ESPECTÁCULOS

Sábado 28 de Octubre de 2006

Teatro, cine y televisión:
Adiós a una de las mejores actrices de Chile

Premio Nacional de Arte 1999, María Cánepa falleció ayer en su casa acompañada de su esposo, el actor Juan Cuevas.
Sus restos están siendo velados en la Parroquia de la Vera Cruz, ubicada en el Barrio Lastarria.

EQUIPO DE ESPECTÁCULOS

A eso de las dos de la tarde de ayer, Juan Cuevas bajó del piso quinto del edificio de Merced 349 al subsuelo, para dar la peor y más triste de las noticias a sus vecinos y amigos del teatro La Comedia: a los 84 años y a causa de una falla multisistémica acababa de morir su esposa, la actriz y Premio Nacional de Arte 1999 María Cánepa.

La voz de dolor corrió rápido y, al atardecer, los aplausos de la función de "El grito", la última creación de la compañía Ictus en La Comedia, ya tenían dueña: fueron para María Cánepa, una de las mejores actrices de la historia de Chile.

Ayer su muerte calaba hondo en el mundo artístico. Domingo Tessier, su compañero en el Teatro Experimental, rompió en lágrimas. Y Coca Guazzini, de quien Cánepa decía feliz que le pasaría "el bastón para hacer grandes roles", optó por recordarla en silencio.

Aunque nació en Italia, María Cánepa estaba nacionalizada chilena: llegó al país a los 2 años. Su vocación la llevó a estudiar Servicio Social, profesión que ejerció durante una década en áreas rurales. Paralelamente, Pedro de la Barra la llamó a integrar las filas del Teatro Experimental de la Universidad de Chile. En 1954 optó definitivamente por las tablas.

En el Experimental conoció a Pedro Orthus, su primer marido, y participó en montajes como "Living room", de Graham Greene; "El tío Vania", de Anton Chéjov; "Fuenteovejuna", de Lope de Vega; "Macbeth", de Shakespeare; "Antígona", de Jean Anouilh, y "¿Quién le tiene miedo a Virginia Woolf?".

Sus últimas grandes incursiones en las tablas las realizó bajo la dirección de Fernando González en "Los días felices", de Beckett (1989); Alejandro Castillo, en "Moscas sobre el mármol", de Heiremans (1994), y de Alfredo Castro, en "Hombres oscuros, pies de mármol" (1995).

Pero nunca dejó de lado el teatro social. Tal vez el hito más importante en esa vertiente lo alcanzó como fundadora del Teatro Q. Con Juan Cuevas, Héctor Noguera y José Pineda consiguieron una sala en la parte baja de Santo Domingo, cerca de Lourdes, y llamaron a todos los jóvenes que quisieran estudiar teatro gratuitamente.

También trabajó en teleseries; uno de sus roles más destacados fue el de una madre desquiciada en "Semidiós". Curiosamente sólo hizo una película: "Coronación". "Cuando le propuse el rol ella pensó que era una broma. No se convencía de que estaría en cine", recuerda el director Silvio Caiozzi. Su último oficio fue el de cocinera: en julio de 2001 abrió un restaurante, que debió vender a causa de un cáncer que logró dominar en 2003.

Los restos de María Cánepa fueron llevados ayer a Parroquia de La Vera Cruz, en el barrio Lastarria, donde están siendo velados y mañana, a las 13:00 horas, habrá un responso.

CÁNEPA POR CÁNEPA

"Debuté en 'Deseoso de casarse', de Lope de Rueda. Me dirigió Pedro de la Barra. Recuerdo que estaba aterrada. Éramos tan bisoños que tenía que apuntalarnos. Le digo: 'Tengo la boca seca, me tiemblan las piernas, yo no salgo'. Y me dio un empujón diciendo: 'Ándate al escenario, cabra de mierda'. Tenía 18 años".

"En la cocina italiana se revuelve mucho; hay que tener gran paciencia, pero ese tiempo sirve para pensar y soñar".

Sobre su tercer oficio, la gastronomía

"Estamos desfasados; uno va a ver un espectáculo y de pronto se pregunta si no le están tomando el pelo (...) Espero que esto decante y se produzca algo más sostenible, más serio, con carne y emoción".

Sobre el teatro chileno actual

"No me satisface el camino que lleva. No creo que sea necesario andar pilucha para demostrar que se tiene talento".

Dijo de la TV de hoy

"Es difícil que te ofrezcan un papel. Soy una mujer muy madura. Tendría que ser un rol muy especial. Pero no me siento muy capaz de hacer teatro, me siento un poco debilitada".

Acerca de volver al teatro tras su retiro

SUS COLEGAS DICEN:

"Ella fue la culpable de que yo me dedicara al teatro. Cuando la vi en 'Fuenteovejuna' me encontré con un montaje extraordinario. La admiré toda mi vida y su carrera fue una guía de comportamiento profesional. Su trabajo siempre ha sido magistral; tuvo una devoción por el teatro sin divismo".

Julio Jung, actor

"Es una de las grandes personalidades del teatro chileno. Yo la recuerdo en su rol de Laurencia de 'Fuenteovejuna', en 1952, dirigida por su esposo Pedro Orthous, el más grande director de ese tiempo. Eran grandes maestros, fueron una gran pareja, muy generosos. Recuerdo que las puertas de su casa siempre estuvieron abiertas para todos. Allí conocí a mucha gente, entre ellos a Marcel Marceau".

Fernando González, director.

"Cuando la dirigí en 'Hombres oscuros, pies de mármol', ella fue súper generosa y muy obediente. Para mí fue una lección de vida trabajar con ella. La vi la semana pasada y la invité a ver 'Casa de Muñecas', pero no alcanzó a ir".

Alfredo Castro, director.

"Con María trabajamos mucho juntos, formamos la compañía de teatro Q y antes el Club de los Comediantes. Era una mujer sencilla, una excelente actriz, generosa como persona, abierta y franca".

Héctor Noguera, director.


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María Cánepa tuvo tres oficios: asistente social, actriz y también un poco cocinera. Parte de sus recetas italianas las entregó en el restaurante La Cánepa, que durante un breve tiempo tuvo junto a su marido.
María Cánepa tuvo tres oficios: asistente social, actriz y también un poco cocinera. Parte de sus recetas italianas las entregó en el restaurante La Cánepa, que durante un breve tiempo tuvo junto a su marido.
Foto:EL MERCURIO


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