WIKÉN

Viernes 30 de Abril de 2004

Carolina tiene algo que contarte

La conductora de "Medianoche" dice que Chile está cambiando, y disfruta del privilegio de ser ella quien dé la noticia.

Francisco Aravena F.

Carolina Urrejola compite con el sueño de muchos chilenos. No sólo con Marlen Olivari, mujer con la que seguramente muchos soñarán y que acapara sintonía desde el feudo de Kike Morandé en un canal amigo, sino también con el sueño-sueño, ése que hace que un televidente que tenga sintonizado TVN a la hora de "Medianoche" bostece como un león aburrido en el zoológico, tome el control remoto y ¡Off! buenas noches los pastores, que mañana hay que trabajar.

Claro, Carolina lo tiene muy claro. Son las leyes de la tele y ella, televita confesa desde siempre, las asume y las juega y las quiere dominar. Porque Carolina es mujer de grandes ambiciones, de grandes causas, de grandes planes, de grandes compromisos y de grandes esperanzas.

"Si Kike Morandé está con Marlen Olivari, yo tengo la humilde aspiración de que alguno de sus televidentes decida quedarse con la entrevista política que estamos llevando adelante. Y si para eso tengo que utilizar algunas armas que tienen que ver con... eeee... la pinta, o con la seducción, encantada las uso". Glup. "O sea, si yo tengo algunos atributos que tienen que ver con la voluptuosidad, no tengo ningún problema en hacer que esos atributos se noten, porque yo entiendo, y no tiene nada que ver con la frivolidad, que al público hay que conquistarlo, y uno puede conquistarlo también con las noticias, y para eso todas las armas valen".

Glup.

CAROLINA ENTIENDE. Entiende la ley de la tele, la ley del mercado y la ley de Televisión Nacional, entre otras cosas. Quizá porque entiende tanto y entiende tan bien de qué se trata todo es que es la persona perfecta para convertirse en la cara de ese Chile que TVN promociona en la continuidad de su nueva imagen corporativa: ése donde los hombres planchan y los niños se ríen de algo que no tenemos muy claro, pero se ríen. Por mientras, Carolina es una de las caras-símbolo de algo más concreto: las nuevas noticias, el nuevo "24 horas", el proyecto que puso en marcha Verónica López a su llegada a la dirección de prensa del canal estatal y que jubiló oficialmente a los esquizofrénicos años 90 al poner fin a la era Bernardo-Cecilia.

"Es un proyecto que tiene una ambición no desmedida pero sí profunda", dice Carolina, con la camiseta bien puesta. "Cuando hay un cambio en la propuesta uno tiene que tener conciencia de que al espectador le cuesta acostumbrarse. Cuando cambias música característica, conductores, set y lo más fundamental, la pauta, son una serie de elementos que a la gente, en un medio audiovisual como es la tele, le cuesta asimilar. Y considerando esos factores, y para llevar un mes y medio, creo que la respuesta ha sido todo bien".

- Que la teleserie les entregue 30 puntos y que luego gane "Teletrece", no parece un éxito...

- Es que yo creo que la competencia de los noticieros está más entretenida que nunca. Creo que la preocupación por el producto es mayor que nunca. En ese sentido es positiva la innovación; cuando innova uno, los otros se renuevan, y eso es un poco lo que ha pasado. La audiencia también es súper impredecible, aunque sea un cliché. Pero creo que sentirse derrotado porque una teleserie te entrega 40 puntos y tú no ganas todos los días es bien básico, y es bien pobre un análisis de ese tipo. Por lo mismo que te decía: la cantidad de factores, la innovación que tiene que permear a un televidente acostumbrado a otro modo, hace que no sea tan fácil, tan instantáneo. Yo sí considero que la pelea en el rating de los noticieros no debiera ser tan encarnizada y feroz como la de los programas de entretención.

- ¿Qué opinas de la sanción de la semana pasada de la Comisión de Ética de los medios a Canal 13 por la entrevista a Gema Bueno?

- Yo creo que es peligroso que ciertos organismos se arroguen la representatividad de todos los medios de comunicación y de todos los periodistas sin modernizarse. Yo no creo en medios de comunicación que gratuitamente aceptan testimonios que no son confirmables o que pueden carecer de toda validez. No creo que sea el caso de Canal 13. Por ejemplo, en Estados Unidos, después del ataque a las Torres Gemelas hubo una versión oficial, que fue la del gobierno de Bush. Pero hoy día vemos cómo esa versión se desmorona. Y los medios no por eso tenían que haberse inhabilitado de informar lo que decían Condolezza Rice o Donald Rumsfeld o Colin Powell o el mismo Bush.

"Si al Canal 13 le pareció que ese testimonio era válido y lo consultó y lo rechequeó e incluso lo llevó a las instancias directivas del canal y todos esos controles accedieron, me parece que hasta ahí llega la responsabilidad del departamento de prensa. Ahora, que se vea tiempo después que esa investigación o ese testimonio no habría sido válido, claro, da para un mea culpa, da para una autocrítica de los medios en general con este caso, para todos los medios que han estado en esto siete meses y no han logrado nada concreto, en términos judiciales. Pero no da para satanizar a los medios de comunicación en este caso. Creo que la prensa es muy distinta a lo que era hace unos años, y eso el ciudadano común lo agradece. No creo en que estos organismos que velan por el correcto funcionamiento de tal o cual cosa emitan juicios tan categóricos sobre algo que está en permanente evolución y movimiento, que es el acercamiento a este tipo de noticias fuertes y que no nos había tocado ver nunca".

