REVISTA DEL CAMPO

Lunes 5 de Abril de 2004

RUPERTO VALDERRAMA, PREMIO A LA TRAYECTORIA DE REVISTA DEL CAMPO:
Los secretos de un maestro

Con cinco títulos nacionales en compañía de Ramón Cardemil, Valderrama es reconocido como un jinete que con su técnica depurada puso un antes y un después en el rodeo.

EDUARDO MORAGA Y JOAQUÍN RIVEROS

A medio camino entre Contulmo y Doñihue, en la VI Región, el restaurante La Teja se ve como una fuente de soda más a orillas de la carretera.

Pollo, salmón y lomo hablan de un menú común y corriente, salvo por el plato de fondo, una especialidad para cualquier amante del rodeo. El plato no está en la carta, sino sentado en una larga mesa.

Rodeado de comensales, vestido de riguroso traje de huaso, botas de montar y con un chamanto azul doblado que alguien amablemente le cuida, Ruperto Valderrama conversa.

A ojos de un afuerino podría pasar como un huaso cualquiera, salvo por un detalle: Valderrama parece un profesor ante sus alumnos. Cuando él habla, los demás callan.

La discusión del momento recae sobre aquello de que todo tiempo pasado fue mejor, pero en este caso referida al rodeo.

- Los jinetes de ahora tienen más técnica que los de antes, si quiere vemos un video del champion del '90 en mi casa, dice uno de los comensales.

Valderrama, casi con una sonrisa de padre, le replica lapidario.

- El año '90 es ahora. Yo hablo de los de antes, de gente como Segundo Zúñiga o Alberto Marmolejo, gallos que de entrada, sólo por la forma de sentarse, daban espectáculo.

Ruperto Valderrama tiene piso para hablar. Con 32 años y junto a Ramón Cardemil, ganó su primer champion en 1962. La collera no paró y se llevó los champion de 1963, 1965, 1967 y 1968.

Ninguna collera desde entonces ha podido igualar esa marca. Valderrama y Cardemil son al rodeo lo que Iván Zamorano y Marcelo Salas al fútbol.

- Con su técnica, este hombre cambió la forma de correr el rodeo en Chile -dice Tomás Yarza, otro de los comensales.

- Antes de él se atajaba al novillo desde atrás. Él comenzó a hacerlas de frente, y en vez de darle un chancacazo al novillo, prefería levantarlo por los aires. Eso es pura técnica, dice Yarza, como recordando una de las atajadas de don Rupa.

Lo de Yarza no es exageración, de hecho se puede ver en las fotos. Su forma de atajar, formando un ángulo recto entre el caballo y el novillo, hizo escuela. Valderrama, como los grandes talentos del deporte, inventó cosas nunca vistas.

Si Pelé le quebraba la columna a los defensas y parecía pensar dos segundos antes la jugada siguiente, Valderrama inauguró el reinado de la técnica por sobre la fuerza en el rodeo.

No por nada los periodistas de entonces le pusieron el Pelé de las medialunas.

- Me parece bonito, porque él es una figura a nivel mundial, el mejor jugador que he visto en mi vida. En todo caso, creo que el Pelé no era yo, sino que mis caballos.

La modestia esconde una buena cuota de orgullo, porque era el propio Valderrama, quien arreglaba los caballos en que corría.

O sea que por sobre Pelé, este huaso de San Fernando además de jugar también las hacía de eximio entrenador.

Su técnica como arreglador de caballos inauguró una suerte de psicología del caballo que sólo él conoce.

Genio, comprensión, paciencia, confianza, son parte de su receta. Pero en base a una máxima irrestricta: el caballo nunca se puede forzar, hay que dejarlo ser y esperarlo, respetar sus tiempos.

- Al caballo hay que enamorarlo. Ellos tienen sicología, si son muy parecidos a nosotros. Hay que acordarse que los humanos también son animales. Un jinete tiene que preocuparse de conocer su personalidad. Un caballo sabe con quién hace las cosas y con quién no.

