EL SÁBADO

Sábado 30 de Diciembre de 2006

La Fech cumple 100 años
Los chicos inmortales

La centenaria federación de estudiantes de la Universidad de Chile ha sido uno de los semilleros más importantes de políticos y líderes del país.
Por Cherie Zalaquett

Ministros, parlamentarios, subsecretarios, alcaldes y presidentes de partidos ponen en su currículo que alguna vez fueron dirigentes de la Fech, la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile que cumple 100 años desde su fundación, en 1906. No es cualquier cosa haber estado allí. Quiere decir que hubo una época en que eran dinamita, que lograron cambios y que aprendieron a ser líderes. Que eran jóvenes que tenían algo que decir. Sobre todo en los '60 y los '80, cuando el poderoso centro de alumnos era el barómetro político del país. Un dato revelador: La noche que Frei Montalva ganó la elección presidencial de 1964, habló desde el balcón de la Fech.

"Gran parte de mi vida ha estado marcada por lo que aprendí en la Fech", dice Jaime Ravinet en su oficina del piso 25 del Hotel Marriott. El ex alcalde de Santiago y ex ministro de Vivienda y Defensa fue uno de los rostros de la rebeldía estudiantil del país en plena época de agitación por la Reforma Universitaria. Ese movimiento destituyó rectores y cambió para siempre la vida en los planteles. En 1968, de la mano del ex director de TVN Jorge Navarrete, quien era presidente de la Fech, y Ravinet, su vicepresidente, los estudiantes de la Chile se tomaron la Casa Central exigiendo modernización y mayor participación.

Fue el comienzo del protagonismo de los jóvenes en la historia. Junto a Ravinet y Navarrete estaba un grupo de amigos democratacristianos que más tarde se haría cargo del país: Luis Maira, actual embajador en Argentina; Pedro Felipe Ramírez, ex diputado y ex ministro; José Miguel Insulza, secretario general de la OEA; y Juan Enrique Michel, ex subsecretario de Obras Públicas. "La Fech me marcó absolutamente. Fue mi principal escuela política, el lugar donde asumí mis primeras responsabilidades y, sobre todo, donde tomé contacto con la realidad social de mi país", recuerda Insulza desde Washington.

Luego llegarían a la federación otros jóvenes DC, como Ricardo Hormazábal, ex presidente de la colectividad, y el hoy diputado Juan Carlos Latorre. Eran tan fuerte el liderazgo y la influencia de la Fech en la sociedad, que Maira ha dicho que cuando fue elegido diputado por Santiago, dos años después de haber sido presidente de la federación, sintió que era un descenso en su carrera política.

El grupo pronto comenzó a desmembrarse, cuando varios de ellos se cambiaron al Mapu y otros se fueron después a la Izquierda Cristiana. "Pero hoy seguimos siendo amigos", recalca Ravinet.

La fábrica de líderes de la Fech había comenzado mucho antes. Su primer presidente fue el estudiante de Medicina José Ducci, en 1906. Entonces, el rector era Valentín Letelier. En las filas de la Fech se formarían después dirigentes estudiantiles de la talla de José Tohá, Juan Hamilton, Patricio Rojas o Hernán Vodanovic. Después vinieron Hugo Ortiz de Filippi, el fallecido escritor Carlos Cerda, el diputado Patricio Hales e incluso el ex Presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien fue vocal.

El legendario Alejandro Rojas, alias "La Pasionaria", el joven comunista que saltaba sobre la mesa del entonces rector Edgardo Boeninger para atraer la atención de la prensa, ocupó la presidencia de la Fech desde 1969 hasta el 11 de septiembre de 1973. Ese día, Rojas llegó en su citroneta muy temprano al campus Macul e instó a un millar de estudiantes a resistir el golpe de Estado. Sin embargo, un profesor lo conminó a retirarse y buscar refugio. Rojas estaba en el número 33 de la lista de dirigentes y partidarios de la Unidad Popular a quienes un bando de la Junta Militar ordenaba presentarse en el Ministerio de Defensa.

