EDITORIAL

Viernes 14 de Noviembre de 2008

Reina Isabel II en Chile


Señor Director:

Del 11 al l8 de noviembre de 1968, Su Majestad Isabel II, reina de Gran Bretaña, acompañada de Su Alteza Real el duque de Edimburgo, realizó una visita oficial a Chile, que provocó enorme expectación pública. El Palacio Cousiño, preparado para recibirla con todos los honores, se quemó parcialmente pocos días antes de la llegada y sólo la frenética actividad del jefe de protocolo, embajador Mariano Fontecilla, logró que el hoy desaparecido Hotel Carrera pudiese albergar a tan ilustres visitantes.

El fervor popular en torno a cada actividad de la reina superó todo lo esperado. Cuando visitó la Escuela Inglaterra, el pueblo de Santiago obligó a los vehículos que se dirigían por la Alameda hacia el poniente a reducir su velocidad. La muchedumbre quería verla de cerca, la vitoreaba constantemente y le lanzaban flores. La reina apreció esas manifestaciones espontáneas y quería saber qué le decía la gente. El desplazamiento se efectuaba en automóviles abiertos, sin más protección que una discreta patrulla policial.

En Valparaíso, cuando visitó el Arco Británico, la multitud sobrepasó la barrera policial y la presión sobre la reina y su entorno se hizo insostenible.

La reina fue recibida por el Congreso Nacional, reunido en sesión conjunta, y por el pleno de la Corte Suprema; visitó diversas instituciones inglesas; la Escuela Naval le presentó un perfecto "Tatoo" (ejercicio de entrenamiento) y Carabineros, su inolvidable "Cuadro Verde". En el Club Hípico presenció el Clásico Isabel II. Previo a la carrera, con ojo experto, examinó los ejemplares que participarían en ella. Finalmente, dos hermosos días la acompañaron en Antumalal, donde descansó de sus intensas jornadas protocolares.

Chile ofreció a Isabel II lo mejor que tenía y se lo entregó con sencillez y sobriedad, rasgos característicos de nuestra nación. La personalidad del Presidente Frei Montalva produjo un impacto profundo y perdurable en la reina. Igualmente, la del canciller Gabriel Valdés. Su visita merece ser recordada, pues constituyó un hito trascendental en la siempre estrecha y beneficiosa relación chileno-británica.

PABLO VALDÉS PHILLIPS, CVO
Edecán de Su Majestad


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