REPORTAJES

Domingo 10 de Noviembre de 2002

CLAUDIA MIRALLES. Jefa del gabinete del ministro:
El poder detrás de Artaza

Desde que explotó el caso de la fiesta de los 28 millones de pesos, el nombre de la jefa de gabinete de Osvaldo Artaza, Claudia Miralles, ha estado en cuestionamiento. Si bien el ministro le dio su apoyo, al interior de la secretaría se vive un clima de "caza de brujas" donde los más perjudicados serían quienes no comulgan con el estilo ni con la línea política de la mujer que lleva las riendas en Salud.
MARIELA HERRERA MUZIO

La, para muchos, sobrevalorada celebración de los 50 años del Servicio Nacional de Salud destapó un conflicto interno que vive el Minsal y que tiene como a uno de sus protagonistas a la jefa de gabinete de Artaza, Claudia Miralles Abarca. Conflicto que ha ido in crecendo pasando de una situación casi de comidillo propia de una repartición pública, llegando a convertirse en una abierta lucha más que multipartidista, multisectorial: se pelean los cercanos a la tendencia "colorina" con los demás decé. Luchan también las fuerza del PPD versus una hoy poderosa DC en Salud. Y chocan, por último, los hombres cercanos al cerebro de la Reforma, el doctor Hernán Sandoval - que ganaron una batalla al lograr la subsecretaría con Antonio Infante- contra las huestes de Artaza.

Diversos funcionarios - reservándose los nombres- describen el actual ánimo que se vive en la cartera ubicada en Mac Iver: "el ambiente está insoportable para trabajar"; "hay que caminar con la espalda pegada en la pared para no recibir puñaladas"; "existe una caza de brujas, no se puede conversar con nadie, ya no se sabe en quién confiar".

La jefa de gabinete, a través de la jefa de prensa del Ministerio, se negó a conversar con este medio.

Mentiras verdaderas

Si bien Salud no se caracteriza por ser precisamente una taza de leche, cuentan que este ambiente se enrareció más cuando la jefa de gabinete comenzó a tener, dicen, un sobredimensionado poder para su cargo y realizó una serie de cambios en la cartera. El tema se agudizó con el tema de la fiesta de los 28 millones que contó con su visto bueno. Pero allí las cosas se empiezan a enredar con las informaciones que han salido en la prensa las últimas semanas.

De partida, se habló que Miralles fue la persona responsable del comentado ágape, pero resulta que en documentos publicados por el diario electrónico "El Mostrador", las firmas del ex subsecretario Navarrete y del Ministro Artaza se leen perfectamente en la autorización para los pagos a la productora "A2", propiedad de Osvaldo Aguiló, hermano del diputado socialista.

Se dijo también que la cuestionada funcionaria es "simpatizante de la DC y cercana al sector colorín". Resulta que fuentes confiables de dicho sector del partido niegan tal aseveración. Ella no es militante decé, y menos puede ser cercana a una corriente en particular. De hecho, los mayores representantes de "los colorines" la conocen por su trabajo en el gabinete de salud, pero niegan cualquier poder de articuladora política como se le ha querido colgar. Lo que no quita que ella reme para ese sector.

Pero de que es polémica, lo es.

Su estilo"avasallador" y su "adecuación" a las fuerzas políticas de turno generan anticuerpos entre quienes deben trabajar con ella.

Miralles ha recorrido los distintos colores del arco iris de la izquierda y centro izquierda. Simpatizó con el PC cuando estudiaba Trabajo Social en el Instituto Profesional de Santiago
- pero no al nivel de militar o destacarse por algún liderazgo, según recuerdan dirigentes estudiantiles de los 80- . Durante los 90 su mirada se fue hacia el sector PPD-PS (cuando se desempeñó en el Ministerio de Economía y luego como jefa de gabinete del socialista Oscar Landerretche en la Comisión Nacional de Energía) y hoy se identifica con la DC "colorina".

Acusan a esta jefa de gabinete, que bordea los 40, que su movilidad partidista no se debe a cuestionamientos ideológicos, sino más bien a una "actitud acomodaticia de acuerdo a quien tenga como jefe", dice una fuente dentro del Ministerio. Resulta que por su perfil de "independiente" La Moneda le dio el visto bueno cuando el ex diputado decé y hoy director de Chile Barrios, Andrés Palma (que la conoció en San Joaquín cuando trabajó con Ramón Farías), sugirió su nombre para que secundara a Artaza cuando salió del mismo puesto Carolina Rojas, quien hoy está a la cabeza de la Central de Abastecimientos del Sistema Nacional de Servicios de Salud.

Pero para La Moneda hoy el asunto se está complicando porque la ansiada independencia que se quería se ha volcado a una mirada demasiado cercana a la DC.

Trabaja de manera muy cercana con un grupo de militantes del partido de calle Alameda
- algunos recientemente nombrados en algún cargo en el Minsal por su sugerencia- que son quienes verdaderamente llevan las riendas de las políticas internas en la cartera, siendo Miralles una operadora de aquellas directrices. Ellos son: Pedro García, Humberto Burotto, Luis Hormazábal, Santiago Venegas, Jaime del Canto, y, en menor medida, Manuel Inostroza. Si bien es PPD, aparece cercano también a ella, Jorge Insunza.

Claro que también esto tiene su lógica porque con un Ministro instalado en su sillón con un papel comunicacional, una subsecretaría viendo los asuntos del día a día, el poder político se lo lleva con creces la Miralles. Fue esto lo que hizo que chocara con los funcionarios que no compartían esta visión.

