INTERNACIONAL

Miércoles 16 de Noviembre de 2005

Comentario de Karin Ebensperger
Julio Philippi en la diplomacia regional

Pocos han sido más capaces que este diplomático en promover el interés nacional.
KARIN EBENSPERGER

La política exterior de Chile ha debido enfrentar dos constantes: las eternas tensiones vecinales, y la creciente interdependencia entre naciones que caracteriza la época actual. Los problemas con Argentina por el gas y con Perú por su nueva pretensión marítima, y la presencia en Chile del ex Presidente Fujimori, son ejemplos de la importancia del manejo internacional del país, y de la coherencia necesaria de la política interna y externa.

Para una nación emergente como Chile es clave el respeto al Derecho Internacional, como un factor que impide la imposición de los intereses de los más fuertes, y las aventuras de gobiernos populistas. Sin el respeto al Derecho Internacional, las naciones están condenadas a vivir presionadas por Estados hegemónicos, sean regionales o mundiales.

El prestigio ganado por Chile en el respeto al Derecho no es una formalidad, sino una necesidad para defender en forma efectiva el interés nacional en el ámbito exterior.

Y pocos han sido más capaces en el arte de promover el interés nacional que don Julio Philippi. En momentos de dificultades, es bueno recordar su aporte decisivo, como lo destaca el historiador René Millar en su reciente libro.

Este descendiente de los hermanos Philippi que iniciaron la colonización alemana en el sur de Chile, sirvió al país en temas limítrofes sin distingos políticos durante los gobiernos de Alessandri, Frei, Allende y Pinochet. Con un manejo cuidadoso y reservado, con flexibilidad sin comprometer lo esencial de la posición chilena, contribuyó a solucionar complicados diferendos con Argentina en el Palena y el Beagle con calidad de estadista, es decir, concentrando toda su capacidad en la consecución de los intereses nacionales.

En un mundo complejo, adquieren cada vez más importancia la personalidad y las acciones de los hombres de Estado, en la preservación de la integridad territorial y la independencia política. Philippi fue un maestro, que dejó huellas en la historia de Chile y sus vecinos.

Hoy en día, el poder nacional no es sólo militar o geopolítico; son decisivos también la cohesión interna, las instituciones, la estabilidad, el desarrollo económico, los avances tecnológicos, y sobre todo, la calidad moral de los conductores, su capacidad para hacer sacrificios. Ellos irán formando la idiosincrasia o el carácter nacional.

Contribuyó a solucionar complejos diferendos con Argentina


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Karin Ebensperger
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