REPORTAJES

Domingo 17 de Junio de 2001


Caso FECh. El Mercurio No Miente

Iván Mlynarz debe enfrentar la denuncia judicial presentada el viernes por la rectoría debido a la adulteración de boletas en los últimos trabajos de verano. El presidente de la Federación de Estudiantes de la U. de Chile no ha podido refutar ninguno de los antecedentes proporcionados por Reportajes.
Por MAURICIO CARVALLO

AL mediodía del viernes, el Departamento Judicial de la Universidad de Chile, en representación del rector Luis Riveros, presentó en el 7 Juzgado del Crimen de Santiago, una denuncia por adulteración de boletas producida en la rendición de cuentas de la FECh tras los últimos trabajos de verano.

Antes de viajar mañana lunes por 10 días a China, Riveros apuró la medida, cuya anticipación periodística remeció la casa de Alameda 341, que representa a los 22 mil alumnos del plantel universitario.

Este miércoles, incluso, la máxima autoridad universitaria advirtió por e-mail al presidente estudiantil Iván Mlynarz de que era "obligación como funcionarios públicos denunciar el ilícito detectado a los tribunales de justicia (...) La adulteración de boletas de compraventa es un delito grave, que se ha hecho evidente a través del informe que el Servicio de Impuestos Internos envió a nuestra Contraloría".

Como Mlynarz firmó la rendición de cuentas en donde se encontraban las boletas aludidas, había pedido a Riveros un perito calígrafo para deslindar responsabilidades, pero recibió de él un rechazo porque el asunto ya estaba en manos de un fiscal y no se podía realizar una investigación paralela.

Por lo menos en cinco de esas boletas, que corresponden a las copias, se abultó con lápiz pasta, como si fuesen originales, la rendición de cuentas por los gastos realizados en los trabajos de verano en Traiguén.

Como estableció el SII de la IX Región, mientras los originales de las boletas indicaron que se habían gastado 14 mil pesos, las copias señalaron un millón 902 mil 580.

Las razones

El paso fue dado con excesivo esmero incluso para una casa de estudios tradicionalmente lenta para reaccionar, tal vez por ser el tercer ente más grande del país, después del gobierno y Codelco. A su burocracia, en que todo debe ponerse por escrito, se agregó la parsimonia porque se temía que se crearan aún mayores diferencias con el dirigente estudiantil comunista, con el cual ya existen fuertes discrepancias presupuestarias.

Por eso fue insuficiente que, el viernes de la semana pasada, el profesor de Derecho Administrativo, Rolando Pantoja, concluyera como fiscal de la investigación sumaria que "revisten caracteres de delito" cantidades y fechas discrepantes de los originales y copias.

La opinión de quien es considerado autoridad en la materia (presidente del Instituto de Derecho Administrativo, uno de los redactores de la ley de probidad) fue que había que denunciar el asunto a la justicia porque se daban las condiciones del Código Tributario que tipifica el hecho como criminal. Y el Código Penal dispone, en su grado mínimo, de 61 a 540 días de prisión.

Pero Pantoja no hizo otra cosa que reiterar la conclusión previa de la Contraloría y el departamento de Inspección y Auditoría internas.

Si se acudió a él no fue sólo por la trascendencia de la decisión en la vida universitaria, sino también por la previsible reacción del presidente de la FECh. Este culpa al círculo del rector de la filtración a la prensa e individualiza al director de Asuntos Estudiantiles, Gustavo Montes, nombrado por Riveros para controlar el desmesurado gasto de la Federación.

Mlynarz había reaccionado siguiendo la premisa de que la mejor defensa es un buen ataque, pero sin desmentir los hechos publicados.

Lo cierto es que hubo académicos que se sintieron inquietos por su seguridad personal debido a la vehemencia del dirigente universitario.

Prueba que cada paso fue muy meditado el que el prorrector Luis Bahamondes, quien debe subrogar a Riveros, también preguntara la opinión del director jurídico, Antonio Zapata.

¿Santiago o Traiguén?

