WIKÉN

Viernes 20 de Marzo de 2009

El gran retorno de Julio Milostich

El actor quiere dejar atrás su propia mancha personal, el sonado escándalo que lo tuvo fuera de escena y pantalla, para lucirse en el musical del Teatro Municipal "El hombre de La Mancha". "No sólo sirvo para hacer de tipos malos", dice sobre ponerse en los zapatos del idealista Don Quijote y es justo la prescripción que le recomendaron para amortiguar su lado oscuro.
POR ERNESTO GARRATT VIÑES

Julio Milostich anda cantando. Feliz. Renovado. Su voz resuena fuerte durante los ensayos de "El hombre de La Mancha", el musical que la próxima semana lo traerá de vuelta a los escenarios después de sufrir una mancha en su meteórica carrera: el sonado escándalo de 2008 que lo tuvo en los tribunales de justicia por una confusa riña en un pub y que convirtió el éxito que estaba viviendo por su papel en "El señor de la Querencia", en un viaje directo al infierno, con una larga estadía en una clínica de rehabilitación y un prolongado silencio mediático que ahora rompe para hablar, moverse y sentir como El Quijote en el Teatro Municipal.

Y Julio Milostich, ataviado con armadura y lanza, canta apasionado, poseído por el caballero andante. En un galpón de Avenida Independencia, donde ensayan, el actor está interpretando el himno de este musical, la canción "El sueño imposible" como si le saliera del alma:

"Con fe lo imposible soñar/Al mal, combatir sin temor/ Triunfar sobre el miedo invencible/ En pie soportar el dolor...".

- Es el primer trabajo que tomas después del escándalo del año pasado. ¿Qué te atrajo de esta propuesta para hacerte salir de tu encierro?

"Me atrajo primero que nada el personaje. Para un actor es muy interesante hacer una obra clásica, universal. Y que me hayan ofrecido hacer una audición para El Quijote significa que me valoran a pesar de haber pasado un momento crítico en la vida".

Y ese momento crítico en su vida creció bajo el alero de su oscuro y maligno papel del hacendado José Luis Echeñique en la teleserie nocturna "El señor de la Querencia". Curiosamente, su mayor éxito hasta ese rato fue su peor momento: Un complejo y desgastante rol con el que, bajo las exigencias de una teleserie diaria, debía recrear las peores atrocidades que le han permitido hacer a un ser humano en televisión abierta. Entonces, los azotes iban y azotes venían, que humillar, que alzar la voz, que autoflagelarse, y, al final, esa pesada y negativa carga lo perturbó, lo cambió y lo hizo conectarse, irremediablemente, con su lado más oscuro.

Con el Darth Vader que todos llevamos dentro.

Milostich, maquillado con arrugas, barba y pelo encanecidos, detrás de la cara del Quijote, dice: "Hay energías que quedan dando vueltas o mierda que se te queda pegada y uno no maneja técnicas para salirse o sacarse de encima esa huevada (...) Creo que no estoy solamente para hacer el personaje de malo como el éxito que tuvo 'El señor de la Querencia'. Creo que también en mi alma habita toda la otra parte, ¿cachái?, todo lo que es la ilusión, el sueño, la bondad, cosas más luminosas y que representan el Quijote".

–¿Cómo te gustaría que te percibiera la gente en este momento?

"Como una persona buena onda. Como un par, como un igual. Como alguien que no se arrepiente nada de lo que ha vivido, absolutamente nada y que es necesario vivir la vida enterita, enterita tal como es. Con sus risas y llantos y con todo. O sea, nada es eterno, los hoyos negros no son eternos y tampoco la luminosidad es eterna".

SU LADO LUMINOSO. Julio Milostich tuvo que pelear contra molinos de vientos y gigantes para ganarse su cupo en "El hombre de La Mancha", una pieza clásica dentro de la escasa tradición de comedias musicales en Chile y cuya más recordada versión, la de los años 70 y 80, dejó la vara alta gracias al elenco formado por el argentino José María Langlais como el hidalgo caballero, Alicia Quiroga y Fernando Gallardo como el fiel Sancho.

En esta ocasión, serán Amaya Forch y el tenor Daniel Farías los fieles compañeros del hombre de la triste figura.

