NACIONAL

Miércoles 5 de Mayo de 2004

IGLESIA-GOBIERNO / Efectos políticos tras los dichos del cardenal:
El conflicto que abrió la cruzada antipíldora

Mientras la Iglesia se está jugando por impedir que se abra otra forma de anticoncepción que consideran contraria a la vida, el Gobierno halló un tema sanitario que divide a los alcaldes de la derecha para sacarlos a la cancha a pocos meses de las elecciones.
El cardenal insistió ayer en que no se pueden cumplir leyes que no son éticas. El Gobierno respondió que una cosa son las políticas públicas y otra, la Iglesia.

VÍCTOR HUGO DURÁN y RODRIGO CERDA Q.

Cuando la fe y la ciencia entran en conflicto, no hay cómo lograr acuerdos. Pero si a eso se suman elecciones en pocos meses, puede pasar cualquier cosa. Como ahora, con la píldora del día después.

La cruzada antipíldora lanzada este domingo por el cardenal Francisco Javier Errázuriz detonó un conflicto político que superó los alcances éticos que pretendía hacer notar el prelado.

El Gobierno le respondió al cardenal que se debe legislar para todos los chilenos independientemente de sus creencias.

Y consiguió ir más lejos al sacar al ruedo a los alcaldes de la Alianza que tienen posiciones divididas frente al polémico tema (ver recuadro).

El debate reflotó con el anuncio de la distribución gratuita del fàrmaco a mujeres violadas..

Desde hace tres años, la píldora del día después se vende en farmacias con receta retenida y su consumo ha crecido en el último año en locales del sector alto de la capital (13 mil dosis anuales).

Hace un mes el ministerio de Salud anunció que a partir del 15 de mayo comenzaría a distribuir la píldora en servicios de urgencia de hospitales y maternidades, así como en los servicios de atención primaria de urgencia (Sapu).

El objetivo: beneficiar a las mujeres violadas, de escasos recursos, que no pueden pagar el fármaco y que lo recibirán para evitar embarazos tras los ataques, lo que es de carácter optativo. Ésta se incluye como una de varias alternativas de atención tales como tratamiento psicológico y medicamentos para otras posibles enfermedades de transmisión sexual.

En el Minsal, destacan que en este mismo período, los médicos Horacio Croxatto y Fernando Zegers - especialistas en medicina reproductiva y defensores de la píldora- hicieron estudios científicos publicados por revistas de primer nivel mundial que demostraban que la píldora no es abortiva y sólo impide la fecundación del óvulo por alteraciones de ese proceso. Cuando el embrión se implanta, no consigue que se expulse, por tanto, no hay aborto y el fármaco no tiene efecto.

No obstante, para la Iglesia Católica los estudios conocidos internacionalmente no son concluyentes. El cardenal Errázuriz dice que hay dudas, pues los laboratorios que la comercializan ya informan que uno de sus efectos puede ser el de impedir la implantación del óvulo fecundado en el útero materno.

Hasta ayer, sólo el Instituto Libertad y Desarrollo respaldó con datos la postura cardenalicia. Lo hizo con un estudio hecho en Gran Bretaña donde se muestra que entre 1984 - cuando se introdujo la píldora- y 2000, aumentó el número de abortos en todos los grupos etáreos que tuvieron acceso al fármaco.

Objeciones de conciencia

La nueva cruzada católica partió con declaraciones de la Conferencia Episcopal, hace unas semanas y este domingo con una carta del cardenal Francisco Javier Errázuriz a los católicos. Pero en especial a los alcaldes, a quienes el prelado pidió abstenerse en conciencia de entregar el producto. A quien hay que obedecer en primer lugar es a Dios y no en primer lugar a otra autoridad, dijo el domingo monseñor Errázuriz.

En el Gobierno hubo indignación, aunque ha tratado de mantener cautela en las declaraciones. Fuera de micrófonos, varias autoridades ven que el llamado del cardenal implica darles a los alcaldes la posibilidad de imponer criterios morales por sobre los sanitarios dictados a través de normativas legales.

