REVISTA DEL CAMPO

Lunes 3 de Abril de 2006

Campeones que dejaron huella

Como jinetes alcanzaron lo máximo: ser campeones nacionales. Una vez que se convirtieron en dirigentes, ayudaron a profesionalizar el rodeo. Mientras Montt gestó la compra del fundo del Rodeo, Mayol ayudó a consolidar la disciplina que hoy impera en este deporte.

EDUARDO MORAGA VÁSQUEZ

A pesar de lo abrupto del cerro, el par de veteranos jinetes hace avanzar con agilidad sus caballos.

La orden del fotógrafo es llegar a la cima rápidamente para aprovechar la iluminación de ese momento.

En pocos minutos, Luis Mayol (79) y Alberto Montt (86) alcanzan la cumbre. Desde ella se divisan las numerosas viñas que han colonizado en los últimos años el valle de Casablanca.

Sólo un conocedor del rodeo no se sorprendería por la destreza de los corraleros.

En los años 50 del siglo pasado, cuando este deporte pasaba de ser amateur al profesionalismo, Mayol y Montt conquistaron la cima, fueron campeones nacionales.

Lo de ellos era amor a las quinchas. En tiempos en que no existían autopistas, donde lo común eran los caminos de tierra y era un lujo tener un camión para transportar los caballos, ellos corrían vacas entre Ovalle y Valdivia.

Fuera de las quinchas ambos también se hicieron de renombre. Como dirigentes, gestaron la modernización del rodeo en los años 60 y 70. Mayol como presidente del Tribunal de Disciplina y Montt como secretario general de la Federación de Rodeo.

Esos logros llevaron a que este año la Revista del Campo entregara a Alberto Montt y Luis Mayol el premio a la Trayectoria en Rodeo, en una ceremonia celebrada el sábado en la Medialuna de Rancagua.

En el rodeo de Los Andes

Si fuera por la fuerza que le pone al relato Alberto Montt, parecería que hubiera ganado el Champion hace sólo un par de años. Sin embargo, el calendario no miente. Su hazaña fue en 1954, en Los Andes.

"No cabían más personas en la medialuna. La gente sabía que los novillos eran de Mendoza, que son más corredores y dan harto espectáculo", recuerda Montt en su fundo en Casablanca.

Junto a su amigo Mario Molina - fallecido hace un par de años y considerado uno de los mejores jinetes en los años 50- no tardaron en desatar la euforia entre los espectadores.

Como era tradicional en esa época, en la mañana del Champion se corría el rodeo local. La collera Molina-Montt decidió participar para hacer un "calentamiento" para la final de la tarde. El primer lugar que obtuvieron en esa competencia fue un aviso de lo que se vendría.

Montados en "Perro" y "Estropajo", propiedad de Montt, dieron cuenta de los novillos trasandinos con facilidad: 21 puntos y el primer lugar del Chileno.

Los únicos caballos que pudieron amagar ese triunfo fueron "Cascarón" y "Boreal", que sumaron 20 puntos.

Eso sí, a Molina y Montt la competencia ni les iba ni venía: los mancos eran montados por ellos mismos.

Los fanáticos del rodeo hasta ahora consideran el un dos de Molina y Montt como uno de los grandes hitos de la historia del Rodeo, que también fue igualado por Hugo Cardemil y Guillermo Barra, en 1985/86, con "Salteador III" y "Pensamiento" y "Reservado" y "Curanto".

Montt mantuvo su buen ojo como criador. En 1999 sus caballos "Bochinchero" y "Huachaco", montados por Mario Valencia y Cristián Ramírez, ganaron el Chileno.

CAMPEÓN A LOS 31

Sólo cuatro temporadas después, Luis Mayol también se hizo presente en la historia del Chileno.

Eso sí, a su pesar, pues en el rodeo local de Curicó su caballo "Roñoso" había tenido un bajo desempeño, ya que había pasado varios días inactivo. Le dijo a René Urzúa, su collera y dos veces campeón de Chile, que no iba a participar en el Champion.

La respuesta de Urzúa hizo honor a su legendario mal carácter.

"Me retó y me dijo que cómo se me ocurría hacer algo así. Me mandó a que el lunes llegara a las 6 de la mañana a la quincha a trabajar a "Roñoso". No participé ni en el desfile del Champion para seguir con el potro", recuerda Mayol.

Cada minuto de esfuerzo valió la pena. En la tarde la competencia fue durísima frente a la collera de Arturo Ríos y Manuel Bustamante, "Pichanguero" y "Ambicionero", de la legendaria comunidad Darío Pavez.

Luego del correr el tercer novillo, las dos colleras quedaron empatadas a 13 puntos. El cuarto animal sería el del desempate.

