REPORTAJES

Domingo 1 de Octubre de 2000


Curanto Electoral. 'Mariscales PS Enfrentados en Puerto Montt

Evangélicos y socialista, el alcalde Raúl Blanco intenta sobreponerse a la dura arremetida del también socialista y ex intendente, Rabindranath Quinteros, quien ya prepara los ingredientes de un "cocimiento" electoral que pretende dejar al "hermano en la fe" fuera de la alcaldía.
Por RODRIGO BARRIA REYES, desde Puerto Montt

QUE un alcalde en ejercicio pierda la elección municipal es casi tan difícil como que un equipo que va ganando uno a cero en el minuto 83 del segundo tiempo termine perdiendo 2 a 1. Es difícil, pero puede suceder.

Lo supieron bien los sub-23 en Melbourne al sucumbir ante Camerún y dicen que así le pasará al actual alcalde de Puerto Montt, Raúl Blanco.

Pero el edil está dispuesto a dar vuelta el encuentro. Sabe que el equipo del ex intendente y actual candidato, el también PS Rabindranath Quinteros, por muy poderoso que aparezca hoy en el marcador de las encuestas electorales, puede llevarse dos goles de último minuto.

La fe del principal alcalde que tiene el mundo evangélico del país es enorme. Y esa fe es la que, según él, se encargará de mover no sólo montañas, sino votos.
"Hermano" Raúl

En sus afiches de campaña siempre aparece de perfil con la ciudad de Puerto Montt como fondo. Es de cara grandota, redondeada y de mejillas rojizas. Se apellida Blanco, pero toda su vida ha sido roja en materia política.

Raúl Blanco, el alcalde de la capital de la Región de los Lagos, nació en el chilote pueblo de Achao. Vivía a unas cuantas calles de esa iglesia maravillosa hecha completamente de madera.

Su padre era comerciante y su madre dueña de casa. Achao era casi la nada misma con sus entonces dos mil habitantes. Vivía entre la abundancia de cholgas y curantos, lluvia eterna y aislamiento casi permanente. Cuando quería ir a Puerto Montt demoraba 10 horas en una barcaza llena de pasajeros y pertrechos. Era la época en que no había luz ni agua en el pequeño islote de Achao.

Estudió en la Escuela 1 del pueblo. No pasó a la posteridad como gran alumno, aunque tampoco destacó por su flojera. Blanco más bien se dedicaba a jugar a la pelota en esas canchas inundadas y embarradas de la isla.

Su padre comerciante era un socialista de tomo y lomo. Dos veces había sido regidor. Además, como la isla había servido como recurrente lugar de relegación en varios gobiernos, el contacto con los socialistas castigados era permanente. Fueron precisamente algunos de esos confinados quienes ayudaron a la familia Blanco a construir su casa en Achao.

A los 14 años el muchacho parte a Valdivia. Allá ingresó a la Escuela de Industriales. Estudió cuatro años mecánica, carrera que nunca ejerció. La familia se había mudado a Puerto Montt cuando Raúl Blanco fue a Chiloé a terminar de vender el negocio de la familia.

Fue cuando llega a la zona un grupo de misioneros de los llamados "Centros Bíblicos", quienes se encargarían de llevar a Blanco por el sendero de una fe más militante que la que lo ha ligado con el socialismo.

"Con ellos aprendí que uno debe ser luz y ejemplo para sus hermanos. Les debo mucho. Incluso, mi mujer la conocí al interior de la iglesia", explica el alcalde.

Al volver a Puerto Montt, Blanco se dedica a su tres pasiones: comercio, fe y política. Dentro de los socialistas se integra a la corriente de los "socialistas populares".

Se presenta por primera vez como candidato a la alcaldía en el año 1960. Perdió. Vuelve a intentarlo en la elección del '63. Logra instalarse por primera vez en la alcaldía por un año. El '67 consigue ocupar el sillón municipal por dos años.

Durante el gobierno de la UP y el militar se dedica a la actividad comercial gracias a una librería bíblica llamada "Betania" que instala en el pleno centro de la ciudad.

La militancia y el fuerte trabajo evangélico que desarrolla durante largos años en la zona hace que el PS le pida presentarse como candidato en las elecciones municipales del '92. Con 13 mil votos logra imponerse con la primera mayoría. Pero el entonces concejal DC Juan Sandoval - segunda votación, con casi siete mil sufragios- decide dividir el período. De ahí nace una dura enemistad que se mantiene hasta hoy entre los dos personajes.

