ENFOQUES

Sábado 23 de Febrero de 2002

Serie estafas. Codelco y Dávila:
Futuros que cautivan

Juan Pablo Dávila, ex jefe del departamento de mercados de futuro de Codelco, ideó una fórmula para operar con instrumentos "futuros" que significó una pérdida para Codelco de US$217 millones.
Patricia Vildósola Errázuriz

Un fuerte terremoto fue el que afectó a la principal empresa pública de Chile la veraniega mañana del domingo 23 de enero de 1994. Ese día se descubría - al menos oficialmente- que Codelco había perdido una suma gigantesca de dólares.

Ante el impacto de la información, todo era incertidumbre.

¿Cómo y por qué? Eran las preguntas que más fuerte golpeaban en la mente de todo el mundo y que quedarían mucho tiempo sin respuestas categóricas.

¿Culpables? Tampoco había información.

En ese momento la situación estaba en una nebulosa en la que los únicos antecedentes medianamente concretos eran la existencia de una pérdida millonaria (en un primer momento se habló de cien millones de dólares, aunque después se sabría que en realidad fueron cerca de US$217 millones) y que aparentemente la causa era un error cometido por el operador de mercados de futuro de la compañía, Juan Pablo Dávila.

Autorización oficial para operar

Corría el año 1990 cuando una nueva administración llegaba a Codelco, la cual, presidida por Alejandro Noemi, creó el Comité de Mercados de Futuro. Lo integraban el vicepresidente de comercialización, Gonzalo Trivelli Oyarzún; el vicepresidente de finanzas y contraloría, Ignacio Guerrero G.; el gerente de ventas, Owen Guerrini G.; el subgerente de ventas, Carlos Derpsch, y el jefe del departamento de mercados de futuro, Juan Pablo Dávila.

La instrucción para el especialista en las operaciones de futuro fue clara: debía operar en las bolsas de metales del mundo, con ciertas restricciones. Hasta ese momento Dávila era "el" experto de Codelco en mercados de futuro. Lo respaldaban varios años de experiencia en la empresa y un reconocimiento internacional. Y Dávila puso manos a la obra.

Por una parte, el especialista de Codelco necesitaba los servicios de agentes extranjeros para transar en los mercados de futuro. Por otro lado, a los operadores les interesaba tener entre sus clientes a la empresa chilena, ya que ésta debía pagar importantes comisiones por los servicios prestados. Fue eso lo que Dávila habría aprovechado para beneficio personal. Según se pudo determinar en la investigación, en algún momento el ejecutivo de Codelco comenzó a favorecer a algunos brokers, los que a cambio de ejecutar las operaciones, le depositaban importantes cantidades de dólares en cuentas que tenía en las Islas Caymán.

Simultáneamente, las operaciones eran infladas en sus valores, lo que llevaba a que la empresa del cobre cancelara comisiones mucho mayores a las que efectivamente correspondían.

Todo le funcionó bien durante un tiempo, pero al parecer la situación se le comenzó a complicar cuando a fines del 93, la información de la utilidad del ejercicio de la empresa indicaba que ésta ascendía a 30 millones de dólares. Es en ese momento cuando se le señala al encargado que a esa cantidad deben descontarle 10 millones de pérdida que Dávila había pateado para 1994. Informados Trivelli y Derpsch le consultaron a Dávila y éste reconoció la pérdida y afirmó que podía saldarla con las utilidades que tenían hasta ese momento. Con esto, la plana ejecutiva de la empresa detecta que las cosas no están funcionando como se debe y se descubre que en realidad la compañía ha estado perdiendo dinero a manos llenas.

Según cuenta la prensa de la época, Dávila se defiende diciendo que en septiembre de 1993 había cometido en error computacional, al copiar mal una información ingresando una operación de ventas como si se hubiera ejecutado una compra. Y agrega que cuando se percató del error, en octubre, no lo informó inmediatamente confiado en poder realizar nuevas operaciones que le permitieran revertir las pérdidas, cosa que no consiguió.

Mucho más que un simple error

Pero el dinero era de todos los chilenos y las pérdidas demasiado grandes. Es decir, una investigación era imperativa.

La policía de Investigaciones, el Consejo de Defensa del Estado, una comisión de la Cámara de Diputados y luego un ministro en visita, José Benquis, se sumergieron en ella y poco a poco comenzaron a despejar las dudas y a demostrar que en realidad el asunto no había sido como lo habían presentado Dávila y sus superiores en un principio.

La investigación no fue precisamente fácil, especialmente por tratarse de un tema tremendamente técnico. "Debimos estudiar muchísimo. Se trataba de un área en la que no había muchos especialistas en el país", dicen en la Brigada de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones (Bridec).

La pesquisa prosperó y permitió determinar cuál había sido la forma de operar para cometer la defraudación.

Dos habrían sido las empresas extranjeras involucradas, Metallgesellschaft y Sogemin Metals, contra las cuales posteriormente Codelco entabló una querella judicial basándose en que Dávila y ambas corredoras realizaban transacciones con precios artificiales, cargando a Codelco las infladas comisiones.

La investigación también mostró que para poder actuar a resguardo, Dávila invitó a participar a su concuñado, Marcelo Avendaño, y a Patricio Orrego, quien era su homónimo en Enami (quien a su vez invitó a su padrastro Reynaldo Luzzi), al abogado Anibal Frías y al coronel ¯ de Ejército Mario Piraíno.

Por lo difícil del caso, en esta ocasión la policía aplicó la técnica de ir detrás del dinero. "Fue difícil convencer al ministro de que ésta era la fórmula de investigarlo. Se comenzó a realizar un seguimiento en el ámbito internacional, para lo cual se contó con el apoyo de distintos organismos, y a ello se sumaron innumerables horas de entrevista, relatan en la Bridec.

