ENFOQUES

Sábado 19 de Enero de 2002

JUAN IGNACIO Y BERNARDO DOMíNGUEZ COVARRUBIAS/ Con el sello de un familión:
Dos académicos de primera

Capaces, sencillos y de bajo perfil, son el cuarto y el quinto integrante de esta 'achoclonada' familia de 12 hermanos, han dedicado su vida profesional al trabajo en las paredes universitarias.
MARíA CRISTINA SILVA M.

El día que uno de los hijos de Bernardo Domínguez le preguntó a su padre cuándo había decidido dedicar su vida profesional a la labor académica, su respuesta fue la siguiente:

"Yo nunca lo decidí, eso me llegó absolutamente por casualidad. Lo único que yo traté de programar fue tener una familia numerosa, con harta vida en común y bien unida...", cuenta el director general de desarrollo académico de la Universidad Católica.

El proyecto de vida de Bernardo Domínguez no sorprende si se considera que él mismo viene de una familia de doce hermanos - Arturo, Eduardo, Berta, Juan Ignacio, Bernardo, Marita, Carmen, Alfonso, Elena, Inés, Alberto y José Luis- todos muy cercanos entre sí.

Achoclonados por naturaleza, los Domínguez Covarrubias saben lo que es compartir.

Juan Ignacio, quien actualmente está formando un Centro de Estudios Agrarios en la UC, cuenta que en la década del '50 hubo una etapa en que compartieron el techo con otras tres familias de primos Covarrubias, ya que todos vivían en el caserón del abuelo materno.

Hasta la ropa era compartida. Las prendas nuevas eran sólo para los mayores, y los de más abajo tenían que conformarse con los pantalones y los chalecos heredados.

Aunque ya no viven juntos, los Domínguez siguen siendo muy cercanos. Se ven para Navidad, los cumpleaños y las primeras comuniones; celebraciones que son bastantes en una familia de 12 hijos, 73 nietos y 75 bisnietos.

"Para la Pascua y el fin del verano, que hacemos un asado, nos juntamos más de 150 personas", relata Juan Ignacio.

Además de lo entretenido que fue haber crecido en medio de un extenso familión, esto les dejó importantes lecciones a los Domínguez.

La madre, Berta Covarrubias, les transmitió la capacidad de arreglárselas con lo que había y de no complicarse por los obstáculos que aparecían en el camino. Ellos mismos confiesan que la suya era de esas familias a la antigua en que "la mamá apechugaba con todo".

Arturo Domínguez, el padre, les enseñó a ser personas curiosas y despiertas. Agrónomo de oficio y político durante una etapa de su vida - fue regidor, alcalde y diputado- , sorprendió constantemente a sus hijos por ser una persona llena de intereses: coleccionó estampillas y revistas, fue un fanático de la ópera, escribió un libro sobre la historia de la familia en Chile, enseñó catecismo a sus nietos y fue alumno regular de Teología a los 63 años.

Uno de los temas en los cuales el padre puso especial énfasis fue en la importancia de la educación. Hoy, dos de los Domínguez Covarrubias han hecho de la educación su área de desarrollo profesional. Por las oportunidades que se les han ido presentando y por lo apasionante que encuentran el tema, Juan Ignacio y Bernardo Domínguez han llegado a convertirse en destacados académicos.

Juan Ignacio y su camino al decanato

El cuarto de los hermanos sorprende por su sencillez y simpatía. Pese a que en su currículo se leen los cargos de ministro de Agricultura ('89-'90), rector de la Universidad Adolfo Ibáñez ('98- 2000) y decano de la facultad de Agronomía de la UC ('74- '88), Juan Ignacio Domínguez no tiene aires de grandeza. Al contrario, es natural y de fácil llegada.

"Tiene un perfil excesivamente bajo. No tiene afán de figuración ni ambiciones de ninguna especie", comenta su amigo Luis Bezanilla.

Entusiasta y sociable, a Domínguez le encanta organizar panoramas con sus amistades. Por ejemplo, en septiembre pasado partió junto a sus amigos de los Padres Franceses (José Antonio Guzmán, Cristián Bulnes, Luis Bezanilla y Gonzalo Aspillaga) y sus respectivas señoras a celebrar el cumpleaños número 60 de todos ellos a Inglaterra y Escocia. Se fueron el 15 de septiembre, apenas cuatro días después del atentado a las Torres Gemelas.

Cuentan que Juan Ignacio fue siempre un alumno brillante. De hecho, a sus compañeros de colegio les llamó la atención que el primero del curso decidiera estudiar Agronomía.

