VIDA Y SALUD

Domingo 13 de Mayo de 2007

Bienestar:
Estudios científicos indican que el altruismo mejora la salud y contribuye a la longevidad

Cada vez más investigadores están analizando de qué forma el realizar actos bondadosos repercute en el bienestar físico y mental de quien los practica.
PAULA LEIGHTON N.

Además de recibir una prescripción de fármacos, a los pacientes de un centro de salud en California sus médicos les recetan involucrarse en una actividad de voluntariado. La iniciativa es parte de un programa llamado "Rx: Voluntario", que busca poner en práctica los hallazgos de numerosos estudios científicos que demuestran que realizar actividades altruistas y de entrega hacia los demás, protege la salud de quien lo hace.

Este programa es uno de los variados ejemplos que reúne el libro "Why Good Things Happen to Good People" (Por qué las cosas buenas le suceden a la gente buena), lanzado esta semana en Estados Unidos, Canadá y el Reino Unido.

Sus autores, Stephen Post y Jill Neimark, recopilan ahí una serie de recientes investigaciones que prueban que las personas que hacen el bien viven más tiempo, tienen mejor salud y son más felices que quienes no ejercitan el altruismo (ver galería).

En terreno

"En los últimos cinco años la ciencia ha dado un giro desde un enfoque sólo centrado en estudiar las enfermedades y deficiencias. La felicidad, la gratitud, el perdón, la compasión, la creatividad y el voluntariado están siendo ahora observados con los mejores métodos de la ciencia, evaluando desde la expectativa de vida, hasta los escáneres cerebrales", explica Stephen Post a "El Mercurio".

El experto es profesor de bioética médica de la Escuela de Medicina de la Case Western Reserve University y presidente de un instituto de investigación que desde 2001 ha financiado medio centenar de estudios sobre altruismo en 44 universidades, entre las que se cuentan algunas tan prestigiosas como Harvard, Stanford, Princeton y Yale.

Psicólogos, biólogos evolucionistas, antropólogos, epidemiólogos y otros profesionales de la salud pública son algunos de los expertos que han salido a terreno a investigar los efectos del altruismo.

Sus observaciones se han centrado en personas que hacen voluntariado, adultos mayores que realizan labores comunitarias o estudiantes que participan en actividades de ayuda social.

También han seguido a portadores de VIH/sida que ayudan a otros que están más graves y muestran tasas más altas de sobrevivencia, y a alcohólicos que ayudan a otros con el mismo problema y tienen dos veces más éxito en mantenerse abstemios que quienes no se involucran en actividades de apoyo.

"Para mí, el estudio más sorprendente es el del psicólogo Paul Wink, que retomó una investigación iniciada hace más de 50 años, donde se siguió a recién nacidos y niños a través de su vida. Wink los entrevistó a todos cuando tenían entre 60 y 70 años y, luego de analizar rigurosamente toda la información, descubrió que las personas que eran dadivosas desde su adolescencia vivían más tiempo, eran más saludables y tenían una vida más feliz. Así de puro y simple", agrega Jill Neimark.

Menos estrés

"No cabe duda de que las personas que tienen actitudes más positiva y altruistas tienen mejor salud. De hecho, varios estudios muestran lo inverso, es decir, las personas que viven niveles de estrés importantes se enferman más", dice la doctora Paola Toche, inmunóloga de la Clínica Las Condes.

"No hay que olvidar que somos mente y cuerpo -agrega la especialista-, por lo que aquello que pasa a nivel emocional se traduce en forma fisiológica en aumento o disminución de ciertas sustancias para las cuales el sistema inmune posee receptores". Dichos receptores captan hormonas y neurotransmisores que se liberan en determinados estados emocionales.

Por ejemplo, durante un estado de estrés se liberan hormonas como el cortisol y la adrenalina, lo que afecta al sistema inmune, que normalmente nos protege contra las enfermedades infecciosas, autoinmunes y el cáncer.

Asimismo, agrega el doctor Post, "se ha establecido que cuando las personas realizan actos altruistas, se activa la zona del cerebro que produce sustancias como la dopamina y la serotonina, que desencadenan sensaciones de recompensa o placer y, a la vez, reducen la respuesta al estrés y sus negativos efectos sobre la salud".

Stephen Post dice en su libro que "dar protege la salud general el doble de lo que la aspirina protege el corazón", y agrega que hacer acciones altruistas es tanto o más efectivo que seguir una dieta o hacer ejercicio para mantenerse saludable.

"La mejor forma de deshacerse de la amargura, la rabia, los celos, es hacer algo positivo por los demás. De alguna forma eso contribuye a alejar las emociones negativas, que están claramente asociadas al estrés".

El psicólogo Claudio Ibáñez, director ejecutivo del Instituto Chileno de Inteligencia Emocional, agrega que "está claramente demostrado que es posible regular nuestras emociones. Esto significa reducir las emociones negativas y aumentar la intensidad y duración de las positivas".

Esto último, dice el psicólogo, se puede lograr "cambiando el paradigma de que estamos condenados a vivir resignados a una mediocre vida emocional y que nuestras emociones están controladas por lo que nos ocurre".

Y agrega: "Debemos aprender que el control de las emociones es mental y desarrollar estrategias y herramientas para que nuestros pensamientos dejen de ser nuestros peores enemigos, y así avancemos hacia formas más constructivas de mirarnos a nosotros mismos, a los demás y al mundo".

"Por supuesto que las cosas malas nos suceden a todos y a veces gente buena muere joven. Pero, en general, es más probable que las cosas buenas (salud y felicidad) les sucedan a las personas buenas".
STEPHEN POST
Escuela de Medicina
Case Western University

Algunos hallazgos

Longevidad

En los '90, un estudio de la Universidad de Kentucky analizó los diarios de vida escritos por 180 monjas 50 años antes. Descubrieron que aquellas que en sus escritos expresaban más emociones positivas (satisfacción, alegría, gratitud, esperanza, amor) vivieron en promedio 6,9 años más que las menos felices, y tenían menos riesgo de demencia.

Ansiedad

Una investigación de la Universidad de Michigan en 976 adultos que asistieron con frecuencia a una iglesia durante un período de tres años concluyó que aquellas personas que realizaban algún tipo de ayuda social veían reducida su ansiedad, en especial si estaban viviendo una situación de estrés asociada a dificultades económicas.

Inmunidad

La sola decisión de realizar una obra de caridad incrementa la producción de dopamina y serotonina, neurotransmisores responsables de la sensación de bienestar, según un estudio de los Institutos Nacionales de Salud de EE.UU. Investigadores de la U. de Harvard hallaron que ver un film con imágenes de actividades benéficas fortalece el sistema inmune.

Menos muertes

Dar reduce significativamente la mortalidad en la vejez. Un estudio de la Universidad de California en Berkeley, en 2.000 personas sobre 55 años, determinó que quienes participaban voluntariamente en dos o más organizaciones de ayuda social tenían un riesgo 44% menor de morir que aquellas personas que no realizaban ninguna labor asistencial.


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Los estudios se han centrado en personas que hacen voluntariado, adultos mayores que realizan labores comunitarias o estudiantes que participan en actividades de ayuda social.
Los estudios se han centrado en personas que hacen voluntariado, adultos mayores que realizan labores comunitarias o estudiantes que participan en actividades de ayuda social.
Foto:JOSÉ MOLINA


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