EDITORIAL

Lunes 1 de Marzo de 2004

Parque Pumalín


Señor Director:

El año 2001, junto con cinco amigos, decidimos conocer la primera parte de la Carretera Austral. Llegamos a Hornopirén y desde ahí quisimos ir al parque nacional del mismo nombre, pero nos encontramos con que ese parque no tiene casi nada, ni senderos ni instalaciones. De todas formas, quisimos caminar al lago Cabrera. En la ruta fui testigo de al menos dos aserraderos de madera de alerce, árbol del que por lo demás queda muy poco en la zona (con suerte conté 10), y me indigné porque es sabido que se usan resquicios para su tala.

Luego continuamos al Parque Pumalín, del que sabíamos muy poco, y nos topamos con un lugar maravillo, excelentemente demarcado, con senderos muy bien trabajados, todo señalizado, limpio, y campings impecables y baratos. En el parque fuimos al bosque de alerce, cientos de ellos, enormes e imponentes. Inmediatamente recordé lo que vi en Hornopirén.

Si bien hay discusiones importantes respecto del parque y del camino que debe existir en la zona, le pido a la gente de conciencia que no olvide que antes de ser un motivo de conflicto el parque es un santuario maravilloso, donde efectivamente se está cuidando nuestro patrimonio natural.

ROBERTO CRUZ FUENTES




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