DEPORTES

Jueves 31 de Julio de 2003


El fútbol ya no se verá igual

La anunciada venta de Santa Laura no deja indiferente a nadie. El recinto de Unión Española es la última imagen de los inicios de la actividad y con su cierre se irán cientos de páginas de la historia.
Sergio Gilbert J.

"Amo a Santa Laura, no lo comparo con ninguno otro en el mundo, aunque los otros sean suntuosos, grandiosos y todo eso. Y lo amo porque es acogedor y querendón, porque allí el fútbol se paladea mejor y resulta más sabroso. Y lo amo por tradición y por todo lo que ha hecho y sigue haciendo por el aporreado fútbol de mi tierra".

La opinión, escrita a modo de homenaje hace varias décadas por una de las plumas más destacadas del periodismo deportivo chileno - la de Renato González, "Mister Huifa"- , refleja en gran medida el sentimiento del mundo futbolero criollo al viejo recinto de Unión Española ese mismo que, según anunció oficialmente la directiva que encabeza Salvador Calera, será vendido en un plazo no superior a un año y medio, tras aprobación mayoritaria de los socios del club.

Y es que el estadio enclavado en avenida Independencia es el último bastión identificable de los orígenes del balompié nacional.

Inaugurado en 1922 - aunque el primer partido oficial se realizó a comienzos de 1923 con un juego entre Unión Española y Audax Italiano- , su construcción estuvo a cargo de una comisión integrada por José Goñi, Evaristo Santos, Juan Francisco Jiménez y Rosendo de Santiago

De ahí en adelante, Santa Laura se enquistó en la historia del fútbol nacional hasta convertirse en protagonista estelar de ella.

La mejor alternativa

El recinto de los hispanos nunca ha sido el estadio más importante de la capital. Siempre hubo otro que lo superó en cuanto a capacidad y comodidad y, por tanto, ha debido resignarse a recibir encuentros de segundo orden en el calendario futbolístico nacional.

No obstante ello, Santa Laura siempre ha sido la mejor alternativa posible ante cualquier cojera o urgencia de los recintos más encandilantes.

De hecho, y pese a que por esos años era el estadio de Carabineros el lugar elegido para los grandes clásicos, el reducto de los rojos fue escenario de varios partidos del primer campeonato profesional chileno (1933). Incluso fue allí donde perdió su único partido Magallanes (3-2 ante Unión Española), a la postre el primer campeón chileno.

Su categoría de "opción" se acentuó mucho más a partir de 1938 cuando se inauguró el Estadio Nacional. No obstante ello, Santa Laura siguió ocupando un lugar destacado. La mayoría de los equipos de "menor convocatoria" de la capital (Audax, Palestino, Santiago Morning e incluso Universidad Católica, entre otros) le solicitaron en algún momento espacio a Unión Española para hacerlas allí de local. Por ello, por mucho tiempo, Santa Laura albergó la mayor cantidad de encuentros por fecha (hasta cuatro partidos por fin de semana tuvo que aguantar el césped del recinto).

No es todo. En muchas oportunidades, Santa Laura debió "vestirse de frac" ante alguna eventualidad y siempre respondió. En los principios de la década del 70, por ejemplo, fue sede de un clásico entre Colo Colo y la U. Y si bien hubo hinchas sentados en los alto del viejo marcador, no hubo ningún desmán mayor que lamentar.

También, el reducto de Plaza Chacabuco ha sido escenario de partidos de la selección nacional - amistosos, se entiende- y hasta fue capaz de pasar con cero falta varios encuentros válidos por la Copa Libertadores de América.

Santa Laura, en rigor, las ha pasado por todas. Pese a que ha recibido las más ácidas críticas por su aspecto descuidado, es parte irreductible del inconsciente colectivo del medio futbolístico nacional. Como escribiera "Mister Huifa", "Santa Laura es otra cosa. Si parece que uno estirando el brazo pudiera tocar a los jugadores". Y eso, en realidad, no se siente en ningún otro lugar.

Un gran laboratorio

Santa Laura, aparte de ser un escenario, también ha sido un "laboratorio". Muchos jugadores hicieron sus primeras armas en el reducto de Independencia.

El primero fue Juan Legarreta. En la época de los "pepes con bastón" - como se les denominaba a los hinchas españoles- , Legarreta se las arreglaba para hacer vibrar a los hinchas con sus goles de cabeza, pese a su baja estatura.