El productor Enrique Inda dice que Julio Milostich siempre fue uno de los nombres que sonó fuerte para ser El Quijote/Cervantes, pero la gran valla fueron los problemas mediáticos por los que atravesó el actor desde mediados del año pasado. "No sabíamos si iba a poder participar de las audiciones", cuenta el productor sobre el enclaustramiento de Milostich, pero al mismo tiempo revela que fue Julio Jung, en esta pasada director de actores de la apuesta, quien insistió para que el actor fuera considerado para pelear por el papel. "Todas las personas que consultamos en el medio coincidieron en que Julio es un tremendo actor y un cantante talentoso", dice Inda.

Entonces, cuando el actor recibió la llamada que lo solicitaba para una audición del Teatro Municipal, su retiro obligado de los medios, la TV y las obras de teatro llegaron a su fin. "Tuve que luchar y me preparé y me encantó trabajar duro para poder lograrlo", comenta. "Es la sensación de poder volver por la puerta ancha, sobre todo para mí. Hace tres años que no había hecho teatro. Y cuando supe que me había ganado el personaje me pasó lo mismo cuando supe que iba a ser O'Higgins o el señor de la Querencia: La primera impresión fue '¡qué bueno! ¡Excelente!, una alegría tremenda y después uno dice '¡chuta: Don Quijote de la Mancha!".

–¿Te imaginaste siendo un niño en Punta Arenas, tu ciudad natal, convertirte algún día en el Quijote nada menos que en el Teatro Municipal?

"Nunca me lo imaginé. Me pasan cosas con Don Quijote porque se refiere al sueño imposible o al sueño que todos llevamos dentro. Ni siquiera en la obra se explica qué es el sueño imposible, lo que es el ideal, es algo completamente íntimo de cada ser humano. Cervantes no lo resuelve en la obra. Pero en verdad ser el Quijote era uno de mis sueños imposibles y me siento súper orgulloso de estar cumpliéndolo".

Y Milostich dice que hay razones prácticas para ser el Quijote después de lo que le pasó en su expuesta vida, tras la mediática caída que le tocó sufrir. "Hubo proyectos que rechacé porque elegí entre trabajar y hacerme un proceso de autoconocimiento. Entonces no he dejado la terapia porque estoy en un proceso de conocerme y reconocerme y el Quijote me viene muy bien en este momento de mi vida porque habla mucho de lo que a mí me ha pasado".

–¿Qué has aprendido en términos personales y profesionales después de la polémica para que te sirva ahora en esta nueva etapa?

"Lo que yo he aprendido es a escuchar y a escucharme. En realidad en eso podría resumir lo que me está pasando en este momento y al escuchar y al escucharme me veo con las condiciones de poder enfrentar este personaje, si no me sintiera, si no me escuchara, si no tuviera el don de escuchar a las otras personas que me han ayudado, quizás no estaría habilitado para ser Don Quijote".

–Entonces, como el nuevo hombre de La Mancha, ¿no te molesta tu propia mancha?

"No, no me molesta, para nada, ja, ja. Es un lugar que habito dentro de mi espacio luminoso".

Y SU LADO OSCURO. Y para mantener su espacio luminoso vivo es que Julio Milostich sigue con rigor una rutina diaria que parte con su terapia matinal. "Voy todos los días donde tengo que ir para seguir con mi proceso. La terapia me lleva gran parte del día y a eso hay que sumarle los estudios y ensayos para 'El hombre de La Mancha"'. La prescripción para evitar el lado oscuro en que cayó hace meses y cuya mayor causa fue la intensidad que le impuso al maligno Señor de la Querencia, además incluye exponerse frente a situaciones y eventos agradables después de la pega: aprender a relajarse, hacerse cariño, comer rico, pasar buenos momentos.

Un plan simple que no siempre se cumple cuando la adrenalina del éxito y el vértigo de un rol denso lo contamina todo.

Pero sobre todo, dice, lo ha ayudado la compañía de su hijo pequeño. "Es un 'Quijotito' que anda pelando el cable con El Quijote todo el día. Canta, se sabe las canciones, le hice un texto anillado para él porque trataba de alcanzar el mío. Hace como que lee –tiene dos años y medio– y me dice 'estoy estudiando, papá, y viene a algunos ensayos y canta conmigo. Me ha tocado esta parte con el Mateo vivirla a concho, y me encanta".