El '96 Raúl Blanco - 72 años, casado y tres hijos- va por la reelección y la logra manteniendo casi intacta su votación. Ahora sí que logra instalarse los cuatro años en el sillón puertomontino.

Pero el recorrido alcaldicio de Raúl Blanco - criticado por buena parte de la población y alabada por los "hermanos en la fe" del edil- encontraría su mayor valla en su intento por lograr un tercer período. Ahora esa amenaza proviene de su mismo partido, donde debe enfrentar a un gigantón de cuerpo, nombre y peso partidario.

Don "Rabin"

Tiene la fatalidad de tener un nombre larguísimo que le impide pintarlo en las murallas. Se llama Rabindranath - su padre lo bautizó así en honor del escritor indio- y muchos creían que "dranath" era el apellido. Por eso decidió aparecer en la campaña como de verdad conocen por acá al ex intentendente de la Décima Región: "Rabin".

Nació en Taltal. Sus padres eran profesores. Nada de mateo, su principal actividad era encestar como seleccionado de básquetbol.

Dice que fue un joven muy activo, "en todo sentido".

Hasta los nueve años estudió en Taltal. El escaso horizonte del aletargado puerto lo obligó a trasladarse hasta el Liceo de Hombres de Ovalle. Ahí estuvo internado hasta egresar de la enseñanza media.

Apenas en sus vacaciones regresaba a Taltal a visitar la familia. En esas estadías de un par de meses fue conociendo de cerca el mundo de la política. Su padre había sido uno de los fundadores del PS en el norte, por lo que vio muchas veces en su hogar a Clodomiro Ameyda, Raúl Ampuero y al mismísimo Salvador Allende.

Por eso que sus pasos políticos eran evidentes. En Ovalle organizó a los socialistas secundarios. Uno de sus compañeros de liceo era Enrique Correa.

Aunque quería estudiar educación física o kinesiología, terminó como dentista de la Universidad de Chile. Fue un activo militante de las Brigadas Universitarias Socialistas (BUS).

En el gobierno de Frei Montalba fue nombrado encargado dental de la Junaeb en Curicó. Poco a poco Rabindranath Quinteros se acercaba al sur.

El 20 de septiembre del '73 es detenido y condenado a cinco años de relegación en San Pablo, pequeño poblado rural ubicado en las cercanías de Osorno.

"Fui con mi mujer embarazada y dos hijos. En el pueblo hacía cecinas y atendía algunos pacientes", recuerda Quinteros.

Casi cuatro años estuvo relegado. Cuando fue "liberado", partió a Osorno a instalarse con una consulta médica.

En las parlamentarias del '89 se presentó como candidato del fenecido pacto PAIS. Perdió, pero terminaría agradeciendo esa derrota.

Apenas un día antes del anuncio oficial se enteró de que Aylwin lo nombraría intendente de la Región de los Lagos.

Su enigmático nombre y el hecho de estar en Osorno - zona "neutral" ante las constantes disputas entre Valdivia y Puerto Montt- decidieron a Aylwin por Quinteros.

Frei era candidato presidencial cuando Quinteros le preparó un acabado informe respecto de la realidad de la región. Frei Presidente decidió mantenerlo en el puesto.

"Segundas partes nunca fueron buenas, pero en este caso sí que fue muy buena", dice Quinteros al definir su gestión.

En algún momento se pensó en proyectarlo como candidato a senador, pero la intranquilidad de Gabriel Valdés fue más poderosa. Se decidió bajar la alternativa.

Con Lagos también se pensó en la posibilidad de mantenerlo como intendente. Pero para el Presidente como para el propio Quinteros 16 años de mando regional era demasiado, casi impresentable.

Curiosamente, Rabindranath fue representante de dos Presidentes DC y no de uno socialista.

Pero en La Moneda y en el partido estaban más que agradecidos con el ex jefe regional y, por supuesto, dispuestos a ubicarlo en cualquier otro puesto al que él quisiera encaramarse.

Para desgracia del alcalde Raúl Blanco, la alcaldía en Puerto Montt tenía "preferido" en el gobierno y en el PS: Rabindranath Quinteros.

Disputa entre "mariscales"

No importa la maravilla de un mar de espejo o el cielo diáfano de esa bahía sureña, el aire puertomontino se ha ido enrareciendo en las últimas semanas. De apacible y casi anónimo y aburrido centro de disputa electoral, ahora Puerto Montt tiene lo peor de la contaminación política capitalina: descalificaciones personales, escasa proposición y ataques de delincuencia común contra los candidatos.

