REVISTA DEL CAMPO

Lunes 31 de Mayo de 2004

GABRIEL ORPHANOPOULOS:
El campeón tiene la palabra

Desde niño, la vida del actual monarca de Chile estuvo ligada a los caballos. Anécdotas, tristezas y alegrías lo han acompañado en su paso por los rodeos. Es Gabriel Orphanopoulos y ésta es su historia junto a las quinchas.

"Todo parte desde muy niño, por la cercanía con la tierra y el campo. Imagínese que a los seis años tuve una parálisis que me dejó más de tres días sin poder mover las piernas. Mientras estaba acostado, lo único que pedí fue a mi yegua, "La Rucia". Y me la tuvieron que amarrar frente a mi pieza en el corredor. Fue el mejor remedio que pude tener.

"El primer rodeo lo corrí a los 15 años. Llevo 35 corriendo.

"Mi padre, pese a ser descendiente de griego -mi abuelo llegó a América a construir el Canal de Panamá y después se vino y construyó el alcantarillado de Antofagasta y el ferrocarril de San Pedro de Alcántara-, era un amante de los caballos. Incluso quiso estudiar Agronomía, pero su padre no lo dejó y tuvo que irse a Derecho.

"De repente me picó el bichito y empecé a competir. A los 15 años me di cuenta que quería seguir. En mi primer rodeo corrí el 'Encachado' y premié.

"En esa época los rodeos eran poéticos: salíamos a las seis de la mañana y llegábamos a las diez. Y eso que eran sólo 31 kilómetros. Pero teníamos que ir echándole agua al camión cada cuatro metros, para que no se nos quedara en panne.

"Después corrí una temporada con Lucho Soto. Seguí con Servando Benavente, un caballero en todo sentido de la palabra, que se aburrió del rodeo profesional y que ahora corre en segunda división.

Entra el bichito

"En la competencia me meto cuando compro al 'Truquero' y al "Trupán'. Y llegaron a Rancagua. Por primera vez caballos míos estaban en el Nacional.

"Pasaron un par de años y en un rodeo en Los Ángeles se lesionó mi compañero, Nicanor Norambuena. En la semana me llamó Mariano Torres, a quien no conocía tanto. 'Usted habla con Mariano Torres - me dijo-. Supe que se cayó don Nica y que no tiene compañero. Si quiere lo acompaño, ya poh, le dije.

"Nos juntamos en Parral. Ganamos una serie y el champion, en nuestro debut como collera. Esto fue en 1988, por ahí.

"Después ganamos en Pitrufquén, en el rodeo más grande de la historia de Chile. Fue un 29 y 30 de diciembre, con mucho calor. Ahí sentí lo que era correr un cuarto toro. Yo miraba para el lado y veía a puros finalistas de Chile. Todos menos yo.

"Nuestra historia está llena de logros. Hemos corrido desde Chiloé a Vallenar. Si sumamos nuestros champions, pasan de 50, en más de 300 rodeos.

"La primera carrera perfecta de Rancagua la hicimos con Torres en 'Salteo' y 'Piguchén' de El Deslinde.

"El año antepasado fue muy triste para nosotros por la muerte del hijo de Mariano. Le dije que no corriéramos más. Esto fue el domingo en el funeral. Me llamó el martes para decirme que corriéramos, pero lejos de Linares.

"Fuimos a Paillaco. Corrí el 'Ahí no más' por primera vez. Premiamos lo que llevábamos y fuimos segundos en la final.

"Ahí le dije a Torres: 'Compañero, ve que vendrían otros domingos con abrazos y alegrías'. Sin duda que lo mandó su hijo del cielo.

"Después le pregunté qué era lo que más quería. Me dijo: 'correr todos los fines de semana'. Y lo hicimos. Estuvimos en 18 rodeos seguidos. Para el aniversario de la muerte de su hijo, estuvimos en Chonchi, donde premiamos, lo pasamos bien y mi compañero se pegó un tremendo suelazo.

Pega el salto

"Yo arreglo mis caballos. Mariano corre solamente. Si él me debería pagar a mí. Es broma. Me llama los martes para preguntarme dónde vamos a ir.

"Al 'Guapetón' lo guardé por una lesión de nacimiento que tiene en la mano. En Villarica nos ganamos el Champion y lo completamos junto al 'Ahí no más'.

"En el clasificatorio de Valdivia nos fue mal el viernes y el sábado. Nos quedaba la última libre del domingo, pero mandé a todos los caballos de vuelta, porque sabía que no premiábamos y no valía la pena seguir gastando al 'Guapetón'. Perdíamos una oportunidad de oro, pero tenía el presentimiento.

"En Los Ángeles no nos alcanzamos a inscribir y estuvimos a punto de irnos. Clasificamos en las libres y fuimos segundos en el Champion.

La gloria de Rancagua

"Me encerré con mis caballos y corté mis demás actividades. Me dediqué a afinar la guitarra.

"En Rancagua corrimos la de Criadores y la de Caballos y no nos fue bien. Tenía mi cabeza puesta en los potros.

"En la serie Potros quedamos a una atajada. Al otro día empatamos y en el apiñadero le dije a Torres: 'No hay para qué ganar, estamos adentro y mañana ganamos'. Y hay testigos.

"El domingo no quise gastar a los potros. Incluso, en el desfile entró el 'Patriotis', es que había que guardar al 'Guapetón'. Eso es estrategia.

"Le dije a Torres que él fuera a la mano. Si llegábamos al tercer animal, yo correría a la mano. Nunca lo habíamos hecho. Después del tercer animal, que quedamos con 21, salimos y le dije a Torres: 'Si se entra con 21, algo va a pasar'. Y entraron con ese puntaje. Ahí la cosa cambió y a Orphanopoulos le salió lo griego y un griego -usted debe saberlo como periodista-, jamás se rinde.

"Le dije a Torres: 'Usted puede y yo también'. Con once empatábamos.

"Viene la carrera perfecta. Nos quedamos mudos y le vi la cara a mi compañero llena de felicidad. Si no éramos primeros, éramos terceros. Me acordé de mis padres, de mi suegro, del hijo de Mariano".

El resto es historia conocida...


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El abrazo de Rancagua. Gabriel Orphanopoulos y Mariano Torres, ante una medialuna
El abrazo de Rancagua. Gabriel Orphanopoulos y Mariano Torres, ante una medialuna "monumental" llena, en el momento exacto en que se coronan campeones.
Foto:Mario Muñoz
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