Su labor académica comenzó el '66 cuando, tras egresar de Agronomía en la UC y trabajar un par de años en el campo, participó de un proyecto conjunto de la Universidad de Minnesota y la facultad de Agronomía de la UC.

Como era la época de la Reforma Agraria y la cosa estaba "poco grata" para los agrónomos, se interesó por esta iniciativa que apuntaba a desarrollar un sistema de transferencia tecnológica para la agricultura chilena.

Tras dejar el proyecto andando, Domínguez se fue a la Universidad de Cornell, donde hizo estudios de postgrado en Extensión y Economía Agraria. Entonces ya estaba casado con Mónica Covarrubias y tenía dos hijos.

Volvió a Chile el '69 y se incorporó a Agronomía en la UC. El '70 lo nombraron subdirector de la facultad y el '74 director-decano, cargo en el que estuvo 14 años. Durante seis años (del '82 al '88) integró el Consejo Superior de la UC junto a su hermano Bernardo, entonces decano de Ingeniería Civil.

"Como decano me tocó vivir un cambio muy importante: de la formación de agrónomos para el sector público pasamos a formarlos para la empresa privada", comenta.

Del ministerio a la rectoría

Después del plebiscito del '89, Juan Ignacio Domínguez asumió como ministro de Agricultura (tras la renuncia de Jaime de la Sotta).

Aunque su permanencia en el cargo fue corta y le tocó enfrentar problemas como la mosca de la fruta y la sequía. Asegura que fue una experiencia notable.

Después de eso retomó su labor docente e investigadora y asumió como director del departamento de Economía Agraria de la UC, cargo que desempeñó hasta 1995. Ese año se fue a la Universidad Adolfo Ibáñez y creó la cátedra de Negocios Agrícolas.

En 1998, tras la renuncia de Gonzalo Ibáñez, Domínguez asumió como rector.

Durante su gestión comenzó el pregrado en Santiago y se desarrolló el programa de licenciaturas con que la universidad opera hoy.

Según Carlos Cáceres, quien en entonces era miembro de la Junta Directiva de la universidad, Domínguez es un excelente cabeza de equipo. "Se pone metas definidas y trabaja en función de ellas. Logra una notable integración en los grupos de trabajo", dice.

Domínguez cuenta que dejó el cargo porque los dueños estimaron que necesitaban un perfil distinto, "más ejecutivo".

En septiembre del año pasado, Juan Ignacio Domínguez volvió a la UC, donde actualmente se encuentra creando un Centro de Estudios Agrarios. Paralelamente se desempeña como asesor de la Vicerrectoría Académica.

"Nacho" - como lo llaman sus conocidos- lleva una vida tranquila y familiar. Le gusta estar en su casa con sus cinco hijos y once nietos, ir al teatro y leer novelas.

"Uno de mis defectos es que soy desordenado. Por eso trato de tener gente ordenada que trabaje conmigo", comenta.

Las pasiones de Bernardo

"Esas son mis dos pasiones", dice Bernardo Domínguez mirando dos fotos que hay en su oficina. "La de arriba, la naturaleza, y la de abajo, la familia", continúa mientras apunta la fotografía en que aparece con su mujer, Teresa Philippi, sus nueve hijos y ocho nietos.

Fanático de la fotografía y del camping, este académico de 58 años ha recorrido Chile desde Arica hasta la Antártica y ha juntado alrededor de 15.000 diapositivas de los más diversos rincones del país.

"Era bastante deportista, fui garrochista y jugué harto fútbol. Últimamente he estado fregado de la cadera, pero sigo haciendo deporte a través de mis hijos que son amantes de la montaña y del kayakismo", comenta.

Quienes conocen a Bernardo Domínguez lo retratan como una persona sumamente capaz, trabajadora y de bajo perfil, rasgo que comparte con su hermano.

"No es corto de genio, pero le gusta estar tras bambalinas. Está metido en un montón de cosas pero desde más atrás", dice su yerno Jaime Lira.

Bernardo estudió en los Padres Franceses y luego Ingeniería en la UC. Allí fue compañero desde primero a sexto año de Bruno Philippi, quien hoy es su cuñado y gran amigo.

"Hemos acampado muchas veces juntos. Como anécdota me acuerdo que Bernardo no tenía termostato, hacía frío y andaba en traje de baño y hacía calor y se ponía chaleco", comenta el presidente de Telefónica CTC.

El 27 de diciembre de 1967 Bernardo Domínguez recibió su título de ingeniero civil y se casó por la iglesia. Entonces partió a sacar un máster en la Universidad de Toulouse.

