REVISTA DE LIBROS

Viernes 7 de Julio de 2006

FERNANDO EMMERICH
Los oficios del novelista

La Sociedad de Escritores de Valparaíso encabeza el apoyo a la candidatura de este escritor porteño.

María Teresa Cárdenas

"Por haber realizado una valiosa obra literaria obedeciendo a una vocación concebida a muy temprana edad y haberla cumplido incansablemente a lo largo de toda una vida", concluye la carta con la que Elba Hurtado Camogliano, presidenta de la Sociedad de Escritores de Valparaíso, formaliza la postulación de Fernando Emmerich Leblanc al Premio Nacional de Literatura 2006. Candidatura que es apoyada además por la Universidad Autónoma de Chile (ex del Sur) y el Círculo de Escritores de la V Región con sede en Viña del Mar.

Pero es el propio Fernando Emmerich (Valparaíso, 1932) quien confiesa una laguna de seis meses en su currículum. Aquella que se produjo entre su egreso del servicio militar y el comienzo de sus estudios de pedagogía en castellano. El episodio es descrito en su ensayo "Literatura: la realidad moderada por la fantasía" (incluido en Las palabras y los días que acaba de obtener el Premio Municipal) y forma parte, además, de una novela que está escribiendo hace treinta años y que se titula "El mundo de un pequeño Dios". En concreto: a los 19 años Fernando Emmerich fue duende. Y si uno lo mira ahora, menudo y de ojos claros y vivaces, hasta puede imaginárselo. Durante meses habitó una casona de Ñuñoa sin que los demás residentes supieran de su existencia, excepto el dueño de casa.

"El novelista puede desempeñar muchos oficios, pero ninguno por mucho tiempo", dice Emmerich, reconociendo, sin embargo, cómo esos oficios le proporcionan material para sus libros. Las manos de la justicia surgió de su experiencia como escribiente de Carabineros; Los gatos con botas de su paso por un regimiento de caballería; fue agregado cultural y de ahí salió El cisne de Chalinga. Ha sido profesor, y Los árboles azules, Adiós al Paraíso y Los leones y los unicornios dan cuenta de ello.

Antes que la novela, para Emmerich estuvo el cuento, y así, a los 22 años, fue incluido en la ya mítica Antología del nuevo cuento chileno, de Enrique Lafourcade. Entre 24 autores y 30 cuentos figuran "Flor de ceibo" y "Diamantino", de un tal Félix Emerich. Quizás esta vez haya que atribuirlo a los duendes de las imprentas, pero ese Félix es Fernando y su apellido se escribe con doble m. Posteriormente sus cuentos han aparecido en Los lobos y las magnolias y Los parientes pobres, aparte de antologías y publicaciones en revistas.

Pero tampoco ha estado ajeno al periodismo, llegando a ser editor de la revista Qué Pasa, director de la revista cultural Andrés Bello, redactor de El Mercurio de Santiago.

Una etapa aún no destilada en la ficción es quizás la más controvertida de este escritor que no oculta sus simpatías por el gobierno de Augusto Pinochet, en el cual colaboró como asesor de la Secretaría General de la Presidencia y agregado cultural en Alemania. "Han creado una especie de leyenda negra al respecto - reclama- , atribuyéndome actividades que jamás he tenido". La peor, que dirigió la censura a los libros durante el gobierno militar, "calumnia surgida de la Sech". La verdad, según él, es todo lo contrario: "precisamente yo logré que el general Pinochet derogara la censura al libro, lo que puedo comprobar con documentos".

La simpatía con Pinochet surgió cuando, por encargo de Editorial Andrés Bello, leyó dos de sus libros. "También me atribuyen la autoría de esos libros", dice. Pero él sólo revisó la parte gramatical. "Y revisé el texto definitivo de la Constitución Política de 1980, pero eso tampoco quiere decir que yo sea su autor".

"El novelista puede desempeñar muchos oficios, pero ninguno por mucho tiempo". Lo dice el propio Fernando Emmerich.


Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir

  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales