NACIONAL

Miércoles 13 de Diciembre de 2006

La única representante del Gobierno en las exequias del ex comandante en jefe del Ejército:
Ministra Blanlot enfrentó una difícil jornada

Titular de Defensa soportó, estoica, insultos y ofensas; más tarde declaró que llegó preparada para estas reacciones.

MARIO GÁLVEZ Y PATRICIO GONZÁLEZ

A las 10.30 de la mañana, la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, llegó a la Escuela Militar. Venía con su equipo de seguridad normal e ingresó por la puerta de Los Militares con La Castellana Norte.

Antes, había sido advertida por varias personas, según reconoció, que no concurriera al acto porque la esperaba una difícil jornada.

En la puerta del edificio principal, fue recibida por los comandantes en jefe del Ejército, Armada y FACh, general Óscar Izurieta, almirante Rodolfo Codina y general Ricardo Ortega, como también el general director de Carabineros, José Bernales.

En el Patio Alpatacal, la tensión se respiraba. Los ánimos estaban caldeados ante su presencia y se sabía que las reacciones de rechazo no se podrían evitar.

En la víspera, el hijo menor del desaparecido ex gobernante, Marco Antonio Pinochet, había hecho un llamado público al Gobierno para que no asistieran sus representantes.

Blanlot fue llevada hacia la oficina del director de la Escuela Militar, coronel José Manuel Cichero, donde estaba la viuda del general (r) Pinochet, Lucía Hiriart. Se acercó y le dio el pésame a nombre suyo y del Gobierno. Ese momento, lo describió la propia autoridad en una conferencia de prensa en la sede del Ministerio.

"Presenté mis condolencias a la señora Lucía antes de entrar al recinto de la ceremonia (Patio Alpatacal) y creo que ella las acogió con la altura de miras que le corresponde a una mujer que tiene una larga experiencia en la vida. Sentí que las había acogido bien", dijo.

A las 11 de la mañana, la ministra de Defensa, acompañada de los máximos jefes de las Fuerzas Armadas y de Orden, caminó al lugar de la ceremonia. Vestía blazer blanco y falda negra. Apenas los asistentes se percataron que las puertas se abrieron y ella comenzó a avanzar por el pasillo que la llevaría al patio, se iniciaron las agresivas protestas.

Los gritos, pifias e insultos se escucharon por doquier. "¡Que se vaya!", "¡Blanlot comunista!" y otras expresiones de grueso calibre no alteraron el rostro de la ministra, quien se vio en todo momento seria e inmutable.

Cuando las ofensas arreciaban, los sacerdotes comenzaron a llamar a la calma. Pidieron "abrir el corazón" y "es el Señor quien quiere pedir ahora la palabra", se escuchó por los altoparlantes, lo que bajó la presión del momento.

La misa la siguió concentrada y en silencio. De vez en cuando intercambió algunas ideas con el general Izurieta y el almirante Codina, que la flanqueaban.

En el momento de la bendición de paz, saludó a los dos militares y sus esposas. Y sorpresivamente se le acercó Jacqueline Pinochet, extendiéndole la mano para desearle la paz, a lo que ella reaccionó con un gesto de satisfacción.

Al momento de los honores de cañón, otra vez el público comenzó a gritarle. "¡Te asustaste, Blanlot!", le dijeron algunos.

Terminada la misa, la ministra se paró y esperó el inicio del traslado de la urna. Siempre acompañada por los jefes castrenses, avanzó hacia las escaleras, donde nuevamente fue insultada. La trataron de traidora, recordándole que procede de una familiar militar.

Debido a la euforia que arreciaba, sus custodios decidieron sacarla por otra puerta.

"Esperaba las pifias"

Más tarde, la ministra reaccionó con tranquilidad. "Yo esperaba las pifias; creo que representan uno de los síntomas de nuestra sociedad, que todavía no ha logrado reconciliarse en un cien por ciento".

Y expresó que quedan sectores muy minoritarios "que todavía están en una disposición de resentimiento, rencor y odio; sabía que iba a haber de esa gente en esta ceremonia, así es que estaba preparada".

Respecto de su presencia allí, declaró que no era un funeral privado, sino que un acto organizado por el Ejército, institución que pertenece a todos los chilenos. "Por lo tanto, no puede haber ninguna ceremonia oficial de las FF.AA. que no sea presidida por el ministro de Defensa".

