REPORTAJES

Domingo 5 de Diciembre de 1999

Rock & ¡Plop! Autopsia al Fulminante Cierre del Canal 2

Las noticias de medianoche fueron su último latido. Víctima de una larga crisis financiera, el martes murió el sexto canal de televisión abierta de Santiago y aunque las puertas se cerraron definitivamente el miércoles a las 6 de la tarde, las preguntas, críticas y cuestionamientos recién empiezan. ¿Quién pudo salvar al canal de los jóvenes?
Por LUZ MARIA ASTORGA P.

HUBO gente que se enteró de que estaba cesante cuando, temprano en la mañana del miércoles, mientras se arreglaba para salir a la oficina, encendió el televisor. Los matinales leían titulares de prensa y, entre ellos, el de un diario que anunciaba el cierre del Canal 2. Las transmisiones habían concluido de sopetón la noche anterior y, a medida que los programas de medianoche terminaban, animadores y técnicos se iban enterando de la nueva.

Fue un golpe, de ésos bien duros. Sorprendió incluso al hombre de las noticias del canal. Juan Manuel Astorga, conductor de "El Pulso", el martes había terminado su bloque a las 10 de la noche como siempre, y estaba ya en su casa, descansando, cuando a la medianoche sonó la alarma. "Me llamaron los periodistas de turno para decirme 'aquí anda mucha gente, algo estaba pasando"'. Al rato, el director de prensa, Eugenio Sierralta, confirmó las sospechas. Que el canal cerraba, que en poco más de un año no se encontró un comprador, que las cuentas no resisten más, que en enero se licita.

De ahí para adelante, duelo, lágrimas, lamentos, reproches y rabia. Mucha rabia que, reconoce Astorga, muchos no saben bien hacia quién dirigir, si a la administración que preside Luis Ajenjo o al primer ejecutivo, Juan Forch, que se encargó de sacar al aire al canal en agosto del 95, entre apuros e improvisaciones y que, a los pocos meses, con una gran mochila de críticas internas y externas, abandonó el proyecto.

Esta semana, varios conductores de programas, por ejemplo, criticaron el abrupto fin; que no se les avisara con anticipación para poder despedirse de su público, gesto que otros consideraron una frivolidad, en medio de un tema bastante más profundo. Iván Valenzuela, quien hasta hace un año fue segunda autoridad en el canal (después de Luis Ajenjo, presidente del directorio), cree que frente al cierre, al despido de 120 personas, a la muerte de un proyecto, despedirse o no en pantalla es un detalle. Avisar con anticipación, un imposible. "¿Con qué cara le dices a un camarógrafo, que probablemente no tiene muchas posibilidades de encontrar luego otro trabajo, que haga su último programa?, ¿O a cualquier loquito para que después quizás diga cualquier cosa al aire?".

El habla desde su oficina en radio Cooperativa, desde la perspectiva que le da su escritorio de jefe de programación, cargo que desempeña desde que el canal hizo su último ajuste y recorte programático, a fines del año pasado, cuando se supo que el grupo venezolano Cisneros y Hicks, Muse, Tate & Furst, no iban a comprar la estación televisiva. Habían sido cinco meses de negociaciones en que la Compañía Chilena de Comunicaciones buscaba vender su "Rock and Pop" (radio y televisión) y su emisora "Corazón", a los inversionistas extranjeros.

Al calor del entusiasmo, con la ilusión de hacer un buen negocio, los chilenos no repararon en un detalle: en este país no se permite que una empresa administre dos frecuencias televisivas. Y como Cisneros tenía ya Chilevisión, el globo se desinfló y el canal quedó debilitado, esmirriado, sólo con el oxígeno que le daban los dos millones de dólares que los frustrados compradores debieron pagar como indemnización. Eso daba para respirar hasta fines del 99, dijeron entonces los ejecutivos, y el plan casi, casi se cumplió. 30días antes de cerrar el año se entregaron sueldos y finiquitos, sin olvidar detalle alguno como antigüedad, vacaciones y paquetes de Navidad...

Los nombres que están detrás

"Nunca pagaron bien", dicen ex funcionarios, "ni se dieron vales de almuerzo, ni hubo radiotaxis en la puerta para reporteros, pero jamás faltaron regalos, como el de Pascua".

"Es el mismo estilo con que administran la Cooperativa", comentó un periodista dejándonos cerca del tema que muchos consideran una cuestión de fondo: ¿por qué la Democracia Cristiana no salvó el canal? La relación es directa: la estación televisiva pertenece completamente a la Compañía Chilena de Comunicaciones, la misma empresa propietaria de radio Cooperativa. El presidente del directorio es Luis Ajenjo, pero antes lo fue Carlos Figueroa y, antes, Genaro Arriagada.