Un segundo de silencio, y la respuesta del grupo salta espontánea.

- Sacó trago, don Rupa.

Juan Martínez, jinete de Coltauco, sentado frente a Valderrama, explica el vínculo que logra con los animales.

- Uno puede estar dos horas con un caballo llevándolo de un lado para otro y no pasa nada, llega don Rupa, lo monta dos minutos, le hace girar un par de veces y lo deja listo. No sé cómo logra esa comunicación, cuenta.

Valderrama corrió su último rodeo en 1987 en Casablanca y desde entonces se dedica únicamente a preparar caballos.

En terreno

Son las 9:30 de la mañana del sábado 27 de marzo y Ruperto Valderrama, en pie desde las 5:30, está en la medialuna de Juan Martínez, un corralero de Contulmo al que le arregla sus caballos.

A los 20 minutos llega un camión cargado de novillos, que bajan al apiñadero. Valderrama les echa un vistazo y le indica al capataz el orden de los novillos.

Montado en Buen amigo y en collera con el capataz, saca al novillo del apiñadero.

En una medialuna pichanguera, de tablas y sin graderías, Valderrama corre a la mano con la elegancia de un verdadero crack.

- Ayegua yegua yegua, es el único grito distinguible en un repertorio que sólo los corraleros entienden.

Su caballo, que mueve a discreción, lo lleva en perfectos 90 grados respecto al novillo y lo ataja suavemente, con apenas un tope.

- Ayegua, yegua, aihoja ahioja, gritan.

La medialuna no lo favorece. Da la impresión de ver a Pelé dribleando en una cancha de tierra.

De vuelta, cuando arrea y con el capataz a la mano, el novillo se le echa. Sucede hasta en las mejores familias.

Con apenas tres corridas, Don Rupa montado a caballo ya tiene el diagnóstico:

- Macanudo los mancos, dice.

Los años dorados

A los cinco años, Valderrama montó por primera vez. Con un saco papero por montura y los muslos amarrados a Noticiero, su primer potro. Su padre, Manuel Jovino, le enseñó cómo correr.

- Uno se hace a caballo en el campo, andando en pelo, así se acostumbra a afirmarse. Se sincroniza con el caballo, esto es muy importante para los cabros nuevos.

De chico siempre acompañaba a su padre a los rodeos. A los 10 años corrió por primera vez en San Bernardo, pero fue a los 16 en Puente Alto donde se matriculó definitivamente como corralero.

- Tuve que pedir permiso en el colegio para ir al rodeo de Puente Alto. Ahí corrí con Escobajo. En ese tiempo las atajadas eran de pino, daba gusto el olor. De nueve puntos que eran antes, hicimos ocho y nos sacamos el premio.

Tras salir del colegio y teniendo claro que lo único que quería hacer era vivir en el campo, se presentó en la Hacienda Las Palmas, cerca de Santa Cruz, en busca de trabajo.

En ese momento la suerte le guiñó un ojo. Uno de los propietarios era Guillermo Cardemil, hermano de Ramón, su dupla de toda la vida.

- Después de un tiempo me dejaron trabajando con los caballos. Nunca nadie me había enseñado cómo prepararlos. Ahí me empecé a fijar cómo llegaban en las atajadas. Me dije que si los trataba bien me iba a ir bien con ellos, lo que me ha resultado hasta ahora.

Después de una buena participación en un rodeo en Curicó, Ramón Cardemil supo que el adolescente Valderrama era un verdadero cheque a fecha como jinete.

Fue así como en 1949 comenzaron a correr juntos. Pero contra lo que podría esperarse, la dupla de oro no partió con el pie derecho.

- Al principio andábamos al tres y al cuatro nomás, porque usábamos caballos arreglados por otros. Con el tiempo yo fui preparando los animales, además nos fuimos adaptando el uno al otro y empezamos a mejorar. En 1951 ganamos el rodeo de Curicó y luego todo se nos comenzó a dar.