Aunque hubo acuerdo total en enviar la denuncia a los tribunales, el caso abrió un pequeño litigio académico entre la experiencia administrativa de Pantoja y la jurídica de Zapata en cuanto a las sanciones internas que aplicar.

Pantoja no concluyó su investigación, sino que dedujo que no se pueden realizar sanciones disciplinarias internas porque quien rindió los gastos es la FECh, la que no se puede castigar porque no es funcionaria ni alumna. Aunque Mlynarz es en el fondo estudiante, según el académico no actuó en tal carácter sino en representación de un organismo que carece de personalidad jurídica y depende en todo de la universidad.

Para Pantoja, entonces, hay que establecer primero quiénes son los autores, cómplices o encubridores. Sólo que ello, según él, no corresponde al fiscal de una investigación sumaria, sino al juez criminal de la jurisdicción donde los hechos ocurrieron: Traiguén o Lumaco.

Su tesis fue apoyada por Contraloría interna, pero no por Zapata ni Riveros.

Estos últimos sostuvieron que si se presentara la demanda en la IX Región, se supondría que el ilícito se cometió allí. Es decir, que un comerciante habría adulterado las boletas. Como no se tiene ningún dato que haga presumir que el ilícito no se produjo en Santiago, se determinó que procedía un juzgado de la capital, donde por lo demás se realizó la rendición.

Al margen de creer que se cometió un delito que debe ser investigado por los tribunales, Pantoja planteó que no está terminado en la universidad el examen de la cuenta rendida por Mlynarz, por lo cual incluso las dudas pueden ser mayores.

Por eso señaló que podrían pasarse los antecedentes a tribunales cuando finalice el examen de cuentas y se establezcan totalmente los delitos.

En cambio, Zapata planteó la tesis ganadora: no se hace un sumario por cada rendición de cuentas, sino sólo cuando aparece un ilícito. Y si después se descubren otros, hay que agregarlos al sumario como a la denuncia judicial.

Mientras, más allá del procedimiento disciplinario, Contraloría interna profundiza el examen de cuentas de la FECh, verificando sus gastos.

Se adelanta Mlynarz

Mientras la universidad se manejaba con pies de plomo, Mlynarz, impaciente tras 17 días de sumario en que según él no sabía nada de lo que ocurría, se adelantó presentando ante la Fiscalía de Traiguén una denuncia por la adulteración de las mismas boletas. Mediante carta, hasta se puso de acuerdo con el fiscal sobre la hora y día en que declararía voluntariamente la próxima semana.

El dirigente, de 26 años, estudiante de Geología, que ha congelado por seis meses su carrera para dedicarse a su cargo, culpa al comerciante que vendió materiales de construcción para levantar una sede para una machi en Lumaco.

Sostiene que allí está la sede para comprobar que las compras se hicieron y los trabajos se realizaron.

Pero la cuestión no es ésa, sino que entregó con su firma las boletas adulteradas.

Así, en donde un original decía 690 pesos, se hizo una justificación por 77 mil; los dos mil 500 pesos de otro original aparecieron como 450 mil en la copia; los dos mil 200 se transformaron en 700 mil pesos.

Ahora Mlynarz tiene que demostrar que ha gastado cada una de las cantidades que avaló, lo cual le costaría porque no tiene recibo original de respaldo.

Quizás por eso, tales antecedentes y otros publicados por Reportajes el 3 de junio provocaron la violenta reacción del presidente estudiantil: denunció una campaña del diario para "atacar y desprestigiar la conducción". Al día siguiente un lienzo con la frase "El Mercurio Miente" fue colgada en el frontis de la FECh.

Sin embargo, sólo se trató de una reacción comunicacional, ya que Mlynarz no ha podido desmentir el fondo de la información, que se basó en documentos tenidos a la vista, como las boletas de marras.

Así ocurre incluso con respecto a la caravana cultural de estudiantes que se desplazó en un bus universitario, mediante la cual se intentó respaldar los gastos fuera de la IX Región y que el rector Riveros apoyó inicialmente en conferencia de prensa con Mlynarz.

