REVISTA YA

Martes 2 de Octubre de 2001


José Antonio Gómez: La infidelidad es imperdonable

Junto con el maltrato, el Ministro de Justicia considera que la falta a la fidelidad conyugal es uno de los problemas más graves dentro del matrimonio. "Yo no la podría perdonar". Figura entre las causales de divorcio establecidas en el proyecto de ley preparado por esta secretaría. Hijo de padres separados, él lleva 23 años casado con la misma mujer.
Texto Ana María Egert R. Fotografías Carla Pinilla

No tiene problemas para dar entrevistas, pero posar para la fotografía es algo que le carga. "Me pongo tenso", confiesa, mientras trata de acomodarse ante la cámara con la mejor voluntad.

- Pero no debe ser por complejos. Lo consideran uno de los ministros más guapos...

- Sí. La gente me quiere. Hasta este momento al menos; para la Parada Militar me aplaudieron.

Lo dice sin petulancia, con toda sencillez, la misma que demuestra a lo largo de toda la conversación. Y eso que a José Antonio Gómez, 47 años, le sobran razones para estar orgulloso. Desde que en 1994 entró al Ministerio de Justicia, empezando como asesor hasta ocupar el cargo máximo, le ha tocado trabajar en los proyectos más trascendentales de nuestra historia reciente, como la reforma procesal penal, la derogación de la pena de muerte, el divorcio.

Tampoco le han faltado acontecimientos como para estar nervioso. Entre ellos, la fuga en helicóptero de los cinco integrantes del Frente Manuel Rodríguez desde la cárcel de alta seguridad. "Fue un terremoto: yo era subsecretario entonces, pero en ese momento estaba subrogando a la ministra Soledad Alvear". Ambos presentaron la renuncia, pero el Presidente las rechazó.

- También me tocó encargarme de todo el tema Manuel Contreras hasta recibirlo en Punta Peuco; fui uno de los pocos que lo vio entrar.

- Y la ley de divorcio, ¿cuándo cree que se pondrá en efecto?

- El proyecto que elaboramos en el Ministerio debería empezar a discutirse en el Parlamento ahora, en octubre, pero creo que su tramitación será demorosa. Tampoco le pusimos urgencia, porque estamos hablando de un tema que afecta a algo tan fundamental como es la constitución de la familia.

- ¿En qué se diferencia del proyecto ya aprobado por la Cámara de Diputados en 1997?

- En que regulamos una serie de aspectos, como el de la mediación. También ampliamos las causales de nulidad que nada tienen que ver con la que se utiliza hoy, que quedará derogada. Entre las nuevas está la inmadurez de los cónyuges.

La idea es que apenas se produzca la ruptura, el juez, en presencia de ambas partes, decida qué pasará con los hijos en términos de tuición, alimentos y visitas.

- Luego establecimos lo que se llama separación definitiva, pero sin disolución de vínculo, que permite al católico mantenerse en la vida civil como separado, con todos sus derechos económicos y familiares resueltos.

En cuanto al divorcio con disolución vincular, éste se puede concretar por mutuo consentimiento de ambas partes o por voluntad unilateral, por causales como abandono, maltrato, infidelidad...

El término del trámite demora dos años para la separación y la nulidad, tres para el divorcio con consentimiento de ambas partes y cuatro para el de la voluntad unilateral. "Son plazos razonables, porque hay que darle a la pareja la oportunidad de reconciliarse o, si el caso no tiene solución, proteger al cónyuge más débil y a los hijos".

Destaca que a partir del momento en se pide la separación provisoria y el juez dicta la resolución, se termina la obligación de fidelidad y la persona puede convivir con otra pareja.

En todo caso, éste es un tema que a él no le atañe. Está casado hace 23 años con la misma mujer, la sicopedagoga Ximena Passi, con quien tiene cuatro hijos: Sebastián, 22, estudiante de Diseño; Francisca, 19, alumna de Arquitectura; Matías, 13, y Joaquín, 11.

Pero sí vivió la experiencia en su niñez, cuando sus padres se separaron. "Yo era muy chico y, que recuerde, no fue doloroso. Nos fuimos a vivir con mis abuelos, a una familia muy disciplinada, porque él era militar. Pero tengo muy buen recuerdo de esa época, en casa grande con muchos primos y amigos, en el barrio de Avenida Ossa, donde jugábamos a la pelota en la calle y andábamos en bicicleta y con tías que se disfrazaban de viejos pascueros para la Navidad.

- ¿Era de los niños que salen con el papá los fines de semana?