La llamada de Iván Moreira

El diputado UDI Iván Moreira reveló ayer que pasadas las 8 de la mañana, le telefoneó a título personal para pedirle que no fuera a la Escuela Militar. ¿La razón?, las fuertes declaraciones de la víspera del ministro del Interior, Belisario Velasco, en contra de Pinochet. Según él, este nuevo flanco abierto por el jefe de gabinete la dejaba en una complicada situación ante los partidarios que estarían presentes allí. "Ella me dio sus razones para ir y me reconoció que Belisario Velasco de alguna manera había violado un acuerdo al interior del Gobierno, de no hacer ese tipo de declaraciones". Según Moreira, la conversación con ella fue muy cordial, pero no pudo cambiar su determinación de asistir a los ceremoniales fúnebres.

LOS OTROS CUATRO ORADORES DEL FUNERAL

LUCÍA PINOCHET: "DESCANSA EN PAZ, EX PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA"

Lucía Pinochet Hiriart pidió mantener "viva la llama de la libertad que el día 11 de septiembre de 1973 (su padre) sembró para siempre". Agradeció el apoyo de los adherentes y finalizó diciendo "descansa en paz, ex Presidente de la República de Chile". Durante su discurso, la hija mayor del general dijo que "hoy la prensa internacional no comprenderá cómo cientos de miles de compatriotas, desinteresados, informados, en democracia, sin presión de ningún tipo, sin premios ni acarreos, son capaces de demostrar su agradecimiento y afecto por quien la prensa ha calificado con los peores términos y epítetos que alguien pueda proferir a un ser humano.Sin duda, este homenaje de la gente más humilde lo llenaría de felicidad porque todo lo que hizo lo efectuó precisamente por ellos".

HERNÁN GUILOfF: "ARQUITECTODEL NUEVO CHILE"

El presidente de la Fundación Augusto Pinochet Ugarte, Hernán Guiloff, dijo ayer, durante el funeral del ex jefe militar, que "el país entero rinde un homenaje al hombre que cambió la historia de Chile, al arquitecto del nuevo Chile". En su discurso expresó que "se pensó que mediante un modesto acto burocrático de autoridad podía ocultarse o bajarse el perfil al cariño de millones de chilenos que sentimos por el Presidente Pinochet", ironizó. Indicó que hoy se despide "el hombre que se adelantó a la historia, que instauró la revolución de las libertades". Dijo que "nunca recibió condena porque le asistía la verdad de ser un hombre de bien".

CARLOS CÁCERES: "PADRE DE LA MODERNIZACIÓN DE CHILE"

El ex ministro del Interior Carlos Cáceres definió a Augusto Pinochet como "padre de la modernización de Chile", cuyos fundamentos "no han sido conculcados". En nombre de todos su ex colaboradores afirmó que "es para todos nosotros un privilegio haber colaborado en las tareas de gobierno del Presidente Augusto Pinochet. Cada uno de nosotros sintió que su convocatoria obedecía a su íntimo propósito de integrar a un grupo humano, de civiles y militares, que se sintieran partícipes de su profunda vocación de servicio al país. No hubo dudas ante esa solicitud. Nos comprometimos con la noble misión de restaurar desde los cimientos el auténtico sentido de nuestra historia".

GENERAL (R) TORO DÁVILA: "SE LE RECORDARÁ COMO GRAN ESTADISTA"

A nombre del cuerpo de generales en retiro hizo uso de la palabra el general (r) Juan Guillermo Toro Dávila, quien recordó que Augusto Pinochet Ugarte fue capaz de enfrentar "una de las coyunturas sociales y económicas más críticas" e incluso se atrevió a señalar que actuó "ad portas de una guerra civil interpretando el sentir de las mayorías nacionales". Añadió que "posteriormente, como Presidente de la República, aplicó medidas ingeniosas, las que permitieron salir del caos y alcanzar mejores niveles de vida de la sociedad chilena". "Será recordado como uno de los grandes estadistas del siglo XX", indicó.


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Jacqueline Pinochet, hija del desaparecido general, se acercó y le deseo paz, saludo que Blanlot recibió con un gesto cariñoso.
Jacqueline Pinochet, hija del desaparecido general, se acercó y le deseo paz, saludo que Blanlot recibió con un gesto cariñoso.
Foto:JUAN EDUARDO LÓPEZ


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