NACIONAL

Martes 8 de Mayo de 2007

Faltaban garantías para devolución del préstamo al plan de transporte:
Las causas de la renuncia de Blas Tomic

Si Metro no recupera el crédito, el directorio podría tener que responder con su patrimonio a futuro, según la Ley de S.A..

SANDRA NOVOA

Blas Tomic no renunció por un berrinche, sino porque tiene la convicción de que la fórmula que le plantearon para "salvar" al Transantiago era impresentable a la luz de la Ley de Sociedades Anónimas, explican fuentes vinculadas a la empresa.

Por eso pidió un informe en derecho al estudio jurídico Philippi, Yrarrázaval, Pulido & Brunner, respecto del grado de responsabilidad que tendrían los directores de aprobar el préstamo por US$ 80 millones al sistema público de transporte.

"Más allá de que se esté asegurando la solvencia patrimonial de la empresa con un aporte del Estado por igual monto, no hay que olvidar que Metro es una sociedad anónima y si a futuro ese préstamo presenta problemas de recuperabilidad los directores pueden ser conminados a responder con su patrimonio. No es llegar y usarla para canalizar un subsidio", explica un abogado.

El punto es que según versiones de gente vinculada a la empresa, cuando la operación se le presentó al Metro no contaba con los resguardos financieros que se exigen en este tipo de operaciones. Ello porque, según explican, el crédito se daba contra un pagaré que no tenía ninguna garantía en el sentido que se usa en los negocios.

"Un pagaré no dice nada, porque los créditos buenos y los incobrables se dan contra un pagaré. A veces uno da créditos sin pagaré a buenos deudores; pero éste no es el caso, porque con el nivel de evasión del Transantiago es difícil prever en qué plazo podría devolver esa cantidad", comenta un ejecutivo de otra empresa pública.

Para que el crédito se pudiera suscribir sin arriesgar futuros cuestionamientos requería renegociar los contratos con todos los operadores del Transantiago, a fin de que se comprometieran proporcionalmente a responder por las platas que recibirían. Entre esos hay empresas solventes y otras a punto de quebrar.

Porque si bien las platas del préstamo van a parar al AFT, éste es sólo una correa transportadora por la cual se distribuirán los recursos al sistema. Así es que los bancos que están detrás -Chile, BCI, Santander, Estado- no tienen por qué garantizarlos, que el sistema esté desfinanciado no es culpa de su gestión. De hecho, éstos no habrían estado en conocimiento de la fórmula de Cortázar.

Y la premura que se presentó el tema para la aceptación del directorio del tren subterráneo no daba tiempo a saber si los operadores aceptarían.

En el sistema financiero aseguran que para viabilizar la operación, ahora el Gobierno está diseñando un pagaré que pueda liquidar algún banco de la plaza, pero ven difícil que alguien lo vaya a aceptar sin garantías.


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Tomic prefirió evitarse la posibilidad de dar explicaciones ex post.
Tomic prefirió evitarse la posibilidad de dar explicaciones ex post.
Foto:EL MERCURIO
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