Si la década de los cincuenta fue para sembrar, la de los sesenta los tuvo muy ocupados cosechando.

Cuando todo Chile vibraba en 1962 con el Rock del Mundial de los Ramblers, la dupla Cardemil-Valderrama finalmente tocó el cielo al obtener el Champion que ese año se celebró en Rancagua.

- Mi primer Champion lo recuerdo con mucha emoción. Me entusiasmaba que la gente me mirara, me daba cuenta de que era importante. Lo único que sentía era no tener un teléfono para llamar a mi esposa para contarle que era el campeón de Chile.

Cardemil y Valderrama habían encontrado su rumbo y no lo iban a soltar en toda la década.

De todos los Champion, don Rupa tiene su preferido.

- El que más me emocionó fue el de San Fernando, en 1965, porque estaba mi señora, mis hijos y los amigos de toda una vida. Fue un rodeo extremadamente lindo y disputado, todas las parejas peleaban punto a punto. Ha sido uno de los más bonitos de la historia, y no lo digo porque sea de allá.

Valderrama cree que la sincronización con Cardemil fue clave.

Recuerda que con su collera no sólo practicaban juntos en la medialuna y analizaban detenidamente las corridas, sino que hasta en los momentos libres jugaban fútbol en el mismo equipo.

- Además los caballos que teníamos eran muy re'buenos. A ésos no había que espolearlos, atajaban solos. Los caballos más nuevos los corría yo y los más maestros se los pasaba a él. Así se equilibraba la cosa.

OPINIONES

Leonardo García

Presidente de la Federación del Rodeo.

Con él se dieron las dos cosas, ser un gran arreglador y un gran jinete, algo que no es común que se dé en una misma persona.

Ruperto tenía la virtud de colocar a punto los caballos para el rodeo y sacarles todo el provecho.

Ramón Cardemil

Su collera en la década

de los 60.

Fue un gran jinete. La base de su éxito es que siempre ha sido una persona muy entregada a su trabajo.

Su relación con los caballos era muy cercana.

Si me pregunta, les pondría muy buena nota a todos sus atributos personales y profesionales.

César Núñez

Pdte. Asoc. de Criadores de Caballos Chilenos de Curicó.

Un verdadero maestro. Marcó una época y le enseñó a correr a una generación con los caballos desplazados de atrás y jugársela en la atajada. Él está dentro de los tres mejores corredores de rodeo de todos los tiempos.

Sus atajadas

Teleserie

Nunca veía teleseries, pero este año soy fanático de Los Pincheira. Los paisajes son bonitos, se muestra harto la vida en el campo y, sobre todo, hay hartos caballos.

Rodeo de antes y de ahora

Hoy hay más gente que practica el rodeo que cuando era más joven. Eso sí, ya no se da la convivencia de antes. Muchos luego de que pierden se van para la casa altiro. Deberían esperar al ganador.

Novillo, la clave

La inocencia del novillo hace que la atajada sea perfecta. Depende de él que el caballo que lo va a atajar no se sienta presionado.

¿Caballo o jinete?

En una atajada le doy el 90% de la responsabilidad al manco, el resto lo divido entre la collera, novillo y jurado.

Competitividad actual

Hoy los corrales tienen más recursos y empeño por ganar que antes, lo que ha motivado que se peleen por tener caballos de calidad y ha ido emparejando la competencia.

Su mejor caballo

Son varios los destacados. Si me apura, entre los mejores se encuentran la yegua Percala, de gran potencia, Esperanzada, una yegua de muy buena técnica, Venganza, yegua que corría en 90 grados en velocidad y Manicero, caballo que ganó tres campeonatos de Chile.

Un buen arreglador

Hay que tener mucha paciencia, pues es como educar a un niño, algo que no se hace de la noche a la mañana. Además hay que hacerle harto cariño a los caballos.

Caballo Chileno

Nadie le gana en los tramos cortos, es firme y valiente como él solo, si lo tiran contra un tractor lo hace nomás, no tiene que ver con leseras.

fotos: viviana moralese


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