Con una medialuna expectante, salió primero la collera Ríos Bustamante. Cero puntos dictaminó el jurado.

La estrategia de Urzúa y Mayol fue jugársela por los dos puntos. Dicho y hecho. Con "Roñoso" a punto, la dupla se llevó para la casa el Champion de 1957, cuando Mayol tenía 31 años.

"El premio era de 250 mil pesos. Con eso podríamos haber comprado un automóvil nuevo; sin embargo, lo gastamos casi todo. Invitamos a varios amigos a celebrar", recuerda entre risas Mayol.

Logros como dirigentes

Más allá de sus triunfos en las medialunas, fue en su trabajo como dirigentes donde Alberto Montt y Luis Mayol dejaron su mayor huella en el rodeo.

Formaron parte de la generación de corraleros que ayudó a profesionalizar este deporte.

Un ejemplo. Cuando Alberto Montt comenzó a ejercer como secretario general de la Federación de Rodeo, a comienzos de los 70, eran 30 las competencias anuales en el país. Para 1985, la fecha en que salió, las competencias habían subido a 250.

Este crecimiento se dio a pesar de varios problemas en contra.

"En esos tiempos las comunicaciones eran malas. No había tantos teléfonos y la forma de trabajar era juntarnos todos los lunes en la sede de Santiago", recuerda Montt.

El corralero, junto a dirigentes como Gonzalo Vial y Gonzalo Pérez, solucionó a fines de los setenta uno de los problemas más importantes para mejorar la competencia del Champion: contar con novillos estandarizados y criados en similares condiciones.

Luego de recorrrer por cielo y tierra el país, Montt dio con la solución ideal: la compra del fundo del Rodeo, en el camino a Riñihue, en la X Región.

Predio de 500 hectáreas que permite criar unas mil cabezas de ganado y así satisfacer los requerimientos de las casi 130 colleras que corren entre las series del viernes, sábado y domingo y en el Champion de Rancagua.

"Ese logro permitió tener ganado que no ha sido topeado y que los jinetes corrieran, dentro de lo posible, con una mayor igualdad de oportunidades", advierte Alberto Ponce, de Remates Ponce.

Mayol dejó su huella aún antes que Montt. Como presidente del Tribunal de Disciplina de la Federación de Rodeo, en los años 60, ayudó a implementar los cambios en el reglamento y a depurarlo de vicios de la era amateur.

"En ese tiempo se producían más encontrones entre los corredores y el jurado, pues los jinetes eran de gran temperamento y muchas situaciones todavía no estaban reglamentadas", explica Jorge Lesser, dirigente de los años 60.

Hombre recto y firme, Mayol ganó fama de juez de hierro.

La prueba de fuego de su estilo fue en un rodeo en Rancagua.

Junto con René Urzúa marcaron 5 puntos en el primer animal. Sin embargo, el jurado les otorgó cero punto. La razón era que Urzúa había corrido sin las botas.

La reacción de la collera de Mayol fue explosiva e insultó al jurado.

Cuando la agresión verbal de Urzúa pasó al Tribunal de Disciplina, a Mayol no le tembló la mano y suspendió por varios meses al hombre con el que corría y había ganado el Champion del 57.

"Gracias a la disciplina que él impuso, hoy el rodeo es uno de los deportes más limpios de Chile", afirma Ruperto Valderrama, penta campeón del Chileno.

Para Benjamín García Huidobro, director de la Federación de Criadores de Caballos, el trabajo como dirigentes de Montt y Mayol necesita ser conocido por las nuevas generaciones corraleras.

"Lo que hoy es el rodeo se debe en una parte importante a su trabajo. Aunque ellos dicen que este deporte les dio mucho, la verdad es que ellos le entregaron más tiempo y energía que la que recibieron", señala.

Mayol en pocas palabras

Manejo actual de caballos

"Hoy los caballos son menos arreglados. Antiguamente se trabajaba entre tres a cuatro años, por eso hoy algunos tienen dificultades técnicas para hacer atajada de cuatro puntos".

Jinetes de antaño

"Aparte de René Urzúa, de los viejos corraleros, los que más me llamaron la atención fueron Segundo Zúñiga, por su elegancia; Alberto Marmolejo, por ser un jinete completo, y Ruperto Valderrama, que es tanto un buen corredor como arreglador de caballos".

Montt en pocas palabras

Su relación con Mario Molina

"Èl era mejor que yo. Lo que hice fue ser muy obediente y tener las orejas bien puestas en lo que él me enseñaba. Gracias a eso con el tiempo fui mejorando como jinete".

Cariño por el rodeo

"Del rodeo me enamoré cuando era niño. Sólo dejé de correr en los años 90 porque me caí y me pusieron unos fierros en la pierna".


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Foto:Juan Ernesto Jaeger


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