

Sábado 30 de Mayo de 2009

La movida del arte extra joven

El cuadrante donde se ha anclado la nueva generación de artistas que no superan los 27 años.
Texto y producción, Beatriz Montero Ward Fotografías, Gonzalo López V.

La producción de energía alternativa, el calentamiento global, la cultura de lo light, el asunto de la vida y la muerte y la expansión urbana son algunas de las temáticas que se dejan ver en el trabajo de las nuevas generaciones de artistas. "Son jóvenes que están metidos en problemas que le atañen al arte hoy, pero sin un discurso político como lo fue en el pasado. A ellos, más bien, les interesan los temas estéticos a secas, y es muy atractivo ver cómo resuelven esas inquietudes; su visión de las cosas y las imágenes que utilizan, las que aunque a veces parezcan banales están llenas de significado", puntualiza la curadora de arte Cecilia Brunson.

Se trata de un arte emergente, cuyos autores están recién experimentando, buscando y enfrentándose a las primeras problemáticas por encontrar el camino acertado, ese que debe ser relevante para las artes visuales y para la sociedad. Tienen entre 20 y 27 años, algunos no han expuesto aún públicamente sus trabajos; otros lo han hecho en muestras colectivas, y muy pocos han ya exhibido en exposiciones individuales o participado en actividades artísticas en el extranjero. Mientras algunos preparan sus exámenes de grado, hay un grupo de ellos que se desempeña como profesor ayudante en distintas universidades. "Son movidos y eso es algo que ha caracterizado siempre al arte chileno. Pero hay que ver cómo se desarrollan, cuántos llegan a una meta, y qué pasa con ellos después de enfrentarse a la primera crítica, a la prensa ... En el fondo, hay que estar atento a su proceso de madurez", advierte Brunson.

El sector que se encuadra entre las avenidas Irarrázaval, Vicuña Mackenna, Senador Jaime Guzmán y Francisco Bilbao, cercano a varias escuelas de arte, es el que estos jóvenes artistas ha escogido como su reducto de trabajo. Y allí, en construcciones antiguas, con espacios de buenas dimensiones y gran altura han armado sus entretenidos talleres, donde además de batallar con sus procesos creativos, organizan ventas, exhibiciones y hasta fiestas. "El barrio nos encanta porque nos movemos en bicicleta, el metro está cerca y muchos de nosotros vivimos en los alrededores", comenta José Pedro Godoy quien está en el taller de Seminario 531 junto con otros nueve artistas (cuatro hombres y cinco mujeres), todos egresados o titulados de la Universidad Católica.

"Es motivador compartir un lugar con gente que hace lo mismo que tú, porque se produce un diálogo y un intercambio interesante de ideas", dice Claudia Bitrán, también de ese taller. Y es en lo que originalmente debe haber sido el gran salón de esta casona donde el grupo se reúne en torno a una sencilla mesa redonda y abundante café. Ahí discuten ideas, se cuentan sus proyectos o simplemente comparten las aventuras del día a día.

Parecido es el ambiente que se vive en el "Taller Verde", como lo llaman sus integrantes, todas mujeres. Es una vieja casa estilo Tudor, construida durante las primeras décadas del siglo XX, en calle Carlos Wilson, que ex alumnas de la Universidad Católica arrendaron apenas egresaron a fines de 2005. "La idea era compartir un espacio para seguir apoyándonos", recuerda María Gracia Echenique, quien con una técnica en acrílico crea tramas, repeticiones, texturas y patrones geométricos.

En la actualidad son diez las artistas que tienen allí su espacio de trabajo, entre ellas dos dedicadas a la fotografía y una al grabado. "Este es un sector donde hay casas grandes, con recintos de buenas dimensiones, justo lo que se necesita para armar un taller. Además, aquí se da vida de barrio, la escuela de arte de la UC está cerca, y a raíz de la presencia de artistas han surgido varios negocios de enmarcados en los alrededores", cuenta María Gracia.

A pocas cuadras de allí, en las proximidades del Campus Oriente de la Universidad Católica, se encuentra el taller que comparten Patricia Domínguez y Cristóbal Cea. Otra antigua casa, de un piso, con muchas piezas en su interior que albergan a distintos artistas y artesanos. "Siempre nos ha gustado el sector por lo tranquilo y porque en él han ido surgiendo negocios en relación al arte donde es posible encontrar de todo", comenta Patricia. Bastante se demoraron en dejar el espacio como se ve hoy: confortable, limpio, en extremo ordenado y con cierta cuota de diseño. "Llegamos aquí por un dato, pero esto estaba en ruinas, muy sucio. La verdad es que era un basural", recuerda Cristóbal. Ambos son titulados de la Universidad Católica y van a exponer en diciembre en la sala CCU, con un trabajo desarrollado en conjunto. "Son acuarelas cuyo tema es la producción de energía alternativa", cuentan.

En Avda. Irarrázaval 1173, tras una importante puerta de entrada trabajan Clemente del Río y Benjamín Ossa, ambos titulados de la Universidad Finis Terrae. En la actualidad preparan una exposición para fines de agosto y están trabajando con la respuesta de los materiales a distintas presiones. Del Río experimenta con agua sobre el papel y Ossa con cerámica, plástico y pintura. "No estamos apostando por una producción segura. Nuestro trabajo se centra en buscar problemáticas que nos generen incertidumbre, en investigar, en estar todo el día pensando", dicen.

Las galerías, bajo los nombres de Florencia Lowenthal, Moto y Die Ecke, están muy presentes en este circuito joven. Espacios sin mayores lujos, que surgieron apostando por un arte emergente, y que en el poco tiempo que llevan funcionando se han establecido como verdaderas plataformas de iniciación. La mayoría de los artistas que tienen taller en el barrio ya ha expuesto o tiene fecha para exponer en alguna de ellas, como Patricia Domínguez, Clemente del Río y Benjamín Ossa, entre otros.

"Estos espacios son lo mejor que le puede pasar al arte en Chile. Abren la posibilidad de un nuevo coleccionismo serio, porque son muy selectivos al escoger a sus artistas y se las juegan por ellos llevándolos a todas las ferias internacionales que pueden. Y, lo más interesante de todo, es que los artistas emergentes, que son los artistas del futuro, han apoyado estos proyectos galerísticos con su participación. Esta comunión es básica para el desarrollo de un arte de buen nivel", puntualiza Cecilia Brunson.




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Galería Moto. En su sala más importante se encuentra exponiendo Diego Hernández.
Galería Moto. En su sala más importante se encuentra exponiendo Diego Hernández.
Foto:GONZALO LÓPEZ V.


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