- No, entre nosotros no fue necesaria la regulación judicial. Con mi padre, el periodista José Gómez López, hoy fallecido, teníamos una relación muy estrecha, lo iba a ver a la radio o lo acompañaba en sus actividades. De él aprendí el gusto por la literatura; muy joven leí el "Ulises" de James Joyce.

- Pero quién fue su modelo paterno, ¿él o su abuelo?

- Mi abuelo. Y su casa, mi modelo de familia.

Hijo menor del segundo matrimonio de su padre y con siete hermanos en total (de la unión de su papá y su mamá tiene sólo dos hermanas), cuenta que su madre, Cecilia Urrutia, escritora, hoy de 85 años, "vive y anda sola de un lado para otro como una lola". El la invita a almorzar los fines de semana.

Como estudiante no fue alumno de buenas notas, "me lo pasaba cuestionando lo que decían los profesores"; encabezó una toma en su liceo por motivos meramente estudiantiles, y en la Universidad de Chile, donde estudió Derecho, usaba el pelo hasta los hombros.

- Nada que ver con su look actual.

- La madurez... Pero nunca fui hippie como una de mis hermanas. No comulgaba con ese movimiento ni con el de los que iban al Coppelia; era del grupo de los políticos y cuando veía en la casa cabros fumando marihuana me parecía el colmo de la pérdida de tiempo.

El golpe militar lo sorprendió recién salido del colegio. "Estaba viviendo con mi mamá y mis hermanas en Las Condes, sector difícil para una familia que apoyaba al Presidente Allende. Nos allanaron un montón de veces, porque gente del barrio nos delató".

Pero hubo un vecino al que no olvida. Un oficial de Carabineros y abogado que protegió a su madre una vez que fueron a detenerla a la casa.

- Viví todas las desgracias de esa época. Murió un hermano en un enfrentamiento y dos se tuvieron que exiliar; también mi papá, después de estar tres años preso. Pero mirado desde la perspectiva actual, esa experiencia me ha servido en la vida.

A su mujer la conoció, precisamente, en 1973, pero antes de septiembre. El tenía 18 y ella 16. Fue tanto el amor, que desechó irse a Valparaíso a estudiar Economía optando por Derecho en Santiago, "carrera que terminó por gustarme; fui buen alumno". Se casó con Ximena, "quien era una niña súper formal", en 1978.

- ¿Qué tal es como papá?

- Me preocupa saber qué hacen y con quién andan mis hijos, pero tengo confianza y no soy aprensivo. A ellos, por su parte, no les gusta tener a un ministro como padre, porque no pueden pasar inadvertidos.

- ¿Es su sueño que sean profesionales y padres de familia?

- No. Mi ideal es que sean felices y hasta este minuto creo que han tenido la libertad para serlo. Pero pongo mis límites. Los dos querían tener un año sabático y les dije que primero debían terminar una carrera. Posteriormente, en una conversación, mi hijo me lo agradeció.

- ¿Ayuda estar casado con una sicopedagoga?

- Lo que ayuda es estar casado con una mujer como la Ximena, que es el centro y puntal de la casa.

- ¿Alguna crisis matrimonial?

- Ninguna tan difícil. Más bien se deben a faltas mías, por no conversarle algunos temas. Es que estoy tan metido en mi trabajo, haciendo tantas cosas a full, que prefiero no hablar de eso. Pero son cosas que se superan. Estoy feliz con mi casa, me da gusto mirar hacia atrás y ver cómo han crecido los críos, cómo hemos sido capaces de mantener ritos como todos juntos los domingos en una casa siempre activa.

- ¿Se arranca a veces con su mujer para hacer una vida más de pareja?

- En realidad no hemos hecho jamás nunca una salida que no sea con los enanos, y una cosa que ella siempre me alega es que no la llevo en mis viajes. Pero soy de la opinión que uno sale a trabajar y no a pasear.

- ¿Qué es lo más difícil de perdonar en un matrimonio?

- En general la convivencia entre dos seres humanos no es fácil, aunque la relación se va puliendo con el tiempo. Lo más imperdonable para mí son la violencia y la infidelidad.

José Antonio Gómez es uno de los pocos ministros del gobierno anterior que conservó su puesto al asumir el actual. "Fue muy emocionante cuando el Presidente Lagos me confirmó en el cargo", confiesa.

- ¿Y cómo resultó la experiencia anterior, es decir trabajar bajo las órdenes de la Ministra Alvear?

- Buena. Fue duro el trabajo, pero la relación entre ministra y subsecretario fue leal, fluida y amistosa. Incluso nuestras familias se conocen.