Sin embargo, una lectura del proyecto de trabajos de verano que la FECh acordó con la Corporación Justicia y Democracia, que preside el ex Presidente Patricio Aylwin (y que entregó los seis millones de pesos que se debían rendir) indicó que estos gastos sólo podían hacerse en Lumaco y Traiguén.

Por eso, la Corporación solicitó a la universidad una cuenta de la ejecución de los recursos entregados.

Desde ya, Contraloría interna rechazará los gastos en Chiloé y otros lugares donde se desplazó la caravana estudiantil y esas cantidades se cargarán a la ya comprometida deuda que la FECh mantiene con la casa de estudios.
El problema de fondo

Como también estableció "El Mercurio", tanto Mlynarz en su primera presidencia (1999) como quien lo sucedió, Alvaro Cabrera (también comunista) y él mismo este año, han pedido cada vez mayores recursos.

Así, en carta (número 505) enviada a la Prorrectoría en noviembre del año pasado, Cabrera reconoció que faltaba la cantidad de siete millones de pesos "producida por múltiples y aun no clarificadas razones, anteriores al presente ejercicio presupuestario".

En septiemnbre de ese año, Cabrera reconoció la mala administración del presupuesto, comprometiéndose a reducir los gastos. Además pidió un préstamo de 22 millones de pesos por las diferencias sobrepasadas, las cuales pagaría en tres años.

Pero aduciendo que el 2000 su antecesor gastó 165 millones de pesos, Mlynarz solicitó 143 millones para este año, incluyendo un préstamo de 30 millones.

Ambas peticiones representan las cantidades más altas solicitadas por una federación de estudiantes chilena en toda su historia.

Las autoridades superiores, avaladas por el Consejo Universitario, intentan terminar con ese pozo sin fondo. Buscan imponer a la Federación un límite para este año de 90 millones, aunque las discrepancias trasciendan los muros de la Casa Central.

Como la FECh está sobregirada (y las autoridades le han fijado un presupuesto mínimo mensual hasta que reordene sus gastos) no ha pagado las facturas de la semana mechona de comienzos de año.

Tampoco ha entregado los 15 millones de pesos - cantidad ínfima en relación a lo que recibe- al medio centenar de centros de alumnos que la conforman.

A pesar de las peticiones del rector, quien firmó los contratos de arriendo por el local de la Alameda (por cuyo atraso se pagan multas e intereses), éste sigue en mora.

Mlynarz ha solicitado 19 millones de los 40 millones del valor del arriendo del local, el cual devora casi la mitad del presupuesto normal asignado. Como gran parte de los recursos se gasta allí, la pregunta de las autoridades es si se prefiere un centro cultural (que ya tiene la universidad) o una federación de estudiantes.

El propio Mlynarz ha terminado aceptando que si las autoridades no lo apoyan, la sede deberá trasladarse a Marcoleta.

Es que, según planteó Riveros en su cuenta anual, "la universidad tiene un déficit de arrastre en su presupuesto de más de tres mil millones de pesos, mientras que suman otros mil 200 millones las demandas por recursos para actividades o proyectos".

Además, está la deuda de arrastre que la Chile negocia con los bancos, la que sólo en intereses equivale al presupuesto de un año de la facultad de medicina. Por lo tanto, el Consejo Universitario (conformado por 12 decanos, más representantes del Presidente) está controlando todos los gastos.

La pregunta es si una federación estudiantil puede ser financiada, a tales extremos, con los escasos dineros fiscales.

Y aunque Mlynarz es comunista está aprovechando una subvención que empezó a dar el gobierno militar para controlar a los estudiantes.

Como este presupuesto está ligado al de la universidad como centro de costo, la dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE) no puede seguir entregándole recursos sin que aclare sus cuentas. La DAE incluso se ha visto limitada para apoyar a alumnos que solicitan 30 mil pesos mensuales como ayuda alimentaria.

Su director, el académico Gustavo Montes, fue instruido por rectoría para controlar el presupuesto anual de la FECh. El resultado no es todavía nada claro porque la organización estudiantil posee recursos propios, de los cuales no informa. Entre ellos está el preuniversitario, por el cual recibiría unos 40 millones de pesos más.