Tras un año y medio en el extranjero volvió al departamento de Hidráulica de la Escuela de Ingeniería de la UC, y al poco tiempo asumió como subdirector de asuntos estudiantiles de la escuela.

Desde entonces Bernardo Domínguez ha seguido involucrado en dos áreas: la investigación y docencia en hidráulica y mecánica de fluidos (su especialidad), y la administración académica.

"En la universidad uno no hace una carrera académica de cargos directivos, sino que es fundamentalmente un profesor y un investigador en una materia técnica. Los cargos académicos se van recibiendo un poco por casualidad", plantea.

Antes de partir nuevamente a estudiar al extranjero, Domínguez fue jefe del departamento de Hidráulica y director ejecutivo de la Vicerrectoría Académica de la UC.

El '74 partió al Instituto Nacional Politécnico de Toulouse a sacar su doctorado en mecánica de fluidos.

Allí estuvo tres años, etapa en la cual pudo hacer fuertes amistades con franceses. Pese a estar en condiciones económicas estrechas, recorrió toda Europa en camping con su familia.

"Ahí pude transmitirles a mis hijos dos cosas que he querido darles siempre: la vida de familia y la amplitud para conocer el mundo. Todos mis hijos han tratado de repetir esa experiencia", dice orgulloso.

Entre la hidráulica y la vicerrectoría

A los seis meses de haber regresado a Chile Bernardo Domínguez retomó la jefatura del departamento de Hidráulica. Luego fue director de la escuela de Ingeniería, más tarde director, y por último decano, cargo en el que estuvo hasta 1989.

Durante su decanato le tocó consolidar el plan de desarrollo que tenía la escuela, el que venía trabajándose desde hacía mucho tiempo.

"El plan consistía en transformar a la escuela en un centro de muy alto nivel en la investigación y docencia de las distintas áreas de la ingeniería. Lo conseguimos, pasamos a ser la escuela que más investigación hacía en los temas de ingeniería y la que captaba los mejores alumnos", plantea.

El profesor Rafael Vicuña, quien entonces participaba ocasionalmente en el Consejo Superior de la Universidad Católica, asegura que tanto Bernardo como Juan Ignacio Domínguez eran muy competentes y prestigiados en sus respectivas disciplinas.

En 1989 Bernardo Domínguez decidió dejar el cargo para poder dedicarse más activamente a su especialidad. Eso duró poco, ya que al año el rector Juan de Dios Vial Correa lo llamó para que asumiera como Vicerrector Académico. Ejerció dicho cargo durante dos períodos, durante los cuales nunca dejó de hacer clases ni investigación.

Cuando asumió el rector Pedro Rosso, Domínguez volvió a asumir un cargo directivo, esta vez como director general de desarrollo académico. Desde allí participa en programas de desarrollo e innovación académica.

Además de su labor universitaria, Domínguez es un agricultor de fin de semana que trabaja el campo que recibió como herencia y le permite mantener a sus nueve hijos.

Familista y muy cariñoso con los suyos, era él quien solía levantarse en las noches cuando las guaguas lloraban. Hasta el día de hoy los hace rezar a todos en familia cuando se juntan.

Sus más cercanos cuentan que "ni fuma ni toma", que ayuda permanentemente a muchas personas y que es bastante distraído. Él reconoce que a veces no presta la suficiente atención a las personas.

"Y soy bien testarudo. Eso hay que ponerlo de todas maneras", concluye risueño.

FICHA

Juan Ignacio
Domínguez Covarrubias

Estudió en los Padres Franceses de Santiago y Agronomía en la Pontificia Universidad Católica.

Realizó estudios de posgrado en Extensión y Economía Agraria en la Universidad de Cornell, EE.UU.

Cargos anteriores:

ministro de Agricultura, decano de la facultad de Agronomía de la UC y rector de la Universidad Adolfo Ibáñez.

FICHA

Bernardo

Domínguez Covarrubias

Estudió en los Padres Franceses e Ingeniería Civil en la Universidad Católica.

Máster de la Universidad de Toulouse y Doctor en Mecánica de Fluidos del Instituto Nacional Politécnico de Toulouse, Francia.

Cargos anteriores: subdirector de asuntos estudiantiles y director ejecutivo de la vicerrectoría Académica y director y decano de la escuela de Ingeniería de la UC.



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"Para la Pascua y el fin del verano, que hacemos un asado, nos juntamos más de 150 personas", relatan Bernardo y Juan Ignacio Domínguez.
Foto:Jaime Bascur


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