Los afectados la describen: "ella decide todo", "no media las cosas, es avasalladora, muy soberbia". Si bien estas críticas son por no compartir su forma de trabajo, lo que puede sonar como la del "picado" por no ser del gusto de la "jefa", el punto que molesta es que las autoridades del sector son quienes le dieron ese poder y con el objetivo de llegar a "ordenar la casa " se echó un importante grupo de enemigos encima. Lo irónico, como se ha visto en los últimos días, la "casa" no había demostrado tanto desorden como el de ahora.

Quien fuera su jefe en el gobierno de Frei, Landerretche tiene una opinión distinta a la de sus críticos: "La Claudia es una persona jugada, muy leal, es de una excelente estirpe y trabajó muy bien cuando enfrentamos la crisis en el tema eléctrico. Además tiene una buena empatía con la gente". Con ella puso una oficina de consultorías "Landerretche & Miralles Asociados Ltda" que duró algunos años hasta que la asistente social se fue a trabajar a Terra.

El director de un hospital y cercano a ella, que prefiere no dar su nombre, la describe como alguien "muy ejecutiva, trabaja harto, su llegada significó un cambio beneficioso para el ministro".

Juicio que no comparten quienes hoy trabajan con ella. No la culpan, la ven como una víctima en el sentido que debió asumir un papel político muy fuerte debido a la carencia de éste que tiene Artaza.

Pero no le perdonan que, con ese "encargo", se mueva con toda una maquinaria. Claro que es sólo dentro del Minsal, no a nivel de partidos. De hecho, si bien es cierto que trabajó en la hoy inexistente Fundación Millahue, de Andrés Zaldívar, no era gravitante en la política. Cuentan quienes vivieron ese momento que incluso no era de toda la confianza del senador por tener ella mayor simpatía con una izquierda más dura. Cuando se acaba la fundación, la gente del presidente del Senado le pierde la pista y sólo vuelven a saber de ella cuando llega a trabajar con Landerretche.

¿Quién es realmente?

Dentro del Ministerio, Miralles se arroga el papel de ser el "puente" entre la cartera y los legisladores, especialmente para el tratamiento del tema de la reforma. Y habría sido estrategia de ella y del mismo Artaza, el frustrado intento de ir a paso lento con los temas de la reforma, para no entrar en conflicto con los gremios.

En las negociaciones Minsal-parlamentarios de cada martes en la tarde, ella aparece como una simple jefa de gabinete encargada de repartir los papeles y rara vez saca la voz, pero cuentan que, en realidad, en gran medida es el cerebro de lo que allí se conversa.

La quitada de piso a la estrategia de Artaza y Miralles por parte de La Moneda (al ponerle urgencia legislativa al Auge), sumado a la famosa fiesta y al poco criterioso despido del jefe de presupuesto - y muy cercano a Artaza- José Miguel Arellano, por resistirse dar el pase al suculento cheque para la empresa del hermano de Aguiló, hacen que el rumor de la salida de Miralles suene cada vez más fuerte a pesar del apoyo que aún le presta el Ministro.

Eso sí, al contrario de lo que pueda creerse, no jugará en contra suyo la denuncia de diputados UDI, que dijeron que Miralles recibió $3.400.000 por una "jornada de conocimiento del gabinete regional" en la Intendencia de la VIII Región. Esto porque la Contraloría regional la absolvió de "eventuales irregularidades en los honorarios".

Con los gremios su relación es distinta a la que, dicen, mantiene con los parlamentarios. Si con éstos es de carácter negociador, con los primeros es más bien de choque, de ahí las diferencias con Hernán Sepúlveda, funcionario que era partidario de una política de más entendimientos con ellos. Por esta diferencia de criterios, a Sepúlveda le disminuyó sus atribuciones y recién ahora está retomando, en parte, el papel que cumplía.

Fuerte crítica interna le ha llegado también por su sueldo. Pese al ajuste de remuneraciones en el que se ha embarcado, las de ella siguen iguales. Junto al millón 500 mil pesos que recibe por ser grado 2 se le suma un honorario extra de un un millón 400 mil pesos. Dicen cercanos al Minsal, que su remuneración es una de las más altas, incluso superior a la del Ministro.

Todas estas situaciones se suman al difícil escenario que se le presenta a Artaza, que en lo comunicacional - su fuerte- le queda poco capital para girar.

CONFLICTO DE INTERESES

La otra resaca

La ya tristemente célebre conmemoración de los 50 años del desaparecido Servicio Nacional de Salud, que provocó un gran escándalo por los 28 millones de pesos que costó, sigue generando comentarios dentro del oficialismo.

Algunos legisladores consideran que fue inadecuado que la producción de la fiesta se le haya adjudicado a la empresa "A2 Diseñadores", que es propiedad de un hermano del diputado Sergio Aguiló (PS), quien es miembro de la comisión de salud de la Cámara.

Un personero que ha seguido de cerca las negociaciones entre el Ministerio de Salud y los parlamentarios de dicha instancia legislativa testimonia que durante el proceso el diputado Aguiló "ha mantenido una actitud independiente, sin sumarse a la postura del ministro Artaza" y que por eso han debido hacer esfuerzos por alinearlo, ya que su voto es muy importante para el éxito del proyecto. Es en ese contexto que se ha cuestionado el contrato del Minsal con "A2 Diseñadores". A juicio de fuentes concertacionistas, este hecho podría entrar en el ámbito del conflicto de intereses. "Aquí no hay nada ilegal, pero no se ve bien que una autoridad firme un contrato millonario con el hermano de un diputado al cual debe convencer de votar de un determinado modo", asegura un colaborador de uno de los miembros de la comisión de salud.


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Artaza en lo comunicacional, la subsecretaría viendo el
Artaza en lo comunicacional, la subsecretaría viendo el "día a día", y Claudia Miralles llevando la voz cantante en lo que a política se refiere.
Foto:Juan Francisco Somalo


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