Lo supo el ex edil DC y ahora independiente-UDI, Juan Sandoval, quien fue atacado el domingo pasado con un arma blanca en la isla Maillén. Según el candidato de la Alianza por Chile el móvil habría sido político.

Sin embargo, las causas parecen ir por otro lado: promesas incumplidas habrían llevado al hijo de un ex votante de Sandoval a enterrarle un cuchillo en pleno rostro al ahora candidato.

Pero las cosas tampoco están nada de calmas al interior de la Concertación. En realidad, el asunto de quién debiera ocupar el sillón municipal tiene al PS local dividido a muerte.

La premisa de que el alcalde en ejercicio debía ser privilegiado al interior del conglomerado oficialista no fue seguida en Puerto Montt. Las huestes de la Concertación, y muy especialmente al interior del socialismo, coincidían en una baja evaluación a la gestión de Blanco.

Del '92 al '96 su votación era casi idéntica y su administración distaba de ser un torrente de obras y transformaciones.

"Puerto Montt marca el paso. No hay obras de relevancia. Tenemos indefinición respecto del tipo de ciudad que queremos", confirma Gastón Krauss, presidente de la Cámara de Comercio y Turismo.

Para el PS, el alcalde Blanco tiene dos "pecados": no aumenta sus electores y la gestión ha pasado sin pena ni gloria.

Claro que el peso del edil en la zona rural - donde es considerado por los campesinos como "uno de ellos"- y el alto número de votantes evangélicos en la ciudad - se calcula que son unos ocho mil y se necesitan 15 mil votos para asegurar la alcaldía- genera alrededor de Blanco un elector "cautivo" que, pese a lo acertado o no de su gobierno comunal, igual lo favorecerá el día 29 de octubre.

El problema es que Rabindranath Quinteros es un hombre poderoso al interior del PS - es cercano de Núñez, Escalona y Arrate- , con amigos en la DC - el senador Páez, el diputado Elgueta y el ex asesor presidencial Miguel Salazar son sus principales soportes- y, para colmo, con la simpatía de dos ex Presidentes.

Con el PS dividido, se optó por una primaria entre los dos competidores. En ella, Quinteros aplastó a Blanco. Pero el alcalde no descansó y presentó cuanto informe tuvo para convencer que él era la mejor carta para triunfar.

Al final, la Comisión Política del PS decidió que los dos se vieran la suerte con las urnas abiertas.

"Tenemos que reconocer que la DC tiene importantes líderes a nivel de diputados y senadores, pero en Puerto Montt el PS obtiene una importante concentración de votos que los hará disputar la elección", señala el actual intendente de la Región de los Lagos, el decé Iván Navarro.

Precisamente esa casi inexistencia de la DC y un candidato de derecha que es el ex DC acuchillado, hace que la polarización entre los dos socialistas se haga cada vez más evidente y que la concentración de votos se reparta entre ellos.

A estas alturas, Quinteros está dolido porque sus más acérrimos detractores no están en la oposición, sino que al interior de la alcaldía. De ellos sospecha a raíz de la información aparecida en los últimos días y en donde se le vincula a unas asesorías al MOP por casi seis millones y medio de pesos y que, sin duda, han terminado dañando la imagen de un hombre que, siendo intendente, se alejó del mundo partidario.

"Hay que entender que no podía ser intendente del PS, sino que de toda la región. Es cierto, me alejé de la vida partidaria y me convertí en un conciliador, pero no me arrepiento", dice "Rabi".

Por lo demás, el racimo de proyectos no concretados del alcalde - salvo dos cuadras de un paseo peatonal justo donde él tiene su librería-confitería- y una alcaldía con escaso peso técnico han servido para que la artillería de Quinteros también se deje caer sobre Blanco.

"Rabi" asegura que gana casi goleando. Blanco, en cambio, está convencido de dar vuelta el partido.

Preparen el hoyo en tierra que el curanto electoral de Puerto Montt promete un final sabroso.


"Rabi", el hombre con amistades poderosas que pretende sacar del sillón municipal a su "compañero". Dice que gana seguro, pero acusaciones de asesorías hechas al MOP han dañado un buque electoral que parece de hierro puro.
Marco Jiménez




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El alcalde Blanco.
El alcalde Blanco. "Hermano en la fe", el edil PS es cuestionado por una gestión escasa en obras de importancia para la ciudad. Pero los electores evangélicos y el mundo rural lo aprecian y no están dispuestos a que se vaya tan fácilmente.
Foto:Marco Jiménez


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