- Hablando de otra mujer destacada, ¿qué opina de la gestión de Clara Szczaranski?

- La conozco hace años; fue asesora de la ministra Alvear y he estado comiendo en su casa. Hemos conversado bastante. Es una persona intelectualmente muy fuerte y valiente, porque se ha enfrentado a organizaciones criminales tan peligrosas como son las del narcotráfico.

Para él, la reforma procesal penal ha sido uno de los trabajos más interesantes en que le ha tocado participar, donde se involucró cuando aún era subsecretario.

- Ya está funcionando en la Cuarta y Novena regiones y el 17 de octubre parte en las Segunda, Tercera y Séptima. Los juicios orales, que tienen defensores públicos y fiscales pagados por el Estado, son los más justos, porque ponen a todos en igualdad de condiciones.

- Y ya dictó su primera condena a cadena perpetua en el nuevo estilo. ¿Qué tan perpetua es si la persona que comete un homicidio a los 20 sale libre a los 60?

- La cosa no es tan así. Quien es condenado a cadena perpetua debe estar 40 años encerrado y sólo después de ese plazo podrá solicitar su libertad a la Corte Suprema, la que sólo se le otorgará si tiene mayoría de votos.

Pero sin duda su logro más emocionante es haber sacado adelante el proyecto que derogó la pena de muerte.

- Me tocó vivirlo en el Coliseo romano, al que han iluminado cada vez que un país del mundo termina con esta pena. Habían decidido que lo harían hasta el año 2000, pero por tratarse de Chile la prolongaron para 2001.

- ¿Cómo considera que se puede corregir la delincuencia en Chile?

- A ver, la manera de atacar todo el proceso delictual tiene mucho que ver con la prevención desde las edades más tempranas, en los colegios, centros deportivos, en todo los ámbitos sociales donde se producen situaciones que llevan a los jóvenes a delinquir. En lo que al ministerio le corresponde, y lo estamos haciendo, es mejorar la legislación con juicios rápidos y transparentes.

Lo segundo, detalla, es la Ley de Responsabilidad Penal Juvenil, "proyecto que vamos a presentar al Parlamento en la próxima legislatura". La idea es que el joven de 14 a 18 años debe ser debidamente procesado, rehabilitado (en una cárcel especial si su delito es grave) y reinsertado en la sociedad.

- Lo tercero es la construcción de diez nuevos penales de alta y mediana seguridad para adultos, con la participación de privados, quienes se encargarían, además, de la alimentación, la educación y el aseo. Eso significa quitarle a Gendarmería aquellas funciones que no le son propias, dejándole sólo la custodia de los internos. Estuvimos viendo cómo opera el sistema en otros países y el que más se parece al mixto que nosotros implementaremos es el francés; son recintos limpios con lugares de trabajo y enseñanza.

Disminuir el hacinamiento, dice, "nos permitirá trabajar en el proceso rehabilitador en las cárceles nuevas y antiguas para prevenir las reincidencias".

Su horario empieza a las ocho de la mañana y termina a las diez de la noche, "Justo para ver la última edición de los noticiarios". También se lleva lectura para la casa.

- ¿Y a qué destina el tiempo libre?

- Me gusta el cine, pero no soy muy habitué. Fuimos a ver Moulin Rouge con mi señora y los niños, pero no me gustó mucho. Los dos menores estaban aburridísimos.

Lo que nunca deja de hacer cada domingo a las doce en punto, es jugar fútbol o baby fútbol. "Cuando uno juega con todas sus fuerzas, mete el codo, la pata, es el momento de la liberación".

quién es

José Antonio Gómez Urrutia, casado, 4 hijos, estudió Derecho en la Universidad de Chile. Miembro del Consejo Nacional del Partido Radical Socialdemócrata, fue alcalde subrogante de la Municipalidad de Las Condes y concejal electo en esa comuna, entre los años 1991 y 1994. En abril de 1996 fue designado subsecretario de Justicia del gobierno de Eduardo Frei, hasta ser designado, en 1999, ministro de la cartera, cargo en el que fue confirmado por el Presidente Ricardo Lagos. Actualmente preside la Comisión Coordinadora de la Reforma Procesal Penal y el Consejo de la Academia Judicial. Es miembro del Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (CONACE) y ha integrado las comisiones de Nuevas Tecnologías de la Información y de Seguridad Ciudadana.



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"Viví todas las desgracias del 73. Murió un hermano en un enfrentamiento y dos se tuvieron que exiliar. También mi papá, después de estar tres años preso".
Foto:Carla Pinilla


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