Tuvieron que pasar 11 años para que en la U. de Chile resurgiera la federación de estudiantes, elegida democráticamente en un clima de gran tensión en octubre de 1984. En el intertanto, la Fech fue reemplazada por la Fecech, Federación de Centros de Alumnos, creada por un decreto de rectoría en 1978 y que decía explícitamente que "no era la continuadora de la Fech".

Esta nueva organización tuvo como primer presidente a Erich Spencer, un dirigente de la carrera de Ciencias Políticas y Administrativas. "Obviamente, yo era afín al gobierno militar", remarca Spencer, quien encabezó la directiva junto a Patricio Melero, hoy diputado UDI, en la vicepresidencia. "Fue una oportunidad de hacer cosas y de darle un carácter diferente a lo que históricamente había sido este tipo de organizaciones. Desde el principio pensé en darle un sello muy gremial".

El sistema funcionaba con elecciones indirectas, y los alumnos de oposición no le reconocían ninguna legitimidad. Operó en buenas relaciones con los rectores militares delegados, hasta la irrupción de Pablo Longueira. El actual senador UDI por Santiago tuvo conflictos con el entonces rector, Alejandro Medina Lois.

Hoy, el parlamentario recuerda que su carrera estudiantil y política empezó contra su voluntad. Se convirtió en candidato a presidente del centro de alumnos de Ingeniería en una reunión en la sede del gremialismo, en calle Suecia 286. Lo llevaron allí, dice, sin tener idea de qué se trataba. "Yo me quedé afuera, sentado en la escalera, junto a la que después sería mi oficina por 20 años. En ese momento, ni lo soñaba. En la sala de reuniones escuchaba una discusión. Después salió alguien y dijo ¡ganó Longueira! Y fui el candidato".

Posteriormente, a mediados de 1981, pese a que aún no se recibía de ingeniero, empezó a trabajar como gerente de operaciones de LQL. Al contratarlo, la empresa le pidió que se comprometiera a no dedicarse a la política. Pero llevaba un mes trabajando y se avecinaban las elecciones de la Fecech. El gremialismo lo tentó nuevamente a ser candidato. "Les dije que estaba feliz trabajando y comprometido a no participar en política. Como a las dos semanas, me llamó el gerente general y me dijo que había estado en una reunión con Jovino Novoa, que me liberaba del compromiso y que me fuera de la empresa. '¡Pero estás loco!', le dije. Yo no conocía a Jovino y a Jaime Guzmán tal vez sí, en algún foro".

Apenas fue elegido presidente de la Fecech, en octubre de 1981, entró en conflicto con el rector militar Medina Lois. "Me pidió que le mandara el discurso que iba a dar en la Casa Central ante los decanos. Y no se lo mandé. El discurso me lo redactó entero Jaime (Guzmán) y era una oda al gremialismo. Fue tan polémico que mientras yo hablaba se fueron cinco decanos, entre ellos Hugo Rosende". Por esos días, Medina Lois había anunciado que iba a implantar en la universidad una cátedra obligatoria de "seguridad nacional". Longueira dijo que "la reacción de la Fecech consistiría simplemente en no tomar la cátedra". Los roces con Medina Lois continuaron y Longueira decidió recurrir a Pinochet. Acompañado de la directiva de la Fecech, se reunió con el general el 4 de septiembre de 1982. "Le dije que iba a contarle los problemas de la Universidad de Chile y Pinochet me respondió: 'Hábleme con confianza'. Tenía un florero y dijo 'aquí todos vienen a mostrar las flores, muestre los gusanos que hay detrás de las flores".

NACE UN MITO

Dos días antes del encuentro de la Fecech con Pinochet, el Ministerio del Interior había relegado a Dalcahue a un estudiante de Derecho, apresado en una protesta en el Palacio de Tribunales en la que demandaba el fin del exilio. Era Yerko Ljubetic, militante DC, muy cercano a Gabriel Valdés, y quien a su vuelta a Santiago iniciaría, con el entonces comunista Gonzalo Rovira y el socialista (hoy pepedé) Ricardo Brodsky, la arremetida política para refundar la Fech.