Sigamos. El directorio de la radio lo forman, después de Ajenjo, José Luis Moure, Patricio Figueroa, Francisco Frei Ruiz-Tagle, Nicolás Flaño, José Manuel Morales, Sergio Parra, Osvaldo Díaz y Carlos Figueroa, este último en calidad de asesor.

¿Y la propiedad?

Ahí la lectura no es tan lineal.

Unos dicen que en los años 70, bajo el gobierno de Salvador Allende - y cuando se hablaba de sus intenciones de estatizar los medios de comunicación- , los dueños de la emisora (el grupo de Javier Vial) decidió hacer caja y venderla. El precio fue bajo, aseguran quienes sostienen esta versión, y entonces se entusiasmó un grupo de democratacristianos. Como 500 militantes se juntaron y la compraron, por eso hoy su propiedad está atomizada. En esos años se formó una comisión administradora y en ella estaba Carlos Figueroa, quien ahora también forma parte del comité editorial. La comisión sigue funcionando y es la que nombra al directorio que, efectivamente, está constituido por puros DC que representan a todas las tendencias internas del partido.

Pero la historia continúa, para otros, en comentarios de pasillo:

- Durante el gobierno militar, esos accionistas les vendieron a Frei, Figueroa, Arriagada y Pérez Yoma. Sí, al círculo de hierro que se formó ahí, en esos años.

Lo concreto es que en 1982 entró Eduardo Frei a la radio y si compró o no, sigue siendo formalmente una incógnita, "y si lo hizo, estaba comprando un cacho, porque no había buenos avisadores en esos años de crisis económica", agrega un funcionario de Cooperativa.

Hoy, claro, Cooperativa hay 24 a lo largo del país, más 11 emisoras asociadas de norte a sur, y además la radio forma parte de la Red Conosur de Comunicaciones formada en 1992 por emisoras de Argentina, Brasil, Uruguay Paraguay y Chile.

El papel de Ajenjo

En estos días de duelo y lamentos, corrió la tentación de cuestionar a la DC por no haber tendido una mano solidaria, sumándole en la cuenta el cierre del diario "La Epoca" y de la revista "Hoy". En el análisis, unos creen que los partidos de centroizquierda nunca han sentido una particular vocación por los medios de comunicación. Rafael Gumucio, ex conductor de Canal 2, tiene una idea más redonda: "la DC no tiene interés en tener medios de comunicación y los que ha tenido, los ha bombardeado por dentro. No saben distinguir ni lograr el equilibrio entre lo que es libertad de expresión y los intereses de partido. De hecho, los han usado para ventilar peleas y campañas internas, cosas chicas".

Gumucio recuerda que en una emisión de "Plan Z", desarrollaron una historia ficción llamada "Marcianos DC ¿invadirán la tierra?". En pantalla se veía a un grupo - unos más chascones, otros más guatones- deliberando sobre si hacerlo o no. Como no resolvían el tema, decidían consultarle al hermano Bernardo. Finalmente aterrizaban, en plena estación Central, aún discutiendo si era bueno o no haberlo hecho...

Ajenjo se molestó, recuerda Gumucio, "pero no hubo censura alguna. Mucha más tuvimos al comienzo, cuando estaba Juan Forch, que es socialista".

Gumucio tiene buena opinión de lo hecho por Ajenjo quien, dice, es decé guatón y, seguramente, "lo que veía en el canal no era lo que quería ver en su casa. Siempre quiso que el canal fuera de noticias. Apostó, por ejemplo, a 'El Pulso' y fue un fracaso, aunque en el último tiempo estuvo mejorcito. En cambio, programas como 'Maldita sea', que tenían auspiciadores y 'rating', Ajenjo no los quería porque causaba problemas con el Consejo Nacional de Televisión. El tenía muchos compromisos".

"Ajenjo tuvo que bailar con la fea durante cuatro años", sostiene el ex conductor de "El Pulso", Juan Manuel Astorga, convencido de que el canal representó un alto costo para un hombre que gozaba de una muy buena imagen, que dejó a un lado una misión exitosa en la radio y que sólo después de bailar cuatro años con la fea, debió cerrar el canal:

- Creo que hubo mala gestión original y, también, algo de soberbia. Yo no estaba cuando partieron las transmisiones, pero sé que hay muchas críticas para Juan Forch, aunque el nombre no se ventile públicamente. El trató de hacer una radio en televisión y su propuesta fue mal diseñada, con lo que se desilusionó mucha gente. A partir de eso hubo que empezar a reperfilarse e ir abandonando el público juvenil. Todo eso puso las cosas muy difíciles. Durante seis o siete meses las críticas de los medios de comunicación fueron muy duras.

