PORTADA

Domingo 12 de Marzo de 2000

ENRIQUE MARSHALL:
Al Otro Lado Del Mesón

La designación de este introvertido economista como superintendente de Bancos dejó más que conforme al sistema financiero.
Por Sandra Novoa

Los seis años que Enrique Marshall Rivera (48) pasó detrás del mesón, como gerente internacional de los bancos OHiggins y Santiago, dan a los empresarios de la industria financiera confianza sobre lo que será su gestión frente a la Superintendencia que vigila a esta industria. Después de todo, conoció de primera mano las críticas a la autoridad y quizá hasta las compartió.

También cabe pensar que fue su experiencia como banquero lo que llevó a las autoridades del nuevo gobierno a optar por su nombre. Y más precisamente el conocimiento de un banco, el Santiago, por cuanto les permitirá saber si efectivamente por ese lado el BSCH puede reducir su participación de mercado, ya que la desconcentración del grupo español es uno de los temas pendientes que dejó la administración Frei en este ámbito y al que Marshall deberá dedicar bastante tiempo.

Sin embargo, en círculos cercanos al nuevo equipo económico desvirtúan una "tesis tan conspirativa", y aseguran que ese factor no pesó en el nombramiento. Aunque admiten que puede contribuir a desempantanar un asunto que está generando ruidos en el sistema financiero.

Es precisamente su paso por el Santiago, lo que marca quizás el único cuestionamiento que podría hacerse a su nominación. Sin lugar a dudas, uno de sus principales desafíos será mostrar independencia de juicio ante este caso que por lejos fue el más polémico en la banca el año pasado.

Una familia de mateos y cultivadores del bajo perfil

El paso de Marshall por el sector privado fue un paréntesis para quien es parte de una saga familiar vinculada a la actividad financiera en el ámbito público.

Su padre, abogado, se desempeñó como intendente de Bancos entre 1964 y 1969 y como superintendente en dos ocasiones (la primera, a la misma edad en que asumirá su hijo, desde mediados de 1969 hasta fines del 70, y la segunda entre septiembre del 73 y mediados del 74). Su tío Jorge Marshall Silva ocupó la gerencia del Departamento de Estudios del Banco Central entre 1959 y 1974; y su hermano, Jorge Marshall Rivera es vicepresidente del Banco Central y ex ministro de Economía.

El mismo tiene una vasta trayectoria previa en organismos del Estado: fue intendente de Bancos y gerente general del Banco Central.

Quienes lo conocen dicen que sus características lo convierten en un inmejorable exponente del "perfil Marshall": mateo, introvertido, cultivador del bajo perfil, riguroso, muy correcto, sensato y buena gente.

El "Quico", como le dicen sus más cercanos, es el mayor de siete hermanos - seis hombres y una mujer- y siempre ha ejercido ese rol. De hecho, los otros miembros del clan afirman que sus opiniones pesan más que un séptimo al interior de la familia.

Estudió en el Liceo Alemán, siguiendo la huella de las generaciones anteriores. Pero cursó las humanidades en el San Ignacio de Alonso Ovalle, porque uno de sus dos tíos jesuitas asumió como prefecto del colegio en esa época.

Tiene pocos amigos, aunque de largo aliento, entre los que se cuentan el médico Cristián Barría y el empresario Alfredo Nebreda.

Ininterrumpidamente fue el mejor alumno. Con su prima Isabel Marshall (actual gerenta de planificación y control de gestión de Minera Anaconda) obtuvieron el mismo año los mejores puntajes en la Prueba de Aptitud Académica. El entró a estudiar ingeniería comercial en la Universidad de Chile, con mención en economía.

Como la universidad se cerró tras el golpe de Estado, el 11 de septiembre de 1973, se fue a terminar la carrera a la Universidad Católica de Quito, donde hizo clases de econometría.

Pese a las oportunidades laborales que se le abrieron allá volvió a Chile para casarse con Verónica Silva, también ingeniero comercial, y con quien tiene tres hijos: los dos mayores, Alejandra (21) y Cristóbal (18), estudian ingeniería comercial; y Verónica, la menor, que aún está en el colegio.

Trabajó en el Centro de Investigaciones y Desarrollo de la Educación, que llegó a presidir. Se fue luego a estudiar a Estados Unidos a la Universidad de Notre Dame, donde obtuvo los grados de master y doctor en Economía.

De vuelta a Chile ingresó al departamento de Estudios del Banco de Talca, donde conoció a Carlos Massad. Justo en esa época el banco empezó a enfrentar problemas, por lo que emigró al Instituto de Estudios Bancarios, que dirigía la actual consejera del Banco Central, María Elena Ovalle, como director académico. Por esa misma época asesoraba a la Asociación de Bancos.

Como gerente general del Banco Central fue el encargado del plan de racionalización

Con la llegada de Aylwin a La Moneda lo designaron intendente de Bancos, cargo que ocupó hasta mediados de 1991, cuando Roberto Zahler - entonces vicepresidente del Banco Central- lo reclutó para la gerencia general del instituto emisor, para reemplazar a Julio Acevedo. Que le "levantaran" a su segundo no le gustó a José Florencio Guzmán, el superintendente, quien incluso le quitó el saludo al presidente del BC, Andrés Bianchi, por un tiempo.

Marshall fue el encargado de racionalizar la estructura del banco central autónomo, lo que implicó despedir a casi la mitad de la planilla.

Seguramente habría hecho carrera en la institución, pero salió abruptamente cuando a fines de 1993 su hermano Jorge Marshall, hasta entonces ministro de Economía, fue designado por el Presidente Aylwin, consejero del instituto emisor.

Aunque no había una incompatibilidad de índole legal, Enrique Marshall sintió que podría resultar incómodo que dos hermanos ocuparan altos cargos en dicha institución, y planteó el tema ante el consejo. Este con el voto en contra de Zahler - en esa fecha ya como presidente- aceptó que presentara la renuncia.

No estuvo mucho tiempo cesante. Rápidamente lo reclutó el Banco OHiggins, controlado por la familia Luksic y el Banco Central Hispanoamericano. La entidad venía saliendo del escándalo derivado de la insolvencia de la Financiera Nacional de Perú, luego de haber contraído una deuda por US$ 32 millones con tres bancos en Chile, de los cuales US$ 16 millones correspondían a créditos recíprocos de comercio exterior con el OHiggins.

Los dueños de la institución consideraron que dada su trayectoria en los organismos reguladores tenía el perfil para llenar el cargo de gerente de la División Internacional, y "devolverle la autoconfianza al equipo". Lo contrataron el 14 de febrero de 1994.

Tras la fusión con el Banco Santiago y la toma de control de éste por el Banco Santander Central Hispano (BSCH) mantuvo el cargo. Con la internacionalización del banco fueron creciendo sus responsabilidades.

Sus cercanos lo identifican políticamente con el PPD, aunque no saben con certeza si es simpatizante o militante. Claro que entre los Marshall hay de todo: varios son simpatizantes DC, pero no es descartable que alguno votara por Lavín en la elección presidencial.


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