Ya en los 30, otros dos jugadores de fuste mostraron sus primeras gracias al aficionado en Santa Laura: Fernando Riera y Sergio Livingstone. Ambos parecían encaminados a convertirse en estrellas de Unión pero el destino dijo otra cosa: en 1939 el equipo rojo decide retirarse de la competencia por los problemas que se viven en España con la Guerra Civil. Todos los jugadores, entonces, deben "cambiar de aires" y Riera y Livingstone llegan a Universidad Católica.

En 1943, el equipo dirigido por Andrés García logra el título sustentado, precisamente, en jugadores emergidos de la cantera de Santa Laura: Hernán Nano Fernández, Francisco Urroz y Atilio Cremaschi, entre otros.

La más grande figura, en todo caso, tendrá sus momentos de mayor brillantez varios años más tarde. En la década de los 60 escribirá las mejores páginas del fútbol criollo un palomilla que hacía parecer que el fútbol era cosa fácil: Honorino Nino Landa.

Si bien sólo logró celebrar como campeón con su equipo en 1973 - cuando ya era un veterano- , se dio el lujo de representarlo en la selección nacional en dos mundiales: 1962 y 1966.

En los 70, en tanto, el esplendor se instaló alrededor del equipo rojo. Tres títulos nacionales (73, 75 y 77) y un subcampeonato de la Copa Libertadores (1975) así lo corroboran. Entre los nombres propios que estuvieron presentes en todos esos logros, surge nítidamente el de Antonio Arias, el mejor lateral izquierdo que haya producido el fútbol nacional.

La década de los 80 es más de sombras que de luces y sólo en los 90 Unión Española retorna con cierta fuerza sustentada, precisamente, en elementos que habían nacido en Santa Laura. El mejor de ellos: José Luis Sierra, el "Coto", un volante identificado íntimamente con el equipo rojo y que optó, al final de su carrera, por volver a su casa de siempre.

"Es el signo de los tiempos"

Salvador Calera, el presidente de Unión Española, tiene conciencia que la venta del estadio Santa Laura no es una decisión políticamente fácil de tomar. "Sé lo que significa este recinto no sólo para los seguidores de Unión Española, sino que para todos los aficionados chilenos. Pero esta determinación había que tomarla alguna vez. Es el signo de los tiempos".

- Hace años que la venta de Santa Laura fue una posibilidad manejada por los dirigentes. Sin embargo, siempre los socios estuvieron en desacuerdo. ¿Qué cambió ahora para que apoyaran la idea?

"La asamblea entendió que era la única opción que tiene el club para liquidar sus deudas. Nosotros como directiva se lo demostramos y por eso es que mayoritariamente nos respaldaron. Los socios saben que vendiendo Santa Laura podemos salir de la delicada situación financiera y que incluso nos sobrará dinero para construir un nuevo recinto".

- ¿Cuánto piensa que vale en estos momentos Santa Laura?

"No puede decirlo exactamente porque primero debe completarse el cambio de uso de suelo y luego iniciar el proceso de licitación. Es decir, todo debería definirse en alrededor de 18 meses. Pero si me pregunta a mí hoy, yo creo que podríamos obtener entre 10 y 12 millones de dólares".

- ¿Y dónde, en definitiva, se construirá el nuevo estadio?

"Creo que la mejor opción está en La Reina, sin ninguna duda. Ello, porque, según los datos que manejamos, el 17 por ciento de los integrantes de la colonia española viven ahí. También es una comuna residencial, lo que se corresponde con la intención de hacer de Unión Española un club para la familia".

- ¿Y cómo se llamará el nuevo estadio?

"La verdad es que es primera vez que me hacen esa pregunta... pero, ¿sabe?: no hay mejor nombre que Santa Laura. Sí, así voy a proponer que se llame".


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EN 1994 se produjo la mayor asistencia al estadio Santa Laura: fue el domingo 22 de mayo, cuando Unión Española jugó un amistoso con el Real Madrid de Iván Zamorano. Ganaron los rojos 1-0 con anotación de Rodrigo Ruiz.
EN 1994 se produjo la mayor asistencia al estadio Santa Laura: fue el domingo 22 de mayo, cuando Unión Española jugó un amistoso con el Real Madrid de Iván Zamorano. Ganaron los rojos 1-0 con anotación de Rodrigo Ruiz.
Foto:El Mercurio


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