ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Martes 17 de Octubre de 2006

Fraude a Codelco por más de US$ 200 millones:
Tras 12 años C. Suprema cierra último capítulo del Davilazo

La Segunda Sala del máximo tribunal rechazó los recursos de revisión que había presentado la defensa de Juan Pablo Dávila.

C. VALENZUELA, D. GARCÍA Y P. GÓMEZ

Luego de doce años desde que estallara el "Caso Dávila", la Segunda Sala de la Corte Suprema puso fin ayer al polémico proceso que generó pérdidas por unos US$ 200 millones a Codelco, luego que en 1994 uno de sus operadores, Juan Pablo Dávila, especuló con operaciones de cobre a futuro (ver cronología).

El máximo Tribunal rechazó los recursos de casación que había presentado en la Corte de Apelaciones, en 2003, la defensa de Dávila y del resto de los implicados en el caso, sellando definitivamente la causa.

La Suprema ratificó la condena contra Dávila a tres años por fraude al fisco y dos penas de 800 días por delitos de negociación incompatible, y absolvió a la ex esposa del ejecutivo, Ximena Pradenas, quien en primera instancia había sido condenada a 60 días de prisión como encubridora del delito. Asimismo, resolvió multar en 60 UTM a Dávila.

En enero de 1994 se hizo pública la pérdida de más de US$ 200 millones en las operaciones de mercados a futuro de Codelco. La empresa estatal interpuso una demanda por estafa por operaciones irregulares cometidas por su entonces jefe de futuros, Juan Pablo Dávila.

Según la investigación, que llevaron adelante los ministros en visita José Benquis y, posteriormente, Raimundo Díaz Gamboa, a cambio de sus operaciones en Codelco Dávila recibió comisiones comprobadas de brokers internacionales por unos US$ 10 millones depositados en cuentas extranjera e invertidos en propiedades, todas las cuales fueron incautadas.

El desfalco produjo una seria crisis política a fines del gobierno del ex Presidente Patricio Aylwin y generó las renuncias de los más altos ejecutivos: el entonces vicepresidente ejecutivo de la minera estatal, Alejandro Noemi; el vicepresidente de comercialización, Gonzalo Trivelli; el gerente de ventas, Owen Guerrini, y el subgerente del área, Carlos Derpsch.

Tras varias demandas y acuerdos extrajudiciales con brokers extranjeros, Codelco logró recuperar alrededor de US$ 100 millones.

La historia del caso

21 de enero de 1994. Se conoce de la pérdida de US$ 100 millones en las operaciones de mercados a futuro de Codelco, entidad que presenta una querella por estafa. Dos días después se menciona a Juan Pablo Dávila.

27 de enero de 1994. El entonces Presidente Patricio Aylwin pide ministro en visita y designan al magistrado José Benquis. Las pérdidas en estos momentos superan los US$ 165 millones.

5 de febrero de 1994. Renuncia el presidente ejecutivo de Codelco, Alejandro Noemi, asume en su reemplazo Jorge Rodríguez Grossi. Una semana después asume la presidencia Juan Villarzú.

12 de marzo de 1994. La Bridec detiene a Dávila. El ministro Benquis ordena su reclusión en el anexo Cárcel Capuchinos.

19 de agosto de 1994. Se hace público un informe de Ernst & Young. Se habla de operaciones inusuales que configuran fraude.

7 de febrero de 1995. El ministro Benquis señala que las pérdidas fueron de US$ 180 millones.

18 de agosto de 1997. A un total de ocho años de presidio por tres diferentes delitos y al pago de una indemnización de US$ 200 millones, además de multas por 23 millones en moneda norteamericana, fue condenado, en fallo de primera instancia, el ex operador de mercados a futuro de Codelco.

15 de junio de 2000. Juan Pablo Dávila abandona, después de tres años, la cárcel de Quillota.

El operador que hoy es pastor

Juan Pablo Dávila cumplió una condena de tres años por presentar una declaración tributaria incompleta y falsa, más otros seis meses por no pagar una multa de $113 millones, por lo que no volvería a la cárcel. Salió en libertad provisional en junio de 2000. Hoy tiene 46 años y vive junto con su segunda esposa, Marcela González, dedicado a la docencia y la presidencia ejecutiva de un hotel en Chillán. Evita todo contacto con la prensa e, incluso, no concurrió a una reciente ceremonia de aniversario de la Universidad Adventista, de la que es profesor. Tras dejar la cárcel, en junio de 2002, vivió en Quillota y Los Ángeles, radicándose después en Chillán. Le satisface conversar temas espirituales y también se da tiempo para dar consejos a atribulados empresarios que buscan mejorar sus resultados financieros. Como miembro de la Iglesia de Extensión Universitaria, no sólo predica, sino que también se preocupa de la situación de los miembros de la comunidad.


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Foto:EL MERCURIO
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