Pese a la oposición de la Fecech, el 13 de julio de 1983, una lista de centroizquierda encabezada por Ljubetic y elegida por votación directa ganó el centro de alumnos de Derecho. Ese mismo proceso se había ido repitiendo en diversas facultades y los dirigentes opositores formaron una Coordinadora de Centros de Alumnos Democráticos.

Brodsky era bastante mayor, había sido estudiante de Literatura entre 1976 y 1979. Como sólo le faltaba un año para terminar, volvió a la universidad en 1983: "Me encontré con la efervescencia y era imposible no meterse", dice hoy con satisfacción. "La Fech ha tenido cuatro o cinco momentos importantes en cien años, y me tocó la suerte de ser protagonista de uno de ellos".

Más joven, Rovira era el presidente del centro de alumnos de Filosofía y al principio se reía de la preocupación de la DC y de Ljubetic por darle legitimidad a esa coordinadora, que llamó a un plebiscito en junio de 1984; los estudiantes debían decidir entre formar una federación única o la libertad de afiliación, que promovían las autoridades universitarias afines al régimen militar. La derecha llamó a la abstención y la coordinadora perdió el plebiscito.

Después de la derrota, Ljubetic quedó aún más convencido de que "era crucial construir una Fech que incorporara a todos y donde los sectores de derecha no se sintieran excluidos".

Algunos años antes, en 1980, había entrado a Medicina Sur de la Chile un estudiante derechista bastante atípico que sería su aliado. Fernando Espina (hermano de Alberto); usaba el pelo largo, barba y vestía ropa artesanal. "Era una universidad que me apestó. De paredes blancas, poco participativa. Me metí al centro de alumnos para hacer algo", comenta. Cuando asistió a la primera reunión de la Fecech desconcertó a todos. "Dije que no estaba a favor de la Fecech y que consideraba que los centros de alumnos debían ser elegidos". Recuerda que Jaime Guzmán, aunque fue educado, lo trató mal: "Me dijo que yo atentaba contra el movimiento estudiantil y que personas como yo jamás deberían alcanzar instancias importantes".

Espina decidió formar su propio movimiento, lo llamó Frente Universitario (FU) y se descolgó de la Fecech. "Se nos acercó gente de gobierno a decirnos que tuviéramos cuidado, que estábamos jugando con fuego, que no éramos comunistas (el lenguaje de entonces era si eras comunista o no eras), pero que íbamos camino para allá".

Después de la derrota en el plebiscito universitario, los opositores recurrieron a Espina. Brodsky relata: "Tengo una gran opinión de Fernando. No lo veo desde entonces. Era el dirigente más lúcido de la derecha. Realmente creía en la democracia. Cuando hablamos con ellos, nos dijeron que teníamos que acordar una nueva manera de avanzar, que los incluyera de una manera más protagónica. Fue una negociación que permitió la construcción de la Fech".

Curiosamente, en esas negociaciones surgió una fuerte afinidad entre Rovira y Espina que se mantiene hasta hoy. Rovira protegía a Espina durante la campaña para que lo dejaran hablar en las asambleas y pedía respeto a su posición a los estudiantes más combativos que lo pifiaban.

Así, el 25 de octubre de 1984 se realizó la histórica elección en la que participaron la lista de Ljubetic con Rovira y Brodsky; otra lista de independientes unidos con gremialistas, encabezada por el estudiante de Derecho Carlos Schaerer, y una más pequeña que se autodefinía como "nacionalista".

El triunfo de la lista encabezada por Ljubetic fue rotundo. "El jueves 25 no nació sólo una federación de estudiantes, nació algo más grande e importante para Chile: nació una generación que dice con mucha fuerza que la unidad es posible...", proclamaba en su discurso Yerko Ljubetic en la Facultad de Ingeniería. Poco duró la alegría. Al decir de Brodsky, "a partir de ese momento Pinochet nos hizo la vida imposible". El Ministerio del Interior declaró estado de sitio y prohibió los trabajos de verano de la Fech. La nueva federación ignoró las amenazas y hubo 300 estudiantes detenidos y uno muerto por falta de atención médica. La Fech debutaba en tiempos violentos.

Pocos años después, en 1987, vino la polémica designación de José Luis Federici en la rectoría, y una dupla de nuevos dirigentes lograba articular un movimiento que terminó por derrocar al rector: el DC Germán Quintana (ex ministro y ex intendente) y Carolina Tohá (hoy diputada PPD), quienes eran los rostros de una generación de líderes que fue bautizada como "los G-80".

Años después surgieron otras figuras de la cantera de la Fech, como el actual diputado PPD Marco Antonio Núñez y el dirigente del PS Arturo Barrios. En 2003, presidió la federación Luis Felipe San Martín, cercano a la derecha. Su triunfo fue celebrado como algo inédito por la gente de su sector. Un tiempo después entró a Renovación Nacional.

EL EPÍLOGO DE UNA ÉPOCA

Pese a que algunos, como Insulza, Longueira y Ravinet, siguen en la primera línea política, otros optaron por caminos diferentes. Alejandro Rojas, por ejemplo, hoy es profesor universitario y abandonó el PC durante su exilio en Canadá. Dos años después de la refundación de la Fech, Fernando Espina se retiró de la organización. A su juicio, se desvirtuó y se convirtió en una plataforma política. "La gobernaba la izquierda. Se hacía lo que Rovira decía. Fue una pérdida histórica importante de una federación que podía haber entregado mucho". Espina nunca se dedicó a la política y en los '90 fue dirigente del Colegio Médico en una polémica lista unida con los comunistas y democratacristianos. Le han ofrecido candidaturas parlamentarias, pero dice que no es lo que le interesa. Tal vez sí una a alcalde, "donde puedes hacer cosas concretas por los demás".

Gonzalo Rovira también se decepcionó. Dejó de militar en el Partido Comunista en los '90. Hoy tiene una empresa de servicios de informática y escribe de filosofía. El año pasado compitió con Guido Girardi por el cupo senatorial de Santiago Poniente, en el bloque de "Juntos Podemos".

Ljubetic se dedicó a la política: coordinó la Confech y fue dirigente del Movimiento Juvenil por Elecciones Libres y el No. Más adelante inició una carrera en el Ministerio del Trabajo como jefe de fiscalización y culminó de ministro en los últimos meses del gobierno de Lagos. Pero para haber sido el rostro del cambio en la U, ha tenido una carrera política de bajo perfil. Hoy resume su participación en la Fech diciendo: "El sentimiento primero que me surge de evocar eso es de un inmenso orgullo de haber sido parte de ese tiempo".

En internet: Escuche los recuerdos de ex dirigentes de la fech en www.elsabado.emol.com

Recuerdos de la Fech

Un pedazo de la epopeya universitaria en Chile está relatado en el libro Los Muchachos de Antes. Historias de la Fech 1973-1988, que lanzaron el 19 de diciembre pasado tres investigadores de la Universidad Alberto Hurtado. La obra se publicó en el marco del primer centenario de la Fech. Fue realizada por los académicos Diego García Monge y Pablo Toro Blanco, y por el sociólogo y antropólogo José Isla Madariaga.

El libro consigna la influencia del gremialismo de Jaime Guzmán en los primeros sistemas de agrupación estudiantil y finalmente en la creación de la Fecech, en una época en que los disidentes al régimen se replegaron en organizaciones deportivas y culturales. Precisa que sólo tras la recesión económica de 1982 y el surgimiento de las protestas pudo rearticularse políticamente la oposición y lograr el renacimiento de la Fech.





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Jaime Ravinet (el segundo de izquierda a derecha) fue presidente de la Fech en 1969. En aquella época le tocó la lucha por la Reforma Universitaria.
Jaime Ravinet (el segundo de izquierda a derecha) fue presidente de la Fech en 1969. En aquella época le tocó la lucha por la Reforma Universitaria.


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