EDITORIAL

Lunes 10 de Abril de 2006

De la razón mediática

Para el suscrito es muy normal que tienda a estar de acuerdo con muchas de las opiniones de Mario Papi, puesto que compartimos una misma ideología, pero otros posiblemente discreparán, principalmente los "hinchas" de la sociedad de consumo.

RENÉ ABELIUK MANASEVICH

Me produjo un gran encanto leer el libro de Mario Papi Beyer intitulado "De la razón mediática".

En efecto, rara vez uno encuentra entre nosotros, y aun en la literatura universal, estudios como éste en que se analiza lo que está ocurriendo más allá de la contingencia diaria bombardeada con un volumen de información que el mundo jamás había conocido.

Como lo señalan todos los estudiosos, el punto de ruptura fue la caída de la Unión Soviética, que es el caso de un imperio que se deshace por sí solo, por sus problemas internos, y no por la intervención extranjera. Lo que ocurre después, y que obviamente ya estaba latente, corresponde al profundísimo cambio económico y social que ocurrió en la postguerra tras la derrota del fascismo, pero los avatares del conflicto entre el capitalismo y el comunismo impedían su irrupción, lo que ha ocurrido en los últimos años.

Las fuerzas que estaban detrás de los cambios acelerados producidos a partir de 1950, y frenados principalmente a raíz del encarecimiento de la energía, han establecido una nueva realidad cuyas características Papi analiza con sus virtudes y defectos en su libro, con cuyas conclusiones se puede o no concordar.

Para el suscrito es muy normal que tienda a estar de acuerdo con muchas de las opiniones de Papi, puesto que compartimos una misma ideología, pero otros posiblemente discreparán, principalmente los "hinchas" de la sociedad de consumo. Sin embargo, en lo que no se puede dejar de pensar es en los factores que están provocando los cambios políticos, económicos, sociales y culturales, que nos llevan muy lejos de la peregrina afirmación de que ha terminado la historia, aunque ello se diga en el sentido hegeliano.

Capítulos muy importantes en este sentido son los que se refieren a los medios de información. No cabe duda de que la difusión de ésta en el mundo lo ha cambiado todo. Piénsese que en la Colonia en Chile se seguía rindiendo, hasta que llegara la noticia de su fallecimiento, pleitesía a un rey que había muerto, mientras que hoy asistimos en la TV a los acontecimientos cuando ellos están ocurriendo.

No podía, consecuencialmente, esta velocidad de la información dejar de producir cambios en la forma de hacer política, y hoy día es imposible desenvolverse en este mundo si no se sabe manejar la relación con la opinión pública a través de los medios respectivos, y de ahí el título del libro.

Son muchos los temas que se analizan, y por la brevedad de estas líneas no podemos detenernos en todos ellos, y de ahí que sólo destacaremos dos aspectos.

La humanidad no se ha adaptado aún a esto que el autor llama "razón mediática". Algunos políticos más despiertos sólo tienen éxito porque saben aprovechar muy bien sus condiciones mediáticas. Está cambiando igualmente el sentido del liderazgo desde el puramente mediático, de lo cual hay varios ejemplos en el mundo, hasta la formación de equipos de gobiernos en que quien los encabeza ante la opinión pública es una mera expresión de las ideas del grupo, aprovechando su capacidad en este sentido.

El segundo aspecto de interés es el vistazo que se da en el libro a lo que nos depara el futuro. Ahí se debe ser muy cuidadoso, porque hay quienes han pretendido transformar en ciencias exactas las sociales, lo cual evidentemente es imposible.

El futuro siempre nos puede deparar tremendas sorpresas, como lo fue el muy brusco derrumbe del imperio soviético.

Pero en su parte final, Papi habla de las preguntas pendientes y la agenda posible. Esto no significa, como aquí políticamente se usó, que toda crítica al modelo neoliberal y a la sociedad de consumo sea "autoflagelante". A Chile le está yendo muy bien, pero ello no significa que no haya que mejorar muchas cosas en el país, y en el estado actual de la civilización que de occidental en su origen cada vez es más mundial.

¿Y en algún futuro quizás universal?


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