Las platas que recibe al margen de la ayuda universitaria pone un manto de dudas sobre lo que necesita para funcionar.

Montes busca dotar a la Federación de una personalidad jurídica que la obligaría a tener sus cuentas claras, pero a esto se ha opuesto Mlynarz. En cambio, pide una cuenta propia, sin control de la DAE.

Como resultado, Montes se hizo persona non grata para Mlynarz, quien le exigió la renuncia porque, como le dijo en una carta, "como resultado de su accionar, usted no cuenta con la mínima dignidad necesaria para trabajar en conjunto con la organización estudiantil".

Pero Riveros reiteró su apoyo a Montes y se entendió como un hecho simbólico que, este miércoles, durante la conferencia sobre la ley del deporte realizada en el salón de honor de la universidad, ambos estuvieran juntos en la testera, mientras Mlynarz estuvo en la última fila.

Y como éste no puede desmentir el grave problema económico, sólo señaló en una declaración pública (4 de junio) que "los temas del presupuesto 2001 de la FECh se encuentran en proceso de análisis". Sin embargo, éste debía haber quedado listo a fines del 2000.

En cambio, en una declaración pública (6 de junio), Riveros lo contradijo, revelando que existen discusiones y diferencias internas presupuestarias y que la FECh tiene necesidad de ajustarse al marco definido con antelación (90 millones de pesos para este año), el que debe clarificarse ante el Consejo Universitario, junto con las cuentas de ejecución presupuestaria.

El mismo Mlynarz reconoció en sus declaraciones a "El Siglo" (8 de junio), que "es evidente que ha habido problemas con el presupuesto". Y agregó que "el 'pozo sin fondo' y la supuesta 'quiebra' a que se alude corresponden a las dificultades propias que genera el arriendo de nuestra actual sede".

Preocupación del PC

Como resultado, la situación en que quedó Mlynarz preocupa al PC. Las consultas que ha realizado a la universidad son sólo indicios de ello.

Es que la investigación judicial y administrativa sobre el uso de dineros podría minar el avance comunista en las federaciones de estudiantes, uno de sus pocos orgullos políticos.

Además, la directiva de la FECh se encuentra dividida debido al tema de las platas.

Por un lado están los tres comunistas: Mlynarz, Leslie Calderón y Mónica Henríquez, vicepresidenta y secretaria ejecutiva, respectivamente.

En una posición intermedia se encuentra Mauricio Acuña (RN). Ello se debe, según Mlynarz, a que participó de los trabajos de verano y manejó con él el bus de la caravana estudiantil.

Y en oposición directa está el secretario general, el socialista Yerko Juretic, quien ha pedido investigar y aclarar qué pasó con las boletas, además de solicitar una auditoría.

Mlynarz estaba orgulloso de que sólo 42 militantes comunistas hubiesen podido ganar la organización estudiantil. Pero en octubre se realizarán las elecciones de la directiva y quería ir a la reelección. Si su problema hiciera perder la marca FECh ganada por el PC, ello se volcaría en un mal precedente para este partido en las elecciones parlamentarias de dos meses después.

El mismo Mlynarz ha expresado su preocupación de que las denuncias prosigan con las facturas de trabajos que se encargan a imprentas del PC para un diario interno y múltiples afiches de programación de la sede, trabajos por los que se pagan 16 millones de pesos.

Desde ya se formó una comisión revisora de cuentas de 12 estudiantes para profundizar en la gestión financiera de la Federación.

Y falta lo que diga la investigación judicial




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Presidente de la FECh, Iván Mlynarz. Enfrenta finalmente la denuncia de la U. de Chile sobre las boletas adulteradas que presentó en la rendición de cuentas por los trabajos de verano.
Presidente de la FECh, Iván Mlynarz. Enfrenta finalmente la denuncia de la U. de Chile sobre las boletas adulteradas que presentó en la rendición de cuentas por los trabajos de verano.
Foto:El Mercurio


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