REPORTAJES

Domingo 13 de Enero de 2008

El hombre clave del "Segundo Tiempo":
Edmundo Pérez Yoma en el timón del Gobierno

Amigos y familiares hablan del nuevo ministro. Sus gustos, costumbres, mañas y virtudes. Todos convencidos de que nadie lo pasará a llevar y que le dará una nueva conducción política al Gobierno.

Raquel Correa

Hacía tanto calor la tarde del martes, que él y su mujer decidieron refrescarse en la piscina del amplio y hermoso jardín de su casa en Vitacura. Pasaban los días, las horas y los minutos y no se recibía llamado alguno desde La Moneda. Para nadie era un secreto que Edmundo Pérez Yoma era el "top one" de los nombres para suceder a Belisario Velasco en el Ministerio del Interior, pero...

Como todos esos días, su celular sonaba a cada rato. Amigos y periodistas, indagando noticias. "No he recibido ninguna llamada... Si sí, sí y si no, no", contestaba él, aparentemente tranquilo.

De pronto, no fue el celular, sino el teléfono fijo el que sonó. Eran las 18:10. Lo atendió la "nana" nueva. Él tomó el auricular, habló unos minutos y salió al jardín.

-Soy ministro. Y me tengo que ir a La Moneda-, le dijo a su señora, Paz Vergara Larraín, una mujer suave y tan tranquila, que le hace honor a su nombre y que, por primera vez, quiso acompañarlo al juramento.

La "Negra" -como le dice él- no se sorprendió. "Mundo estaba feliz", comenta quien ha compartido con él más de cuatro décadas. Se vistieron rápidamente y partieron. "Yo lo noté muy contento -dice ella- y pienso que es muy bueno para el Gobierno de la Michelle. Él tiene una claridad increíble, no se va por las ramas. No se enreda".

De sonrisa fácil y carcajadas sonoras, el Jefe del Gabinete tiene una familia muy unida: 6 hijos -sólo queda soltero el menor- 14 nietos y 2 más por venir. Para él -que tiene 9 hermanos- el familión es lo más natural.

Ministro y diplomático, en su vida no todo ha sido color rosa. El 8 de junio de 1971 sufrió el brutal asesinato de su padre, el ex ministro de Defensa, Edmundo Pérez Zujovic, cometido por extremistas de izquierda. Él -que no es abogado ni ingeniero como suele repetirse- se encontraba en la oficina que compartía con su padre. Partió, manejando su auto -prueba de su temple- hasta el lugar de la tragedia.

Ahora, su primer encargo a su antigua oficina fue que le enviaran la foto de su padre con Frei Montalva y la suya con Frei Ruiz-Tagle, ambos en la carroza Beaumont de las tradicionales paradas militares.

Entre sus hobbies está ir a Curaumilla, al lado de Laguna Verde, Valparaíso, para ocupar una cabaña que ha ido creciendo con la familia. Ahí practica deportes náuticos. Para febrero planeaba vacaciones en la casa de Huelmo, por Puerto Montt. Seguramente, se quedará con las ganas.

Yoga sin pasteles

La historia sentimental del nuevo Jefe de Gabinete es original. Sus padres tenían casa en Algarrobo; pero ellos pasaron años veraneando donde mismo, sin conocerse. Hasta el 10 de enero de 1965. Fue amor a primera vista. Se casaron 10 meses después.

Como le carga tenderse en la arena, un día la "Negra" le sugirió pasear en el famoso "yate" de Salvador Allende ("El huaso marino"). Le gustó tanto, que se esforzó hasta tener su propio bote Sabot, el "Creolady", chiquitito, con forma de zueco. El actual, en cambio, es un crucero. Se llama "Valentina". Lo compró de segunda mano y la tradición manda conservar los nombres originales. En él cabe la familia completa, con Pérez Yoma al timón, como se espera que esté ahora en el gabinete.

Goloso, pero se cuida el peso. Le encanta la comida árabe. Su madre, hija de libaneses, conservó esa tradición. Moderado para beber, prefiere el tinto y, de vez en cuando, whisky. Toma café descafeinado y -si bien sus postres preferidos son helados, cremas y frutas- ahora el azúcar está desterrada de su mesa, porque sufre de diabetes.

Ex alumno del Saint George, de misa dominical en los Padres Franceses, manda a hacer su ropa sobre medida a Gerardo Polette, de la sastrería Pinaud. Preocupado de su persona, hace una década se operó de la vista y desterró los gruesos lentes. Un par de meses atrás tomó clases de yoga, algo sorprendente considerando lo hiperkinético que es.

La espada de Pinochet y el primer sueldo

DC de toda la vida, tiene muy buena relación con Soledad Alvear, con quien trabajó en el gabinete de Frei y de la cual fue subordinado -como Embajador en Buenos Aires y Cónsul en Bolivia- siendo ella Canciller. No es ningún secreto que "la Chol" lo apoyó como nuevo ministro del Interior.