Gracias a estos procedimientos, investigadores y abogados lograron ir reconstruyendo las operaciones de Dávila. "Fue un trabajo muy arduo. Nos tomó dos años detectar qué había hecho con el dinero", cuentan en Investigaciones.

Cuatro procesos se instruyeron contra el ex operador de la empresa minera: como presunto autor de fraude al fisco, presentación de documentos falsos en juicio criminal y negociación incompatible, seguidos por el Consejo de Defensa del Estado. El cuarto fue interpuesto por el Servicio de Impuestos Internos, al descubrir que sólo en 1993 Dávila había efectuado inversiones y gastos por 230 millones de pesos, mientras que su declaración de impuestos registraba ingresos de alrededor de 19 millones. En este caso, fue condenado a tres años de prisión. Apelaron, y finalmente la Corte Suprema lo condenó- en septiembre de 1997- a tres años de presidio y a pagar el 100% del tributo evadido, que se estimó en 133 millones de pesos. Salió de prisión en junio de 2000.

Por las otras tres causas fue condenado, el 18 de agosto de 1999, a ocho años de prisión y a pagar una indemnización de US$186.183.160, más una multa de US$23 millones. Sin embargo, por ahora Dávila está en libertad bajo fianza y a la espera de la resolución de la apelación a la condena, la cual fue presentada el 23 del mismo mes, donde la defensa - realizada por los abogados Luis Mercarini y Lautaro Campusano- sostuvo que el ex operador de Codelco debía ser absuelto, o condenado sólo por el delito de negociación incompatible.

El caso Dávila paso a paso

1994

21 de enero: Juan Pablo Dávila, jefe del Departamento de Mercados de Futuro de Codelco, informa a sus superiores acerca de un 'error' computacional.

24 de enero: La empresa interpone querella ante el Quinto Juzgado del Crimen de Santiago por el delito de fraude al fisco, a raíz de las pérdidas provocadas por Dávila.

28 de enero: Se nombre a José Benquis ministro en visita.

19 de febrero: orden de arraigo en contra de Owen Guerrini, gerente de ventas de Codelco; Carlos Derpsch, subgerente de ventas, y Juan Pablo Dávila, operador de mercados de futuro. Una semana más tarde se dicta contra Gonzalo Trivelli.

19 de marzo: Dávila, detenido desde hace una semana, es declarado reo por fraude al Estado.

9 de abril: Ministro Benquis otorga libertad incondicional a Alejandro Noemi. Derpsch, Guerrini y Trivelli quedan detenidos en libre plática.

13 de abril: Guerrini y Derpsch son sometidos a proceso. Trivelli obtiene su libertad incondicional.

2 de mayo: Benquis otorga libertad provisional sin fianza a Dávila, Guerrini y Derpsch.

1995

10 de julio: El SII se hace parte en el proceso contra Dávila, por supuestas evasiones tributarias.

30 de agosto: La Corte de Apelaciones deja en libertad incondicional a los ex ejecutivos de Codelco Owen Guerrini y Carlos Derpsch.

1996

3 de enero: El SII acusa a Dávila de evasión por $ 133 millones. Dos días más tarde se descubren cuentas corrientes de Dávila en Florida. Una semana después (9), Benquis lo somete a proceso por presentar informaciones falsas e incompletas al Servicio de Impuestos Internos. El ex operador ingresa al Anexo Cárcel Capuchinos.

10 de enero: Benquis dictó un nuevo auto de procesamiento contra Dávila, por presentar documentos falsos en juicio criminal.

18 de marzo: Ordenes de arraigo en contra de Marcelo Avendaño y de Patricio Orrego. Días más tarde se descubre cuenta de Avendaño en Islas Caymán.

2 de mayo: Benquis dicta acusación en contra de Juan Pablo Dávila por evasión tributaria.

8 de mayo: Embargada propiedad de Dávila por $ 100 millones y encuentran otra cuenta del ex operador en Nueva York con un saldo superior a US$ 5. 000.

2 de agosto: Benquis condena a Dávila a 3 años de cárcel como culpable de delito tributario. El ex operador sale en libertad provisional, tras pago de una fianza.

4 de octubre: La Corte de Apelaciones revoca por 3 votos a 0 sentencia de Benquis por evasión de impuestos. El caso va ahora a la Corte Suprema.

1997

25 marzo: El broker norteamericano Merrill Lynch acuerda pagar a Codelco US$ 25 millones, por el perjuicio que ocasionaron las operaciones entre Dávila y traders de esta agencia.

2 de septiembre: Dávila es condenado por la Segunda Sala de la Corte Suprema a tres años de cárcel y a una multa de $ 133 millones por el delito de fraude tributario.

1998

21 de marzo: José Benquis es reemplazado por Raimundo Díaz como ministro de la causa.

1999

18 de agosto: Dávila es condenado en primera instancia a una pena sumada de ocho años de presidio, no remitidos: 3 años, por fraude al fisco; 3, por negociación incompatible y 2 por presentación de documentación falsa. Dávila también es condenado a pagar una indemnización de 186 millones 183 mil 160 dólares.

2000

16 de junio: Dávila cumplió su pena por delito tributario. En la actualidad, está en libertad provisional y a la espera de que se resuelva la apelación presentada ante la Corte de Apelaciones, por las condenas correspondientes a los otros tres delitos.


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Este complejo mercado financiero ha sido testigo de millonarios fraudes.
Este complejo mercado financiero ha sido testigo de millonarios fraudes.


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