DEPORTES

Lunes 31 de Julio de 2000


Una experiencia Religiosa

Universidad Católica no pudo conseguir el título del Torneo del Oeste Argentino, pero abrió una senda inédita para el rugby regional en Sudamérica.
Aunque todavía estén picados y la tristeza la arrastren por algún tiempo, los rugbistas de la UC no han dimensionado todavía que, pese a la derrota que registraron frente a Marista, ganaron más de lo que perdieron el sábado último en el atiborrado campo del Mendoza Rugby Club.

Cuando iniciaron su peregrinaje al otro lado de los Andes, a comienzos de temporada, ni el más fiel seguidor del elenco universitario sospechó siquiera que el plantel cruzado podría alcanzar la final.

Al que se hubiera a atrevido a vaticinar que Universidad Católica tenía posibilidades de conseguir el reinado del rugby cuyano lo habrían tildado - lo más seguro- de ingenuo milagrero.

Los propios dirigentes (Javier Arriagada, Patricio Román y David Malhue, básicamente) y el entrenador Claudio Grossling establecieron que el pentacampeón chileno se incorporaba este año al Torneo del Oeste Argentino en busca de perfeccionar su rugby y, además, para no perder la motivación que ya comenzaba a esfumarse en ánimo del plantel, luego de alcanzar un dominio incontrarrestable en la competición local.

Pero a poco andar en el certamen regional trasandino, la UC comprobó que el trabajo disciplinado, la preparación física y la preocupación profesional no remunerada que habían conseguido sus jugadores, bajo el alero de la institución universitaria, le permitió desarrollar un nivel de juego al ritmo y la potencia de los clubes de la liga de Cuyo (cuya selección, al igual que los representativos de Tucumán y Córdoba, tienen a su haber triunfos memorables sobre quinces mundiales).

Los cruzados vencieron a Marista en la cuarta fecha de la primera fase, arrebatándole el invicto de casi tres temporadas, y creyeron, entonces, en poder convertirse en semifinalistas.

Luego se propusieron desplazar a Los Tordos, en Santiago, para instalarse en la fase decisiva.

Los jugadores de la UC proyectaron el choque con Marista, el sábado, por el cetro regional cuyano, y con eso cambiaron la historia de los duelos andinos, que sentenciaban, hasta hace poco, que los quinces argentinos venían de paseo a Chile para boletear a domicilio a los equipos criollos.

Pero nada es gratuito. Y los católicos tuvieron que pagar, en la final, un alto tributo para comprobar que todavía se encuentran verdes e inexpertos, en la suma de sus individualidades y en el sector de los backs.

Los objetivos importantes y valederos no se consiguen en una temporada. Los universitarios tuvieron un inicio espectacular y abrieron una senda inédita a nivel regional (desde el próximo año la Unión de Rugby de Cuyo incorporará también a Neuquén y posiblemente a otros dos equipos chilenos: Sporting y Old Boys, que están analizando la posibilidad).

Y eso a veces es más importante que ser campeón.

Por Oscar Contador Biglia,
Enviado especial a Mendoza




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Matías Williams, con el balón, busca meterse entre los centros trasandinos Claudio Magni y Alejandro Serra, apoyado por el full back Bernardo García. El wing estuvo por debajo de su nivel en la final.
Matías Williams, con el balón, busca meterse entre los centros trasandinos Claudio Magni y Alejandro Serra, apoyado por el full back Bernardo García. El wing estuvo por debajo de su nivel en la final.
Foto:Raúl Bravo
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