- ¿Cómo vivieron en el departamento de prensa de TVN el momento en que Canal 13 sale con este golpe?

- Mmm. Por lo mismo que te dije que ha sido tan iniciático para la prensa el caso Spiniak, yo creo que no cabe mucho la pica porque el otro tuvo el golpe. Creo que hubo asombro, desconcierto, pero por la calidad del testimonio, del producto periodístico que ahí se mostró. Creo que en ese sentido los medios de alguna forma están hermanados en esto. Y de hecho cuando ocurre lo del juez Calvo y Chilevisión, más allá de apoyo cerrado y explícito, siento que sí hubo una solidaridad, porque la iniciación la estábamos viviendo todos.

- ¿Y crees que semejante sentimiento de hermandad se vio cuando la acusación estaba sobre TVN y cuando se despidió a Mario Aguilera y cuando fueron a requisarles los videos?

- Es que sabes, que yo creo que no es bueno esperar que los otros cierren filas cuando pasan cosas como ésta, porque en la práctica no es así. Creo que los intereses personales finalmente prevalecen por sobre los colectivos, yo creo que es un signo de los tiempos y no creo que sea necesariamente criticable. Yo no voy a hacer un juicio porque alguien no viene y me defiende cuando yo siento que la acusación es contra mí".

"La situación de TVN y del departamento de prensa es netamente distinta a la de los otros canales (por ser el canal estatal). Y en ese sentido no era esperable una reacción colectiva, porque finalmente las condiciones de trabajo son distintas".

CAROLINA ES DE HOY porque ayer no podría haber sido. Ayer, Carolina Urrejola habría sido víctima del efecto Consuelo Saavedra, ése que nace de aquella sorpresa profundamente machista del medio: Oh, hay una mujer atractiva, inteligente, femenina, muy informada y buena para hacer entrevistas ¡y eso que es mujer! ¡qué notición! Ayer, Consuelo Saavedra era noticia porque el entorno esperaba otra cosa de una mujer periodista. Y todas las demás eran noticia porque querían ser Consuelo Saavedra.

Antes de ayer, peor aún. Antes de ayer era la era de "si quieres ser seria, evita el escote, vístete de traje y que no vaya a pensar yo que me estás coqueteando".

Hoy, en cambio, es tiempo de Carolina Urrejola, es tiempo de "no necesito disfrazarme de hombre para ser seria" y tiempo de "yo no tengo la intención de diferenciarme o de parecerme" (aunque aclara que Consuelo Saavedra es "una ídola" para ella, y que el otro día la saludó por primera vez y se puso a sudar de puro nervio). Aunque aquel prejuicio machista aún persiste en grupos "representativos del viejo Chile", dice ella. "Para algunos sigue siendo una novedad y se extrañan y se sorprenden cuando uno se sienta al frente de ellos y dicen ¿tú me vas a entrevistar?".

- Siempre me imagino que cuando terminas una entrevista con los políticos y salen de cámara, ellos tratan de "niñearte", entre frescos y condescendientes ¿se da eso?

- Absolutamente, como en todos los ámbitos de la vida en Chile. O sea, estamos en una etapa de verdadera transición cultural, y yo creo que si me peleara con ese tipo de reacciones, con un senador que tiene un trato conmigo como de abuelo a nieta, o de suegro a nuera, si eso me diera monos, creo que estaría equivocando el camino, porque creo que es necesario entender que ese es el estado de las cosas. Y respecto de los que tratan de fresquear, nada, me parecen unos losers. Creo que el entrevistado que se trata de pasar de listo habla de lo peor del sexismo que todavía prevalece. Tampoco me voy demasiado en mala, trato de que no me afecte.

LOS GENES SON EXPLICACIÓN RECURRENTE en las respuestas de Carolina. Dice que es "genéticamente camiseteada", que se compromete a fondo con las cosas que hace. Se nota cuando habla con pasión de los dos años en los que trabajó en una ONG dependiente de Naciones Unidas. Cuando habla de su paso como editora periodística y luego coanimadora de "El interruptor", el show de noticias de Vía X conducido por su amigo José Miguel Villouta, ahí está de nuevo. Vaya pasión (y quizá un dejo de nostalgia). Y cuando habla de su trabajo, muy presente en su agenda diaria, como la voz de radio Concierto (Carolina, dicho sea de paso, es dueña de la mejor voz del dial FM). Y claro, cuando habla de "24 horas", de noticias, de periodismo, destila pasión. Y, por supuesto, cuando habla de su hija Emilia, de 9 años.

También dice que algo genético hay en su afición por la política: uno de sus abuelos fue intendente en el gobierno de Frei Montalva, otro fue abogado del INP, una abuela fue regidora. Su tía Marcia Scantlebury - editora de cultura y sociedad que llegó a "24 horas" después que Carolina- es para ella "un ejemplo de cómo hacer periodismo comprometido y vivir para contarlo".

Y aunque no lo diga en términos genéticos, el factor herencia se nota también cuando ella habla de su relación con la televisión: su madre, Patricia Scantlebury, trabajó en producción en TVN y fue libretista de los programas infantiles del momento, "Ya somos amigos" y "La cafetera voladora". Carolina Urrejola conoció los estudios de Televisión Nacionaldesde muy chica. Estuvo con Florcita Motuda cuando éste era el buzón preguntón. Y también - afírmense- estuvo sentada en las piernas de Raquel Argandoña en el set de "60 minutos" .

Eran otros tiempos. Era otro Chile.


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Foto:Carla Pinilla


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