Milostich ahora se blinda, se protege. Y por eso aprendió a decir que no. A filtrar. A elegir en qué cosas participa. "Empiezo a trabajar en junio en la teleserie nocturna del primer semestre de 2010, con Quena Rencoret. No voy a tomar muchas pegas, sólo esto del Quijote y la TV. No podría hacer muchas cosas por ahora, quizás mas adelante, estoy piano, piano se va lontano".

–El éxito te llegó tardíamente, cerca de los 40 años, siendo O'Higgins en 'Héroes' y con 'El señor de la Querencia'. ¿Te afectó tal vez demasiado y no pudiste manejarlo?

"Las cosas llegan cuando tienen que llegar y si el éxito me llegó a los 38 años es porque tenía que ser así. En todo caso, yo me sentía exitoso antes, cuando hacía teatro".

–¿No te marearon los cerros de dinero, la TV, la fama?

"Mira, no gané tanta plata. Sí ahorré lo suficiente y mi proyecto más inmediato es comprarme un departamento. Uno tiene responsabilidades, y así está bien la vida. No tengo un Jaguar ni tengo un súper departamento, tengo lo justo y necesario y espero seguir así. No me interesa convertirme en otra cosa. No soy materialista, quiero tener lo mío, eso es lo que más sueño. Lo que más quiero. Mi lugar, mi departamento, mi auto, para cuando esté mal y para poder vender cosas".

Julio Milostich es apasionado, un intenso e idealista Quijote. "Lo principal de todos estos meses fue aprender a cambiar el switch. Siempre he sido acelerado, soy por naturaleza apasionado y me gusta ser intenso en las cosas que hago".

–Al parecer el actor Heath Ledger sufrió las consecuencias de una carga pesada tras ser el Guasón en Batman. ¿Viste su tremenda actuación?

"No, no la he visto. Es un tema que he descubierto que existe que aprendemos a entrar en los personajes en las escuelas de teatro, a sacar los perfiles que nos enseñan, pero no a cómo salir de los personajes".

"Una de las cosas que estoy trabajando ahora es aprender a entrar y salir, el personaje es el personaje y quiero que quede LO luminoso, LO bueno, pero uno ya no es Don Quijote o el señor de la querencia. Uno es Julio Milostich y uno tiene que ser lo que es en la esencia, así, a poto pelado".

–¿Y quién eres tú al final del día?

"Yo soy Bond, James Bond".

ASÍ SE HACE "EL HOMBRE DE LA MANCHA"

En la memoria colectiva es difícil superar la marca de "El hombre de La Mancha", pero en las dos horas y diez minutos que durará esta nueva adaptación, el equipo responsable anhela dejar una marca indeleble con esta producción que tendrá a 25 artistas sobre el escenario, 16 músicos en el foso de la orquesta, una cincuentena de técnicos detrás de escenario, y con más de treinta cambios de vestuarios y una remozada escenografía.

La historia de "El hombre de La Mancha" ha resultado siempre atractiva: Cervantes está prisionero por la Inquisición y podemos ver cómo tras las rejas el autor se convierte en su personaje, Don Quijote, y el relato opta entonces por los laberintos del teatro dentro del teatro. Dice el productor Enrique Inda: "La idea es que esta vez el musical esté más apegado a la versión en inglés. En el montaje de 1974, las autoridades de la época pidieron un cambio de letra en la canción del 'Sueño imposible'. Si uno revisa el original en inglés, era como una especie de homenaje a la muerte de Allende, morir por un ideal".

Cuenta el productor que ahora esta fidelidad era condición sine qua non de los autores para vender los derechos de la obra. Y otra de las condiciones era mantener en los papeles principales a actores que fueran cantantes, y no al revés. Entre los cantantes líricos que forman parte del equipo están Pedro Espinoza y Patricia Cifuentes y Maribel Villarroel, hermana de Verónica Villarroel.

"EL HOMBRE DE LA MANCHA", 27 de marzo a 6 de abril. Teatro Municipal. Desde $8.000.



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