Vino entonces la primera reorganización. Sale Forch, entra Ajenjo. Así lo vio un periodista:

- Llegaron los DC. Nunca habían entrado a un canal. Sabían de radio, pero de imágenes, nada. Me acuerdo que uno de ellos venía de terno y corbata, y nosotros ya teníamos nuestra manera, bastante más libre, al lote. Días después llegó con una camisa hippie... El estilo de trabajo estaba basado en la creatividad, había cuatro tipos geniales, y cuatro tipos chanta, pero así funcionaba.

Pagando el error

Ajenjo no sabía de televisión, pero llegó a arreglar el desastre que había dejado Forch, que tampoco sabía de televisión.

Entonces, ¿quién era el experto?

Según Gumucio, alguna gente del equipo. "Las cosas se hacían desde abajo hacia arriba. Alguien tenía una idea, la proponía, y a veces Ajenjo decía: 'no me gusta, pero confío en ti, hazlo"'. Eso para profesionales jóvenes viene siendo algo así como varios sueldos adicionales, algo muy valorado. Astorga asegura conocer a muchos animadores que han presentado proyectos en sus grandes canales y les han dicho que no. El conductor siempre se sintió respaldado, inmerso en un muy buen ambiente, siempre abierto a sugerencias.

Así fue como fueron saliendo al aire buenos y malos programas. "Plaza Italia", "Mira quién habla", "Gato por liebre", "Plan Z", "Factor humano", "Dínamo", "Maldita sea", "Caleta de pecadores", "Conversadores vitalicios", "El diván", "Mal de ojo", "Gente demente", "Taxi", "La llave inglesa", "Mister Chips"... Y nuevos rostros, entre ellos algunos que son figuras de los canales grandes como Consuelo Saavedra, y otros hoy muy populares como Roberto Artiagoitía, el Rumpi.

La programación erraba y acertaba, pero andaba. El "rating" y los avisadores, no.

Nunca se pasó de los 3,5 puntos promedio de audiencia aunque, dicen los entendidos, esto del people meter jamás ha funcionado para canales chicos, porque tiene un margen de error de cuatro puntos. O sea, tal vez, alguna vez el canal 2 tuvo ocho puntos. Nunca se sabrá.

Gente como el sociólogo y ex asesor del Consejo Nacional de Televisión, Carlos Catalán, cree que fue un error de origen el buscar ser un canal segmentado para gente joven, cosa que en el último año y medio se revirtió. Otros suman a eso la siguiente convicción: una ciudad como Santiago no da para seis canales de TV abierta.

Como sea, el hecho es que en 1990, la Compañía Chilena de Comunicaciones obtuvo la concesión de la frecuencia por 25 años, que el plazo para partir expiraba el 95, que con esa fecha - y con muchas deficiencias- salió al aire un 16 de agosto, que fue duramente criticado, que debió reorganizarse a los pocos meses y que de ahí para adelante, nunca encontró el rumbo.

Gumucio: - El canal no tuvo permiso, como otros, para equivocarse y buscar su camino. Dicen que murió adolescente, pero el Canal 13 también tuvo una larga adolescencia, Chilevisión ha vivido varios cambios de todo, incluyendo el nombre... Es un hecho que para sobrevivir o tienes que estar en manos de un inversionista extranjero o recibir subsidios del Estado.

"Desde el año pasado nosotros veníamos raspando la olla", sintetiza un ex funcionario del ex Rock & Pop.

Visto en números, el cuadro es el siguiente: la primera gran inversión fue de seis millones de dólares; al año y medio, el canal había recuperado 600 mil; el 98 iba a ser vendido al grupo de Cisneros y un fondo de inversión en unos 17 millones de dólares; a finales de ese año, como se frustró el negocio, recibió dos millones de indemnización, despidió a 60 personas y redujo su transmisión a cinco horas; ahora, a fines del 99, despide a 120 y disminuye sus emisiones a un par de horas de videoclips.

Cinco personas trabajan ahora en las oficinas de Chucre Manzur y más de cien deudos no logran consolarse por la pérdida.

Astorga: - Tengo una sensación de angustia súper fuerte. Fue muy doloroso. El canal me permitió desarrollarme, me dio una gran libertad.

- Pero siempre se dijo que seguiría hasta fin de año.

- Sí, pero siempre tuve la sensación, que nacía más del corazón que de una reflexión, de que era muy difícil que el canal se cerrara, que eso era además muy caro, que a lo mejor se iban a reducir programas, que podía terminar El Pulso, que yo podría quedar fuera, pero que no terminarían otros como Plaza Italia, por ejemplo. Todo fue un desgarro. Ese día miércoles además llovía, era todo gris, la gente estaba como drogada, no sabían para dónde ir, nos mirábamos... Traté de no llorar, pero no pude. Fue un desgarro.


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