Y, de paso, abre una peligrosa puerta, para que muchos otros jefes edilicios comiencen a sobrepasar el Estado de Derecho argumentando objeciones de conciencia a temas de educación, medio ambiente, delincuencia, entre otros.

En la Iglesia, la cruzada está firme. Porque por doctrina ningún método anticonceptivo es aceptado y menos aceptación tiene éste que ven asociado a posible uso futuro como método abortivo.

Y aunque el lunes el ministro de Salud, Pedro García, respondió al cardenal y amenazó con sumariar a los alcaldes rebeldes, monseñor Errázuriz se lanzó ayer en otra decidida arremetida.

Ayer habló en las radios Cooperativa y Chilena. Su discurso fue el mismo. No se pueden cumplir las leyes que no son éticas, dijo. Incluso planteó que el Estado se debe subordinar y respetar aquellas cosas que le son anteriores, como los derechos humanos y en este caso el derecho a la vida.

En todo caso, consideró que el uso del fármaco en el caso de una mujer violada, subjetivamente en muchos casos no sería pecado dado que esa persona tras una violación está en una condición que afecta su libertad de decidir.

Dicho eso, el Cardenal fue el blanco. La diputada María Antonieta Saa lo acusó de llamar a la desobediencia civil y planteó que sus palabras se pueden interpretar como un llamado a la sedición. Su colega de partido, Guido Girardi, acusó a la Iglesia de pretender instaurar una ilegalidad al pedirles a los alcaldes que no respeten las normas sanitarias. De hecho, creen que recurrirán a la justicia si un alcalde niega acceso en un Sapu a este producto. En la misma lógica se manifestó el Colegio Médico, que defenderá a sus asociados a los que un alcalde les impida dar el producto. El PS también rechazó los dichos del Cardenal.

El Gobierno siguió con un discurso firme, pero no confrontacional. El ministro Pedro García planteó ayer que la píldora no es una pastilla de menta, debe usarse con cautela, cuando corresponde y las normativas se aplicarán. No está planificado bajo ninguna circunstancia que sea un mecanismo de control de natalidad, dijo.

El secretario general de Gobierno, Francisco Vidal, señaló que pese a que los chilenos se declaran mayoritariamente católicos, una cosa son las políticas públicas del Estado y otra la Iglesia.

Para el Gobierno y la Concertación hay una tajada que se cuida de mostrar en público. Más allá de la efectividad de la política pública, estaba claro que empezar a distribuirla sería un asunto polémico.

A pocos meses de elecciones municipales, un tema valórico pondría en jaque a muchos alcaldes de comunas preciadas para la Concertación y que están en manos de la derecha.

La decisión de algunos alcaldes de la Alianza de no darla, es para la Concertación una de las mejores oportunidades para acusarlos de negar derechos de las mujeres, de conductas retrógradas y muchos otros argumentos que dejarán atrás el tema de fondo.

Conflicto toca a 64 comunas

Por ahora, el eventual conflicto afectará a sólo 64 municipios de más de 340 del país. Sólo en estas comunas existen servicios de atención primaria de urgencia (Sapu), de administración municipal. La píldora no se entregará a los consultorios. Las comunas con Sapu son:

En la Primera Región, Arica, Pozo Almonte e Iquique.

En la Segunda, Antofagasta y Calama.

En la Tercera Región, sólo Caldera.

En la Cuarta Región hay en La Serena, Coquimbo, Canela y Ovalle.

En la Quinta, hay Sapu en Valparaíso, Cartagena, Algarrobo, El Quisco, Viña del Mar, Concón y Villa Alemana.

En la Metropolitana, está la mayoría: Recoleta, Conchalí, Huechuraba, Colina, Quilicura, Lampa, Lo Prado, Cerro Navia, Pudahuel, Renca, Santiago, Cerrillos, Estación Central, Maipú, Las Condes, Lo Barnechea, Ñuñoa, Peñalolén, Pedro Aguirre Cerda, Lo Espejo, El Bosque, San Bernardo, San Joaquín, San Bernardo, Puente Alto, La Florida, La Granja, San Ramón y La Pintana.