Laurita Palacios, su secretaria desde hace 36 años, destaca:

"Es tan pragmático, que puede caerse el mundo, y él hace todo lo posible por resolver el problema; pero, si no se puede hoy, hay que esperar hasta mañana. Sencillamente se desconecta y espera. Hace mil cosas, siempre se acuerda de todo, pero sabe delegar".

En el living de su casa conserva la espada -réplica de la de O"Higgins- que le regaló Pinochet. Empuñadura nacarada, vaina de bronce. Y no ha querido "arriar" la bandera de Defensa que tiene en ese mismo rincón. Otra de sus curiosidades es un cuadrito enmarcado con un billete de $1.000 y otro de $100 con la inscripción "Primer sueldo de Edmundo hijo. Enero 1955".

Relajado, duerme bien y quienes lo conocen coinciden en destacar, en primer lugar, su franqueza. También un sentido del humor extraordinario. Confiable, buen amigo, cálido, inteligente, de carácter fuerte.

Su mujer ratifica su fama de polvorita:

"Reacciona con una rapidez impresionante. Cuando se enoja, grita fuerte, pero se le pasa rápido".

Su secretaria respalda lo de polvorita, pero acota:

"Cuando cabro, era espantoso; con los años se le ha ido quitando".

Sus muchos y buenos amigos, lo califican de "gruñón" y "súper machista".

Ahora que llevará las riendas del gabinete, se preguntan cómo se entenderá con el Ministro Vidal, con quien trabajó en TVN. Observadores sentencian:

"Cada uno sabe cuál es su rol y logró entenderse con Pinochet...".

Su mujer agrega:

"El jefe de gabinete es Edmundo y él tiene que dar el rumbo".

Directo y nada "florentino"

Ministro de Defensa de Frei en dos períodos -en tiempos nada fáciles- se llevó muy bien con Pinochet que, si bien había dejado la banda presidencial, seguía a la cabeza del Ejército. A fines del año 1997, preparando su propio retiro, admitió:

-Hablo elogiosamente del general Pinochet en los temas que me toca tratar con él. Ha sido jerarquizado, subordinado y, en definitiva, ha acatado siempre las instrucciones que se dan desde este ministerio.

Incluso lo definió como "un buen asesor militar. En ese campo hemos tenido una muy buena relación y resuelto temas muy delicados como el de su propia sucesión".

En esa época, Jorge Burgos (que era subsecretario de Guerra) fue testigo de un hecho histórico. Ocurrió en 1995, cuando la Suprema condenó a Contreras y Espinoza por homicidio calificado, tras la investigación de Bañados por el asesinato de Letelier. Contreras, ya en retiro, estaba en su fundo en Fresia ("El Viejo Roble"). Escapó al Regimiento Sangra. De ahí, al Hospital de la Armada, en Talcahuano.

El vicepresidente de la DC recuerda:

"Pinochet llamó a Edmundo y le dijo que los generales estaban reunidos en Lo Curro y querían que él fuera. No era habitual que el ministro se desplazara a Lo Curro, pero lo hizo".

Y, delante de todos los generales de la guarnición de Santiago, le dijo a Pinochet con voz firme:

-Las órdenes judiciales se cumplen, general, no se discuten.

Luego argumentó:

-Lo único que importa es que han sido condenados por la Corte Suprema, en un proceso de acuerdo con la Constitución.

Finalmente, los sentenciados quedaron en la cárcel, lo que dio pie a una reunión-protesta pública de oficiales conocida como "El Picnic de Punta Peuco".

Un ex ministro muy cercano a él refiere:

-Su relación con Pinochet era franca. Se supo imponer. Le atribuyen que es muy bruto, pero es bastante fino para manejar situaciones difíciles.

Miembros del llamado "círculo de hierro" de Frei mantienen una relación amistosa. Los jueves se juntan a comer. Antes, en el München de El Bosque. Desde hace un tiempo, en el restorán del Centro Vasco (Vicuña Mackenna 547).

Burgos opina:

-Edmundo es muy directo. Su principal virtud es no ser florentino. Uno siempre sabe que lo que dice es lo que piensa. Y claro, a veces hay mejores formas de decirlo -se ríe-. En el Ministerio tuvimos una muy buena relación y algunos desencuentros. Por ejemplo, discutimos sobre la dependencia de Carabineros e Investigaciones. Yo era partidario del cambio, él argumentaba que había 20 temas más urgentes.

Quienes han trabajado con él, comentan que "la peor hora para hablar con Edmundo es después de almuerzo. Entre las 15 y 15:30 es mejor dejarlo reposar". E insisten en su sentido del humor. "También es capaz de reírse de sí mismo", acotan. Y destacan que le gusta trabajar en equipo y que también sabe escuchar.

PAZ VERGARA LARRAÍN, SU SEÑORA:

"Yo lo noté muy contento con el nombramiento. Pienso que es muy bueno para el Gobierno de Michelle. El tiene una claridad increíble, no se va por las ramas. No se enreda".




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Amor fulminante El día de su matrimonio con Paz Vergara Larraín. Se casaron apenas a los 10 meses de conocerse.
Amor fulminante El día de su matrimonio con Paz Vergara Larraín. Se casaron apenas a los 10 meses de conocerse.
Foto:El Mercurio


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