En la Sexta sólo hay en Rancagua; en la Séptima, en Talca, Linares, San Clemente y Longaví; en la Octava, en Chillán, Chiguayante, San Pedro de la Paz, Coronel, Concepción, Talcahuano, Los Ángeles y Cabrero.

En la Novena Región se dispone de Sapu en Temuco y Padre Las Casas.

En la Décima en Valdivia, Osorno y Puerto Montt.

Algunos alcaldes se rebelan y otros acatan

La cruzada anti píldora tuvo ecos en ediles de la Alianza, aunque sin unanimidad.

Tres alcaldes ya anunciaron que no permitirán que el fármaco se entregue en los servicios de urgencia primaria de sus comunas. Estos son los RN Marta Ehlers de Lo Barnechea y Manuel José Ossandón, de Puente Alto, y el UDI Roberto Sepúlveda, de Maipú.

Todos argumentan lo mismo: apoyamos la vida y no estamos dispuestos a entregar un fármaco que evite que esta siga.

Ante posibles sanciones por desobedecer el Código Sanitario, aseguran que irían a la cárcel por esos principios. Marta Ehlers dice que en los últimos 11 años 52 mujeres fueron violadas en la comuna, de las cuales el 95% tuvieron y conservaron sus hijos, gracias a un programa especial del municipio. El 5% restante los dio en adopción. Seguiremos apoyando a las mujeres violadas y no les daremos la "píldora del día después" porque la considero abortiva, asegura.

El alcalde Ossandón sostiene que la orden del Gobierno de entregar dicho fármaco es dictatorial y abusiva y que obliga a contradecir principios éticos, morales y religiosos.

Roberto Sepúlveda, de Maipú, recordó que como médico juró defender la vida. Le hago caso a Dios, quien es el autor de la vida y por eso estoy dispuesto a enfrentar a cualquier autoridad que viole los principios de Dios y el derecho a la vida.

Pero la visión no es unánime. Otros alcaldes UDI señalaron que sí la darán cuando se justifique, como la alcaldesa de Renca, Vicky Barahona. Ella es médico y dice que sabe que no es abortiva y que por ende no destruye ninguna vida.

Su par de Recoleta, Gonzalo Cornejo, afirma que hay otras formas de ayudar a una mujer violada, pero no puedo decir que no haré lo que ordena la autoridad, porque después estaremos contraviniendo órdenes en otras áreas y al final tendremos la ley de la selva en los municipios.

Pablo Zalaquett, de La Florida, asegura que dará la píldora sólo a los casos de violación y si la afectada la pide, tal como Minsal. Si es una menor de edad, hará firmar un documento a los padres de que están de acuerdo que la niña tome el medicamento.

El alcalde de La Granja, el DC Claudio Arriagada, reconoce estar complicado: Dios quiera que no tenga que darla porque va contra mis principios éticos y religiosos. Pero también sé que tengo que aplicar la ley.




Herramientas Reducir letras Aumentar letras Enviar Imprimir
El cardenal insistió ayer en su arremetida pública para objetar la entrega de la píldora del día después en los Sapu.  El ministro Pedro García que puso en tema en el tapete tuvo firme respaldo en La Moneda.
El cardenal insistió ayer en su arremetida pública para objetar la entrega de la píldora del día después en los Sapu. El ministro Pedro García que puso en tema en el tapete tuvo firme respaldo en La Moneda.
Foto:Héctor Yañez


[+] Vea más fotos    >>
  • Servicios El Mercurio
  • Suscripciones:
    Suscríbase a El Mercurio vía Internet y acceda a exclusivos descuentos.

    InfoMercurio:
    Todos los artículos publicados en El Mercurio desde 1900.

    Club de Lectores:
    Conozca los beneficios que tenemos para mostrar.

Versión Digital

  • Revistas
    El Mercurio
  • PSU@ElMercurio.com Ediciones Especiales